viernes, 23 de diciembre de 2011

La revolución siria para los ecuánimes

El blog Traducciones de la Revolución Siria traduce el artículo "Intento de explicar la cuestión siria a los que son ecuánimes" de Yassin Al-Hajj Saleh publicado originalmente por el diario libanés Al-Nahar. A continuación algunos de sus extractos:

"El régimen se apoyó fundamentalmente para la represión en los servicios de seguridad conocidos durante décadas por su salvajismo y por la inmunidad de sus hombres. Sin embargo, no le bastó con ello ya que estos son servicios preparados para enfrentarse a las organizaciones opositoras pacíficas y no a manifestaciones populares. Por ello, hizo también uso de las milicias de shabbiha, mercenarios partidarios del régimen más salvajes y leales si cabe que los servicios de inteligencia. Por encima de estos y aquellos, se ayudó también del ejército para enfrentarse a la población revolucionaria (mientras animaba a los civiles, palestinos y sirios, a dirigirse hacia los Altos del Golán ocupado, lo que acabó con la muerte de más de veinte civiles el día en que se recuerda la ocupación de Palestina, el 15 de mayo de 2011).

Pero el ejército, descuidado durante décadas, comenzó a resquebrajarse a raíz de esta burla humana y totalmente alejada del nacionalismo. Por ello, soldados y oficiales “desertaron” en pequeños grupos que pronto se convirtieron en miles. Lo más probable es que cientos de esos jóvenes valientes hayan sido asesinados por los servicios secretos al negarse a obedecer las órdenes de disparar contra la población desarmada, y que muchos de ellos hayan muerto en enfrentamientos con los miembros de los servicios secretos y del ejército fiel al régimen. Esos soldados saben que el régimen les tiene preparada una abominable muerte si logra echarles el guante. Por ello, y porque son soldados, se enfrenta a él con armas y utilizan la fuerza, la mayoría de las veces como medio de defensa y, en casos puntuales, como forma de ataque. Ellos crearon el Ejército Sirio Libre, del que no puede decirse que esté unido, tanto en su contexto como en sus objetivos, y que está deficientemente armado, por no decir que también carece de medios de comunicación seguros. 
           
En resumen, el régimen ha provocado la fragmentación del ejército nacional, que no ha propuesto en ningún momento una solución siria a la grave crisis nacional, y que no ha reconocido a los opositores ni ha negociado con ellos. El comportamiento agresivo y arrogante del régimen ha provocado el desprecio popular árabe y la “ira” de sus dirigentes, además del rechazo occidental. La relación del régimen con las potencias occidentales y los países árabes había ido mejorando en los últimos años y no ha habido causa alguna para que dicha tónica se invirtiera más que el comportamiento inhumano que ha dado a sus gobernados. Dichas potencias tenían miedo de que Siria se convirtiera en un foco de caos e inestabilidad que se extendiera por toda la zona y afectara a sus intereses.

Los estadounidenses y los europeos adoptaron sanciones económicas que iban aumentando según aumentaba la represión del régimen. Algunos países árabes retiraron a sus embajadores de Damasco.Y tras cuatro largos meses de revolución y más de 2000 muertos, la Liga árabe entró a formar parte de la resolución de la crisis. En su primera visita a Siria, su Secretario General habló de las promesas reformadoras del régimen, lo que supuso una decepción para la calle siria que se sintió con la espalda contra la pared.

Los sirios comenzaron a expresar en sus lemas que se sentían abandonados a su suerte en su enfrentamiento contra un régimen sin conciencia nacional ni humana. Gritaban: “Dios, no te tenemos más que a ti” y se mofaban de la Liga Árabe. Derrocaron al mundo entero: “Que caiga el régimen y que caiga la oposición, que caigan las comunidades árabe e islámica, que caiga el mundo y que caiga todo. Firmado: Kafar Nebel [ciudad siria] ocupada”.

Sin embargo, los sirios demostraron una sorprendente determinación a seguir con sus protestas pacíficas. En el mes de julio cerca de un millón y medio de personas salían a la calle cada viernes, pero a principios de agosto, el régimen comenzó a ocupar las ciudades con tanques: Hama, Deir Ezzor y Homs, la capital de la revolución siria. A comienzos de Ramadán, el mismo mes de agosto, las manifestaciones pasaron a ser diarias en decenas de lugares, como pasaron a cometerse asesinatos a diario (la media era de veinte a veinticinco víctimas), sin exceptuar la fiesta de fin de Ramadán ni la del Sacrificio. Se calcula que hay decenas de miles (tal vez cien mil) detenidos y los activistas han sido asesinados adrede y torturados, muriendo algunos de ellos bajo dicha tortura. Los habitantes de diversas zonas han sido humillados, mujeres y niños han sido violados y los rebeldes y las zonas que controlan han sido tratados con intenso odio y rencor.

Tras nueve meses, la revolución muestra de nuevo una determinación inquebrantable, algo que sorprende incluso a los que se han puesto en cuerpo y alma de parte de revolución, como quien escribe estas líneas. Sin embargo, desde que terminó el verano, han comenzado a alzarse más y más voces que llaman a responder a la violencia con violencia y a proponer en el nivel político la cuestión de la protección internacional de los civiles sirios.

La oposición siria, que no creó un marco político efectivo para ayudar a la revolución hasta que fue demasiado tarde (a comienzos de octubre), se encuentra en una situación contradictoria: si no se afana en lograr el objetivo clave de la revolución, la caída del régimen, algo en lo que ha su participación directa ha sido leve o inexistente, no tendrá ningún efecto sobre la revolución y se mantendrá como una “oposición tradicional” pre-revolucionaria y antirrevolucionaria. En cambio, si lo hace, a pesar de que, reitero, su participación directa ha sido casi nula, tal vez sea capaz de suministrar a la revolución combustible nuevo, sin por ello, ser quien la ha activado ni quien la conduce. Esta es la dificultad a la que se enfrenta el Consejo Nacional Sirio, que ha logrado una legitimidad popular porque se puso con claridad y sin ambages de parte de la revolución, pero de quien no puede decirse que se haya convertido en su líder".

jueves, 22 de diciembre de 2011

¿Hacia dónde va Egipto?

El diario El País publica hoy mi artículo "¿Hacia dónde va Egipto?" sobre las elecciones egipcias y el crecimiento de los partidos islamistas y, en particular, los salafistas (que en la segunda vuelta parecen haber superado ya el 30% de los votos). Para ilustrarlo una de las fotos que hice en mi viaje a El Cairo para seguir la primera ronda de los comicios.

"La celebración de la primera fase de las elecciones legislativas egipcias ha deparado no pocas sorpresas. Aunque se daba por descontado el triunfo del islamista Partido Libertad y Justicia, la irrupción del salafista Al Nur ha generado inquietud no solo entre los sectores liberales y la minoría copta, sino también entre los propios Hermanos Musulmanes que hasta ahora venían detentado en solitario el monopolio del islam político.

Pese a haber mantenido una actitud ambigua en las movilizaciones que propiciaron la caída de Mubarak, las formaciones islamistas han sido las principales beneficiarias como demuestra el hecho de que hayan obtenido dos de cada tres de los votos depositados en las urnas.

Aunque algunos exégetas sigan empeñados en presentar una foto fija del movimiento de los Hermanos Musulmanes a partir de sus textos fundacionales, para conocer sus actuales planteamientos parece más oportuno acudir al programa de su plataforma electoral: el Partido Libertad y Justicia. En él se reivindica la Revolución del 25 de Enero que habría permitido al pueblo egipcio "salir del túnel de la pobreza, la ignorancia y la enfermedad y abrazar la libertad, la democracia, la justicia social y los derechos humanos tras poner fin al autoritarismo político, la opresión social, el saqueo económico, el atraso científico y educativo y la manipulación informativa". El programa defiende el equilibrio de poderes, las libertades públicas, la alternancia en el Gobierno y la sociedad civil. Como no podía ser de otra manera también reafirma sus posicionamientos tradicionales en torno a la necesidad de que los valores del islam guíen la vida individual y pública y que los principios de la sharía sean la principal fuente de jurisdicción (como, de hecho, ya recoge la actual Constitución).

No obstante, los dirigentes islamistas son plenamente conscientes de que no es posible una vuelta atrás y que la calle egipcia no permitirá que un autoritarismo sea reemplazado por otro. Las líneas rojas establecidas por la revolución de Tahrir son claras: plena libertad de expresión, de reunión y de organización y establecimiento de una democracia multipartidista.

Pese a que todo parece indicar que será la mayor fuerza parlamentaria, el Partido Libertad y Justicia se verá obligado a legislar para todo el pueblo egipcio y no solo para sus votantes, lo que implica que deberá establecer alianzas con los sectores liberales y con los partidos laicos (tal y como ha hecho Ennahda en Túnez). En pocas palabras: deberán realizar un ejercicio de pragmatismo y evitar el frentismo para impedir que la brecha entre religiosos y laicos se amplíe.De ahí las declaraciones de su líder Mohamed Morsi: "No buscamos el monopolio del poder ni tampoco deseamos controlar el Parlamento. Esto no sería del interés de Egipto. Queremos un Parlamento equilibrado que no sea dominado por ningún partido".

Al inclinarse por esta fórmula pretendería lanzar un mensaje de moderación en la línea de lo que la comunidad internacional espera oír, pero también blindarse ante un periodo extremadamente complejo en el que hará falta mucho diálogo y consenso para afianzar la transición y reducir, de manera progresiva, el peso de los militares. Una alianza con los partidos liberales les otorgaría, además, un certificado de buena conducta ante los países occidentales que, alarmados por el ascenso de los salafistas, no tienen otra opción que reconocer como interlocutor al Partido Libertad y Justicia, aunque sea como un mal menor.

Si la victoria de los islamistas moderados era del todo previsible, la gran sorpresa de la primera ronda electoral la ha deparado la inesperada irrupción del partido Al Nur, que ha alcanzado casi el 25% de los votos. La sorpresa es doble puesto que los salafistas siempre han sido reacios a participar en el juego político. Hasta hace poco, los clérigos salafistas tachaban a la democracia como una forma de apostasía y, en consecuencia, rehusaban concurrir a las elecciones.

Este movimiento, de carácter puritano y rigorista, pretende erigir una sociedad a imagen y semejanza de la umma establecida 14 siglos atrás por Mahoma. Además, promueve una lectura literal de los textos sagrados, la plena instauración de la sharía, el restablecimiento del califato y la estricta separación de sexos. En los últimos años, los salafistas han creado una extensa red de asociaciones caritativas y de beneficencia que prestan ayuda a los sectores más desfavorecidos de la empobrecida población. No debe olvidarse que, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, dos de cuatro egipcios viven bajo el umbral de la pobreza.

Esta tarea ha contado con la inestimable ayuda de las petromonarquías del golfo Pérsico (y, en particular, de Arabia Saudí), que han engrasado la maquinaria salafista y financiado la construcción de numerosas medersas desde donde se ha propagado su ideario radical.

Por todos es sabido que la monarquía saudí está extraordinariamente preocupada por el avance de la primavera árabe. Su objetivo es establecer un cortafuegos para evitar la consolidación de la democracia en el Egipto pos-Mubarak y en el resto del mundo árabe, hecho que tendría funestas consecuencias para el propio reino.

Los petrodólares también financian una docena de canales por satélite desde los cuales los telepredicadores ultraconservadores pontifican sobre lo divino y lo humano y propagan una visión extremadamente reaccionaria de la religión musulmana. Uno de los máximos referentes de los salafistas es el teólogo medieval Ibn Taymiya, al que se atribuye la máxima "60 años de un gobernante injusto son mejores que una sola noche sin Gobierno". Se entiende así que el depuesto Mubarak favoreciera la implantación de los salafistas con el objetivo de mantener a los egipcios alejados de la política, pero también de crear un contrapeso a los Hermanos Musulmanes.

Como ha señalado el escritor Alaa al Aswany, los telepredicadores "jamás hablan de libertad, justicia e igualdad, que son los valores humanos para cuya realización el islam fue originalmente revelado". De hecho, cuando estalló la Revolución del 25 de Enero, el influyente clérigo salafista Mahmud Amer criticó la movilización ciudadana y recordó que, según los textos sagrados, estaba estrictamente prohibido alzarse contra los gobernantes.

Aunque los islamistas moderados del Partido Libertad y Justicia hayan aceptado formalmente las reglas del juego político, en el futuro tendrán que esforzarse por disipar las sospechas en torno a la posible existencia de una agenda oculta y demostrar que son capaces de conciliar islam y democracia. También deberán convivir con una Junta Militar escasamente proclive a ceder el poder a un Gobierno civil y, mucho menos, a uno controlado por los islamistas. Previsiblemente el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, dirigido por el mariscal Tantawi, tratará de evitar que el poder islamista se extienda más allá del Parlamento, para lo que empleará todas las prerrogativas constitucionales que todavía conservan.

Todo parece indicar, pues, que el pulso entre los islamistas y los militares no ha hecho más que empezar y continuará, al menos, hasta que la celebración de las elecciones presidenciales y la redacción de la nueva Constitución despejen algunas de las incógnitas que ahora se ciernen sobre Egipto.

En los próximos seis meses, salafistas y liberales deberán elegir cuál de los dos partidos tomar si no quieren quedar relegados a un segundo plano en la edificación del Egipto pos-Mubarak".

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Irak tras la retirada de EEUU

El Observatorio Electoral y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán del TEIM publica un nuevo análisis titulado "La retirada de EEUU de Irak y la inestabilidad de Irak" firmado por Roberto Barroso. A continuación algunos de sus extractos:
"Una de las cuestiones más importantes es cómo afectará la retirada de las tropas estadounidenses. La comunidad sunní es quizá la más preocupada por esta salida. La creciente influencia iraní a través de los partidos chiíes en el gobierno de coalición preocupa, y mucho, al resto de comunidades étnico-religiosas del país. Por otro lado, las autoridades kurdas querían haber tenido solucionado el tema del status de Kirkuk

Desde el exterior algunos países del CCG (Consejo de Cooperación del Golfo) ven con recelo la retirada estadounidense. La frágil estabilidad del gobierno de unidad nacional, liderado por el partido chií de al-Maliki y donde está presente la coalición pro-iraní del clérigo Muqtada al-Sadr, asusta a muchos países de la región. Riad quiere que las tropas estadounidenses estén cerca ante una posible escalada en las tensiones con Teherán. Especialmente tras el supuesto intento de asesinato del embajador saudí en Washington por parte del gobierno de Ahmadineyad. La tensión entre Tel Aviv y Teherán, a causa de su programa nuclear, también es creciente. El pasado día 29 de noviembre, una explosión en los alrededores de la planta nuclear de Isfahán hacía sospechar sobre la posibilidad de ataque por parte de Israel.
La difícil situación por la que atraviesa su vecino sirio, también preocupa en Bagdad, El cambio de gobierno en Damasco podría afectar a la estabilidad del país. En las últimas semanas Iraq se ha opuesto a algunas de las sanciones que la Liga Árabe está tomando contra Siria. El gobierno de Maliki desmintió los informes que indican que Iraq podría estar ayudando al gobierno sirio, enviado grupos armados iraquíes y dinero al país vecino. Asimismo, las autoridades iraquíes han advertido reiteradamente del peligro que supone, para la estabilidad de sus vecinos, una guerra civil en Siria. Algunos de los más importantes oleoductos que salen de Iraq atraviesan Siria hacia el Mediterráneo, algo que preocupa enormemente en Iraq, especialmente después de la explosión de uno de estos conductos en la ciudad siria de Homs el pasado 8 de diciembre.

La región pasa por uno de los momentos más tensos desde que comenzase la guerra de Iraq en 2003. Siria y Egipto están inmersos en una revolución interna que podría prolongarse durante meses, Israel y EE.UU. amenazan a Irán con una intervención militar, que previsiblemente sería apoyada por algunos países de la región como Arabia Saudí, mientras que la milicia libanesa de Hezbollah no dudaría en salir en defensa de su socio chií. Por otro lado, el gobierno de Ankara no hace más que distanciarse de Occidente, poniendo en peligro la alianza de un socio clave en la región. ¿Es, entonces, el momento más propicio para una retirada de las tropas de combate de Iraq?

La presencia estadounidense para algunos era un foco de desestabilización para la región, mientras que para otros suponía un elemento disuasorio contra la creciente influencia de Irán. A pesar del alto número de funcionarios y diplomáticos norteamericanos que se permanecerá en Iraq, es inevitable que Teherán continúe ganando peso en Bagdad. Ambos gobiernos cuentan con intereses comunes, prueba de ello es la postura adoptada, en la Liga Árabe, por el gobierno de Maliki. La delegación iraquí salió en defensa de un régimen sirio debilitado y que parece perder el apoyo de hasta su socio más incondicional, Rusia. Obama no tardó en descartar que el régimen de los Ayatolás estuviese detrás de este asunto, el aumento de la influencia iraní podría ser percibido en estas últimas horas de la misión en Iraq como una derrota".

martes, 20 de diciembre de 2011

¿Quién prendió fuego al Instituto Egipcio?

En su blog Crónica Negra, el periodista Javier Valenzuela se pregunta "¿quién prendió fuego al Instituto Egipcio?". Esta noticia, que ha pasado prácticamente desapercibida, supone una auténtica tragedia y una pérdida irreparable para la cultura egipcia, ya que la biblioteca custodiaba algunos ejemplares únicos como la Descripción de Egipto elaborada durante la invasión del país por las tropas de Napoleón (1798-1801).

"En 1992 la Biblioteca Nacional de Sarajevo, seña de identidad de una Bosnia donde convivían musulmanes, católicos, ortodoxos y judíos, fue arrasada por un incendio causado por el bombardeo de la artillería serbia. Con aquella barbarie, los sitiadores de Sarajevo confirmaban que estaban dispuestos a todo con tal de terminar con el secular pluralismo bosnio e imponer la limpieza étnica.

Casi veinte años después, el pasado fin de semana, el Instituto Egipcio de El Cairo ha resultado gravemente dañado por un incendio que, entre otras piezas valiosísimas, ha destruido la copia original de la Description de L´Egypte, los veinticuatro volúmenes ilustrados que Napoleón encargó al grupo de científicos que le acompañó durante su campaña en el Valle del Nilo. Otros miles de libros y documentos perecieron asimismo entre las llamas.
¿Quién prendió fuego al Instituto Egipcio? Probablemente nunca obtendremos una respuesta satisfactoria a esta pregunta. Ni tan siquiera sería capaz de encontrarla el avispado Yusuf Jalifa, el policía egipcio que protagoniza los thrillers arqueológicos del británico Paul Sussman. En cambio, lo que sabemos con absoluta certeza es quién intentó denodadamente salvar los valiosos materiales del Instituto Egipcio. Fueron los manifestantes que, con el de hoy ya hace cuatro días, se enfrentan a fuerzas militares y policiales en el centro de El Cairo para exigir que su revolución no sea secuestrada.

Lo sabemos no sólo por sus testimonios, sino por el reconocimiento oficial efectuado por el doctor Zein Abdel-Hadi, responsable de las bibliotecas y archivos egipcios. En
declaraciones recogidas por el diario cairota Al Ahram, Abdel-Hadi ha expresado su gratitud y admiración por el trabajo que durante toda una noche de pesadilla hicieron cientos de manifestantes para rescatar códices, manuscritos y libros del edificio en llamas ¡mientras eran hostigados por las fuerzas antidisturbios!

Testimonios de blogueros y tuiteros demócratas, como el de la autora de Egyptian Chronicles, informan que los manifestantes rogaron a las numerosas fuerzas de seguridad presentes en la zona que apagaran el fuego y recibieron carcajadas como respuesta. Según estos testimonios, el fuego arrancó del interior del edificio, donde estaban apostados elementos militares y policiales que participaban en la represión".

lunes, 19 de diciembre de 2011

Sobre el muro de separación

El Alternative Information Center publica, en su edición española, este artículo titulado "El muro de separación en datos". Muy pedagógico. Mientras el foco mediático está en otros lugares -el aniversario de las revueltas árabes, las elecciones egipcias, la retirada norteamericana de Irak...-, Israel sigue construyendo asentamientos, decomisando tierras palestinas y construyendo el muro.

"El 85% de la ruta planificada del Muro corre a través de Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este, y no a través de la Línea Verde, que es la demarcación establecida en el armisticio árabe-israelí de 1949. En la mayoría de las áreas, el Muro se compone de una valla electrónica con caminos de tierra, cercos de alambre de púas y trincheras en ambos lados, de un ancho medio de 60 metros. En algunas zonas, se trata de un muro de hormigón de 6 a 8 metros de altura. La longitud del mismo -ya sea construido, en construcción o en planificación- es de 723 kilómetros, es decir, el doble de la Línea Verde. En el verano de 2010, 520 kilómetros, es decir, el 72% del mismo había sido construido.
muro_belen_1
El Muro bordeando Belén, Cisjordania (Foto: Luz Welles)

El Muro es sostenido a través de un complejo régimen que impone obstáculos físicos, legales y administrativos: puertas y puestos de control, sistema de permisos, tarjetas de identificación, destrucción y confiscación de propiedad.

Para abril de 2010 Israel había instalado 66 puertas a lo largo del Muro, 27 de las cuales se encuentran hoy cerradas, es decir que sólo se permite el cruce a quienes tengan un premiso especial. Las 39 restantes son para uso palestino general, 19 de las cuales se abren dependiendo de la estación. Esto evidencia un inconsistente acceso de los palestinos a sus tierras y propiedades.

Existen siete tipos distintos de puertas o cruces, según cumplan distintos fines: agrícolas, puestos de control, militares, rutas, escuela, estacionales y para asentamientos. Los cruces son manejados por la Policía de Frontera Israelí, aunque se han ido tercerizando cada vez más a compañías de seguridad privadas.

El complejo sistema de puertas y puestos de control se complementa con un régimen de permisos para cruzarlos, restringiendo el libre traslado de los palestinos a sus trabajos, escuelas, lugares de culto, casas de familiares, tierras cultivables y servicios médicos básicos. En numerosas ocasiones, las peticiones de permisos para acceder a sus tierras son rechazadas, ya sea por razones de seguridad, o argumentando que el solicitante no ha aportado pruebas suficientes de propiedad de la tierra.

Por otra parte, un permiso no es garantía de que al titular se le permitirá pasar a través de la puerta, ya que el Ejército puede declarar un "cierre total" de los territorios ocupados y los permisos pierden entonces vigencia. Es decir que el proceso no sólo de obtención de permisos sino también de garantía de cruce es excesivamente complejo y totalmente arbitrario.
muro_belen_2
El Muro bordeando Belén, Cisjordania (Foto: Luz Welles)

De este modo, los denominados "checkpoints" ponen en peligro el acceso a hospitales rurales en los pueblos cercanos; dañan el sistema educativo ya que numerosas escuelas, principalmente las de las zonas rurales, dependen de los maestros que viven fuera de la comunidad; y también afectan obstaculizando los vínculos familiares y sociales.

Muchos palestinos tienen dificultades para acceder a sus campos y para comercializar sus productos en otras áreas de Cisjordania. Teniendo en cuenta que las áreas aledañas al oeste del Muro son las zonas más fértiles de Cisjordania, y que la agricultura constituye una parte importante de la economía palestina, el daño producido al sector agrícola impide a los agricultores palestinos la obtención de ingresos adicionales y evita asimismo un aumento en el número de palestinos que trabajan en la agricultura.

Como indica Ir Amim (2011) en el caso específico de Jerusalén, el Muro no siempre separa a israelíes de palestinos, sino que separa a palestinos de palestinos. Al examinar la ruta del Muro, se revela que ha sido diseñada para excluir gran cantidad de Palestinos de Jerusalén, a los fines de mejorar el equilibrio demográfico de la ciudad. De hecho, el Muro separa a los residentes de Jerusalén que viven en el campo de refugiados de Shuafat y los barrios adyacentes como Kafr Aqab, Semiramis y parte de al-Walajeh, de su propia ciudad, obligándolos a pasar por un puesto de control para acceder a Jerusalén.

Según un documento elaborado por Al-Haq (2009), el hecho de que el Muro corra a través de Cisjordania en lugar de la Línea Verde, efectivamente veta el argumento de seguridad. Físicamente, esto incrementa el largo del Muro creando una frontera más extensa entre Israel y Cisjordania, la cual debe a su vez ser supervisada a los fines de brindar seguridad a Israel. Esto contradice los argumentos de seguridad, revelando a su vez la existencia de un sistema de anexión territorial.

Resulta devastador el impacto que tiene en la vida cotidiana y en los derechos humanos básicos de la población palestina de los territorios ocupados. La ruta del Muro se basa en consideraciones completamente ajenas a la seguridad de los ciudadanos israelíes, ya que persigue la anexión de facto de una parte de Cisjordania: cuando la barrera se haya completado, un 9.5% de Cisjordania, incluyendo 60 asentamientos, se encontrarán del lado oeste, es decir, del lado israelí".

viernes, 16 de diciembre de 2011

Iraq: la destrucción de un país

Ahora que EEUU ha anunciado que retirara sus soldados de Irak antes de final de año es hora de hacer balance. En la web de Laura Arau puede verse su documental "Iraq: la destrucción de un país". No  nos olvidemos de lo que ocurrió en Iraq hace tan sólo unos años. La mejor manera de vencer el riesgo de la amnesia es recordar los brutales efectos que tuvo la invasión norteamericana sobre el país.  

jueves, 15 de diciembre de 2011

Fuera de Irak ¿con la cabeza alta?

EEUU se retira de Irak. El blog de Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, en El País se pregunta, de manera expresiva, "Fuera de Irak ¿con la  cabeza bien alta?".

"Se entiende que las exigencias del guión obliguen a Barack Obama a sostener que Estados Unidos sale de Irak con la cabeza alta; pero la realidad desmonta inmediatamente ese forzado mensaje patriótico. Tras casi nueve años de una campaña militar ilegal (cabe recordar que a Kofi Annan su resistencia le costó el puesto) y basada en mentiras (la supuesta posesión de armas de destrucción masiva en manos de Sadam Husein) el balance es incuestionablemente negativo.

Lo es si se mira al número de víctimas mortales causadas- no solo los casi 4.500 soldados extranjeros, sino los más de 130.000 civiles que señala Iraq Body Count (otras fuentes elevan la cifra hasta rondar el millón de muertos). Lo mismo cabe decir si se tiene en cuenta el inmenso coste económico del esfuerzo bélico- que Joseph Stiglitz ha evaluado en no menos de tres billones de dólares-, causante de buena parte de la delicada situación deficitaria del país.
Estados Unidos ha manchado su imagen con prácticas indefendibles (Abu Ghraib) y no ha logrado su objetivo político de democratizar Irak. Una vez que comprobó que el peso de los factores identitarios religiosos, tribales y étnicos convertiría a Irak en un reducto inequívocamente chií, no tuvo reparos en saltarse las reglas del juego electoral para intentar contrapesar el dominio chií con la forzada presencia de kurdos y grupos suníes en todas las instancias de poder. A pesar de ello, no ha logrado conformar un gobierno lo suficientemente maleable- y de ahí la imposibilidad de prolongar su presencia militar en el país más allá de finales de este año. Ni los 15.000 efectivos (entre soldados, diplomáticos y contratistas privados) que ahora deja atrás alrededor de la mayor embajada que ha construido nunca, ni el gobierno liderado por Al Maliki le aseguran la defensa de sus intereses.

Quienes sí pueden andar con la cabeza alta (aunque la escondan a la opinión pública) son las compañías privadas de seguridad o de servicios- Blackwater y Halliburton son solo dos de las más conocidas- que han hecho de la campaña una de sus mayores fuentes de beneficios. También pueden hacerlo las empresas de hidrocarburos y de construcción que han contado con el apoyo de Washington para hacerse con jugosos contratos.

Pero por encima de todas ellas quien apenas puede esconder una sonrisa es Irán. El régimen iraní entiende que Washington le ha librado de su principal adversario en la búsqueda del liderazgo regional que ansía desde hace décadas. Hoy, la extrema debilidad de Irak -con un gobierno en el que la influencia iraní es, por otra parte, bien notable- y el empantanamiento de EE UU en otros escenarios (Afganistán entre ellos) le otorga una ventaja que puede ser definitiva en su afán por asegurar su supervivencia (frente a las amenazas de Tel Aviv o el propio Washington) y por verse reconocido como el actor de referencia en la región. Aunque no está en condiciones de imponer totalmente su agenda, Teherán está más cerca que nunca de alcanzar su objetivo de dominar la escena geopolítica desde el Golfo Pérsico hasta el Mediterráneo (Siria y Líbano incluidos). Menudo balance".

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Siria: entre la intervención extranjera y la caída del régimen

El Real Instituto Elcano acaba de publicar el análisis "Siria: la caída del régimen, entre la intervención externa y la guerra civil" firmado por Félix Arteaga. En él se hace un pormenorizado repaso de la posición de los actores regionales e internacionales ante la crisis siria. Reproduzco, a continuación, algunos de sus pasajes:

"Las divergencias son profundas entre quienes sostienen la persistencia del presidente Asad: Rusia, Irán y Líbano; entre quienes le dan por amortizado: Francia, el Reino Unido, Alemania y EEUU; o entre quienes han pedido moderación al régimen como Turquía e Irán pero temen que su caída reduzca su influencia regional.

Mientras que EEUU y la UE, que no tienen presencia ni instrumentos de influencia interna en Siria, sobreactúan desde el exterior, quienes los tienen como Rusia e Irán se oponen a activarlos para no perderlos. Turquía tenía también capacidad de influencia pero la ha ido perdiendo junto con su paciencia a medida que el régimen se ha ido enrocando y se ha distanciado de su aliado y vecino. La tensión aumentó tras los asaltos a la embajada turca en Damasco y a los consulados de Alepo y Latkia o cuando parecía que se iba a producir una llegada masiva de refugiados sirios hacia su territorio (la cifra se ha mantenido estable y por debajo de los 8.000 en los últimos meses). Además de pedir ya abiertamente la retirada del presidente Assad¸ Turquía está dispuesta a considerar “todos los escenarios” de actuación contra Siria, incluida la colaboración con el Consejo Nacional Sirio y con el Ejercito Libre de Siria a los que facilita protección en su territorio. Para atemperar la hostilidad turca, Siria juega la carta kurda y mientras realiza concesiones a su minoría kurda amenaza a Turquía veladamente con movilizar a sus insurgentes que hostigan a las fuerzas turcas desde territorio iraquí junto a los guerrilleros del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Por su parte, Irán sigue sosteniendo al régimen sirio política y materialmente porque su caída aumentaría el protagonismo saudí y suní en la zona, disminuyendo la influencia chií en la pugna que sostienen Irán y Arabia Saudí por la supremacía regional y que crece a medida que se acerca la retirada definitiva de las fuerzas estadounidenses de Iraq. La reacción iraní a la caída del régimen sirio es el principal freno a cualquier intervención externa porque puede desestabilizar las monarquías de Bahréin y Arabia Saudí, movilizando a sus comunidades chiíes del Golfo o puede presionar a Israel aprovechando su influencia sobre Hamás y Hezbolá desde territorio libanes o palestino (por no hablar del riesgo de contagio de los enfrentamientos suní y chií en las zonas mixtas de Líbano).

La comunidad internacional ha estado dando pequeños pasos para presionar al régimen de la familia el-Assad mediante condenas de la represión que han tardado meses en consensuarse. Así, Naciones Unidas ha tenido que esperar hasta la Resolución del Comité de Derechos Humanos de la Asamblea General de 22 de noviembre para que 122 países condenaran la represión del gobierno sirio, una resolución que China y Rusia impidieron en el Consejo de Seguridad el 5 de octubre de 2011 (Rusia y China se abstuvieron de apoyar la resolución aprobada junto con la India y Sudáfrica mientras que Jordania, Kuwait, Arabia Saudí, Bahréin, Qatar, Marruecos y Egipto votaron a favor). Las sanciones se han ido ampliando con nuevas iniciativas: la más novedosa y significativa es la de la Liga Árabe del 27 de noviembre en la que se adoptaron sanciones comerciales con la oposición del Líbano (controlada por Irán), Irak (que recibe el 31,4% de las exportaciones sirias por el 52.5% de la Liga Árabe) y Argelia, que se ha opuesto a restringir los vuelos a Damasco. La decisión de la Liga Árabe acerca sus posiciones y sanciones a las de la UE, EEUU y Turquía pero la convergencia –a diferencia de Libia– no llega hasta el punto de pedir una intervención militar que los occidentales no desean.
Las sanciones tienen sus límites porque a partir del momento que afecten gravemente a la población sólo sirven para reforzar a los gobiernos frente a la injerencia externa (por eso Turquía se ha negado a cortar los suministros de agua y electricidad), un efecto contraproducente que sólo se evita administrando las sanciones en dosis progresivas, de forma que multipliquen las dificultades del régimen sirio sin verse asociadas directamente al sufrimiento de la población.

El presidente francés, Nicolás Sarkozy, ha abierto a la puerta a una intervención militar al sugerir la apertura de corredores humanitarios que alivien el sufrimiento de la población civil pero se precisaría una acción armada, tal y como ha admitido su ministro de Asuntos Exteriores, Alain Juppé. Para su propuesta, el presidente Sarkozy debería contar necesariamente con Turquía pero la oposición al gobierno turco no desea que las decisiones turcas obedezcan a planes de terceros (Turquía propuso antes crear zonas de exclusión con la autorización de Naciones Unidas y la participación de la Liga Árabe) y Grecia y Chipre se oponen a que la UE coordine un plan de acción con Turquía. Rusia se opone a que el fin humanitario justifique de nuevo el recurso a los medios militares como ocurrió en Libia y se opone, por el momento, a cualquier resolución del Consejo de Seguridad que pueda dar pie a una intervención militar o a un embargo de armas. Por último, la Liga Árabe ha presionado a Siria para que aceptara su Plan de Acción y la presencia de observadores para evitar una posible intervención exterior pero no ha solicitado, también por el momento, una actuación militar o humanitaria".

martes, 13 de diciembre de 2011

El viaje de Razzan

Tomo del blog Traducciones de la Revolución Siria esta noticia publicada en el diario al-Ajbar sobre la desaparición, probablemente en las manos de los Servicios de Inteligencia sirios, de la bloguera Razzan (creadora del blog Razzaniyyat):

"El destino de la bloguera siria Razzan sigue siendo una incógnita desde que fuera detenida en la frontera con Jordania. La autora del blog Razzaniyyat no dudó ni un día en seguir defendiendo a los detenidos políticos y a las protestas populares en su país.
 
Si me pasa algo, sabed que el régimen no teme a los detenidos, de quienes tiene miedo es de aquellos que no olvidan a los detenidos”. Estas palabras fueron las que escribió la bloguera Razzan Ghazawi en internet antes de dirigirse a Ammán para participar en el Encuentro de defensores de la libertad de prensa en el mundo árabe”, donde ella representaría al Centro Sirio de Medios de Comunicación y Libertad de Expresión. Pero en la frotera sirio-jordana terminó el viaje de Razzan al ser detenida por la policía de inmigración siria el pasado domingo y de ser llevada a un lugar desconocido.

Tal vez el blog de Razzan, llamado “Razzaniyyat” (2009), sea el que mejor hable de ella, pues contiene artículos sobre blogueros detenidos y puestos después en libertad, o de otros que aún están en las prisiones del régimen sin que sus familias sepan nada de ellos. La conocida activista no dudó en expresar su apoyo al movimiento popular que están presenciando las ciudades sirias desde hace meses. Tal vez la ironía del destino es la que ha hecho que Razzan escribiera su última entrada (1 de diciembre) sobre su amigo el bloguero Hussein Garir para celebrar su puesta en libetad: “Hussein estará en su casa esta tarde. Abrazará con ardor a su esposa y no dejará nunca a sus dos queridos hijos”. Pero lo que no sabía la bloguera rebelde era que no podría celebrar el regreso de su querido amigo durante mucho tiempo porque su lugar en la cárcel no quedaría vacío: ella lo ocuparía.

Así, Razzan Ghazawi, que insitió en publicar siempre con su verdadero nombre, fue detenida, lo que ha dado lugar a decenas de campañas exigiendo su liberación. Su amigo el periodista y bloguero saudí Hasan Mustafa dijo a Al-Akhbar: “Razzan seguía los acontecimientos en Siria con profesionalidad y en silencio. Siempre se inclinó hacia el ser humano sin pretender que ello fuera algo heroico o glorioso”. Por su parte, el activista y bloguero sirio residente en San Francisco, Anas Qutaysh, recuerda como Razzan le inspiró y le hizo no temer escribir con su verdadero nombre: “No hay palabras para describir su valentía”.

Los blogueros sirios han emitido un comunicado solidario en el que condenan la detención de su compañera con estas palabras: “Cuando estábamos a punto de respirar con tranquilidad tras la liberación de nuestro compañero Hussein Garir, reapareció la congestión de la ira y la tristeza para recordar a nuestros corazones la realidad de la represión, la humillación y la adoración del silencio que vivimos. Razzan Ghazawi es una siria excepcional: siria por su febril trabajo en defensa de la cuestión palestina y sus refugiados en las redes de comunicación social tanto en árabe como en inglés; siria por su compromiso con las cuestiones del progreso, la justicia social y la igualdad; siria por estar del lado de los libres en su camino para lograr la libertad y la dignidad. Razzan es una voz que solo quieren acallar los enemigos de la verdad, la dignidad, la justicia y la libertad”.
 
El comunicado exige también a las autoridades sirias que ella y “todos los presos políticos, de conciencia y de la libertad” sean puestos en libertad de inmediato, cargando al régimen con la responsabilidad de cualquier daño al que pueda exponerse Razzan. Por otro lado, el Centro Sirio de Medios de Comunicación y Libertad de Expresión considera que esta detención supone una continuación de las acciones encaminadas a “encorsetar y asfixiar a la sociedad civil en Siria y es un intento miserable para poner fin a la libertad de expresión”. Además, la ONG “Reporteros sin fronteras” ha expresado su rechazo y reprobación ante la detención de Razzan Ghazawi “que ha luchado desde la fudación de su blog por la libertad de expresión y los derechos de los homosexuales”.

Algunos blogueros dijeron hace unos días que Razzan era la musa del americano Tom McMaster que se inventó al personaje de Amina Abd Allah “la bloguera lesbiana” y la convirtió en una heroína que se enfrentaba al régimen sirio. Pronto se descubrió que, en realidad, Amina era un personaje ficticio".

viernes, 9 de diciembre de 2011

Formas de traicionar el levantamiento sirio


"Son más que una fila, uno o cinco, ya no hay nada que diferencie a esos que lloriquean a borbotones por el futuro de Siria, país que, según ellos, se expone a múltiples desgracias y guerras de todo tipo: civil, sectaria, étnica, geográfica, rural-urbana, entre jóvenes y ancianos, entre el ejército organizado clásico y el ejército clasista que apoya el régimen, entre las clases pobres de ingresos limitados y otras medias o burguesas, o entre los que llaman a la intervención extranjera y los que la rechazan, los que piden la “militarización” frente a los que gritan “pacífica” y, por supuesto entre “islamistas” y “laicos”, así como “conservadores” frente a “modernizadores”…

Las características del llanto, además, son diversas pues, en primer lugar, encontramos un intelectual que se ha callado durante todo el tiempo que ha durado el levantamiento para después de nueve meses romper su silencio y gritar desde Suweida: “Siria, mi querido país, ¿ dónde te llevan tus ignorantes, insolentes y conspiradores hijos?” Los que adoptan tal discurso se refugian en el melodrama sin reconocerlo, teniendo mucho cuidado (aunque se ve claramente) en que no se note su deriva intensamente sentimental en ocasiones o su tono que rezuma populismo barato. Su lema es salvar a Siria del negro destino, de consecuencias desastrosas, al que la conducen fuerzas occidentales, atlánticas, otomanas y árabes con el objetivo de fragmentar el país y reproducir, de una forma más dañina si cabe, los acuerdos de Sykes-Picot.

Este intelectual también dice que el levantamiento es solo una fuente de problemas que, si continúa, atraerá a las grandes potencias para que aumenten las conspiraciones, lo que, eventualmente, llevará a la intervención extrajera, exponiendo a Siria a lo que se han expuesto países como Libia, Iraq o Afganistán. Si no tiene valor para decir que el levantamiento era totalmente innecesario, para poder pedir de forma difuminada que cese de inmediato, el intelectual de este tipo no llega a exigirlo, especialmente cuando se da cuenta de que su programa es demasiado simple: alejar las conspiraciones del camino que une al pueblo y al poder, refugiarse en la razón y no en la ignorancia y repeler la división entre los miembros de la sociedad. Finalmente, pide que el gobernante lleve a cabo algunas reformas políticas y administrativas que exigen los gobernados porque sobre la legitimidad de las mismas no hay discrepancias.

Encontramos también a quien se considera a sí mismo como parte integrante del levantamiento, que escribe y teoriza sobre el mismo y que presenta como su portavoz. Este intelectual pone el balón en el campo del régimen exclusivamente y le carga con la responsabilidad de que Siria navegue hacia las costas de la seguridad o de que caiga en el abismo de lo desconocido. Cuando se es algo condescendiente con el poder, dicho intelectual condiciona la condescendencia a la pregunta de si “las élites gobernantes y pudientes” pueden superar la elección a la que las ha sometido el pueblo sirio. ¿Colaborarán con el pueblo, especialmente con sus jóvenes, y corregirán lo que las prácticas en materia de seguridad han corrompido durante décadas? Además, este tipo de intelectual acostumbra a escribir sobre las reformas como un muro entre la realidad y el pensamiento; es decir, entre “la realidad de la desesperación” que representan los regímenes actuales y el pensamiento del futuro al que aspiran llegar las nuevas generaciones [...].

Un tercer tipo no duda que la victoria del pueblo llegará, porque la balanza entre la esperanza y el desánimo no se ha desequilibrado del todo a favor del segundo y porque se apoya en un modo de pensamiento, una consideración analítica y unas parcialidades morales entrelazados y complementarios que le conducen a un único objetivo: la caída del régimen. No está en el centro del movimiento popular, pero tampoco está en los márgenes, y así lo encontramos unas veces defendiendo las propuestas del Consejo Nacional Sirio, porque considera que representa sus ideas como también representa a amplios sectores de la oposición y del pueblo, mientras aparece en los encuentros del Comité de Coordinación u otros grupos opositores que piden que se produzca una transición por etapas o que siguen una estrategia que los aleja del Consejo Nacional Sirio. Su discurso sobre el poder es ambigua, pues no expresa una oposición radical sin margen a la interpretación, pero por otro lado, no se pone de su parte nunca en sus diversas posturas [...].

El cuarto tipo se sube a la torre de marfil como han hecho muchos intelectuales traidores a lo largo de la historia que, en sus definiciones clásicas, pone al régimen y a la oposición al mismo nivel de error y los someten a pruebas de error, llegando a conclusiones que no distinguen shabbih y el manifestante ni entre el asesino y la víctima. Si algunas personas dicen “Dios es grande” en este o aquel barrio popular conservador después de que Al-‘Ar’ur termine sus sentencias incendiarias nocturnas o si los manifestantes gritan que no tienen más ayuda que la de Dios o si piden la protección del ser divino exclusivamente, la culpa la comparten a partes iguales más o menos el régimen y la oposición. El primero porque es condescendiente con figuras como Saíd Ramadán al-Buti y la segunda porque lo es con Muhammad Riyad Shaqfa. Ahora, si uno anuncia su condena de la “democracia de las lenguas cortadas” como la llama Al-‘Ar’ur, esto no basta y se pide que uno obtenga el diploma de buen comportamiento y que acuse de pecador a todo el que diga “Dios es grande” cuando oye a Al-‘Ar’ur [...].

A este cuarto tipo solo lo completa el quinto de intelectual, que lanza la la acusación de que se está traicionando a Siria (y algunos no se cortan y van aún más lejos y hablan de una traición a la comunidad islámica) contra todo aquel que no condene de forma determinante y explícita, de forma que no quede margen para responder, discutir o cambiar de opinión, lo que se conoce como “la militarización de la revolución”. Un levantamiento es una no militarización por necesidad, sentencia que consideran inapelable incluso si la mayoría de los que componen este grupo hacen declaraciones algo ambiguas y después de ponerse de acuerdo, se proponen destruirlo en la cuna: la violencia del régimen va en aumento y es cada vez más salvaje, y eso es lo que conduce a la toma de las armas por parte de los manifestantes, para defenderse a sí mismos, a su honor y a su sustento. Este es un derecho legítimo reconocido a nivel mundial de forma prácticamente unánime desde el principio de los tiempos. Lo más peligroso de esto es la posibilidad intrínseca de que se acuse al pueblo, y no el régimen, de armarse y por tanto, que algunos ciudadanos hayan recurrido a las armas no es resultado de las salvajes políticas de seguridad y militares que aplica el régimen para acabar con el levantamiento, sino que es una reacción insana, no revolucionaria y no pacífica.

El caso es que la militarización y los atrincheramientos religiosos, sectarios y étnicos son desarrollos que garantizan que se el intenso dolor se una con la cultura de la protesta, la resistencia pacífica, la movilización popular y el espíritu de unidad popular y otras peculiaridades que ha traído consigo el levantamiento sirio durante los ocho meses pasados. Sin embargo, esta discusión no es ni con uno mismo en forma de monólogo, ni espiritual sin extensión más allá del sí y el no, el blanco y el negro, el pacifismo absoluto o la militarización también absoluta, el realismo del “arte” de la política o la metafísica del “arte” la acusación de traición. Es cierto que el levantamiento no debe caer en los derroteros de la militarización, ni en las trampas del recurso a las armas vengan estas de donde vengan, pero ¿puede aplicarse la infalible regla de la analogía como una espada afilada sobre todo el que se arma sin ahondar en las causas que le han llevado a ello y cómo y cuándo y dónde? [...]".

jueves, 8 de diciembre de 2011

Balance de las rebeliones árabes

Reporteros Sin Fronteras publicaba hace unos días el informe “Balance de las rebeliones árabes: los medios de comunicación, en el corazón de la atormentada primavera”. Algunas de sus conclusiones:

"Un año después del inicio de las sublevaciones prodemocráticas en el mundo árabe, Reporteros sin Fronteras realiza un balance de la censura y de las violaciones de la libertad de informar observadas durante ese período. Los periodistas, en especial los fotógrafos, pagaron un alto precio: once profesionales de los medios de comunicación perdieron la vida mientras realizaban su trabajo, entre los cuales se encontraban reconocidas figuras del fotoperiodismo internacional. Las principales víctimas siguen siendo los periodistas locales.

En su informe “Rebeliones árabes: los medios de comunicación, testigos clave de las revoluciones y de los retos del poder”, Reporteros sin Fronteras trata de describir los métodos empleados por las autoridades para impedir la circulación de la información durante seis rebeliones populares (Túnez, Egipto, Libia, Bahréin, Siria y Yemen), del 17 de diciembre de 2010 hasta mediados de noviembre de 2011.
 
Los procesos de cambio político siguen evolucionando, en especial en Egipto, Yemen y Siria. Durante la semana que precedió a las elecciones parlamentarias, Egipto vivió un nuevo episodio revolucionario. Hubo violentos enfrentamientos entre las fuerzas del orden y los manifestantes que pedían el cese del poder de los militares. La organización de las elecciones dividió, en su esencia , a una parte de la opinión pública.

Respecto a Yemen, el presidente Ali Abdallah Saleh firmó el 23 de noviembre pasado en Arabia Saudí un acuerdo de transición propuesto por el Consejo de Cooperación del Golfo. En virtud de este acuerdo, cede el poder a su vicepresidente, Abd-Rabbu Mansour Hadi, quien será el encargado de formar un nuevo gobierno en acuerdo con la oposición y de organizar elecciones presidenciales en un plazo de tres meses. Sin embargo, este acuerdo también es motivo de protestas en las calles debido a la total impunidad que confiere al expresidente.

En Siria, el régimen de Bashar Al-Assad se encuentra cada vez más aislado en el escenario internacional, especialmente tras las sanciones económicas impuestas por la Liga Árabe el 27 de noviembre pasado. Según un informe la Comisión de Investigación Internacional publicado el 28 de noviembre de 2011, más de 3.500 personas han sido asesinadas desde el inicio de las sublevaciones en marzo. La barbarie está a la orden del día, como lo muestra el asesinato del videoasta Ferzat Jarban, el 20 de noviembre pasado en Homs. Probablemente, el balance de víctimas se volverá más duro, dada la total intransigencia del régimen Sirio.

En Túnez y en Libia los retos tras las rebeliones siguen siendo numerosos. Para poder pasar página y avanzar definitivamente hacia un régimen democrático, los dos países precisaran de todo el apoyo de la comunidad internacional.

Este balance abarca el periodo del 17 de diciembre de 2010 al 17 de noviembre de 2011, pero incluye los acontecimientos registrados recientemente en Egipto. Por otra parte, dada la imposibilidad de enumerar la totalidad de las agresiones cometidas, las cifras de este informe no pretenden ser exhaustivas".

martes, 6 de diciembre de 2011

Entrevista con Aswany

Excelente entrevista del periodista Ricard González al escritor egipcio Alaa Aswany publicada en el diario chileno La Tercera. Como siempre, clarificador en sus respuestas.

"Después de que la novela El edificio Yacobian lo catapultara a la fama internacional, Alaa Aswany se ha convertido en uno de los escritores árabes más reputados. También es uno de los intelectuales más comprometidos. No en vano, desde sus columnas semanales, Aswany fue un crítico incansable del régimen de Hosni Mubarak. Por eso la revista Foreign Policy lo incluyó esta semana en la lista de los 100 intelectuales más influyentes del mundo, poniéndolo a él como el primero de la lista. Alto y robusto, pero con una sonrisa cálida, este escritor y dentista recibe a La Tercera en su consulta del centro de El Cairo, donde examina las dolencias de sus pacientes y de su país. De hecho, asegura que su consulta es el cordón umbilical que le mantiene unido a los deseos, problemas y frustraciones de su pueblo.

¿Qué opina del resultado preliminar de las elecciones egipcias?
Como persona laica y de izquierda, que cree que política y religión deben estar separadas, no puedo estar contento con la victoria de los Hermanos Musulmanes y el buen resultado de los salafistas.

¿Teme por el futuro de Egipto si cae en manos de los islamistas?
No, no estoy tan asustado como algunos compañeros liberales. Creo que el triunfo de los Hermanos Musulmanes era inevitable. Hace muchos años que están en la oposición, pidiendo una oportunidad para gobernar Egipto, y la gente quiere probar. Sinceramente, creo que no tienen una respuesta a los problemas de desarrollo y de desigualdad. Por lo que una vez que la gente se dé cuenta de ello, los dejará de votar. Confío en el pueblo egipcio.

Muchos laicos temen que la democracia de los islamistas sea de "un hombre, un voto, una vez"...
Discrepo. Ya que estoy convencido de su sinceridad cuando abogan por un Estado democrático, o rechazan la violencia, que no practican desde 1965. Sé que los Hermanos Musulmanes no quieren convertirnos en Arabia Saudita. Está visión de los Hermanos es uno más de los falsos mitos de Occidente sobre el mundo árabe.
¿Cuáles son los otros?
Que los árabes no están preparados para una democracia, lo que es una simple cobertura moral del colonialismo. Hace casi un siglo, Winston Churchill nos dijo a los egipcios lo mismo que Bush a los iraquíes: que venían a ayudar.

¿Cree que los comicios han sido limpios?
No han sido perfectos y ha habido irregularidades, pero muchas menos que con el anterior régimen. Por ejemplo, circula en internet un video en el que se ve a un salafista votando varias veces. Pero creo que ha sido la excepción.

¿Qué opina de los salafistas?
Son personas que parecen llegadas del siglo XV a través de una máquina del tiempo. Su interpretación del Islam y el wahabismo no es propia de Egipto, sino que ha llegado gracias a los petrodólares sauditas.

Los militares han interpretado la alta participación como un espaldarazo a su gestión de la transición. ¿Está de acuerdo?
No. Esta interpretación es una perversión de la realidad. La gente ha ido a votar en masa porque está ilusionada con la llegada de un régimen democrático y para acabar de deshacerse de los vestigios del antiguo sistema. Fíjese que el resultado de los candidatos en estas elecciones que pertenecían al ex partido de Mubarak ha sido horroroso.

La Plaza Tahrir continúa ocupada y las elecciones no han solucionado la crisis política del país. ¿Qué salida posible ve?
La Junta Militar debe entregar de forma inmediata el poder a un gobierno civil, de salvación nacional. No podemos esperar hasta julio, cuando planean celebrar las elecciones presidenciales, para realizar el traspaso de poder como pretende la cúpula del Ejército. Hay que acelerarla. Eso es lo que pide Tahrir y es la única salida.

¿Se ha planteado entrar en la política activa tras la revolución?
No, para nada.

¿Cuál es su candidato preferido a la Presidencia?
Mohamed El Baradei, sin duda".

lunes, 5 de diciembre de 2011

¿Guerra civil en Siria?

Hace diez días publiqué en El Correo este artículo sobre la deriva siria hacia la guerra civil. Sigue conservando, a día de hoy, su vigencia:

La historia se repite una vez más. Bashar al-Asad parece no haber extraído ninguna lección de la Primavera Árabe ni tampoco de los derrocamientos de sus colegas tunecino, egipcio y libio. Como si no hubiera sucedido nada en el mundo árabe en estos últimos doce meses, el presidente sirio sigue reprimiendo con extrema violencia a todos aquellos que salen a las calles para pedir reformas democráticas. El tiempo, sin embargo, juega en su contra.

Como Ben Ali, Mubarak o Gadafi, al-Asad vive alejado de la realidad y es incapaz de comprender la magnitud de los cambios que se están dando en la calle árabe. En sus apariciones públicas se muestra confiado en que acabará ganando el pulso a los manifestantes y en que, tarde o temprano, las aguas volverán a su cauce. En una reciente entrevista publicada por ‘The Sunday Times’ afirmó que la única vía para acabar con la revuelta «es buscar a la gente armada, perseguir a los bandidos, impedir la entrada de armamento de países vecinos, así como prevenir el sabotaje mediante el refuerzo de la ley y el orden». Todo parece indicar, pues, que el presidente al-Asad confía en que la revuelta popular se desvanezca por arte de magia y que el régimen salga finalmente airoso.

No obstante, esta particular lectura de la situación no coincide con la realidad sobre el terreno. Todos los actores regionales consideran que el régimen sirio está herido de muerte y que su caída tan solo es cuestión de tiempo. Las únicas incógnitas que faltan por despejar son el cuándo y el cómo. Si bien es cierto que el régimen sigue conservando respaldos significativos entre las fuerzas armadas, las clases medias urbanas y los comerciantes, también lo es que la violenta represión ha provocado que el malestar se haya extendido con rapidez por todo el país. En un primer momento, los focos de descontento se concentraban en zonas rurales especialmente afectadas por la política neoliberal adoptada por Bashar al-Asad y, cómo no, por una sequía sin precedentes que provocó que el porcentaje del PIB que generaba la agricultura pasara, en tan solo una década, del 28,5 al 18%. Hoy en día, las grandes ciudades del país se han sumado a la revuelta popular (incluidos los suburbios de Damasco y Alepo), lo que parece indicar que el tiempo se agota para Bashar al-Asad, que contempla impasible cómo su imperio se desmorona sin poder evitarlo.
Tampoco queda claro cómo caerá el régimen y el precio que tendrá que pagar el pueblo sirio por su libertad. A pesar de sus diferencias, tanto el Consejo Nacional Sirio como los Comités de Coordinación Locales coinciden en la necesidad de mantener la revuelta pacífica y rechazan su militarización. Lamentablemente, el Ejército Sirio Libre, bajo cuya bandera combaten cientos (o quizás miles) de desertores, ha intensificado en las últimas semanas sus emboscadas contra las tropas leales al régimen provocando centenares de víctimas. Los más peligroso de la situación es que este ejército no tiene una jerarquía clara, lo que da la impresión de que está fuera de todo control y que tiene su propia agenda. En el caso de que alguno de los países vecinos decidiera ofrecerles ayuda militar, la situación podría conducir a una guerra civil de baja intensidad mucho antes de lo que imaginamos.

Otra de las opciones barajadas es una intervención militar extranjera. La OTAN ya ha mostrado, por activa y por pasiva, su rechazo a esta opción subrayando las profundas diferencias existentes entre Libia y Siria. Además, el Consejo de Seguridad no aceptará nunca dicha intervención debido al veto de Rusia, que ha ordenado a su flota que se dirija al puerto de Tartus para dejar claro que no dejará caer a Bashar. Tampoco la oposición siria ha hecho ningún llamamiento en este sentido, aunque sí se ha manifestado a favor de la creación de zonas de exclusión aérea para impedir que se bombardee a la población civil. En más de una ocasión, Bashar ha advertido de que una intervención militar desestabilizaría la región entera, pero es altamente improbable que una Siria agonizante pueda convencer a sus aliados regionales (los ayatolás, Hezbolá o Hamás) para que se inmolen de manera colectiva sacrificando sus respectivas agendas domésticas en Irán, Líbano y la Palestina ocupada.

Frente al inmovilismo de la comunidad internacional, la Liga Árabe ha adoptado un papel central en la crisis siria. Su iniciativa diplomática prevé el envío de 500 observadores al país para verificar el alto el fuego e impedir nuevas violaciones de los derechos humanos, así como la retirada de los militares de las calles y la liberación de los presos políticos. Por el momento, la Liga Árabe ha suspendido a Siria como miembro de la organización, pero podría ir mucho más allá retirando a sus embajadores (de hecho, ya hay varios países que han dado ese paso) e imponiendo sanciones comerciales (lo que tendría un efecto devastador sobre la alicaída economía siria). Turquía, que junto con Francia y Catar está teniendo un papel protagónico, también está dispuesta a congelar sus intercambios comerciales (que representan 2.500 millones de dólares anuales), pero se resiste a encabezar una coalición militar contra su antiguo aliado (tal y como pretenden los Hermanos Musulmanes sirios). El primer ministro turco Erdogan sabe que se juega mucho en la crisis siria y quiere utilizarla como trampolín para reforzar su presencia en Oriente Medio y, por qué no, erigirse en potencia hegemónica regional.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Incógnitas egipcias

Esta es la primera parte de mis reflexiones sobre las elecciones egipcias. Saldrá publicada uno de estos días en el diario El Correo. Incluyo alguna de las fotos que hice por la ciudad, en concreto un cartel del Partido de la Libertad y la Justicia que encontré tirado en el barrio de Doqqi. La próxima semana incluiré varias más:

"Los resultados de las elecciones egipcias han confirmado, una vez más, el empuje de los islamistas en el mundo árabe. Después de las elecciones tunecinas en las que se impuso el movimiento En Nahda y de las marroquíes donde el Partido de la Justicia y el Desarrollo fue la fuerza más votada, ahora le ha tocado el turno al Partido de la Libertad y la Justicia –la plataforma electoral de los Hermanos Musulmanes–, que se ha impuesto de manera rotunda, tal y como vaticinaban todos los pronósticos, en esta primera fase de las elecciones legislativas.

Se trata de los primeros comicios libres y competitivos registrados en Egipto desde la instauración del régimen republicano hace casi sesenta años. Los egipcios no han querido dejar pasar este momento histórico y han acudido de manera masiva a las centros de votación para mostrar su apoyo a la revolución que puso fin a la dictadura de Mubarak. En los treinta años anteriores, la sistemática manipulación de las elecciones provocó una enorme apatía política entre la población. De hecho en los últimos referéndums presidenciales se registró un fuerte absentismo electoral (ni tan siquiera votó el 15%) como forma de protesta ante las prácticas corruptas del régimen autoritario. Ahora, la Primavera Árabe han provocado un auténtico vuelco en la situación precedente, puesto que la participación de estas dos primeras jornadas se aproxima al 85% del electorado.

El Partido de la Libertad y la Justicia ha sido el auténtico vencedor de las elecciones. Al contrario de lo que muchos se temían, la irrupción de diferentes formulas islamistas (como el salafista Al Nur o el sufista Tahrir) no ha hecho mella en su popularidad. Frente a estas formaciones de nuevo cuño y de incierta procedencia, los Hermanos Musulmanes han esgrimido como uno de sus principales activos sus ochenta años de historia en los cuales han conseguido una sólida implantación prácticamente en todo el país. Aunque la organización ha sido perseguida por Naser, Sadat y Mubarak, también se ha beneficiado de ciertos periodos de tolerancia en los cuales logró establecerse una amplia red de asociaciones de tipo benéfico y caritativo que llegaban allá donde el estado era incapaz de hacerlo.

En la década de los setenta del pasado siglo, Sadat intentó instrumentalizar a los Hermanos Musulmanes en su propio beneficio para tratar de constituir un contrapeso al poderoso movimiento naserista. En los años noventa, Mubarak alternó la política «del palo y la zanahoria», abriéndoles la puerta del Parlamento en diferentes ocasiones con la esperanza de que frenasen a las corrientes yihadistas y salafistas, aunque cerrándoles el paso cuando hacían alguna demostración de fuerza (como en las elecciones de 2005 cuando, sin concurrir en todas las circunscripciones electorales, se alzaron con una quinta parte de los escaños del Parlamento).

El mensaje que los egipcios han querido lanzar con su voto es que respaldan una transición ordenada y sin bandazos en el curso de la cual el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas ceda el mando a un gobierno civil en el menor plazo de tiempo posible. El problema es que los militares, que dirigen el país desde el golpe de los Oficiales Libres de 1952, no parecen muy entusiasmados con la idea e intentan, a toda costa, conservar parte de sus prerrogativas políticas (el artículo 49 de la Constitución les otorga, por ejemplo, el derecho de promulgar leyes y designar al jefe de gobierno y sus ministros) y económicas (los militares controlan, directa o indirectamente, el 26% del PNB).

Desde la caída de Mubarak, la Junta Militar ha cometido numerosos errores de cálculo: el más importante de ellos intentar seguir ejerciendo la labor de árbitro por tiempo indefinido. El mariscal Tantawi viene jugando al gato y al ratón con la oposición desde hace meses, tan pronto da un paso hacia delante como otro hacia atrás en un intento desesperado, como el célebre personaje de Lampedusa, de que todo cambie para que todo siga igual. La paciencia de los partidos políticos parece haberse agotado ya. De ahí que islamistas, liberales y revolucionarios hayan unido sus fuerzas para exigir a los militares que abandonen el poder antes del 31 de julio y cedan el protagonismo político a un gobierno civil. Es más que probable que los militares consigan conservar parte de sus privilegios económicos, pero difícilmente se puede imaginar que mantenga indefinidamente su capacidad para interferir en el proceso político.

Por esta razón, el principal objetivo del nuevo Parlamento dominado por los islamistas será precisamente elaborar una constitución acorde con los vientos democráticos que soplan en la región. La redacción de la nueva carta será toda una prueba de fuego para los islamistas, cuya labor será observada con luz y taquígrafos tanto en el interior como  en el exterior del país. Por una parte, el Partido de la Libertad y la Justicia debe adoptar medidas que contenten a su base social, pero por otra debe evitar imponer sus concepciones religiosas al conjunto de la población. Si forzase los tiempos podría granjearse la desafección de la población laica y liberal y, también, volver a movilizar a los jóvenes de la plaza de Tahrir, que vienen denunciando la existencia de pactos bajo la mesa entre los islamistas y los militares y que reclaman la plena aplicación de la agenda revolucionaria. Por eso, la tarea de los islamistas se asemeja cada vez más a la de un equlibrista que debe, en plena tormenta, vencer a las adversidades y conducir a Egipto hacia la normalidad democrática".

jueves, 1 de diciembre de 2011

El rompecabezas sirio

Víctor de Currea-Lugo publica en el diario colombiano El Espectador este artículo titulado "El rompecabezas de Siria" en el que analiza el Gran Juego de las potencias regionales e internacionales en Siria.

"Decir que las presiones contra el régimen sirio son sólo de los Estados Unidos o del ex-colonizador francés es algo difícil de creer. Turquía ha arremetido desde junio contra Al-Asad, cuando el ejército atacó Jisr al Shughur; Arabia Saudita y Túnez retiraron a sus embajadores de Damasco como parte de las recomendaciones de la Liga Árabe, al tiempo que varias sedes diplomáticas de países árabes que han pedido moderación a Al-Asad han sido atacadas, como la de Marruecos; la esperanza de Al-Asad es Irán, pero hasta éste, su aliado, rechazó los asesinatos y pidió a Siria que abra las puertas al diálogo.

Sin embargo no todos los que presionan a Siria tienen la misma agenda: Arabia Saudita buscaría posicionar suníes en el gobierno (enfrentando la élite alawí contra la mayoría suní); Turquía perseguiría consolidar su liderazgo regional, y los Estados Unidos trataría de aislar a Irán y atacar los vínculos entre Irán y Hizbollah. A pesar de estas diferencias, Siria mete a todos los que le critican en el mismo saco. El argumento de que Siria es parte del “eje de resistencia” frente a los Estados Unidos e Israel no puede ya justificar la represión interna, en parte porque los rebeldes no son menos anti-sionistas que el gobierno.

La Unión Europea ya estableció medidas contra Siria incluyendo un embargo a su poco petróleo, pero ni Rusia ni China comparten dichas decisiones que no resultan lesivas para Siria, ya acostumbrada a medidas que han sido aplicadas por años en su contra. Por otro lado, a diferencia de Libia, una eventual zona de exclusión aérea no sería tan significativa pues la represión de la población no se hace desde aeronaves sino a través del ejército de tierra.
Recientemente, la Liga Árabe le pidió al presidente Al-Asad que accediera a una Hoja de Ruta que consta de cuatro puntos: la retirada del ejército de ciudades, liberación de los detenidos, ingreso de medios de comunicación y diálogo entre la oposición siria y el régimen. Siria aceptó, pero luego incumplió la propuesta, alegando que “grupos terroristas” le impedían cumplir con sus compromisos.

Por esto el 16 de noviembre Siria fue suspendida de la Liga Árabe al tiempo que el conteo de muertos llegaba a 3.500. Tratando de ganar un respiro, Walid al-Moualem, el Ministro de Relaciones Exteriores sirio, envió una contrapropuesta basada en el plan de la Liga Árabe, reduciendo el movimiento de los 500 observadores internacionales propuestos y alegando salvaguardas a la soberanía, pero estas enmiendas fueron rechazadas. Siria se está quedando sola.

Al-Asad sigue enviando mensajes contradictorios: en junio hablaba de empezar reformas y al tiempo decía que no las habría bajo presión; en agosto legalizó por decreto los partidos políticos y promulgó una ley para dar paso a elecciones pluralistas, al tiempo que seguía con las operaciones militares; a la Liga Árabe le prometió en octubre el cese de la violencia en los días previos a un aumento del número de muertos; aceptó conformar un espacio de diálogo nacional y luego dijo que no gastaría tiempo con la oposición. Una vez vencido el segundo plazo dado por la Liga Árabe, afirmó que no se doblegará ante la presión internacional y prometió continuar con su ofensiva.

La medidas de Al-Asad han sido fragmentadas y tardías. Acciones como la liberación de algunos prisioneros, concesión de ciudadanía a kurdos, cambios en el gabinete ministerial y el levantamiento de la ley de emergencia, etc., tienen poco impacto mientras los tanques de guerra sigan atacando civiles".