jueves, 31 de enero de 2013

Sobre el Ejército de Defensa Nacional sirio

El blog Traducciones de la Revolución Siria publicaba hace unos días este artículo del periodista Subhi Hadidi, titulado "El Ejército de Defensa Nacional: la vuelta del anciano a su juventud", originalmente aparecido en el diario Al-Quds al-`Arabi. Analiza el intento del régimen de crear unas milicias populares que combatan contra los insurgentes y que muchos ven como un intento de legitimar a los shabiha.

En 2003, en el marco de la “batería de reformas” que se le prometieron al pueblo sirio después de que Bashar al-Asad heredara el poder, el régimen eliminó la asignatura de “Enseñanza militar” o las clases de “juventudes” como se solían llamar, que se imponía a los jóvenes de las escuelas durante la secundaria. De acuerdo con la misma decisión, se eliminó el uniforme unificado del color militar tradicional (caqui o “jaqui”, como se dice en Siria), que fue cambiado por un uniforme azul y gris para los chicos, y azul y rosado para las chicas. Si bien el régimen del “Movimiento Correctivo” no es el responsable original de la implementación de la asignatura de “Educación militar” en las escuelas secundarias, pues ello es producto de eras baasistas previas, Hafez al-Asad fue responsable de medidas mucho peores y más dolorosas. 

Partiendo de su convicción de las bondades de la militarización metódica de la sociedad, al estilo norcoreano (el modelo de Kim Il Sung en concreto, cuya personalidad, régimen, y métodos de dirección de la sociedad, el Estado y el partido a un tiempo tenían fascinado a Asad padre), el régimen creó la Unión de los Jóvenes de la Revolución en las escuelas primarias y secundarias, sometiendo a los estudiantes a campamentos de entrenamiento y a los “conocimientos” que recibían sobre el propio método militar. Después limitó las actividades de la Unión Nacional de Estudiantes de Siria a las universidades, obligando a los estudiantes universitarios a participar en campamentos de entrenamiento militar. Una de las mayores ironías de esta política se dio a principios de los ochenta, cuando Rifaat al-Asad y los destacamentos de las Brigadas de Defensa que él dirigía, se encargaron de enseñar a decenas de “jóvenes” a saltar en paracaídas, a cambio de eximirles de alcanzar las altas medias necesarias para entrar en las facultades de medicina, odontología y farmacia. 

Un tercer modelo de militarización obligatoria, el más tonto y peligroso, quedó patente en la creación de una organización nueva llamada “Vanguardia del Baaz”, encargada de supervisar la educación política de los niños en las escuelas primarias. Puesto que matricularse era obligatorio obviamente, y formaba parte del currículo académico, y también tenía campamentos vanguardistas, generaciones enteras crecieron con la expresión cliché de “Con nuestra alma y nuestra sangre nos sacrificamos por ti, Hafez”. Los niños crecían metiendo el principio del culto al individuo en el inconsciente, como un comportamiento nacional completamente natural, y por medio de la obligación directa o la naturalización instintiva, se bebían la imagen del “Líder padre” gobernante en la escuela, en casa, en el barrio, en el municipio, en la ciudad y en la patria… Dado que el 49% de los habitantes de Siria eran jóvenes de menos de 15 años, la organización de la “Vanguardia del Baaz” jugó un papel decisivo en la formación de las nuevas generaciones en torno a la idea de un único líder, un único partido, una única organización y una única política, e implantó en las almas de los pequeños un sentimiento de obediencia militar y de fidelidad ciega al líder. Además esta organización se esforzó para que dicha educación fuera una vacuna temprana que impidiera que contrajeran cualquier enfermedad política, al pasar de una etapa a otra en sus estudios, en su vida y en su consciencia. En este sentido, puede comprenderse que se diga que muchos sectores de la juventud de la sociedad siria sufrieron una conmoción cuando murió Asad, porque en verdad no habían conoció a otro “presidente” durante 30 años y no habían tenido ocasión de desarrollarse en otra “política” más que la que enseña a sacrificarse por Asad con el alma y la sangre. 

A pesar de que el régimen, tras el inicio del levantamiento, había dejado sueltos a miles de shabbiha -criminales sacados de las cárceles generales, carniceros experimentados, y gente pagada para corromper las manifestaciones-, y a pesar de que había creado grupos de variada naturaleza, civil, militar y baasista, muchas de las misiones se encargaron a las milicias organizadas (“Brigadas del Baaz” en Alepo y comités populares en Homs y algunas zonas de la costa). Así, la nostalgia por la asignatura de “Educación militar” ha seguido atormentando a la gente del régimen, tomando la iniciativa partes de las que no se suele esperar esto: la Asamblea de la provincia de Damasco, por ejemplo, que propuso en mayo la vuelta del régimen de “juventudes”; o el periódico Tishreen, que cantaba a las ropas caqui y a la “gorra” militar y lloraban por el “entrenador de los jóvenes” que era quien garantizaba el orden y la conciencia nacional.

En cuanto al proyecto más moderno en el marco del reclutamiento del público que apoya al régimen, tenemos lo que el corresponsal de RusiaToday sugiere, aunque no lo dice, que es que el régimen pretende formar un “Ejército de Defensa Nacional”, que estará compuesto de 10 mil luchadores, entre civiles que han hecho el servicio militar, que tendrán sueldos mensuales llevarán un uniforme, y tendrán la misión de “proteger los barrios de los ataques de los hombres armados de la oposición”. En otras palabras, han hecho falta casi dos años para que el régimen encontrara un nombre bonito para llamar a la fea realidad bajo la cual se organizarán las brigadas de este gigantesco ejército: un rebaño de shabbiha. Si la calle siria no ha visto aún “los efectos” de este ejército y no sabe si va a ser como el Ejército del Mahdi iraquí o la Guardia Revolucionaria iraní, o sí tal vez recuperará el legado de la Guardia Nacional baasista durante la década de los sesenta del siglo pasado, o incluso si será como una mezcla de las características de estas formaciones, después de haberse guiado el régimen por lo más vil que dejaron los legados nazi, fascista y estalinista en lo que a las artes de la represión se refiere, queda claro que: la Cuarta División, la Guardia Republicana y la mayoría de unidades del Ejército que apoyan al régimen no solo se debilitan, desmoronan, decaen y envejecen a diario, sino que es mejor que se den prisa legiones de nuevos mercenarios para devolverlos a la juventud de los días de Al-Juli (ex dirigente baasista).

miércoles, 30 de enero de 2013

Déficit de libertad de prensa

Como cada año, Reporteros sin Fronteras (RSF) publica su Clasificación Mundial de Libertad de Prensa en 2013 bajo el esclarecedor título "Esperanzas frustradas tras las Primaveras Árabes".

"A pesar de la multitud de criterios que se han tenido en cuenta para elaborar este índice, desde iniciativas legislativas a violencia contra profesionales de los medios de comunicación, lo cierto es que los países democráticos ocupan de forma mayoritaria los primeros puestos, y los dictatoriales, la parte más baja de la tabla. Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, ocupan, un año más, las últimas posiciones.

"La Clasificación  Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras no tiene en cuenta de forma directa el tipo de sistema político de cada país, pero está claro que los sistemas democráticos aportan un marco de mayor protección a la libertad de producir y distribuir noticias que los países donde se violan los derechos humanos", afirma Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.

"En las dictaduras, los informadores y sus familias están expuestos a duras represalias, mientras que en las democracias, la amenaza de los profesionales de la información es hacer frente a las crisis económica del sector y a los conflictos de interés. Una situación que, a pesar de no ser comparable, debe ser reconocida. Debemos rendir homenaje a todos los que sufren todo tipo de presiones, ya sean visiblemente agresivas o más difusas", añade Deloire [...].

La edición precedente de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa estuvo marcada mayoritariamente por la "Primavera Árabe" y el alto precio que pagaron muchos de los que intentaron cubrir las protestas. En 2012 han aparecido nuevos escenarios entre los países donde hubo un cambio de régimen (Tunez, Egipt, Libia), países donde aún hay una fuerte represión (Siria y Bahréin) y países donde las autoridades han asumido algunos compromisos para calmar las potenciales reivindicaciones político-económico-sociales, como Marruecos, Argelia, Omán, Jordania o Arabia Saudí.

Algunos de los nuevos gobiernos encumbrados por estos movimientos, cuyas reivindicaciones y aspiraciones fueron ampliamente difundidas por periodistas e internautas, se han vuelto contra ellos. Las lagunas jurídicas todavía existentes, los nombramientos arbitrarios de directores de medios de comunicación públicos, las agresiones físicas a profesionales de la información, los repetidos procesos judiciales contra periodistas y una de transparencia generalizada han estancado a Túnez y a Egipto en la Clasificación, y han puesto de relieve las necesidades en Libia para garantizar el periodismo y perpetuar su transición real hacia una prensa libre.
En Siria, el país más mortífero para los periodistas en 2012, se libra una guerra de la información que afecta tanto a periodistas como a internautas, expuestos a la violencia, tanto del régimen de Bashar Al-Assad, dispuesto a todo para imponer un bloqueo informativo, como a la de grupos cercanos a la oposición, cada vez más intolerantes con las voces disidentes.

En Bahréin ha disminuido ligeramente la intensidad de la represión y en Yemen las perspectivas siguen siendo preocupantes, pese al cambio de poder Ejecutivo. La ola de detenciones de internautas en Omán ha llevado al país a una notable caída en la Clasificación".

martes, 29 de enero de 2013

Sindicalismo tras Mubarak

Hace unas semanas, el profesor Joel Beinin publicó en MERIP un detallado artículo sobre el sindicalismo egipcio tras la caída del régimen mubarakista: "Workers, trade unions and Egypt´s political future". Ahora, Loles Oliván lo traduce en Rebelión: "Trabajadores, sindicatos y el futuro político de Egipto". Recojo el último de los extractos dedicado a la posición de los sindacatos ante los cambios acontecidos en Egipto en los últimos dos años.

"El futuro del sindicalismo y de los derechos de los trabajadores en Egipto, al igual que el de muchos otros temas políticos y económicos, sigue siendo controvertido. Los trabajadores industriales se opusieron a la Constitución sólidamente aunque no de manera unánime. En el referéndum, el voto 'no' ganó en El Cairo, donde se ubican muchos distritos con fábricas, y en el distrito de Gharbiyya, sede de [la Compañía] Hilos y Textiles Misr.

Los trabajadores no han sido actores principales de la arena política nacional en la era post-Mubarak. Desconfían de la intelectualidad cairota y de sus partidos políticos, y no cuentan con una organización nacional autónoma eficaz. No obstante, las protestas laborales se intensificarán probablemente a medida que Mursi aplique el acuerdo con el FMI. Unos días después del referéndum constitucional se anunció el aumento de precios de una larga lista de bienes de consumo y de producción.

Decenas de miles de “teleadictos” que antes no estaban politizados, junto a muchos veteranos de la acampada de la plaza Tahrir participaron en las manifestaciones militantes convocadas por el Frente de Salvación Nacional en contra el decreto presidencial del presidente Mursi de 22 de noviembre, y contra el proyecto de Constitución. Puede que se sigan movilizando o no en contra de los partidos islamistas en las próximas elecciones parlamentarias. Muchos de los partidarios del Frente esperan que concurra a esas elecciones como un bloque de oposición unificado aunque aún no se ha anunciado ninguna decisión de unidad.

Las celebridades del frente —el ex ministro de Relaciones Exteriores, Amr Musa, los dirigentes liberales del Partido de la Constitución y del Partido Wafd, Muhammad El-Baradei y al-Sayyid al-Badawi, el presidente del Partido Social Demócrata, Muhammad Abu al-Ghar, y Hamdin Sabbahi, presidente del partido Corriente Popular Naserista— tienen poco en común más allá de su oposición a los Hermanos Musulmanes y a los salafistas. Ninguno de ellos ha puesto mucha energía en crear bases de apoyo entre los trabajadores [...].

Por el contrario, el naserista Hamdin Sabbahi consiguió un sorprendente tercer puesto en la primera ronda de las elecciones presidenciales, con 4,8 millones de votos (20,7%). Su colega, el presidente de la FESI, Abu Eita, fue uno de los pocos sindicalistas elegidos para el primer Parlamento post-Mubarak. El triunfo electoral de Sabbahi le llevó a remodelar buena parte del Partido Karama en lo que se esperaba diera lugar a una formación más amplia, la Corriente Popular [naserista]. El naserismo es popular entre los trabajadores del sector público debido a la memoria de Gamal Abdel Naser y a pesar de que sus herederos han alcanzado de vez en cuando acuerdos con los opositores más acérrimos de Naser [...].

Sabbahi y la mayor parte de los defensores de la izquierda egipcia abogan por re-nacionalizar las empresas públicas que fueron privatizadas bajo Mubarak. Una de esas empresas, la Compañía de Accesorios de Vapor, ha regresado al Estado, que no la quiere (los Hermanos Musulmanes son partidarios del libre mercado). El gobierno ha recurrido las resoluciones judiciales que dictan la re-nacionalización de otras cuantas. Sabbahi propone ampliar el sector público para crear puestos de trabajo.
La re-nacionalización tiene el eco de la nostalgia por la relativa seguridad económica y social de la época de Naser, un sentimiento que floreció en 2012. Pero el “socialismo árabe” de Naser, a pesar de sus innegables logros, resultó insostenible. En 1964 el crecimiento del PIB de Egipto cayó estrepitosamente produciéndose una deuda externa y una crisis de divisas. Economistas como Samir Radwan, quien fuera por breve tiempo ministro de Finanzas en 2011, estableció estos hechos hace casi 40 años. Egipto recurrió por primera vez al FMI para obtener asistencia en 1966. Naser rechazó finalmente el “programa de fondo de estabilización” que proponía el FMI porque consideró su exigencia de recortes en los subsidios a los productos básicos demasiado desestabilizadores políticamente. La crisis del socialismo árabe antes de la guerra árabe-israelí de 1967 (no como resultado de ella, como suelen afirmar los naseristas) sugiere que un regreso a aquellas políticas no es el remedio para los males económicos de Egipto.

Antes de finales de 2012 se puso a prueba la estabilidad del Frente de Salvación Nacional como formación política. Al revelar la compatibilidad esencial de las políticas del régimen de Mubarak y las de los Hermanos Musulmanes, excepto en lo relativo al papel del Islam en la sociedad, Amr Musa emitió un programa de cinco puntos para una tregua política de un año entre la oposición y el presidente Mursi. Propuso la formación de un gabinete de emergencia integrado por representantes de todas las corrientes políticas y dirigido por Mursi (que podría estar diseñado para evitar el nombramiento que se rumorea de Jayrat al-Shatir, hombre fuerte de los Hermanos Musulmanes, como primer ministro), solicitar una moratoria en las huelgas laborales; respetar el derecho a manifestarse pacíficamente; formar un comité de expertos constitucionales para revisar los artículos controvertidos de la Constitución recientemente aprobada, y permitir que el gobierno de emergencia examine las conclusiones de la comisión.

La APS denunció la oferta de Musa de suspender las huelgas por “arrogante”, pues “ignora el hecho de que las causas de las protestas y las huelgas de los trabajadores son las humillantes condiciones laborales, los salarios bajos y el aumento diario de los precios... y se somete a la política de las autoridades gobernantes que favorecen a los ricos”. Adoptar tal propuesta supondría tomar “el camino más corto para desmontar el Frente”, declaraba un comunicado de la APS emitido el 2 de enero [...]".

lunes, 28 de enero de 2013

El Baaz y la izquierda árabe

El blog Traducciones de la Revolución Siria publica un nuevo artículo del intelectual palestino Salamah Kaylah titulado "La razón formal de la izquierda árabe en su alianza con el Baaz y su postura contraria a la revolución" inicialmente publicado por el diario panárabe Al-Hayat.

"Sí, hay un gran sector de la izquierda árabe e internacional que lo hace bajo el lema del rechazo, la resistencia y el antiimperialismo. Se trata de una izquierda que estaba relacionada con el esquema soviético previamente, esquema que partía de que la lucha internacional es una lucha contra el imperialismo, que es el “círculo principal”, entendido como imperialismo estadounidense básicamente, que dirigía el modelo capitalista en su conjunto.

Por ello, todo el que se oponía o difería con el imperialismo estadounidense pasaba a estar en el “bando nacional” o “progresista” o “libertador” y había que aliarse con él por necesidad. Esa “conciencia” o “concepción” ha seguido dominando a aquellos y dirigiendo sus políticas. Ello a pesar de la caída de la Unión Soviética y de los países socialistas, situación que ha creado un nuevo mundo que ya no posee las mismas características que en la guerra fría (es decir, la guerra entre el capitalismo y el comunismo),y a pesar de que la idea misma era un error marxistamente hablando, y expresaba la política del Estado soviético en su lucha internacional, que se suponía que debía atraer al eje de su política a todos los que se oponían al imperialismo. Eso es lo que hicieron los partidos comunistas en general, sin tener en cuenta la realidad objetiva en sus países.
Por ello, siempre estaban unidos a fuerzas que no eran comunistas ni socialistas, sino que eran en su esencia capitalistas aunque difirieran con el imperialismo estadounidense en concreto. Por ejemplo, se unieron al Baaz, que estableció una autoridad que se alió con las autoridades soviéticas, pero cuyas relaciones económicas eran con los estados capitalistas europeos, y defendían su socialismo aunque lo único que tenía de socialista eran sus lemas, cuyo contenido expresaba el “socialismo de la pequeña burguesía” o el “socialismo de los campesinos”, y era el Baaz quien representaba a esos sectores sociales. Este “socialismo” inevitablemente daba lugar a un desarrollo capitalista, y posteriormente mafioso.

A pesar de todos los errores de la experiencia, aquellos no corrigieron las ideas en las que se apoyaban, sino que siguieron dominados por el “hecho” en sí.

Esos mismos, también defendieron a muerte a los “yihadistas” y los “Hermanos Musulmanes”, que se oponían al imperialismo, como decía esta izquierda, aunque los islamistas no utilizasen el concepto de imperialismo y careciesen de una política basada en lo político. Esta izquierda también acusó a todo aquel que se negó a apoyar a los islamistas o a aliarse con ellos de estar de parte del imperialismo. Por ello, prepararon el camino a los islamistas para convertirse en la primera fuerza “opositora” al régimen y la primera fuerza “anti-imperialista”. Así, era obvio que llegarían al poder tras las revoluciones que han tenido lugar. Esta política no solo ha fortalecido a los islamistas, sino que también ha debilitado a las fuerzas de izquierda, bien porque estas fuerzas, en su discurso político, aparecían como un margen para los islamistas, lo que los hacía estar en apuros con el régimen, o bien porque los anti-imperialistas tendían a apoyar a los islamistas en vez de a la izquierda que los glorificaba. Ello es lo que aumentó el volumen de los islamistas y marginó a la izquierda [...]".

viernes, 25 de enero de 2013

Tahrir: dos años después

Hoy se celebra el segundo aniversario de las movilizaciones que pusieron fin a las tres décadas de presidencia de Hosni Mubarak en Egipto. Las principales fuerzas opositoras han convocado una gran manifestación en la plaza de Tahrir, que se prevé que sea multitudinaria. Nuevamente, el lema más repetido será "paz, libertad y justicia social".

En estos dos años, los avances registrados en los ámbitos económico, político y social han sido extraordinariamente limitados, por lo que la decepción es el sentimiento predominante entre la población egipcia. Las tasas de pobreza siguen siendo elevadas, con un 45% de la población viviendo bajo el umbral de la pobreza. Desde enero de 2011, la economía ha registrado un fuerte retroceso como consecuencia de la falta de inversiones extranjeras y del colapso del turismo. El déficit fiscal de 2012 superó el 8% del PIB. Con las divisas prácticamente agotadas, Egipto depende más que nunca de los préstamos externos.

Por ahora, Qatar ha sido el país más generoso con un préstamo de 5.000 millones de dólares, mientras que el FMI ha prometido otros 4.800 pero a cambio de reformas estructurales (entre ellas, la retirada de subvenciones a los productos de primera necesidad, algo que podría incendiar de nuevo las calles). Además se ha planteado un ambicioso programa, el Proyecto Renacimiento, que pretende captar 200.000 millones de dólares en inversiones y alcanzar, en un plazo de cinco años, un crecimiento del 7% anual, suficiente para garantizar trabajo a buena parte de las 700.000 personas que cada año intentan incorporarse al mercado laboral.
Es cierto que el fin de la dictadura ha permitido una apertura política, pero los Hermanos Musulmanes han sido los principales beneficiados puesto que controlan la Asamblea Popular y también la Presidencia, concentrando amplios poderes. Esta circunstancia explica el creciente malestar de los sectores liberales y revolucionarios, que consideran que se ha reforzado el presidencialismo y que el Partido de la Justicia y la Libertad disfruta de una situación cuasi monopolística en la escena política, muy parecida a la que en su día tuvo el oficialista Partido Nacional Democrático.

Para combatir esta situación, la oposición ha decidido formar un Frente de Salvación Nacional que pretende intentar contrarrestar esta situación. Las próximas elecciones legislativas, que tendrán lugar en la próxima primavera, demostrarán si tienen la capacidad de atraer a los descontentos con la gestión de los HHMM y son capaces de convertirse en alternativa de gobierno. Lo que está claro, es que la erosión del presidente Mursi como resultado de su labor de gobierno es notable y que le pasará factura en el caso de que no dé un giro de 180º grados a su gestión.

jueves, 24 de enero de 2013

Sobre el Frente al-Nusra

El blog Traducciones de la Revolución Siria publica el artículo de Taha Bali "El Frente Al-Nusra: entre la oposición y el apoyo", aparecido en las páginas del diario Al-Yumhuriyya el 16 de enero pasado. Viene a proporcionar algo de luz sobre este movimiento que se mueve en la cladestinidad.

"Tal vez una parte importante de los sirios vea el tema del desafío de los grupos salafistas extremistas en general en Siria y del Frente de al-Nusra en particular, el más grande al que se enfrentan Siria y su revolución a corto plazo, justo después del desafío de derrocar al régimen, y tal vez venga en primer lugar para algunos. El problema fundamental crónico e inherente al hablar de este problema es la contradicción de los datos acerca del Frente y de su papel real en muchos crímenes que se le han adjudicado a él o a la revolución en general [...].
 
Si suponemos que hay una corriente salafista extremista armada que pretende cambiar el régimen sirio por la fuerza con la intención de establecer un Estado islámico (sobre cuyo significado puede que diverjan sus propios miembros), aún queda la dificultad de encontrar la política idónea para enfrentarse a esta corriente. Merece la pena pensar en el problema partiendo de situaciones homólogas de extremismo en el resto del mundo, donde se yuxtaponen varios factores como la pobreza, la ignorancia o la marginación política con los convenientes relatos de la injusticia histórica para conformar el ambiente humano que engendra movimientos extremistas en todas sus variedades. La presencia del régimen y sus prácticas represivas diarias en este sentido sigue siendo la más importante arma en el arsenal de Al-Nusra y el mejor instrumento de reclutamiento del que dispone, lo que de por sí niega la razón de su existencia al derrocarse el régimen. Es de sabios, cuando tal es la situación, que no se empuje a partes amplias de la corriente salafista fuera de las filas de la revolución para siempre, incluso antes de que termine y que se asiente el polvo de la lucha.

La oposición total e inamovible al Frente de al-Nusra por parte de la línea básica de la oposición política supondrá que se convierta directa y espontáneamente en un movimiento armado contrario al futuro Estado sirio, débil de por sí y lleno de problemas y cargas sociales, políticas y económicas, por no hablar de los enemigos militares que queden del régimen y sus shabbiha. Los movimientos nihilistas al estilo de Al-Nusra están al margen de la sociedad y florecen en los callejones traseros del Estado, de lo que se deduce que la Coalición Nacional tenga como primera y más importante misión en esta etapa el establecimiento de la mayor cantidad posible de puentes con la base social que simpatiza con Al-Nusra y la corriente salafista, e intentar introducir a dicha base en la vida política democrática. Entonces, el Frente será el núcleo más extremista y ajeno a la sociedad siria, y quizá la mayoría de esos núcleos estén conformados por no sirios, lo que facilitará la misión del enfrentamiento final con ellos al nuevo Estado sirio.
En muchos países de Occidente movimientos ideológicos extremistas, separatistas o incluso racistas en algunos casos realizan sus actividades y se les permite ejercer el derecho de expresión siempre que se haga de forma pacífica. Quizá el caso más cercano al sirio sea la inclusión de la corriente salafista egipcia, útero que engendró al más extremista de los movimientos yihadistas internacionales, en el proceso político electoral en Egipto, cuya revolución habría seguido un camino muchísimo peor si no se hubiera dado este positivo, por no decir sorprendente, paso. El más importante desafío al que se enfrentan los sirios en los próximos días es la hibridación de los grupos armados que piden un califato islámico para que su petición se transforme en una actividad política pacífica, sin imponer su opinión por la fuerza. Y quizá esta misión ya complicada de por sí no aumente más que en complicación si las fuerzas de la oposición política siguen una política de máximo enfrentamiento con el Frente y sus aliados como piden algunas voces.

La naciente Coalición Nacional debe, por tanto, tratar con manos de seda- no con puño de hierro- este tema y decidir su discurso y pasos futuros con sumo cuidado. Ahmad Moaz al-Jatib, que aún sigue en plena lucha de almas y razones en lo que a la calle de la revolución, enfrentada a una represión salvaje diaria, se refiere, no se equivoca al adoptar una política de apaciguamiento que evite que se abran dos frentes a un tiempo de cara a la revolución. Más aún, aunque uno de los pilares de la postura de la coalición Nacional sea rechazar la repugnante calificación de terrorismo que hizo EEUU del Frente de al-Nusra (para salvaguardar los intereses y las vidas estadounidenses, que no sirias obviamente), el segundo pilar ha de ser siempre la afirmación del espíritu civil de la revolución siria y la identidad futura democrática y plural del Estado en el que no se rechazará la opinión ajena. No envidio su puesto".

miércoles, 23 de enero de 2013

Lectura de las elecciones israelíes

Los electores israelíes han vuelto a dar su apoyo a la coalición gobernante Likud-Beitenu, que ha obtenido 31 escaños (frente a los 42 que tenía en la anterior legislatura). Yish Atid, la formación laica y centrista del periodista Yair Lapid, ha dado la sorpresa al convertirse en segunda fuerza con 19 escaños y atraer buena parte del voto de castigo contra Netanyahu.

En tercer lugar ha quedado el Partido Laborista con 15 escaños (dos más que en las anteriores elecciones, pero muy lejos de las abrumadoras mayorías que obtenía décadas atrás). En cuarto lugar, el ultraortodoxo sefardía Shas (con 11 escaños), empetado con el ultranacionalista Casa Judía de Nafatali Bennett(con 11 escaños, el doble de los que disfrutaba su predecesor el Partido Nacional Religioso). Hatnua, de la excanciller Tzipi Livni, ha conseguido seis escaños (recogiendo parte del voto de Kadima, que se ha quedado con sólo dos, pero sin confirmarse como alternativa de gobierno). El izquierdista Meretz ha duplicado su representación (pasando de tres a seis escaños). Los partidos árabes, por su parte, han obtenido 12 escaños (Lista Árabe Unida, Hadash y Balad).

El gran perdedor ha sido Benjamin Netanyahu, que se presentaba como el salvador de Israel y como el hombre fuerte que podría garantizar la seguridad de Israel y golpear el programa nuclear Irán. No sólo no ha conseguido mantener su posición, sino que además se verá obligado a forjar una alianza más inestable que la de la anterior legislatura. Es de prever que, dada la atomización de la Knesset, el primer ministro israelí trate de formar una coalición lo más amplia posible, algo que, sobre el papel, permitiría evitar el chantaje de las formaciones minoritarias. Para Ze'ev Elkin del Likud "cuanto mayor sea, la coalición será más estable y menos vulnebrable a las extorsiones" de los partidos bisagra.
Aunque Lapid se ha presentado como el adalid del laicismo y ha cuestionado los privilegios de los que disfrutan los ultraortodoxos, podría participar en el próximo gobierno en el caso de que le ofrezcan una cartera de relevancia. Ayer por la noche apoyó la creación de una amplia coalición de centro-derecha para hacer frente a los desafíos a los que se enfrenta Israel, poniendo énfasis en la agenda doméstica y la situación socioeconómica. Algunas fuentes sitúan a Lapid como futuro ministro de Asuntos Exteriores, lo que sería una maniobra perfecta para mejorar la imagen exterior de Israel y tratar de corregir el daño causado por Liebermann como canciller. Habrá que ver si Lapid se presta a ser la cara amable del Gobierno de Netanyahu.

Irán volverá a focalizar la atención del nuevo gobierno israelí, que tratará de seguir su estrategia de hechos consumados en los Territorios Palestinos. Al hacerlo se pondrá en evidencia el consenso de la escena política israelí en torno a la necesidad de enterrar de manera definitiva la solución de los dos Estados y apostar con claridad por la solución un sólo Estado no democrático, tal y como señala el analista israelí Roi Maor en 972 Magazine.

Para Miguel Ángel Bastenier, veterano analista de El País y excelente conocedor de Israel, la solución "un solo Estado para las dos nacionalidades, resulta aun más intratable: un Estado democrático en el que no se distinguiera a los ciudadanos por su origen, como defiende al menos nominalmente la izquierda palestina, es inaceptable para la práctica totalidad de judíos israelíes porque pasarían a ser una minoría en el Estado; y un ordenamiento político en el que los palestinos fueran nacionales de segunda clase, o aún peor en el que se transfiriera a gran parte de ellos a los Estados árabes limítrofes, no tendría nada de democrático".

martes, 22 de enero de 2013

Netanyahu y las elecciones


Israel celebra elecciones el martes 22 de enero, y como todo hace prever que Benjamín Netanyahu seguirá como primer ministro, la atención se centra en los cambios que se producirán en la composición del Parlamento, y por lo tanto en los posibles socios del Gobierno.

La gran novedad que depararán estos comicios es la más que probable desaparición parlamentaria de Kadima, la formación más votada en las dos últimas citas electorales. Y no ocurrirá como en 2009, cuando al Likud volvieron de golpe los escaños que tres años antes le había arrebatado el partido fundado por Ariel Sharon. Esta vez los laboristas recuperarán a una parte de los antiguos votantes que en 2009 se decantaron por Kadima – las encuestas le auguran en torno a 18 escaños -, pero otros muchos se han asentado ya en el centro, y respaldarán a Hatnua, y a Yesh Atid.

Hatnua (El Movimiento) fue fundado poco antes de las elecciones por Tzipi Livni, quien tras salir de Kadima como consecuencia de su derrota en los comicios internos se dejó cortejar por unos y otros para finalmente hacer lo que se esperaba de ella, crear su propio partido. Y para darle una imagen más social, tras perder en las primarias laboristas ofreció al antiguo jefe del sindicato Histadrut, Amir Peretz, ser su número dos. Su principal rival en el centro será Yesh Atid (Hay Futuro), creado por un destacado periodista con la intención de ser un partido sin políticos profesionales, integrado por gente de todos los campos de la sociedad que lleguen a la política con nuevas y buenas ideas. Su líder, Yair Lapid, pretende reeditar los éxitos de su padre, que en 1999 y 2003 logró excelentes resultados electorales al frente del ultralaico Shinui. Los sondeos pronostican hasta diez escaños para sendos partidos.

El Partido Laborista, por su parte, espera salir del pozo en el que se encuentra tras conseguir hace cuatro años el peor resultado de su historia – 13 escaños, el cuarto más votado -, y después de dos décadas en las que no mejora el resultado electoral de los comicios precedentes. Shelly Yacimovich, también periodista, pretende volver a situar a los laboristas como la alternativa natural al Likud, y para ello insiste en que con ella el partido está donde siempre había estado, en el centro político. Con el objetivo de captar el voto centrista ha relegado el problema palestino a un segundo o tercer plano, hasta el punto de que en estas elecciones sólo Meretz y Tzipi Livni hablan de la necesidad de negociar un acuerdo con los palestinos. Y para demostrar su preocupación por los problemas reales de los ciudadanos, Yacimovich ha tratado de hacer suyas las reivindicaciones del movimiento que en el verano de 2011 protestó contra el encarecimiento de la vida por medio de acampadas y manifestaciones los sábados en las principales ciudades israelíes, y con ese objetivo ha incorporado a la lista electoral laborista a tres destacadas figuras del 15M israelí.
Tras unos inicios de campaña algo dubitativos, a principios de enero Yacimovich aseguró que de no ganar permanecería en la oposición, y descartó entrar en un Gobierno de Netanyahu dada la creciente radicalidad de la coalición Likud-Yisrael Beitenu en los temas importantes. Esta posición le valió la reprimenda de Yair Lapid, quien no oculta su intención de estar en el Ejecutivo para poder influir en sus políticas, pero prefiere hacerlo junto a otro partido de centro. Tan solo pone un requisito: que todos los ciudadanos cumplan el servicio militar, lo que implica descartar como socios de Gobierno a los religiosos Shas y Judaísmo Unido de la Torá. Tzipi Livni ha defendido una posición similar, ya que acepta formar parte del gabinete de Netanyahu, pero rechaza sentarse con los ultrarreligiosos y la extrema derecha. Su pretensión es que las tres fuerzas de centro coordinen su entrada en el Ejecutivo para obligar al líder del Likud a cambiar de política [...]. 

Shas, el partido de los religiosos y tradicionalistas sefardíes, es consciente de que su objetivo es formar parte de cualquier Gobierno, no importa quien lo encabece, de ahí que haya creado un triunvirato político para incorporar en lo más alto a Arie Deri -que cuando lideraba el partido apoyó a Rabin en los inicios del proceso de paz con los palestinos-, sin por ello renunciar a pedir a Netanyahu ir negociando el futuro gabinete. Esto último no impide que, como un buen resultado electoral de Shas pasa por conseguir el apoyo de los judíos orientales más descontentos con el Likud – pues comparten al electorado sefardí tradicionalista -, el enfrentamiento con este partido esté siendo constante durante toda la campaña. Shas acusa a Likud-Yisrael Beitenu de pretender dejarle fuera del próximo Gobierno, lo que implicará un endurecimiento de las medidas económicas y el inicio de una ofensiva contra las tradiciones judías – el matrimonio exclusivamente religioso, las conversiones ortodoxas, la exención del servicio militar a los estudiantes de las yeshivas, etc. -.

Los dirigentes de Shas son conscientes del peligro que representa quien se ha convertido en la estrella de esta campaña electoral: Naftali Bennet. Antiguo jefe del gabinete de Netanyahu y actual líder de Hogar Judío, pretende convertir a este heredero del Partido Nacional Religioso en una alternativa al Likud, para lo cual defiende con firmeza la viabilidad de un Gran Israel e intenta abrirse al electorado secular de derechas captando el voto de la desaparecida coalición de extrema derecha Unión Nacional. Los sondeos le auguran un excelente resultado electoral con unos 15 escaños, e ideológicamente es el aliado natural del Likud e Yisrael Beitenu. Y todo hace prever que estos dos partidos necesitarán su apoyo, pues los sondeos pronostican que Netanyahu y Lieberman conseguirán menos escaños concurriendo juntos que si lo hubieran hecho por separado. Las encuestas - que en las últimas semanas han mostrado un descenso en la intención de voto a esta coalición - se han movido entre los 37 y los 33 escaños, una cifra que está muy lejos de los cerca de cincuenta parlamentarios que pretendían conseguir juntos para así controlar el Gobierno sin quedar rehén de sus socios. No hay que olvidar que una de las razones del adelanto de los comicios fue que ambos socios no pudieron sacar adelante el presupuesto para este año a pesar de que en el Parlamento saliente contaban con 42 escaños.

lunes, 21 de enero de 2013

La elección de Israel

Mañana tendrán lugar las elecciones en Israel. Hoy publico en el diario El Correo esta artículo en el que reflexiono sobre sus resultados y sobre lo que puede deparar un tercer mandato de Benjamin Netanyahu.

La campaña electoral israelí ha sido una de las más soporíferas que se recuerdan desde hace décadas. Todas las encuestas otorgan una cómoda ventaja al Likud y dan por sentado que Benjamin Netanyahu presidirá, por tercera vez, el gobierno. El electorado confiará, una vez más, en que este “primer ministro fuerte” (lema con el que concurre a las elecciones) sea capaz de hacer frente a los desafíos que afronta su país.

Nadie espera, por lo tanto, que las urnas deparen grandes sorpresas. Los sondeos sitúan a la coalición gobernante Likud Beitenu como fuerza más votada y al Partido Laborista en segundo lugar (eso sí, con la mitad de escaños que la primera). También se prevé un fuerte ascenso de Casa Judía, el partido de los colonos, que podría triplicar sus diputados. La otra gran novedad es la irrupción de dos formaciones de nuevo cuño -Yesh Atid del periodista Yair Lapid y Hatnua de la excanciller Tzipi Livni-, que respaldan la reanudacón del proceso de paz. Por su parte, los partidos judíos ultraortodoxos revalidarán sus escaños, ya que cuentan con un electorado fiel, al igual que los partidos árabes. El izquierdista Meretz, único con una agenda social, podría resurgir de las cenizas si es capaz de captar el voto de los ‘indignados’ israelíes. Todo anuncia, por lo tanto, que volveremos a encontrarnos con una Knesset fuertemente atomizada en la que la derecha contará con una clara mayoría respecto al centro-izquierda.

Si hay alguna persona que ha capitalizado el interés de la campaña esa ha sido el multimillonario Naftali Bennett, al que se considera una estrella ascendente en el firmamento político israelí. Su partido, Casa Judía, es partidario de anexar unilateralmente más de la mitad de los territorios ocupados y es radicalmente contrario a la creación de un Estado palestino. La contundencia y claridad de su mensaje ha seducido no sólo a los colonos, sino también a los sectores ‘halcones’ que defienden la intensificación de la colonización. A pesar de que en sus cuatro años de mandato Netayanyahu ha aprobado 6.825 nuevas viviendas, como revela un reciente informe de la organización Peace Now, a muchos les parece una cantidad insuficiente, por lo que podrían decantarse finalmente por Bennett. El lema electoral de Casa Judía es todo un guiño al electorado tradicional del Likud: “Respalda a Netanyahu: vota a Bennett”.

El ascenso de Casa Judía no es anecdótico: es una prueba palpable de la creciente radicalización de la sociedad israelí, cada vez más condescendiente hacia los colonos y hacia su proyecto de erigir un Estado judío entre el mar Mediterráneo y el río Jordán. Así las cosas no nos debe extrañar que el proceso de paz haya sido el gran ausente de la campaña electoral. Tan sólo algunas formaciones menores defienden la negociación con los palestinos, en muchos casos por razones meramente electoralistas. Es el caso de Tzipi Livni, exdirigente de Kadima, que lanzó la operación Plomo Fundido contra Gaza y secundó la Guerra de los 33 Días contra Líbano distinguiéndose como uno de los negociadores más reacios a presentar la más mínima concesión a la parte palestina.

La máxima prioridad de Netanyahu en su tercer mandato será ganar tiempo para continuar alterando la fisonomía de los territorios ocupados mediante el desplazamiento de nuevos colonos y la ampliación de los asentamientos. Ante los palestinos optará por la política del ‘dívide y vencerás’, aislando a Hamas y tolerando a la Autoridad Palestina, siempre que no decida jugar la carta del Tribunal Internacional de Justicia para denunciar las políticas expansionistas israelíes. Aunque un posible ataque a Irán seguirá estando sobre la mesa será improbable que se lleve a cabo sin contar con la luz verde de EE UU y, en este sentido, todo parece indicar que el Pentágono, una vez que Chuck Hagel sea confirmado como secretario de Defensa, no se embarcará en dicha aventura.

Probablemente, la mayor incógnita resida en saber cómo evolucionarán las relaciones entre Israel y EE UU en los próximos años. Obama ha venido criticando a Netanyahu en privado al  considerar que las políticas cortoplacistas que aplica son contraproducentes para Israel en el largo plazo. Las voces críticas a la política colonizadora israelí son cada vez más numerosas y de mayor entidad. Incluso Alemania y Reino Unido, los dos principales aliados europeos de Israel, han protestado airadamente ante la construcción de nuevos asentamientos en Jerusalén Este y Cisjordania. No sólo eso, Yuval Diskin, jefe de los servicios de inteligencia hebreos durante los últimos seis años, ha lanzado unas durísimas críticas a Netanyahu, a quien ha tachado de indeciso e irresponsable. Para el exjefe del Shin Bet, el bloqueo del proceso de paz y la creciente frustracción de la sociedad palestina podría provocar una tercera intifada de impredecibles consecuencias.

Por si esto fuera poco, varios miembros de su futura administración estadounidense han reconocido en público el creciente aislamiento internacional de Israel. Cada vez son más las personas que consideran que Israel podría convertirse en un estado paria en el caso de que siga violando el Derecho Internacional y entierre definitivamente la solución de los dos Estados. Si bien es poco probable que la falta de química entre Netanyahu y Obama lleve a un choque de trenes, lo cierto es que el progresivo distanciamiento de Washington podría colocar a Tel Aviv en una situación incómoda, especialmente si la administración norteamericana decide retirarle su escudo protector en el Consejo de Seguridad.

jueves, 17 de enero de 2013

Los Hermanos Musulmanes en el CNS

El último número de la revista Maghreb-Machrek, que lleva el número 213 y está dedicado a la crisis siria, incluye mi artículo "Le Conseil national syrien: genèse, développement et défis", en el que analizo la evolución del Consejo Nacional Sirio (CNS) desde su creación hasta nuestros días. El artículo es bastante extenso, pero me permito recuperar algunos de sus párrafos sobre la implicación de los Hermanos Musulmanes en dicho consejo:

Los HHMM representan la mayor corriente en el seno del CNS. Según diferentes estimaciones, al menos un tercio de sus integrantes pertenecen a la corriente islamista, lo que en la práctica les da capacidad de veto a la hora de elegir su presidente o fijar sus estrategias. La paradoja reside en que los HHMM no cuentan con similares apoyos en el interior del país donde nunca extendieron su influencia más allá del ámbito urbano. Como reconociera su propio guía supremo Mohammed Riad Shaqfa: “Los HHMM no tiene una base sólida en Siria debido a la ley 49 de 1980, que castiga con la pena de muerte la pertenencia a la organización”. En las últimas tres décadas, el régimen sirio ha patrocinado un islam oficial a través del control de las instituciones religiosas y ha promovido a las órdenes sufíes como contrapeso a dicho movimiento islamista.

A pesar de esta circunstancia, los HHMM disponen de una amplia representación en el seno del CNS, lo que ha llevado a diversos analistas a tacharlo de un club árabe suní e islamista. Por ejemplo, Thamer al-Jahmani, abogado de la sureña ciudad de Deraa, manifestó al respecto: “EL CNS ha tomado un color islamista justo en el momento en el que necesitábamos asegurar su futuro en la Siria post-Asad a todas las minorías y étnias”. Probablemente esta sobrerrepresentación tenga mucho que ver con el papel de Turquía como uno de los principales patrocinadores del CNS y con el respaldo financiero que recibe tanto de Qatar como de Arabia Saudí.
Pese a esta sobrerrepresentación, los HHMM han aceptado la instauración de un Estado civil, plural y democrático tras la caída del régimen. En consonancia con los planteamientos defendidos en su programa político de 2004, la Hermandad es partidaria del pluripartidismo y rechaza instaurar un Estado islámico. Como manifestara el propio Shaqfa en una entrevista con el diario Al-Sharq al-Awsat: “Los HHMM no pretenden imponer un Estado religioso en Siria y, si llegamos al poder, no vamos a ignorar a nadie. Vamos a trabajar con todos y vamos a poner en vigor leyes que garanticen la libertad, la justicia y la igualdad... Todos los ciudadanos serán iguales en derechos y deberes y no habrá distinción en base a la religión o la secta. Todas estas enseñanzas son acordes con los principios islámicos”.

De hecho, los HHMM publicaron el 25 de marzo de 2012 un nuevo pacto político en el que se pronunciaban a favor de un Estado civil, plural y moderno con un gobierno electo en elecciones libres, competitivas y transparentes, en el que los ciudadanos tuvieran los mismos derechos independientemente de su étnia, religión, escuela de pensamiento u orientación política y en el que se respetaran los derechos humanos, tal y como fueron dictados por la ley divina y son recogidos en las convenciones internacionales. Un Estado que respetase la separación de poderes, basado en “el diálogo y la participación y no en el monopolio, la exclusión y la dominación”. En definitiva, un Estado que reconociera que “la diversidad es enriquecedora”.

En todo caso parece que el CNS no es la única apuesta de los HHMM. Tras la victoria electoral de Ennahda en Túnez y de los HHMM en Egipto, la rama siria de la formación está convencida de que asumirá un papel central en la Siria post-Asad. En estos momentos, la prioridad de los HHMM es poner fin a la anomalía que supone su escasa implantación en el interior del país. Para revertir esta situación estaría empleando diferentes mecanismos, entre ellos la prestación de ayuda humanitaria, el respaldo material a los grupos opositores y la creación de brigadas armadas.

miércoles, 16 de enero de 2013

¿Un nuevo plan de paz europeo?

La última entrada del blog Balagán, realizado por el corresponsal del diario Público en Israel/Palestina Eugenio García Gascón, recoge los rumores de un nuevo plan de la UE para relanzar el proceso de paz de Oriente Medio. Su expresivo título es "Autismo europeo" y es una dura crítica a la política de la avestruz de Europa, que cada cierto tiempo tiene que lanzar alguna iniciativa probablemente con el propósito de lavar su mala conciencia. Como otros tantos en el pasado está destinado al fracaso en el caso de que no contemple ningún tipo de presión a la potencia ocupante: Israel.

"Algunos países europeos preparan una iniciativa de paz entre Israel y los palestinos que se pondrá en marcha tras las elecciones israelies del 22 de enero, informa el Yediot Ahronot de fuentes diplomáticas israelíes.

La iniciativa no puede sorprender a nadie. Los europeos se han sumado a todas las que ha habido hasta ahora y que se han traducido en sonoros fracasos, entre otras cosas porque no basta poner planes sobre la mesa si no van acompañados de fuertes presiones sobre Israel, lo que nunca ha ocurrido.

Pensar que Netanyahu va a retirarse de los territorios ocupados de motu proprio es absurdo. Netanyahu ha sido primer ministro en dos legislaturas y con toda seguridad lo seguirá siendo la que viene, pero nunca ha cedido al diálogo, sino que ha impulsado la expansión colonial en Palestina a destajo, y lo ha hecho hasta límites sin precedentes.
Con toda seguridad, la nueva iniciativa europea no conducirá a ninguna parte. Según el Yediot, detrás están el Reino Unido y Francia, con el apoyo de Alemania, pero nadie puede pensar que Cameron, Hollande o Merkel vayan a conseguir lo que no ha conseguido Obama. Lo más probable es que se trate de una dilación más paralela a la constante expansión israelí en Palestina.

Sencillamente no puede entrar en la cabeza de nadie que Merkel u Hollande vayan a presionar a Israel. Probablemente es solo un juego, similar a los que ha habido durante los últimos años.

Pongamos un ejemplo. En 2002 los países árabes acordaron en Beirut reconocer a Israel en las fronteras de 1967 si se retiraba de los territorios ocupados. Israel, por supuesto, rechazó la oferta, pero ¿qué hicieron los países europeos? Absolutamente nada; es decir, seguir con los brazos cruzados ajenos a lo que ocurría a su alrededor, como si de unos autistas se tratara.

Se puede adelantar sin grandes riesgos que el nuevo plan será otra broma frente al permanente desafío de Israel a las leyes internacionales, que evidentemente no están hechas para el Estado judío.

Según el Yediot, la última broma europea prevé que Israel y los palestinos negocien en el transcurso de 2013 todas las cuestiones pendientes, así como la creación de un Estado palestino sobre las fronteras de 1967 con Jerusalén como capital de Palestina. Una verdadera broma".

martes, 15 de enero de 2013

Zahra Ali sobre la mujer árabe

Viento Sur publica una entrevista con Zahra Ali, investigadora en el EHESS y el IFPO, realizada por Soléne Brun y Capucine Larzillière y originalmente publicada en francés en Contretemps. Su último libro se titula "Féminismes islamiques". La entrevista es bastante extensa, por lo que sólo recojo su primera parte. En este enlace puede verse una de sus conferencias sobre la materia.

Cuando hablar de feminismo islámico en Francia suscita reacciones tanto de sorpresa como de incomprensión, la publicación de tu libro adquiere una relevancia importante. Aún suenan los ecos de las aireadas protestas que levantaron las declaraciones de Olivier Besancenot cuando afirmó, en torno a la candidatura de Ilham Moussaïd en el NPA, que "se puede ser feminista y llevar velo". ¿Cómo valoras estas reacciones?

La asociación de los dos términos, "feminismo" e "islam", no es evidente para mucha gente; no lo es ni en el pensamiento dominante en Occidente, ni en el movimiento feminista en general, ni, tampoco, en el seno de las comunidades musulmanas. Para el pensamiento dominante como para el feminismo occidental, la asociación de los términos "feminismo" e "islam" resulta problemática, se ve como un contrasentido. En el seno de las comunidades musulmanas, la puesta en cuestión de esa asociación tiene que ver con que, de forma bastante general, se concibe el feminismo como una referencia occidental, por no decir neo-colonial, hacia la que existe una gran desconfianza.

¿Es por eso que algunas de las autoras del libro no se reconocen en el término "feminista"? ¿Qué revela esto?

De entrada hay que tener en cuenta que la idea de asociar feminismo e islam –incluso de asociar el campo feminista al campo islámico– emergió en los años 1990, lo que no quiere decir que esta realidad no existiera antes: existe una forma de proto-feminismo desde la época de los profetas. Después, gracias al reformismo musulmán, se planteó la reflexión sobre la igualdad en términos feministas. En el "mundo árabe", los movimientos feministas surgieron en el marco de las luchas nacionalistas y anti-imperialistas.

Por lo tanto, esta asociación ya existía en la práctica si bien no se utilizaba el mismo lenguaje que en Europa. Por ejemplo, la expresión árabe "nisa’iyya" no significa necesariamente "feminismo" sino que se asemeja mucho más al término francés "feminin" (femenino). Sin embargo, muchas de sus críticas son idénticas a las que realiza el movimiento feminista europeo. Hoy en día, las mujeres que se definen como feministas musulmanas no se reconocen necesariamente en esta terminología. Utilizan más el término "reformar lo femenino". De esta manera reivindican la "segunda corriente" del reformismo musulmán, que sería una corriente "femenina".

No obstante, gracias a la elaboración académica sobre esta cuestión, en los medios militantes también se da una reapropiación del término "feminismo", lo que creo que es bastante interesante.
¿Se puede decir que tras esta cuestión terminológica se plantea el problema de la traducción de conceptos que no son independientes del contexto en el que emergen…?

Efectivamente. Creo que es necesario insistir en el tema de la reapropiación, o no, del término "feminismo" y en la tradición colonial del feminismo occidental, que fue vivida de forma extremadamente violenta por las propias musulmanas. Aún hoy, la opresión de las mujeres continúa siendo utilizada con fines racistas e imperialistas. Evidentemente, las feministas musulmanas son conscientes de ello. Su no identificación con el término "feminismo" también se puede entender desde un punto de vista estratégico: responde a la voluntad de mostrar que nuestra lucha por la igualdad, por la emancipación, no se inscribe en el modelo occidental y el rechazo a dar una nueva carta de naturaleza al imperialismo y al racismo.

Las feministas islámicas distinguen entre la práctica de la religión musulmana patriarcal, que legitima y reglamente la dominación masculina, y los textos originales en la que esa dimensión está ausente. ¿Cuál el fondo de la cuestión? ¿Es necesario remitirse a las fuentes originales para rechazar el patriarcado?

El feminismo islámico se basa en la idea de que el Corán afirma el principio de igualdad entre todos los seres humanos y que las trabas a la realización de esta igualdad vienen de la ideología y las prácticas patriarcales. La jurisprudencia islámica (fiqh), tal y como se ha consolidado, está totalmente determinada por los conceptos y los comportamientos patriarcales de esta época. Es ésta versión patriarcal de la jurisprudencia la que ha modelado las diferentes formulaciones de la shari’a. Por tanto, una de las tareas fundamentales del feminismo islámico es la de contextualizar las interpretaciones de los textos realizadas por los intérpretes masculinos en aras de justificar su propia dominación. Se tratad de realizar una distinción básica entre lo que es fruto del contexto y de la interpretación humana y lo que existe como universal en los textos. Esto me trae a la memoria el título del libro de Khaled Abou El Fadl, "Speaking in God’s name" y la idea de que "hablar en nombre de Dios" y en lugar de ÉL, como lo han hecho algunos exégetas masculinos, es contraria a nuestra religión. Así pues, justificar el patriarcado en nombre de la palabra de Dios es un verdadero error [...].

lunes, 14 de enero de 2013

Refugiados sirios: Zaatari como ejemplo

La catástrofe humanitaria siria no deja de crecer. Tras 22 meses de revuelta, la inestabilidad que se vive en el país ha obligado a más de dos millones y medio de personas a abandonar sus hogares. Otras 600.000 personas se han refugiado en los países del entorno, especialmente Turquía, Líbano, Jordania e Irak. Con la llegada del invierno, las condiciones meteorológicas se han hecho cada vez más duras. El blog El Cofre Damasquino, del bloguero hispano-sirio Yassin Swehat, aborda este drama: "Siria: desplazados y refugiados. Zaataria como ejemplo". Recordamos aquí que puede enviarse ayuda a los refugiados a través de la comunidad siria en España y, también, a través de los organismos internacionales.

"El drama de la población civil siria tiene casi tantas expresiones como formas de morir hay en un país que, 22 meses después del inicio del levantamiento contra el régimen de Bashar Al-Asad, presenta un solar repleto de escenarios de destrucción posapocalíptica en la mayoría de las regiones por un lado, y por otro algunas zona que, relativamente y por ahora tranquilas, albergan a los más de dos millones de desplazados internos. La escasez de todo, menos de muerte, es el titular predominante en cada provincia de Siria; Apenas es posible conseguir combustible, escasean muchas materias básicas, incluido el pan, y en algunas zonas hay tanta falta de medicinas y material clínico que el uso de utensilios de cocina para cirugías urgentes se certificó en varios lugares, sobre todo en la provincia de Homs.

Muchos de los desplazados internos han tenido que huir más de una vez, primero de sus casa, y luego de un desafortunado lugar de refugio que también fue atacado por artillería y aviación. Algunos, sobre todo los habitantes de las zonas fronterizas, han tenido que huir fuera del país. Líbano, Turquía y Jordania son los destinos de unos refugiados que ganan un escape de las bombas a cambio de escaseces
y condiciones de vida no solo duras, sino que, como en el campo de refugiados de Zaatari en Jordania, llegan a límites absolutamente inhumanos.

Según ACNUR,
hay más de 600.000 refugiados sirios registrados o pendientes de hacerlo, una cifra que no refleja el total de los desplazados fuera del país, y posiblemente ni siquiera se le acerque, ya que los huidos del país con posibilidades económicas no suelen registrarse como refugiados. En Jordania, donde el sufrimiento extremo de los refugiados en sus campos ha sido noticia esta semana, los más de diez mil sirios que llegaron desde principios de año hacen que el total de refugiados en el vecino del sur ascienda a casi 300.000 personas. De estos, más de 62.000 (mal)viven en el campo de refugiados de Zaatari, a unos 60 Km al noreste de Amman, la capital.                      

La ubicación del campo de Zaatari, en pleno desierto, hace pensar que las autoridades pensaron más en aislar a esta masa humana policialmente que en las condiciones de vida de los refugiados. El desierto, junto a las insuficientes ayudas del gobierno jordano, los organismos internacionales, y los países árabes y occidentales, ha marcado la pauta del calvario de los miles crecientes de refugiados. Ya en octubre, una brutal tormenta de arena (vídeo 1) causó estragos entre los habitantes del campo, especialmente ancianos, niños y personas con problemas respiratorios. Los vientos del desierto destrozaron gran cantidad de tiendas, y la situación angustiosa llevó a los refugiados a protestar enérgicamente contra lo que consideraron un campo de concentración más que un refugio, y las fuerzas de seguridad jordanas actuaron reprimiendo las protestas. Estas muestras de indignación no fueron las primeras, ni tampoco las últimas.                   

Esta semana comenzó con fuertes tormentas de lluvia y nieve en todo Oriente Medio, y esto ha afectado también al desértico Zaatari (vídeo 2): El campo se convirtió en un inmenso charco de agua y barro, más de 500 tiendas han quedado destrozadas por completo, y hubo varias muertes por hipotermia. ACNUR ha reaccionado reclamando la movilización de ayudas por parte de los países árabes y occidentales, pero la respuesta testimonial da fe, otra vez más, de que combatir el sufrimiento de los sirios no es prioritario ni importante en las agendas internacionales. Zaatari sigue demostrando que es un lugar no apto para recibir a refugiados, y por desgracia lo seguirá demostrando, ya que nadie piensa hacer nada, ni con respecto a Zaatari, que es el peor campo de refugiados pero no es muy diferente al resto de campos en otros países limítrofes con Siria, y es, excepto misiles y bombas, lo más parecido a lo que uno se puede encontrar estos días en la mayoría de regiones de Siria, donde la ONU calcula que ya hay alrededor de un millón de personas que sufren dificultades para alimentarse.

viernes, 11 de enero de 2013

La conflictiva vecindad turco-siria

En el nuevo número de la revista Política Exterior puede leerse mi artículo "La conflictiva vecindad deTurquía y Siria". Hace tan sólo, publiqué en la misma revista otro artículo donde daba cuenta de la notable mejoría registrada en la primera década de nuestro siglo, que se saldó con la puesta en práctica de numerosos proyectos conjuntos. La Primavera Árabe y la brutal represión de las manifestaciones prodemocráticas por parte del régimen sirio cambió radicalmente la situación.

El 15 de marzo de 2011 tuvieron lugar las primeras manifestaciones prodemocráticas en Siria. Los dirigentes turcos reaccionaron con rapidez aconsejando al presidente Bashar el Asad que apostara por el diálogo y democratizase el país. Estas demandas cayeron en saco roto. No sólo eso: Damasco inició una escalada dialéctica en el curso de la cual acusó a Ankara de tratar de recuperar la influencia sobre sus antiguos dominios mediante una política exterior neo-otomana.

La posibilidad de que la crisis siria degenerase en una guerra civil abierta inquietaba a Ankara. En una entrevista con el diario Al-Sharq el 13 de septiembre de 2011, el primer ministro Erdogan manifestó abiertamente sus temores: “Para Turquía, Siria no es un país más, sino que es un vecino con el que compartimos 910 kilómetros de fronteras y con el que tenemos intereses compartidos que no pueden ignorarse… Sabemos muy bien que la estabilidad allí es una parte de nuestra seguridad nacional y tememos que la situación conduzca al estallido de una guerra civil entre alauíes y suníes” [...].
El 1 de abril de 2012 Estambul acogió la segunda reunión del Grupo de Amigos de Siria, que pretendía movilizar a los países partidarios de la revuelta y sortear la parálisis del Consejo de Seguridad. Erdogan demandó “poner fin al baño de sangre”, reivindicó “el derecho de la población a defenderse” y recordó a la comunidad internacional su “obligación moral de actuar”. La Cumbre de Estambul pidió a la oposición siria que redoblara sus esfuerzos para unificarse.

Esta activa implicación del gobierno turco evidenciaba que todos los puentes entre Ankara y Damasco habían quedado rotos. El incidente más grave entre ambos países llegó poco después, cuando un avión de combate turco que se había adentrado en territorio sirio fue derribado por un misil el 22 de junio [...]. Desde entonces, los intercambios de fuego no han dejado de repetirse en la zona fronteriza. El 3 de octubre un disparo de mortero provocó la muerte de cinco civiles turcos en la aldea fronteriza de Akçakale.

En los últimos veintidós meses, el flujo de refugiados sirios no ha dejado de crecer. Estos refugiados, a los que Turquía considera ‘invitados’, ya superan las 135.000 personas y son atendidos por la Media Luna Turca y la Agencia Estatal AFAD. La mayor parte de ellos se encuentra en los campamentos de Hatay, Gaziantep, Kilis y Urfa. Las crecientes tensiones entre los refugiados y las poblaciones locales, especialmente en el caso de Hatay, han llevado al gobierno turco a evaluar el establecimiento de una zona colchón en el interior de Siria que no pueda ser sobrevolada por la aviación siria. De hecho, el gobierno turco ha advertido en varias ocasiones que su capacidad de absorción habría tocado fondo, poniendo trabas a la entrada de nuevos refugiados [...].

jueves, 10 de enero de 2013

El discurso del Asad

El pasado domingo, Bashar al-Asad hizo su última aparición pública. Lo más novedoso de su discurso fue su falta de novedades. A pesar de 21 meses de represión y de más de 60.000 víctimas, el presidente sirio sigue insistiendo en la teoría de la conspiración internacional y llamó a los países vecino a que dejen de finanaciar "a los grupos terroristas". También se pronunció en torno a un eventual diálogo nacional, pero descartó cualquier negociación con "quienes han traincionado el país".

Abdel Bari Atwan, director del diario panárabe Al-Quds al-Arabi, publicaba hace unos días "Una lectura pormenorizada del discurso del Asad". La versión española aparecía ayer en el blog Traducciones de la Revolución Siria de Naomí Ramírez.

"Cinco acontecimientos principales pueden, mediante la profundización en ellos y la comprensión pormenorizada de sus matices y significados, llevarnos a inducir los elementos de la escena siria global, en los próximos meses del nuevo año.

El primero es el prolongado discurso que ha emitido el presidente Bashar al-Asad ayer en el que ofreció un plan, una salida pacífica a la crisis y su visión del futuro del país.

El segundo es la emisión de una fatua por parte del muftí general de Arabia Saudí, el sheij Abd al-Aziz al Sheij, en la que prevenía a los ulemas saudíes de llamar a la yihad en Siria y les pedía que se limitasen a orar por los luchadores y apoyarlos con dinero, pero por medios oficiales.

El tercero es el anuncio de Benjamin Netanyahu, el primer ministro israelí, de la intención de su gobierno de edificar un muro a lo largo de los Altos del Golán como medida de protección tras la llegada de la “yihad internacional” a las fronteras y la ocupación por parte de sus miembros del lugar del ejército sirio que se ha retirado de la zona.

El cuarto es el aumento de las quejas de la oposición armada sobre el terreno, liderada por el ESL, del cese de la llegada de ayuda tanto económica como militar, lo que refleja un cambio en las posturas de los Estados que les apoyan, árabes y occidentales, de forma temporal o permanente.

El quinto es la próxima celebración de una Conferencia en Ginebra dentro de dos semanas con la participación de miembros sirios opositores que creen en el diálogo con el régimen bajo el lema de la preservación de la unidad geográfica y demográfica, y la prevención de la división del país y su desintegración. Lo que llama la atención es que esta conferencia, como dijeron sus organizadores, está apoyada por países europeos entre los que se encuentran Alemania, Suecia y Suiza [...].
¡Hay tres puntos que se mencionaron en el discurso y que descubren la situación de negacionismo del presidente que no se pueden ignorar:

El primero: Su propuesta de una iniciativa pacífica, que incluye nuevas elecciones, un nuevo parlamento, una nueva constitución y un diálogo nacional inclusivo, supone un reconocimiento de que todos los “pasos reformistas” que ha dado a trompicones en un intento de contener el enfado de la calle en su momento, y que se materializaron en elecciones parlamentarias y una constitución no han convencido y no han logrado ganarse a la calle ni interior ni exterior.

El segundo: Su descripción de la primavera árabe como una “burbuja” es demasiado simplificada, pues la primavera árabe, aunque discrepo con este término, ha derrocado a un régimen egipcio que había paralizado a la comunidad árabe durante más de cuarenta años y que estaba al servicio del proyecto sionista, del asesinato de la resistencia y la humillación de la comunidad. Además de que si la primavera árabe no hubiera tenido lugar, el presidente Asad no habría hablado de un diálogo inclusivo y un nuevo parlamento electo, ni habría reconocido la existencia de una oposición interior con la que se debe dialogar, ni las injusticias que habían acaecido al pueblo sirio durante los cuarenta últimos años. Tal vez sirva recordar que el presidente Asad incitó a la revolución contra los regímenes “no antiimperialistas” al inicio de esta “primavera”.

El tercero: Que dijera que no hay una oposición con la que se pueda dialogar, y expresara su total rechazo a hablar con la oposición exterior, pues la falta de presencia de una oposición en Siria se debe al rechazo del régimen a que existiera cualquier oposición más que en las cárceles y centros de detención. Incluso la oposición interior que acepta el diálogo, como los señores Hasan Abdel Azim, Aref Dalila y Louay Hussein, y antes que ellos Michel Kilo (la lista es más larga), habían estado en las cárceles y habían cumplido su tiempo de condena, siendo sometidos a torturas corporales, psicológicas o ambas [...].