miércoles, 21 de marzo de 2018

Siria: siete años de oscuridad

Coincidiendo con el séptimo aniversario del estallido del conflicto sirio publico en El Diario Vasco este artículo titulado "Siria: siete años de oscuridad". Es triste volver a hacer recuento de daños un año más.

Aunque algunos analistas consideraban que la derrota del ISIS aceleraría el final del conflicto en Siria, lo cierto es que la situación sobre el terreno es ahora mucho más compleja que hace un año. Tras 2.555 días de enfrentamientos debemos contabilizar medio millón de muertos y once millones de desplazados, según los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. La violencia no sólo no ha cesado, sino que se han intensificado los combates entre el régimen y los rebeldes. Descartada la solución negociada tras el fracaso de las negociaciones desarrolladas en Ginebra y Astaná, parece evidente que ambas partes han apostado todas sus cartas por la opción militar. A estas alturas queda claro que no habrá ganadores, ya que todas las partes han perdido con la destrucción de Siria.
Las esperanzas que generó el levantamiento popular contra el régimen de Bashar el-Asad se han desvanecido de la peor manera posible dejando tras de sí un reguero de guerra y destrucción. La brutal represión del régimen fue respondida con la militarización de la revuelta. En un primer momento fueron los propios desertores del ejército regular sirio, que se negaron a disparar contra sus propios conciudadanos, los que abastecieron las filas rebeldes en las que, con el tiempo, también se integraron algunos activistas que pretendían defender las poblaciones alzadas y vengar a sus muertos. El balance de víctimas se multiplicó con la entrada en escena de los actores regionales (Irán, Hezbolá, Arabia Saudí, Catar, Emiratos y Turquía), que armaron a cada uno de los bandos en función de su proximidad ideológica. Esta regionalización provocó una escalada bélica sin precedentes y la huida masiva de la población de los frentes de batalla. La irrupción en escena de los barbudos del ISIS, con la implantación de su pseudocalifato yihadista basada en una lectura descarriada del islam, complicó aún más la situación y sirvió de pretexto para la intervención de Estados Unidos y Rusia. Siria se convirtió, de la noche a la mañana, en una guerra mundial a escala reducida.