jueves, 20 de octubre de 2016

La batalla de Mosul

El diario El Correo publica este artículo mío sobre la batalla de Mosul, que podría acelerar la caída del ISIS que en los últimos meses no ha dejado de perder territorio, incluida la ciudad de Dabiq donde consideran que se librará la batalla del Juicio Final.

La liberación de Mosul parece ser tan sólo una cuestión de tiempo. Por primera vez desde que el ISIS (siglas en inglés del autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria) proclamara su califato yihadista en junio de 2014, las diferentes fuerzas políticas iraquíes parecen haber superado sus diferencias y alcanzado un compromiso para lanzar una ofensiva sobre la segunda ciudad más poblada del país. No es algo baladí, ya que desde la caída de Saddam Husein en 2003 los diferentes componentes de la sociedad iraquí habían remado en direcciones opuestas, anteponiendo sus intereses sectarios a los de su propio país.

De hecho, en la batalla de Mosul tomarán parte fuerzas chiíes, kurdas y sunníes, todo ello con la intención de expulsar a la organización yihadista de su principal feudo y asestar, así, un golpe definitivo al ISIS, que precisamente se aprovechó del resentimiento sunní contra los gobiernos sectarios de Bagdad para asentarse en las provincias de Nínive, Ambar y Saladino. En torno a la ciudad, ya se han desplegado al menos unos 50.000 efectivos pertenecientes al Ejército regular, los 'peshmerga' kurdos, las milicias chiíes y diferentes tribus sunníes. Unos efectivos que parecen suficientes para derrotar a los 5.000 yihadistas con los que cuenta el ISIS, una quinta parte de ellos combatientes extranjeros, y que viven atrincherados entre al menos un millón de civiles.