viernes, 28 de septiembre de 2012

Siria según los Hermanos Musulmanes

Copio y pego este post del blog amigo dedicado a los Hermanos Musulmanes y elaborado por Naomí Ramírez y Jorge Fuentelsaz: "La Siria que queremos". Decepcionante paso atrás de los Hermanos Musulmanes sirios, que retroceden parte del camino andado en los últimos años.

"Ayer los Hermanos Musulmanes sirios emitieron un comunicado disponible en su página oficial titulado “La Siria que queremos”. A continuación presentamos una traducción con algunos comentarios y reflexiones de TODOS sus puntos, que los Hermanos consideran necesarios para que la Siria del futuro se adapte a las aspiraciones actuales y para lo que se proponen comenzar con la ejecución de los puntos referidos abajo, exigiendo a los demás que hagan también lo propio colaborando unos con otros “en una competición noble democrática”.

-“Queremos una Siria en la que gobierne la palabra verdadera y la justicia, en la que el ciudadano, sintiéndose seguro, se base en sí mismo por medio de su papel activo en la construcción de su nación y la protección de sus creencias, recogiendo los frutos de su progreso y florecimiento”.

-“Queremos que sea un país con una identidad árabe islámica, pues el islam es religión y civilización para el ciudadano musulmán y una identidad civilizacional para el ciudadano no musulmán”. Es llamativo que no se tiene en cuenta a los ciudadanos no árabes en siria que constituyen alrededor del 15% de la población y que exigen que sus derechos culturales sean reconocidos.

-“Queremos que sea un país donde todos disfruten bajo la ley de Dios el Altísimo por medio de las satisfacción de las personas y su capacidad de elección”. Lo que se traduce en una mezcla entre política y religión que parece alejarse del principio de Estado civil, como contrario al Estado militar o Estado teocrático que propugnan en otros discursos y que curiosamente en todo el texto no se menciona.

-“Queremos que sea un país en el que se haga realidad la unidad nacional y se repela el extremismo sectario, donde convivan las distintas religiones, sectas y etnias en el marco del más alto interés nacional”.

-“Queremos un país que crea en el derecho a la participación política y la creación de partidos en el marco de la Constitución, donde la elección libre y transparente sea la base para la alternancia en el poder, sin despotismo ni derramamiento de sangre”.
-“Queremos que sea un país donde se prohíba el absolutismo en el poder y el despotismo, que se base en las instituciones de control y judiciales y en los mecanismos encargados de ello, y un país en el que se establezcan las bases del gobierno por medio de la elección del pueblo y no por medio de la coacción”. Muchos dirán que, al igual que Hasan Nasrallah (líder de Hezbollah) propugna el establecimiento de una democracia sin cuotas religiosas en Líbano, los Hermanos lo defienden por la mayoría suní en el país, pero hasta qué punto tienen peso en el interior es también debatible.

-“Queremos que sea un país en el que se acaben las luchas entre las corrientes islámicas y nacionales, y donde todos compitan por lo que va en el interés de la nación y de la afirmación de su identidad árabe e islámica”. Esto cae por su propio peso si se insiste en una identidad concreta y se quieren evitar luchas entre nacionalismos y tendencias islamistas que propugnan dicha identidad.

-“Queremos que sea un país donde la corriente islámica y todas las corrientes nacionalistas fieles adopten su papel activo en la construcción de la comunidad (la umma) y la nación sin marginaciones ni anulaciones”.

-“Queremos que sea un país que disfrute del florecimiento económico y en el que la repartición de riquezas sea justa. Un país donde el ciudadano tenga derecho a la educación, la vivienda, la atención médica, el trabajo y la seguridad social en caso de incapacidad o vejez”.

-“Queremos que sea un país donde todos sean iguales ante la ley, sin que nadie goce de inmunidad ante la ella, sea presidente o presidido”.

-“Queremos que sea un país donde gobierne la ley y donde la seguridad de la sociedad esté por encima de la seguridad de la autoridad, un país donde las leyes de emergencia no ocupen el lugar de las leyes ordinarias”.

-“Queremos que sea un país donde las mujeres sean hermanas de los hombres, iguales en su dignidad humana y se complementen en sus funciones y obligaciones”. “Complementarse en las funciones” abre la puerta al debate, pues tradicionalmente el complemento ha supuesto que el hombre trabajase de puertas para fuera y la mujer de puertas para dentro. Sin duda, se trata de un punto que los Hermanos deberían aclarar sin ambages.

-“Queremos que sea un país dotado de un ejército nacional en el que todo ciudadano tenga derecho al honor de pertenecer a él según sus capacidades y cualificaciones, y que no se restrinja a una única clase”.

-“Queremos que sea un país que salvaguarde las capacidades nacionales de sus hijos y sea un factor de atracción para las capacidades nacionales y árabes emigradas”.

-“Queremos que sea un país donde dominen los métodos administrativos modernos y donde los medios de la revolución tecnológica e informática se utilicen en las escuelas, universidades, instituciones de investigación científica y las instituciones públicas y privadas”.

-“Queremos que sea un país con métodos educativos que cimenten la pertenencia árabe e islámica como condición para el renacimiento y que eduquen a las próximas generaciones en el enaltecimiento y fortalecimiento del valor de la libertad, unida a la responsabilidad. También debe educarlos en el apoyo a los oprimidos, la defensa de los derechos humanos y las bases del diálogo. Ha de ser una educación que garantice los medios para la convivencia en la diferencia y la protección contra el recurso a la violencia y la eliminación de los contrarios”. Nuevamente, se insiste en una identidad concreta para el Estado que se pretende inculcar desde la niñez en teoría para promover la convivencia, pero que en realidad supone una cierta anulación del otro. Es este uno de los puntos de conflicto que los Hermanos tienen con la población kurda.

-“Queremos que sea un país con medios libres, que trabaje para apoyar y cimentar la libertad de expresión, pensamiento, creación y desarrollo y esté en armonía con la identidad cultural y civilizacional de la comunidad”.

-“Queremos que sea un país que se comprometa de verdad con las cuestiones de la comunidad islámica y la nación y con el enfrentamiento al proyecto sionista en la Palestina ocupada”.

-“Queremos que sea un país con un proyecto árabe e islámico exitoso, que nace de los horizontes de la unidad nacional hacia la complementariedad regional, árabe e islámica”.

-“Queremos que sea un país que trabaje por el fortalecimiento de la cooperación internacional sobre la base del intercambio de intereses entre los pueblos y el apoyo a la paz mundial basada en la justicia”.

-“Queremos que sea un Estado que busca en el camino de la solidaridad árabe, ser uno de los Estados de los Estados Árabes Unidos, para lograr la complementariedad, la fortaleza para nuestra comunidad en todos los ámbitos y el aumento de nuestra energía de construcción y liberación”.

-“Queremos que sea un Estado que, en el camino de la unidad islámica, busca la coordinación, el acercamiento, la creación de bloques y la integración y que busca con sus hermanos de los países islámicos ser uno de los Estados de los Estados Islámicos Unidos, para lograr con ello el equilibrio, la estabilidad y la paz mundial, garantizando a nuestra comunidad islámica sus intereses, reforzando sus capacidades y su posición y haciendo de ella un socio principal en las decisiones internacionales”. Estas ansias unitarias, que ya fracasaron parecen más ilusiones que realidades potenciales, pues si algo ha demostrado la “primavera” es que cada país tiene muchos asuntos propios que resolver y que el panarabismo no tiene ya cabida, menos aún en panislamismo con la diversidad de tendencias, los enfrentamientos regionales y las disputas sobre la relación entre Estado y religión".

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Atacará Israel a Irán?

El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad acusó, ante la Asamblea General de la ONU, a la comunidad internacional de "emplear un doble rasero" al movilizarse para impedir que Irán desarrolle un progama nuclear, pero permitir que Israel disponga de u verdedero arsenal de armas atómicas. Presumiblemente el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu utilizará hoy esta tribuna para lanzar sus apocalípticas proclamas en torno a un segundo Holocausto en el caso de que Irán se haga con armas nucleares y para tratar que EEUU fije unas líneas rojas frente a Irán.

Hace unos días, Netanyahu volvió a insistir, una vez más, que Irán dispondrá de armas nucleares en tan sólo seis meses y que EEUU debería impedirlo. El columnista Roger Cohen, de The New York Times, viene denunciado la histeria que el tándem Netanyahu-Barak ha desatado, que usca crear el clima adecuado para una impredecible operación militar que tendría desastrosas consecuencias para el conjunto de la región. Se trataría de crear un "estado de miedo" para justificar un eventual ataque.

En su última columna, "Netanyahu’s Iran Blunders", Roger Cohen afirma: "Israel se ha generado un problema de credibilidad. Durante la última década, ha dicho todos los años que Irán está a seis meses de atravesar la línea roja y pasar a tener capacidad nuclear o a producir bombas. Su intención es clara: conseguir que EEUU se embarque en su tercera guerra en diez años en un país musulmán.

¿Pero por qué un presidente estadounidense iba a establecer “líneas rojas” para Irán cuando Israel no ha presentado más que figuras retóricas y cuando la inteligencia occidental sigue considerando que el inquietante programa de enriquecimiento de uranio aún no es un programa de producción de bombas?


Un ataque a Irán, el país que está entre Irak y Afganistán, sumiría a la región en un conflicto frontal, alentaría el terrorismo, radicalizaría los sentimientos hacia Estados Unidos y Europa, llevaría el precio del petróleo a US$300 por barril y probablemente no frenaría a Irán más de un año o dos".

Ahí es nada. Para saber lo que podría pasar en el caso de que Israel decidiese actuar por su cuenta es aconsejable leer un artículo de política-ficción firmado por Karim Sadjadpour y Blake Hounshell y  titulado: "What if Israel bombed Iran? The view from Washington", que publicó la pasada semana The Washington Post.

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Quiénes son los salafistas?

Las manifestaciones en el mundo árabe parecen estar perdiendo fuelle, pero queda claro que los actores sallafistas están ganando peso en muchos países árabes. Christian Caryl trata de explicar en la edición española de Foreign Policy el por qué en su artículo "El movimiento salafista".

"En primer lugar, los definamos como los definamos, estos nuevos “puritanos populistas” se encuentran en un momento de auge extraordinario. Aunque es difícil obtener cifras fiables, todo el mundo dice que son el movimiento que más deprisa está creciendo en el islam actual. A diferencia de los Hermanos Musulmanes, los salafistas egipcios no tuvieron casi presencia en el panorama político durante los años de Mubarak, pero luego irrumpieron en el escenario para capturar la cuarta parte de los votos del país en las primeras elecciones democráticas, el año pasado. Ese resultado podría incrementarse, porque es de prever que al nuevo Gobierno encabezado por los Hermanos Musulmanes le será difícil cumplir las ambiciosas promesas hechas a los votantes de su país durante el último año. Sorprende en especial su rápido ascenso en Túnez, dada la actitud relativamente relajada de dicho país respecto a la religión.

En realidad, la historia de las revoluciones nos demuestra que los vuelcos sociales transformadores como los que vimos en la Primavera Árabe no siempre favorecen a los moderados. El día en que el Sha abandonó Irán en 1979, nada parecía garantizar que las fuerzas radicales en torno al ayatolá Jomeini -seguidoras de su innovadora teoría del gobierno de los clérigos- iban a acabar gobernando el país. El poder se lo disputaban socialistas laicos, comunistas, demócratas liberales, demócratas nacionalistas, islamistas moderados e incluso otros clérigos chiíes. Pero Jomeini triunfó a la hora de la verdad porque ofrecía un liderazgo enérgico e incorrupto con un mensaje sencillo -“gobierno islámico”- que imponía la autoridad de la fe en medio del caos. Lenin entendía la misma dinámica política: de ahí su lema directo e implacable de “pan, paz y tierras”, perfectamente calculado para atraer a unos rusos hartos de la anarquía, la guerra y la injusticia social.
La idea salafista de volver a la pureza del islam del siglo VII puede tener un atractivo similar para algunos musulmanes exasperados por la corrupción cotidiana y los gobiernos abusivos. Siria es un buen ejemplo. Si alguien se enfrenta a los helicópteros de combate de Bashar el Asad con un fusil antiguo y unas cuantas balas oxidadas, lo normal es que prefiera emprender la batalla con un eslogan simple en los labios. “Reparto de poder entre todos los grupos étnicos en una democracia parlamentaria liberal” no acaba de ser lo que busca, sobre todo si ese alguien es un suní que ha visto cómo las milicias asesinas de El Asad descuartizaban a sus familiares. Eso no quiere decir que la oposición esté hoy dominada por los salafistas, ni mucho menos. Pero me atrevo a decir que, cuanto más se prolongue la guerra, más se radicalizarán los extremos.

Al mismo tiempo, los salafistas suníes son un factor importante en la creciente polarización general de la comunidad  islámica entre chiíes y suníes. El especialista francés en el islam Olivier Roy afirma que la rivalidad interna entre los dos grupos se ha vuelto ahora todavía más importante que el enfrentamiento teórico entre el islam y Occidente. El hecho de que muchos salafistas, en diversas partes del mundo, estén financiados por unos elementos igual de conservadores que ellos en Arabia Saudí no facilita las cosas. Lo irónico es que la propaganda iraní ya ha empezado a tratar de presentar a Occidente como puntal del extremismo salafista, que busca desestabilizar a Teherán y sus aliados. Me temo que en el futuro vamos a ver más cosas de este tipo.

En resumen, que nadie piense que los salafistas van a desaparecer de aquí a corto plazo. De modo que, ¿cómo debe abordarlos el mundo exterior, en especial si van a empezar a dedicarse a atacar embajadas extranjeras?

Creo que la respuesta es doble. En primer lugar, no generalicemos. No debemos tratar a todos los salafistas como algo intolerable. A los que estén dispuestos a respetar las reglas de la democracia y reconocer los derechos de las minorías religiosas y culturales, debemos animarles a participar en el sistema. Con el tiempo, los votantes de las nuevas democracias de la región distinguirán entre los demagogos y las personas que verdaderamente pueden ofrecer una sociedad mejor [...]".

lunes, 24 de septiembre de 2012

¿Qué está pasando en el Kurdistán sirio?

Uno de los aspectos más desconocidos de la crisis siria es la situación que atraviesa la zona del Hasake, de mayoría kurda. Aunque en un primer momento se sumó activamente a la revuelta contra el régimen de Bashar al-Asad, en la actualidad ha decidido seguir su propio camino y crear una autonomía de facto con sus propias milicias armadas y su propio sistema educativo que preserva sus especificidades identitarias.

Desde el estallido de la revuelta en marzo de 2011, las formaciones kurdas han ido elevando el listón de sus demandas planteando la descentralización, el federalismo y la autodeterminación, opciones que nunca han sido aceptadas por el Consejo Nacional Sirio (CNS) ni por el resto de la oposición a Bashar al-Asad, que tan sólo contemplan el reconocimiento de sus derechos culturales y lingüísticos. 

Ante esta situación, los partidos kurdos sirios establecieron el 26 de octubre de 2011 su propio Consejo Nacional Kurdo (CNK) que aunaba a quince formaciones y que contaba con la protección del Partido Democrático del Kurdistán de Massud Barzani. En esta plataforma no se integró el principal partido kurdo: el influyente Partido de la Unión Democrática (PYD), próximo al Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).

El 6 de febrero de 2012, Abdulhakim Bashar, presidente del CNK, manifestó que los kurdos habían recibido garantías internacionales (en particular de EEUU) de que los derechos de la minoría kurda serían respetados. Hassan Saleh, miembro del Partido Yekiti Kurdo, se mostró a favor de “un Estado federal como la mejor vía para alcanzar una coexistencia pacífica interna, ya que permite a todos los pueblos y minorías disfrutar de sus derechos y preservar su identidad y su existencia. El federalismo es una manera de garantizar la unidad del estado”.
Tras varios dessencuentros, el CNS hizo público el 3 de abril de 2012 una Carta Nacional sobre la Cuestión Kurda que recogía su posicionamiento y sus compromisos para tratar de resolver la situación kurda: 1) El CNS manifestaba su compromiso al reconocimiento constitucional de la identidad nacional del pueblo kurdo y de sus derechos nacionales en el marco de la unidad territorial siria. 2) El CNS se compromete a abolir todas las políticas, decreto y medidas discriminatorias adoptadas contra los kurdos y a compensarles por ellas; 3) Siria será un Estado civil, democrático y plural basado en el principio de igualdad ante la ley de todos sus ciudadanos y en “un gobierno local ampliado y empoderado”; 4) No habrá discriminación en función de la etnia, origen, reigión y género dde la población y se respetarán las leyes internacionales y los Derechos Humanos; 5) Compromiso a combatir la pobreza, especialmente en aquellas zonas que han padecido políticas discriminatorias y compromiso para mejorar las condiciones de vida mediante una mejor repartición de la riqueza nacional.

A pesar de estos buenos propósitos, la unidad está lejos de haberse alcanzado entre los opositores al régimen. De hecho, los partidos kurdos tienen su propia agenda y pretenden aprovechar la actual coyuntura para crear una autonomía de facto sobre el Hasake en una situación que recuerda cada vez más a la vivida en el Irak de Saddam Hussein durante los años del embargo. El 26 de julio, el PYD y el CNK establecieron la Alianza de Erbil por la que se creaba un Consejo Supremo Kurdo y unas milicias de defensa que se desplegaron sobre el terreno una vez que se consumó la retirada de las tropas leales a Damasco, lo que generó preocupación en Turquía pero también en el ELS y el CNS, que veían como el Kurdistán sirio seguía su propio camino y se alejaba de la revolución.

viernes, 21 de septiembre de 2012

¡No incriminemos a la primavera árabe!

Hoy es viernes y en muchos de los países del mundo islámico hay convocadas manifestaciones para protestar contra la película "La inocencia de los musulmanes" y las caricaturas del Charlie-Hebdo. Probablemente vuelvan a ser instrumentalizadas por ciertos actores políticos radicales para tratar hacer una democstración de fuerza. El politólogo Olivier Roy  reflexionaba ayer en las páginas de Le Monde sobre el asunto en el artículo "N´incriminons pas le 'printemps arabe'!". A continuación traduzco algunos de sus clarificadores explicaciones.

"De hecho, las protestas y la forma que han adoptado no pueden comprenderse sin disociar precisamente los dos niveles: el religioso y el político. El reto que representa la blasfemia no es exclusivo del Islam, pero la violencia es una consencuencia del proceso de transformación que atraviesa Oriente Medio [...].

No han sido los autores de la 'primavera árabe' los que han atacado las embajadas americanas, ni tampoco los principales beneficiados de las elecciones (los Hermanos Musulmanes y Ennahda). Al contrario han sido aquellos para quienes la 'primavera árabe' ha desviado a los países árabes de su verdadero combate. Haría falta que la opinión pública oocidental comprendiese que las sociedades árabes están divididas y son tan complejas como sus vecinas del Norte.
Los salafistas tunecinos rechazan la democracia, rechazan toda visión nacional (de hecho arrancan la bandera tunecina incluso con más frecuencia que la bandera americana) y quieren incorporar a Túnez en el marco de la umma imaginaria y militante que promueven. Es normal que hagan todo lo posible para imponer el terror y la guerra civil. En Libia son los yihadistas locales, incapaces de influir en las elecciones, los que atacaron, y la mano de Al-Qaeda no está muy lejos, ya que tiene muchos muertos que vengar.

El caso de Egipto es más complejo porque algunos de los salafistas tomaron parte en el juego electoral, lo que explica la menor violencia de las manifestaciones. Los islamistas en el poder se encuentran en una coyuntura prooccidental (hostilidad a Irán, voluntad de forjar vínculos económicos con Occidente), pero tienen dificultades a la hora de definir su posición respecto a los salafistas (en Túnez el ministro del Interior está a favor de la represión, pero el líder histórico de Ennahda, Rached Ghannouchi, se opone todavía) [...]".

jueves, 20 de septiembre de 2012

Benedicto XVI, Beirut y Fairuz

Descubro con agrado, gracias a las recomendaciones de Alfonso Armada en Facebook, la bitácora Atisbo a Fenicia de la periodista ferrolana María Iversky en la revista digital Frontera D. Su última entrada, que reproduzco a continuación, "Fairuz siempre vuelve a cantar" se centra en la visita de Benedicto XVI a Líbano, donde vive una importante comunidad cristiana. Ante el éxodo silencioso de  decenas de miles de cristianos de Líbano, Palestina, Irak, Egipto, Siria y Jordania, el Papa exhortó a las comunidades cristianas que no emigraran, lo que demuestra tanto un enorme voluntarismo como un cierto desconocimiento sobre las razones (variadas en todo caso) por las que se produce ese éxodo.

"El Papa ha dejado atrás Beirut después de tres días de visita y un discurso tan bello como irreal en el que Benedicto XVI pedía a los jóvenes de Oriente Medio que no dejaran sus países a pesar de las guerras y la presión de los más extremistas, en el que afirmaba que cristianos y musulmanes podían unirse y vivir en paz poniendo fin a la violencia, superando las luchas entre facciones y diferentes grupos religiosos, trabajando hombro con hombro en busca del esquivo futuro.

Hablando como si los cristianos de Siria, Irak, del Líbano… no hubieran tenido que abandonar su milenaria tierra en los últimos años, como si los palestinos de Sabra y Shatila no yacieran enterrados bajo un vertedero, como si los musulmanes no repararan en el incondicional apoyo de Estados Unidos a Israel haga lo que haga, como si no reconocieran la hipocresía y falsa moralidad de los gobiernos y sociedades occidentales, como si los despreciables árabes no conocieran la democracia hasta que se la dimos nosotros, como si no se hubieran dado cuenta de que unos terribles déspotas los gobernaban hasta que la OTAN, Arabia Saudí y un negro americano los hicieron “libres”, como si los muertos árabes a manos de otros árabes le importasen a alguien, como si una profunda cicatriz no horadara el mundo desde Afganistán hasta Siria, como si ser árabe hoy en día no fuese una mierda…

En una extraña combinación, la voz nasal y melancólica de Fairuz comienza a sonar por todo Beirut a las siete de la mañana precediendo la misa del Papa. Aunque siempre la han adorado, Fairuz, la auténtica y única diva del país, se negó a cantar para los libaneses durante su guerra civil de 1975 a 1990 mientras no terminara la contienda. Una de sus antiguas canciones de 1978 llamada “Ya hawa Beirut” dice algo así: Ellos bloquearon las calles, plantaron los cañones y minaron las plazas, ¿dónde estás mi amor? Echamos de menos los días felices en los que nos quedábamos hasta tarde en las calles, echamos de menos los largos paseos y las reuniones en los viejos restaurantes, oh amor de Beirut, oh amor de esos días, regresa Beirut y esos días volverán…

El Papa, tan achacoso como la propia Fairuz, nunca podría entonar una de esas canciones… Su mensaje de esperanza, de pertenecer a algún mundo, no sería a este…".

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Presos palestinos en huega de hambre

Richard Falk, profesor emérito de la Universidad de Princeton aunque más conocido por su faceta como Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados por Israel, aborda en su blog la situación de los presos palestinos en huelga de hambre en las cárceles israelíes, muchos de ellos retenidos bajo detención administrativa desde hace años sin saber ni tan siquiera de qué se les acusa. El artículo ha aparecido en el último Boletín de ACSUR-Las Segovias y ha sido traducido del inglés por Beatriz Morales Bastos.

" [...] Es importante recordar el contexto de las huelgas de hambre. El emprender una exige una gran determinación de la que carecemos la mayoría de nosotros, y un compromiso interno extraordinariamente fuerte que une la vida y la muerte en una poderosa unidad casi mística. No es de extrañar que los huelguistas de hambre palestinos se hayan inspirado en Declaración de Huelguistas de Hambre de la Plaza de Tianamen de 1989: “No buscamos la muerte, sino la verdadera vida”. Los diez huelguistas de hambre del IRA dirigidos por Bobby Sands que murieron en 1981 en la cárcel de Maze en Irlanda del Norte cambiaron el enfoque que el gobierno británico tenía del conflicto, lo que llevó a establecer por fin un verdadero proceso de paz cuyo momento más importante fue el Acuerdo de Viernes Santo que puso fin a la violencia. Los huelgas de hambre de esta profundidad envían una señal de desesperación que solo puede ser ignorada por medio de una movilización de insensibilidad moral que genera una condición que se sitúa entre lo que los psicólogos llaman la “negación” y otras personas describen como “aturdimiento moral”.

Así pues, ¿por qué los medios de comunicación del mundo han ignorado a los presos palestinos en huelga de hambre? ¿Debemos concluir que para Occidente solo vale la pena informar de la violencia palestina? ¿Tienen que morir los presos palestinos en huelga de hambre para que sus actos sean noticia? ¿Por qué se concede tanta atención a los derechos humanos en cualquier otra parte del mundo y tan poca a la lucha palestina que se supone implica a las Naciones Unidas y es la base de gran parte del conflicto en Oriente Próximo? Aparte de unos pocos blogs en internet y de la página web The Electric Intifada, existe un bloqueo mediático de estas huelgas más recientes, lo que confirma una vez más la política de invisibilidad cuando se trata de las víctimas palestinas.
Al fin y al cabo, las Naciones Unidas (un tanto desacertadamente) es uno de los cuatro integrantes del Cuarteto (junto con Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea) que ha establecido la hoja de ruta que se supone va a llevar a la paz, con lo que debería exhibir alguna responsabilidad especial por esta alteración de la normalidad en el trato dado a los presos palestinos en las cárceles israelíes. Addameer, al-Haq y Médicos por los Derechos Humanos-Israel han pedido a los tres actores internacionales (el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la Unión Europea y las Altas Partes Contratantes de la Cuarta Convención de Ginebra) que hagan algo al respecto, como mínimo enviando misiones de investigación y elaborando informes. ¿Es demasiado esperar algún tipo de respuesta? No esperamos que el gobierno de Estados Unidos, tan parcial en todos los aspectos del conflicto, alce la voz a pesar de sus protestas preocupado por los derechos humanos en gran cantidad de países y a pesar de las casi olvidadas promesas del presidente Obama hechas en su discurso de junio de 2009 en El Cairo de entender el sufrimiento del pueblo palestino y de iniciar una nueva página en la política sobre Oriente Próximo.

Desde que empecé a seguir esta serie de huelgas de hambre a lo largo de estos últimos meses, empezando por Khader Adnan y Hana Shalabi en diciembre de 2011, me ha conmovido profundamente la constantemente alta calidad humana de estas personas en huelga de hambre expresada a través de sus declaraciones e interacciones con sus familiares y el público. Sus palabras de lealtad y de cariñosa solidaridad tienen una autenticidad que solo se asocia con sentimientos raramente expresados excepto en situaciones extremas en las que está en peligro la propia vida. Este lenguaje tierno, la ausencia de odio y de amargura, y un tono de profundo amor y entrega es lo que hace que estas declaraciones hechas desde el corazón sean tan persuasivas. Me parece que estos sentimientos elevan el espíritu. Estas palabras merecen ser difundidas tanto como sea posible para que se entienda mejor lo que se está perdiendo a través de esta larga noche del alma que padece el pueblo palestino. Sin lugar a dudas está implícita la política de la lucha, pero los sentimientos que se expresan son profundamente políticos a la vez que están por encima de la política.

Solo puedo esperar que escritores, poetas, cantantes y periodistas informados y sensibles, especialmente palestinos, que comparten mi punto de vista sobre estas personas en huelga de hambre harán todo lo posible para transmitir al mundo el significado de estas indagaciones en el interior de la política de no violencia. Son relatos que merecen ser contados en su totalidad quizá por medio de entrevistas o a través de series de relatos biográficos, de poemas, pinturas y canciones, pero hay que relatarlos en el mismo espíritu de amor, empatía, solidaridad y urgencia que anima las palabras de los y las palestinas en huelga de hambre [...]".

martes, 18 de septiembre de 2012

Otoñal primavera árabe

De la noche a la mañana la Primavera Árabe se ha convertido, porr arte de magia, en Otoño Árabe. El ataque contra la delegación consular norteamericana en Bengasi ha sido instrumentalizado por parte de algunos para tratar de trasladar a la opinión pública que el radicalismo impera a sus anchas por el mundo árabe y que, quizás, hubiera sido mejor que no hubieran aconteciddo las revoluciones populares en Túnez y Egipto. Con Mubarak, Ben Ali y Gadafi vivíamos mejor, ¿verdad?

El mensaje que se trata de trasladar, una vez más, es que Islam y democracia son dos términos irreconciliables y que las elecciones celebradas en los países del Norte de África, que en algunos casos han llevado a formaciones islamistas al poder, representan un peligro para los intereses occidentales en la orilla sur del Mediterráneo.

Hace unos días fui entrevistado en una radio autonómica  y se me preguntó (más bien se afirmó con rotundidad) qué había pasado para que las manifestaciones de la Dignidad se hubieran convertido en celebraciones de Odio (antiamericano y, por ende, antioccidental). Se formulaba, de esta manera, un paralelismo entre las multitudinarias manifestaciones celebradas en la plaza de Tahrir, que convocaron a cientos de miles de personas que trataban de recuperar la dignidad perdida tras tres décadas del régimen autoritario y cleptómano de Mubarak con las recientes manifestaciones que apenas han atraido a unos pocos centenares de personas (y que, en buena medida, han sido instrumentalizadas políticamente por los sectores salafistas). ¿Inocentemente? Aquí está la portada del último número de  Newsweek:
Una vez más se trata de confundir y de hacer un totum revolutum en el que no se necesita un análisis detallado, ya que la sentencia ya se ha dictado de antemano: el Islam equivale a radicalismo, violencia, terrorismo y odio hacia todo lo occidental. Nada hay que discutir. Este determinismo (que algunos prefieren llamar islamofobia) impide que se abra un debate razonable sobre el asunto.

¿Acaso nadie ha caído en que el ataque terrorista contra el consulado de Bengasi fue realizado el onceavo aniversario del 11-S por un grupúsculo autóctono situado en la órbita de Al-Qaeda? Elementos salafistas que, por cierto, han quedado descolocados en el nuevo escenario post-Gadafi y que reclaman, de esta manera, que se les tenga en cuenta de cara a un futuro.

¿Acaso nadie sospecha que las manifestaciones en El Cairo y Túnez fueron convocadas por elementos salafistas que están lanzando no sólo un órdago a EEUU, sino (y sobre todo) a los gobiernos islamistas democráticamente elegidos en las urnas? ¿No existen diferencias entre los islamistas pragmáticos y los salafistas hostiles a la democracia? ¿No nos hallamos, cada vez más cerca, de un choque de islamismos (más que un choque de civilizaciones)?

No, parece que hay sectores tanto en Occidente (el Partido Republicano estadounidense, los neoconservadores, los culturalistas...) como en Oriente (Arabia Saudí, Israel...) empeñados en demostrarnos que un experimento democrático no puede florecer nunca en un país árabe. Probablemente el tiempo les quite la razón.

lunes, 17 de septiembre de 2012

30 años de Sabra y Shatila

Ayer se cumplió el treinta aniversario de las matanzas de Sabra y Shatila, campamentos de refugiados palestinos de Beirut donde fueron acribillados entre 3.000 y 5.000 palestinos indefensos. El aniversario ha pasado sin pena ni gloria. En el diario El Mundo, Rosa Meneses le ha dedicado un escueto recordatorio. Al menos se acordó, porque otros diarios han ignorado por completo el aniversario.

Recupero parte de "Cuatro horas en Shatila", el texto que escribió el escritor francés Jean Genet en aquel entonces. Genet estaba en Beirut cuando en septiembre de 1982 y caminó por Sabra y Chatila pocas horas después de la masacre, cuando los cadáveres aún no han sido retirados de sus callejuelas. El texto fue publicado hace unos años publicó el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe.

"Una fotografía tiene dos dimensiones, la pantalla de un televisor también, ni la una ni la otra pueden recorrerse. De un lado al otro de una calle, doblados o arqueados, los pies empujando una pared y la cabeza apoyada en la otra, los cadáveres, negros e hinchados, que debía franquear eran todos palestinos y libaneses. Para mí, como para el resto de la población que quedaba, deambular por Chatila y Sabra se parecía al juego de la pídola. Un niño muerto puede a veces bloquear una calle, son tan estrechas, tan angostas, y los muertos tan cuantiosos.



Su olor es sin duda familiar a los ancianos: a mí no me incomodaba. Pero cuántas moscas. Si levantaba el pañuelo o el periódico árabe puesto sobre una cabeza, las molestaba. Enfurecidas por mi gesto, venían en enjambre al dorso de mi mano y trataban de alimentarse ahí. El primer cadáver que vi era el de un hombre de unos cincuenta o sesenta años. Habría tenido una corona de cabellos blancos si una herida (un hachazo, me pareció) no le hubiera abierto el cráneo. Una parte ennegrecida del cerebro estaba en el suelo, junto a la cabeza. Todo el cuerpo estaba tumbado sobre un charco de sangre, negro y coagulado.
El cinturón estaba desabrochado, el pantalón se sujetaba por un solo botón. Las piernas y los pies del muerto estaban desnudos, negros, violetas y malvas: ¿quizá fue sorprendido por la noche o a la aurora?, ¿huía? Estaba tumbado en una callejuela inmediatamente a la derecha de la entrada del campamento de Chatila que está frente a la embajada de Kuwait. ¿Cómo los israelíes, soldados y oficiales, pretenden no haber oído nada, no haberse dado cuenta de nada si ocupaban este edificio desde el miércoles por la mañana? ¿Es que se masacró en Chatila entre susurros o en silencio total?

Las fotografías no captan las moscas ni el olor blanco y espeso de la muerte. Tampoco dicen los saltos que hay que dar cuando se va de un cadáver a otro. Si miramos atentamente un muerto, sucede un fenómeno curioso: la ausencia de vida en un cuerpo equivale a la ausencia total del cuerpo o más bien a su huida ininterrumpida. Aunque nos acerquemos, creemos que no lo tocaremos nunca. Eso si lo contemplamos. Pero si hacemos un gesto en su dirección, nos agachamos junto a él, le movemos un brazo, un dedo, de repente se vuelve presente e incluso amigo.

El amor y la muerte. Estos dos términos se asocian muy rápidamente cuando se escribe sobre uno de ellos. Me ha hecho falta ir a Chatila para captar la obscenidad del amor y la obscenidad de la muerte. Los cuerpos, en ambos casos, no tienen nada que esconder: posturas, contorsiones, gestos, expresiones, incluso los silencios pertenecen a uno y otro mundo. El cuerpo de un hombre de treinta a treinta y cinco años estaba tumbado boca abajo. Como si todo el cuerpo no fuese más que una vejiga con forma humana, se había hinchado bajo el sol y por la química de la descomposición hasta inflar el pantalón, que amenazaba con estallar en las nalgas y en los muslos. La única parte de su rostro que pude ver era violeta y negra. Un poco más arriba de la rodilla, bajo la tela desgarrada, el muslo mostraba un tajo. Origen del tajo: ¿una bayoneta, un cuchillo, un puñal? Unas moscas en la herida y otras alrededor".

viernes, 14 de septiembre de 2012

Medios de comunicación en Israel

Gideon Levy, periodista del diario izquierdista Haaretz, advierte en "50 Shades of Yellow" que la crisis económica podría poner en peligro a varias cabeceras históricas de la prensa israelí. El pensamiento único corre el riesgo de borrar del mapa a las escasas voces críticas con la ocupación. Levy aprovecha la ocasión para hacer una crítica feroz de los medios de comunicación israelíes por su afán de invisibilizar a los palestinos. La traducción del artículo ha sido realizada para Rebelión.

" [...] Fueron los medios de comunicación que nos enseñaron que todo le está permitido a Israel, que siempre es la única víctima, que el derecho internacional se aplica a todo el mundo con la excepción de nuestra tierra diminuta. Fueron los medios de comunicación que nos enseñaron a aplaudir cada guerra, al menos en un principio, y que los corresponsales militares son portavoces militares vestidos de civiles.

Fueron los medios de comunicación que nos enseñan a rendir culto a los generales, por lo menos hasta el invierno de 1973; y sentir lo mismo por el rico, al menos hasta el verano de 2011. Se nos ha enseñado a apartar nuestros ojos de lo que ocurre en los territorios, entre los ocupantes y ocupados, a reprimir lo que ocurrió en 1948 y a excluir a los árabes israelíes. A los medios de comunicación también les gustaba asustarnos sobre casi cualquier cosa que se moviera, y por algunas que no lo hacían: desde la gripe porcina y la caída de nivel bajo del Lago Kineret hasta a los 21 eritreos desesperados en la frontera, a los pilluelos de las calles de Gaza hasta la bomba atómica de Irán, todo era una muestra para el terror.
Estos medios funcionan en un estado de libertad. Con la excepción de la Autoridad de Radiodifusión del Estado de Israel, no hay presión de las autoridades, todo lo que escriben y transmiten es una cuestión de elección. Desde hace mucho tiempo, no ha habido ningún "proyecto de medios de comunicación", sino más bien el alistamiento voluntario, y mínima censura, que es más auto-censura. La mayoría de las campañas están motivadas por consideraciones comerciales, no ideológicas. El objetivo es apaciguar, enmudecer y entretener a los espectadores o lectores, no perturbarlos y sostenerlos por la noche [...].

Pero si alguna vez Haaretz tuviera que cerrar, Dios no lo quiera, cambiaría la faz de Israel. Si una banda de policías corruptos fuera a tirar a la cuneta a un palestino sondado en medio de la noche, ¿quién lo publicaría? Y si David Grossman quiere escribir una columna sobre este tema, ¿donde lo haría? Perdonen mi auto-glorificación, pero el periódico Haaretz es un faro de casi un siglo de antigüedad cuya luz, dirigida a Israel y al mundo, nunca se atenúa, defendiendo el honor de la prensa de Israel y su sociedad. Este periódico libre y valiente nunca ha sido disuadido mediante amenazas o por la cancelación de suscripciones o publicidad. Incluso el abajo firmante ha escrito en él por 30 años consecutivos, para disgusto de muchos."

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Primavera palestina?

Desde hace varios días se vienen sucediendo en varias ciudades palestinas manifestaciones contra el gobierno dirigido por Salam Fayyad. Los manifestantes no sólo protestan contra el alza de los productos de la cesta básica, sino también contra la parálisis de la clase política incapaz de encontrar la salida al laberinto en el que les encerraron los Acuerdos de Oslo. Muchos han anunciado ya que nos encontramos ante las puertas de una tercera intifada; otros creen que, por fin, ha llegado la tan esperada Primavera Palestina. Probablemente no estemos ni ante lo uno ni lo otro.

Abir Kopty, activista palestina y exconcejal en el Ayuntamiento de Belén, resume el porqué de las manifestaciones. La traducción del artículo, originariamente publicado en The National con el título "West Bank Protest Expose Oslo as the Prop of Occupation, corresponde a María M. Delgado y fue publicada ayer en su blog Palestina en el corazón.

"Las manifestaciones se están extendiendo rápidamente a través de las ciudades de Cisjordania, incluyendo huelgas generales en protesta por el alto costo de la vida. En un principio, las protestas fueron orquestadas por Fatah y dirigidas contra Salam Fayyad -el primer ministro palestino-, culpándolo por la crisis económica y el aumento de los precios. Las protestas fueron vistas como una oportunidad para prescindir de Fayyad y desviar la ira de la gente lejos del resto de la Autoridad Palestina (ANP), así como para demostrar a los países donantes la necesidad de ayuda financiera.

Pero muy poco después, otras voces se unieron a las protestas para encarar un problema de fondo: los Acuerdos de Oslo y su apéndice económico, el Protocolo de París. El presidente Mahmoud Abbas ha exigido una revisión del Protocolo de París firmado con Israel en 1994. Esta es una táctica para calmar a la gente en la calle, y otra excusa más para seguir negociando eternamente con Israel. Es ingenuo esperar que Israel acepte semejante pedido, a menos que tenga un claro interés como poder colonizador [...].
Oslo ha tenido consecuencias perjudiciales y de larga duración: llevó a la creación de la Autoridad Palestina, sin ninguna soberanía, en Gaza y Cisjordania; creó un interminable proceso de negociación y de coordinación de seguridad; selló la dependencia económica completa respecto de Israel y de la ayuda externa; y dividió al pueblo palestino mediante cantones en Cisjordania y Gaza, y entre los que viven en la Palestina histórica y en la diáspora.

Desde que los Acuerdos de Oslo fueron firmados, la OLP, el único representante legítimo del pueblo palestino, ha perdido su mandato a merced de la ANP. Un paso crucial hacia adelante sería poner de nuevo el proceso en manos de la gente mediante una elección directa del Consejo Nacional Palestino, en la que los once millones de palestin@s –l@s que viven en las fronteras de 1948, l@s refugiados y l@s de los territorios ocupados en 1967- puedan elegir un liderazgo que desarrolle una nueva estrategia de resistencia [...].

Oslo ha garantizado una ocupación lucrativa para Israel, que desde los Acuerdos está exento de cualquier responsabilidad por los servicios civiles en los territorios ocupados, al tiempo que se aprovecha de los recursos palestinos como la tierra, el agua y la mano de obra. La coordinación en materia de seguridad ha garantizado que la subcontratista ANP “protege” a los israelíes de cualquier forma de resistencia palestina. Sin embargo, la ANP no tiene capacidad alguna para proteger a l@s palestin@s de los ataques terroristas de los colonos israelíes, de las incursiones del ejército o de la opresión general.

Más aún: el interminable proceso de negociación ha dado a Israel un pase libre para continuar desarrollando sus prácticas ilegales con impunidad, al tiempo que ha fracasado en alcanzar siquiera un solo logro para l@s palestin@s.

El Protocolo de París ha garantizado el control total de Israel sobre la economía palestina, incluyendo las importaciones, las exportaciones, los impuestos y los precios. El Protocolo, combinado con una política incompetente de la ANP que no ha logrado desarrollar la producción local y la agricultura, han aumentado nuestra dependencia de la ayuda externa.

En la mayoría de los casos, los estados que donan a las instituciones y organizaciones palestinas han impuesto sus propias agendas. Un método para eso consiste en vincular la ayuda a la presión política, como la decisión del Congreso de EE.UU. de cortar la ayuda para disuadir de los esfuerzos por llevar la cuestión del Estado palestino ante las Naciones Unidas en septiembre de 2011.

Otros donantes han ignorado el objetivo palestino de largo plazo de combatir la política israelí de limpieza étnica. Por ejemplo, los proyectos de ayuda al desarrollo se concentran en el área A (18% del territorio de Cisjordania), rindiéndose ante los planes de Israel de dominar el área C, que es aproximadamente el 61% de Cisjordania.

Desmantelar Oslo implicaría plantearse alternativas estructurales para la lucha palestina. No sería fácil, y significaría establecer una agenda diferente a las de Israel, la comunidad internacional y gran parte del mundo árabe. Esta visión debe incluir la unidad de l@s palestin@s bajo la OLP -vivan o no en los territorios ocupados en 1967. Los viejos líderes tienen que dar un paso al costado y abrir el camino hacia un nuevo espíritu.

El mantenimiento de la ley y el orden, y el desarrollo de una economía autónoma en los territorios ocupados, son esenciales. Deberíamos inspirarnos en la primera Intifada. Ni los países donantes ni Israel se arriesgarán a “matarnos de hambre”. La comunidad internacional nos va a escuchar cuando seamos fuertes, lo cual requiere una estrategia de resistencia popular sobre el terreno. La resistencia requiere moralidad, eficiencia y apoyo internacional, principalmente a través del movimiento de boicot, desinversión y sanciones contra Israel.

En cuanto a la solución de dos Estados -uno de los pilares de Oslo-, el mundo finalmente se dará cuenta de que está muerta cuando los líderes palestinos dejen de aferrarse a ella. Entonces el mundo se verá obligado por fin a escuchar al pueblo palestino".

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Las revoluciones árabes según Corm

Georges Corm, autor del indispensable ensayo Le Proche-Orient éclaté 1956-2007, sigue siendo uno de los intelectuales más lúcidos y menos complacientes con la realidad árabe. Tomás Alcoverro, el decano de los corresponsales españoles en Oriente Medio, le entrevistó en Beirut para La Vanguardia. Lo que sigue son sus incisivas respuestas sobre la deriva actual que vive el mundo árabe. Corm tiene claro que "la alianza fundamentalista árabe y Occidente han abortado las revoluciones".

Hace casi un año se mostraba prudente al enjuiciar la situación en Siria, cauto a la hora de evaluar las primaveras árabes. ¿Cuál es ahora su opinión?
Han ganado las revoluciones pacíficas de Túnez y de Egipto, porque hubo un movimiento de unidad nacional. La primera ola de protestas fue un éxito. El drama ha venido después con las armas, las milicias violentas. La situación en Siria es terrible, me evoca la guerra civil libanesa. Pero no hay que olvidar, además, la represión en Bahréin, en Yemen.
La alianza fundamentalista árabe y Occidente han hecho abortar la revolución.

¿Cuál es su posición, como intelectual independiente y laico, ante la polémica en torno a la actitud de la izquierda árabe respecto a Siria?
No es posible alinearse con el régimen de El Asad ni con la alianza árabe-occidental que impulsa a la oposición armada. El drama de los grupos de izquierda árabe es que no están insertos en el ambiente popular, como las oenegés islamistas, y carecen de un discurso económico válido. Hay que mantener la llama de la resistencia de la lucha palestina contra la ocupación. Soy profundamente pesimista en este periodo histórico, porque la coalición petromonárquica parece invencible.

       
Usted ha denunciado desde hace años valientemente la política saudí que fomenta un islam tenebroso, su poder sobre los medios de comunicación...
Las cadenas de televisión y los periódicos árabes están a sueldo ahora tanto de Arabia Saudí como de Qatar, que antes no siempre coincidieron en sus objetivos. En cuanto a la prensa extranjera, se ha incrustado (embedded, en inglés) en Siria con los grupos rebeldes, como ya aconteció en Iraq, donde estuvieron informando en medio del ejército de Estados Unidos durante la guerra.

¿Cómo contempla el futuro de Siria?
Temo que si hay un estallido del Estado el país quede dividido y enzarzado en guerras interminables. En Iraq, pese a todo, todavía existe una organización estatal, por encima de chiíes, suníes y kurdos. El régimen cometió graves errores. Siria se ha convertido en un campo de batalla contra el poder unilateral de EE.UU. y Europa que desborda Oriente Medio. En Siria detrás de cada kalashnikov hay una potencia extranjera. Existe un riesgo de que Siria sea destruida moral y físicamente y después empiecen, como ocurrió en Líbano, las empresas de su reconstrucción. No hay que olvidar, no obstante, el talante nacionalista de sus habitantes.

¿Con la debilitación de Siria, podría reducirse la fuerza de Hizbulah, la organización mas poderosa de Líbano?
No creo en su peligro de desaparición. Ciertamente la pregunta sobe el futuro del Hizbulah es la pregunta del millón de dólares. No hay que olvidar que cuenta con el apoyo de importantes sectores cristianos, como el dirigido por el general Aun, partidos izquierdistas, laicos, incluso algunos grupos suníes. Sin la ayuda de Siria, Hizbulah puede continuar siendo una fuerza, evidentemente con el apoyo de Irán y de las organizaciones locales. No cabe duda que Líbano puede quedar atrapado en el engranaje de la violencia siria.


Incluyo, en la entrada de hoy, un enlace a un documental en árabe de Tamer Al Awam, director de cine sirio recientemente asesinado en Alepo.

martes, 11 de septiembre de 2012

Los alauíes y la revolución siria

La población alauí siria sigue apoyando mayoritariamente al régimen de Bashar al-Asad. Las razones son variadas: la posición estratégica (desde el punto de vista político, económico y militar) que actualmente ocupan en el engranaje estatal y el temor a una caza de brujas tras la caída del régimen (o su persecución en el caso de que se instaure un Estado islámico). El blog Traducciones de la Revolución Siria nos ofrece un artículo de Rateb Shabo titulado "Los alauíes y la revolución siria" originariamente publicado por el diario libanés Al-Nahar.

"Desde los primeros días del movimiento revolucionario sirio, los alauíes se han sentido apartados del movimiento, un alejamiento que se incrementa a diario con el entierro de nuestros muertos, venidos de toda Siria, en el seno de la lucha. Teniendo en cuenta esta realidad, ponemos pasemos a analizar los factores que han hecho de los alauíes un bloque conservador desde el punto de vista político y los ha alejado de la participación efectiva en la revolución siria.


1. La común matriz sectaria con el presidente y con las articulaciones sectarias y militares principales en el régimen sirio actual, que conlleva a día de hoy un doble efectos: el primero nace del hecho de que a los alauíes les ha saturado en general la necesidad imperiosa de reconocer el complejo que los alauíes han sentido a lo largo de su historia, un complejo considerado religioso (los alauíes tienen suficiente con su  autocomplacencia con sus convicciones religiosas y no tienen la menor intención proselitista religiosa o de competición por la legitimidad religiosa oficial con el islam suní) y nacional (debido a la pobreza, la ignorancia y su concentración en las zonas rurales alejadas de los centros urbanos que se consideran las fábricas de la política y los políticos).
A pesar de eso, el movimiento popular contra el régimen sirio ha sembrado desde el inicio una preocupación y un misterioso miedo ante un hipotético retorno a la situación previa de marginación y menosprecio, especialmente teniendo en cuenta que el movimiento comenzó fuera del entorno alauí y con características cada vez más islámicas, además del hecho de que la persona del presidente ha destacado en el contexto de la revolución como el objetivo primero en los lemas y declaraciones (...).

2. La presencia de un importante porcentaje de alauíes en las filas del ejército y los aparatos de seguridad en un contexto de pobreza general y declive de la agricultura como fuente de ingresos, además del factor de atracción que han supuesto tales cuerpos para los pobres de las zonas rurales puesto que miembros de su entorno ocupaban puestos importantes en los mismos, lo que les hace más fácilmente aceptables y les concede incluso un cierto favoritismo. El voluntariado en estos aparatos no se producía solo como fuente de ingresos, sino también como fuente de poder y dominio que se practica, en general, sobre los habitantes de sus propios pueblos (...).
3. Lo que se llama la política de “reclutamiento universitario”, que ha preparado el camino para la aparición de una clase intelectual nueva entre los alauíes, pues la enseñanza era el otro camino (como el militar o el de la seguridad) para ascender socialmente y garantizar las fuentes de ingresos. Esta puerta ha atraído a un grupo social con aspiraciones científicas cuyas que les llevan incluso a ofrecerse voluntarios para el ejército y la seguridad. El régimen, como de costumbre, se ha apoyado, ya sea dentro de la secta o fuera de la misma en una política discriminatoria cuyo parámetro es la fidelidad, para dar oportunidades de estudios superiores, creando un ejército ideológico en beneficio del régimen que lo ha defendido y defiende contra todo movimiento en su contra aunque sea laico, pacífico y angelical. Imaginen cómo sería si el movimiento fuera violento y mayoritariamente islámico, y con el apoyo de partes y países que no son menos dictatoriales que el régimen sirio, y con bendiciones sectarias de los seis dentro y fuera de Siria, proporcionado así excusas a quien quiere ponerse en contra de la revolución siria para tapar la esencia y el significado de esta revolución.


4. La aversión general de los alauíes hacia las orientaciones políticas islamistas y su tendencia a abrazar las corrientes políticas de izquierda en general, incluidas las tendencias y partidos que pagaron un alto precio por enfrentarse a la dictadura del régimen, como el Partido Comunista Sirio (buró político), la Unión Comunista del Trabajo, que se convirtió tras su primer y último congreso en agosto de 1982 en el Partido Comunista del Trabajo y el Partido Democrático Baaz (la corriente de Salah Jadid).Esta aversión ha constituido la base del sentimiento de alejamiento de esta revolución siria desde el inicio. Merece la pena resaltar que el humor opositor izquierdista no desapareció en los centros alauíes durante los violentos sucesos que presenció Siria a finales de los setenta y principios de los ochenta, y el opositor alauí mantuvo la aceptación y la influencia en dichos centros, al contrario de lo que sucede hoy cuando el opositor alauí se ha visto alejado de su centro hasta el punto de ser tachado de traidor y necesita realizar una búsqueda independiente para comprender las razones (...).

lunes, 10 de septiembre de 2012

Amar en Damasco

Hace unos años apareció la traducción al español de la novela "El lado oscuro del amor", del escritor sirio Rafik Schami. Es una novela altamente recomendable que cuenta una historia de amor imposible ambientada en la Siria contemporánea, lo que le permite dar pinceladas sobre la historia del país desde la dominación francesa hasta la dictadura de Hafez al-Asad contando la sistemática persecución del movimiento comunista por parte del Baaz. En palabras del propio autor sirio, "esta novela pretende hablar del amor cuando éste se encuentra en las peores condiciones. Los militares, las cárceles y los políticos son escenarios y requisitos ineludibles. Del mismo modo que el agua aparece en una novela de pescadores, los partidos y los políticos están presentes en los acontecimientos de mi novela".

Como tantos otros, Schami se vio obligado a abandonar el país tras la llegada del Baaz al poder. Una vez fuera del país se estableció en Alemania, donde mantiene su residencia. Javier Martín, periodista de la Agencia EFE y buen conocedor del Oriente Medio, escribió en el suplemento cultural de El País esta reseña sobre el libro en la que señalaba que el autor había sido "capaz de injertar estilos diferentes, y envolverlos con mimo de pastelero en los grandes dilemas que atribulan al hombre, para contar no sólo la tragedia y el triunfo del amor, sino también para dibujar con un trazo lacerante el tragicómico y errabundo devenir de los árabes a lo largo del siglo XX".

Incluyo un extracto de "La última tesela", su capítulo final, donde el autor trata de explicar el porqué de su novela: "No soy partidario de lo que suele llamarse novela política, pero un personaje no puede vivir en uno  de los peores regímens despóticos de Oriente y mantenerse completamente al margen de él, contar como si no hubiera secuestros, ni guerras, ni campos de prisioneros en los que se priva de su dignidad a las personas. Yo quería hablar del amor en condiciones extremas. La política y la historia real sirven de requisitos y trasfondo de una novela sobre el amor prohibido en condiciones damascenas. En lo que al escenario se refiere, me he tomado la libertad de poner los lugares patas arriba, alargar las calles y reconstruir las casas. Los dictadores me interesan como manifestación univeersal, cuya variante árabe expongo en la ficción. Las similitudes con los dictadores vivos eran inevitables, pero su importancia es secundaria. Lo más importante para mí es mostrar cómo la dictadura interfiere en la vida del individuo".

sábado, 8 de septiembre de 2012

Desde Beirut: Mashrou Leila

No sólo de política vive el hombre. Acabo de llegar de viaje, pero no me resisto a actualizar el blog. A la vuelta del verano prometí más música. Aquí os dejo con un grupo libanés llamado Mashrou Leila. El grupo nació en 2008 de un taller musical en la American University of Beirut (AUB) y lo integran cinco 'ayubíes' que realizaban las licenciaturas de arquitectura y diseño.

Han actuado con algunas estrellas internacionales como Gorillaz y Caetano Veloso y realizado algunas giras por el mundo árabe. Pinchando este enlace pueden verse algunos de sus videos. También podéis bajos algunas de sus canciones gratuimente en su web.

Aquí os dejo una de sus canciones dedicada a la generación de la revolución y titulada 'Gadan yawm afdal' ('Mañana será un día mejor'). Espero que no se equivoquen!

jueves, 6 de septiembre de 2012

Carrera armamentística en el Golfo

Leo en la edición española de The Huffington Post una columna de Daniel Basteiro titulada "Obama, Nobel de la Paz, rey de la exportación de armas" y dedicada al crecimiento exponencial registrado en la venta de armas norteamericanas a los países árabes del golfo Pérsico. Los datos proceden del informe "Conventional Arms Transfers to Developing Nations, 2004-2011" elaborado por Richard F. Grimmett y Paul K. Kerr.

"En octubre de 2009, Barack Obama ganó el Premio Nobel de la Paz. En 2010, EEUU firmó acuerdos de exportación de armas por valor de 21.400 millones de dólares (16.905 millones de euros). En 2011 el total superó el triple: 66.300 millones de dólares (52.616 millones de euros), según un informe del Servicio de Investigación del Congreso, un organismo del parlamento de EEUU en el que participan tanto el Partido Demócrata como el republicano.

Si se toma la exportación de armas como un indicador de referencia para medir la aportación del presidente de EEUU a un mundo menos peligroso, Obama no es el príncipe de la paz. Acudirá a las elecciones con una cifra récord en la historia de su país en acuardos de exportación. El informe señala que son fundamentalmente tres países, Arabia Saudí, Omán y los Emiratos Árabes Unidos los que han engordado la factura. Los tres países son también aliados de Washington muy interesados en que Irán no sea capaz de fabricar una bomba nuclear.

Aunque no tienen frontera con Irán, las ventas a esos países del Golfo Pérsico responden al creciente temor ante ese país, según argumenta en conversación con El HuffPost Paul Holtom, director del Programa de Transferencia de Armas del SIPRI, el Instituto de Investigación Internacional sobre la Paz de Estocolmo. "Ése es un factor clave en el aumento", asegura. Pero no el único, recuerda. EEUU fue el causante de que a finales de julio naufragase la Conferencia de la ONU para el Tratado sobre el Comercio de Armas, ahora devuelto a un cajón al menos hasta que pasen las elecciones norteamericanas.
"Que EEUU es una potencia en cuanto al gasto, a la investigación militar o la exportación de armas no es nada nuevo y a Obama hay que reconocerle que apostó por los ámbitos de negociación multilateral, corrigiendo el extremismo de las últimas legislaturas republicanas. Pero no ha objetado, no ha cambiado el paradigma. Al final, ha acabado por asumirlo", argumenta Jordi Armadans, director de la Fundació per la Pau (Fundación por la Paz), con sede en Barcelona.
[...] Aunque las tesis de la administración demócrata sobre Siria o Irán generan más división, Obama convence en las encuestas sobre política exterior. Una de ellas, del Instituto Pew, muestra que aventaja a su rival en 12 puntos si la pregunta es quién puede defender mejor a EEUU de un ataque terrorista y en 8 sobre quién toma mejores decisiones en política exterior. Lo contrario que en 2008. Pero la política exterior y de defensa no es, de momento, un catalizador de la intención de voto. Lo es la economía. Y si se combinan ambos, Mitt Romney no lo tiene muy claro por disensiones internas. Por eso sólo le dedicó tres minutos de los 39 de su discurso en la convención republicana que lo aupó como candidato, según recuerda el profesor Brian Katulis en un artículo reciente en el New York Times.
La vaguedad parece una estrategia en sí misma y hay una buena explicación: la confusión en su propio partido sobre la seguridad nacional [...] Los centristas y los neoconservadores están divididos no sólo en la estrategia de seguridad, sino en el gasto del Gobierno, incluido el presupuesto de Defensa.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Qué hacer en Siria?

Seguimos con más opiniones y debates sobre la situación en Siria. El blog de Alain Gresh en  Le Monde Diplomatique se pregunta Que fair en Syrie? A continuación una traducción (aproximada, mi francés no da para más) de su artículo. Mañana cambio de tema para hablar sobre la carrera armamentítica en el golfo Pérsico.

"La crisis siria se eterniza. Por ahora ni el discurso del poder anunciando que será capaz de aplastar a la oposición, ni las esperanzas de los occidentales de que el régimen se derrumbe se han cumplido. Y el país está pagando un alto precio de este callejón sin salida en el que se encuentra, coste que es difícil de cuantificar -decenas de miles de muertos, incontables heridos, cerca de 200.000 refugiados en el extranjero-. Esta caída en el abismo erosiona el tejido mismo de la sociedad, enfrentando a las comunidades entre sí, los pueblos contra sus vecinos.

Ya lo hemos dicho muchas veces aquí: el poder tiene la mayor responsabilidad por el derramamiento de sangre y la espiral de violencia que ha alimentado en gran medida. ¿Pero se reduce la crisis siria a un poder dictatorial que se enfrenta al conjunto de su pueblo? Si este fuera el caso, el régimen habría caído hace mucho tiempo. Por otro lado, ¿podemos entender la crisis sin tener en cuenta su dimensión geopolítica, además de la acción de los actores con diferentes motivaciones?
Moallem says Syria vindicated, blasts Arab "conspirators"

Lo que está teniendo lugar en la escena siria son varias guerras paralelas. En primer lugar, y como en otras partes del mundo árabe, se ha expresado un deseo de libertad y de poner fin a la dictadura. Pero la militarización de la oposición -favorecida por las injerencias externas y la brutalidad del régimen-, su incapacidad para presentar un programa unificador y sus profundas divisiones han creado grandes fracturas entre el pueblo sirio. El régimen fue capaz de obtener el apoyo de una parte de la burguesía sunní de la que fue aliada durante décadas, así como de los representantes de las minorías que se puede sentir amenazadas (alauitas, cristianos, etc)... También podía contar con parte de la población, sobre todo de Damasco y Alepo, que consideraba que los combatientes de la oposición les había tomado como rehenes [...].
La cuestión de los combatientes extranjeros se plantea de manera constante. ¿Por qué asombranos de que jóvenes libios y tunecinos quieran ir a Siria para luchar contra una dictadura? ¿El hecho de que sean islamistas descalifica su lucha? No, el problema -más allá de la presencia de grupos como Al Qaeda- es la ingerencia extranjera y la manera en que Arabia Saudí y Qatar, en particular, pero también Turquía, arman, financian y movilizan a estos grupos. Es dudoso que el propósito de dichas monarquías del Golfo sea el desarrollo de la democracia en Siria. Por supuesto, la afirmación del ministro de Exteriores sirio Moallem a Robert Fisk sobre que EEUU es responsable de gran parte de lo que está sucediendo en Siria es una barbaridad, pero quién puede dudar que no hay injerencias extranjeras [...]".