viernes, 14 de septiembre de 2012

Medios de comunicación en Israel

Gideon Levy, periodista del diario izquierdista Haaretz, advierte en "50 Shades of Yellow" que la crisis económica podría poner en peligro a varias cabeceras históricas de la prensa israelí. El pensamiento único corre el riesgo de borrar del mapa a las escasas voces críticas con la ocupación. Levy aprovecha la ocasión para hacer una crítica feroz de los medios de comunicación israelíes por su afán de invisibilizar a los palestinos. La traducción del artículo ha sido realizada para Rebelión.

" [...] Fueron los medios de comunicación que nos enseñaron que todo le está permitido a Israel, que siempre es la única víctima, que el derecho internacional se aplica a todo el mundo con la excepción de nuestra tierra diminuta. Fueron los medios de comunicación que nos enseñaron a aplaudir cada guerra, al menos en un principio, y que los corresponsales militares son portavoces militares vestidos de civiles.

Fueron los medios de comunicación que nos enseñan a rendir culto a los generales, por lo menos hasta el invierno de 1973; y sentir lo mismo por el rico, al menos hasta el verano de 2011. Se nos ha enseñado a apartar nuestros ojos de lo que ocurre en los territorios, entre los ocupantes y ocupados, a reprimir lo que ocurrió en 1948 y a excluir a los árabes israelíes. A los medios de comunicación también les gustaba asustarnos sobre casi cualquier cosa que se moviera, y por algunas que no lo hacían: desde la gripe porcina y la caída de nivel bajo del Lago Kineret hasta a los 21 eritreos desesperados en la frontera, a los pilluelos de las calles de Gaza hasta la bomba atómica de Irán, todo era una muestra para el terror.
Estos medios funcionan en un estado de libertad. Con la excepción de la Autoridad de Radiodifusión del Estado de Israel, no hay presión de las autoridades, todo lo que escriben y transmiten es una cuestión de elección. Desde hace mucho tiempo, no ha habido ningún "proyecto de medios de comunicación", sino más bien el alistamiento voluntario, y mínima censura, que es más auto-censura. La mayoría de las campañas están motivadas por consideraciones comerciales, no ideológicas. El objetivo es apaciguar, enmudecer y entretener a los espectadores o lectores, no perturbarlos y sostenerlos por la noche [...].

Pero si alguna vez Haaretz tuviera que cerrar, Dios no lo quiera, cambiaría la faz de Israel. Si una banda de policías corruptos fuera a tirar a la cuneta a un palestino sondado en medio de la noche, ¿quién lo publicaría? Y si David Grossman quiere escribir una columna sobre este tema, ¿donde lo haría? Perdonen mi auto-glorificación, pero el periódico Haaretz es un faro de casi un siglo de antigüedad cuya luz, dirigida a Israel y al mundo, nunca se atenúa, defendiendo el honor de la prensa de Israel y su sociedad. Este periódico libre y valiente nunca ha sido disuadido mediante amenazas o por la cancelación de suscripciones o publicidad. Incluso el abajo firmante ha escrito en él por 30 años consecutivos, para disgusto de muchos."

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