martes, 30 de abril de 2013

La marginación de la mujer siria

Uno de los hechos que más llama la atención es la marginación de las sirias en las coaliciones opositoras que lideran la lucha contra el régimen sirio. Visto lo visto en Egipto, donde las mujeres tan sólo consiguieron el 1,5% de los escaños en la Asamblea Constituyente (11 diputadas de un total de 508) cabe preguntarse si obedece a una estrategia de los Hermanos Musulmanes sirios, que constituye la columna vertebral tanto del Consejo Nacional Sirio como de la Coalición Nacional. Kinda Kanbar/Omar Hossino escriben sobre este asunto en la web Syria Deeply. La traducción ha sido realizada por Sinfo Fernández para Rebelión: "¿Está marginando la oposición a las mujeres sirias?".

"Muchos dirigentes de la oposición siria han alabado a las mujeres por su papel en el levantamiento contra el régimen de Asad. Sin embargo, la oposición mantiene marginadas a las mujeres de la política, lo que augura un futuro incierto para la participación femenina en la esfera política posterior al conflicto. Sólo tres mujeres fueron seleccionadas para formar parte de la Coalición Nacional, el principal grupo que aglutina a la oposición: la Vicepresidenta Suhair Atassi, Rima Flihan y Muna Mustafa. La escasa representación de las mujeres es también evidente en el grupo predecesor de la Coalición y el más numeroso, el Consejo Nacional Sirio, que cuenta sólo con 24 mujeres entre 444 miembros. Muchas de esas mujeres han dimitido para protestar por tal desequilibrio. “Es vergonzoso y muy decepcionante”, dijo Flihan. “Una de las razones por las que tomé la decisión de congelar mi participación fue la baja representación de las mujeres”.
 
Las mujeres han ocupado un lugar destacado desde los primeros días del conflicto, uniéndose a los hombres en las protestas e interviniendo ante las fuerzas de seguridad para impedir arrestos. Como la violencia prosiguió, las mujeres estuvieron a la vanguardia de la recogida y distribución de ayuda, gestionando hospitales de campaña, distribuyendo información sobre el conflicto a través de los medios sociales e incluso tomando las armas e incorporándose al campo de batalla. Como sus compañeros hombres, han padecido el contragolpe del régimen, habiendo sido muchas de ellas sujeto de la brutal represalia de las fuerzas de seguridad de Asad, padeciendo violaciones y torturas en las prisiones sirias.
 
A menudo se pasa por alto que algunos de los primeros detenidos de la revolución eran mujeres. La Vicepresidenta de la Coalición, Suhair Atassi, y la bloguera de Daraa, Dana al-Yawabra, fueron arrestadas el 16 de marzo de 2011, tras las primeras protestas habidas en Damasco. Rasan Seituneh, abogada y activista de los derechos humanos, se vio obligada a esconderse. Samar Yasbek, escritora alauí y opositora a Asad, huyó del país con sus familia cuando las fuerzas de seguridad la amenazaron con arrestar a su hija.
Fotografía de noticias: Syrian opposition member Suhair al Atassi attends…
En algunos casos, el activismo de las mujeres ha abierto puertas a los hombres. Cientos de mujeres bloquearon la carretera principal en la barriada de Bayda, en Tartus, en abril de 2011, intentando conseguir la liberación de sus maridos e hijos retenidos por las fuerzas de seguridad. Al mes siguiente se produjo otra protesta denominada “la protesta del viernes de las mujeres libres”, en honor de los miles de mujeres asesinadas y encarceladas durante el levantamiento. Pero ese reconocimiento popular no se ha trasladado a las agrupaciones políticas encargadas de organizar el movimiento de oposición contra el régimen de Asad y de formar el futuro gobierno de Siria.
 
Anas al-Abdah, presidenta del moderado Partido Islamista por la Justicia y el Desarrollo en Siria y miembro del Consejo Nacional Sirio, dijo que la representación femenina en el Consejo se redujo tras la reestructuración de éste. Creía que la mentalidad tradicional (léase, conservadora) de los políticos, ignorando el papel de las mujeres en la revolución, había obstaculizado la representación. George Sabra, presidente del CNS, dijo que la solución era fijar una cuota obligatoria para las mujeres sirias en la oposición, pero ese plan ha resultado difícil de llevar a cabo. “Aumentamos la representación permitida a las mujeres del 5% al 15%, y casi lo conseguimos, pero cuando llegó el momento de celebrar elecciones para la secretaría general y la oficina ejecutiva no pudimos elegir a una mujer”.
“El problema es que todos hablan de la importancia de la presencia y representación de las mujeres, pero no hacen lo necesario para conseguirlo”, añadió Sabra. “Incluso esa representación del 15% no resuelve de forma adecuada la desigualdad de género en la política”, dijo Laila al-Odat, una abogada siria de los derechos humanos que vive en Londres. “La única forma de garantizar los derechos de las mujeres en la representación política es una cuota del 30%”.
 
Muchas mujeres culpan a los Hermanos Musulmanes de ser un obstáculo para una mayor representación de las mujeres. Mulham Drubi, portavoz de la Hermandad, rechazó rápidamente esa idea. “Esa acusación es falsa e infundada”, dijo, señalando que la mayoría de las mujeres en el CNS iban incluidas en las listas electorales de la Hermandad y sus aliados. “La representación femenina en la política en todo el mundo es baja y en el mundo árabe es aún más baja”, dijo Drubi, añadiendo que los Hermanos Musulmanes apoyan que se aumente la representación de las mujeres en la Coalición Nacional.
 
Las mujeres sirias llevan mucho tiempo teniendo muy poca presencia en la política siria, a pesar de haber conseguido el derecho al voto en 1949, y el derecho a presentarse como candidatas a diputadas cuatro años después. En julio de 2011, la Unión Interparlamentaria señaló que la participación parlamentaria de las mujeres en Siria era de sólo el 12%, significativamente menor que el promedio mundial, que está en el 20%, y el promedio en los estados árabes, el 14,9%. Las mujeres están también muy escasamente representadas en los ayuntamientos de ciudades y aldeas. En las elecciones municipales de 2007, se eligieron 319 mujeres, lo que supuso el 3,2% de los candidatos elegidos [...].
 

lunes, 29 de abril de 2013

Entrevista a la activista egipcia Gigi Ibrahim

En lucha entrevista a la bloguera y activista egipcia Gigi Ibrahim, miembro de la organización Socialistas Revolucionarios, que hace una balance de lo logrado hasta el momento y remarca que la revolución es ahora más necesaria que nunca.

Algunas personas dicen: “Mira, la revolución no logró mucho, sólo un nuevo dictador.” ¿Valió la pena la revolución?

Antes de nada, ¡la revolución no se ha acabado! La respuesta siempre será que sí, por supuesto, la revolución vale la pena, no importa cuál sea el resultado. Ninguna revolución termina en un par de meses o incluso años. Ya vemos los pequeños logros traídos por esta revolución, pero aún faltan por ver los ‘grandes’ cambios; eso es simplemente porque estamos tratando de deshacer más de 60 años de ataques. El logro más importante es que la gente ya no tiene miedo de los poderosos y nos está demostrando cada día que ni se rinde ni se da por vencida.

¿Son los Hermanos Musulmanes fascistas, como algunos sostienen?

Primero tenemos que definir el fascismo y entender lo que es. Por desgracia, muchas personas suelen abusar de este término, subestimando su verdadero significado y contexto histórico. En la historia, podemos señalar algunos períodos en los que el fascismo fue en aumento como en la Alemania nazi, y siempre podemos señalar las condiciones que pueden convertir un régimen dictatorial en uno fascista. Los Hermanos Musulmanes, aunque dictatoriales, muy conservadores y de derechas, no son fascistas. Se pueden describir simplemente como un grupo político violento y organizado, neoliberal, conservador, dictatorial y reaccionario que tiene hambre de dinero y poder.

Durante las protestas en Tahrir a principios de 2011, muchas mujeres comentaron que se sentían libres del acoso sexual, muy extendido anteriormente. ¿Cómo y por qué es diferente la situación actual y cuál ha sido la respuesta?

Los 18 días en Tahrir fueron los únicos días en los que se puede afirmar con certeza que no se registraron casos de acoso sexual en absoluto en la plaza. Sin embargo, después del 11 de febrero de 2011, cuando Mubarak renunció, hubo muchos casos graves de acoso sexual e incluso violación.
El acoso sexual en Egipto, en general, es una epidemia en aumento —antes y después de la revolución— y ocurre por todas partes, no sólo en plaza Tahrir. La principal diferencia es que a partir de noviembre de 2012 empezamos a ver el acoso sexual y el terrorismo sexual sistemático —violaciones a manos de las turbas— utilizados como arma política por parte de la contrarrevolución. Éstos van dirigidos contra las mujeres en Tahrir, con la esperanza de asustarlas para que no acudan a la plaza, debilitando así la revolución.
Se ha respondido con fuertes campañas organizadas y grupos contra el acoso sexual; éstos se han convertido en guardianes de la seguridad y de la protección de todas las personas en Tahrir, especialmente de las mujeres. Se establecieron grupos como ‘Operación acoso sexual’ y ‘Guardaespaldas Tahrir’; miles de mujeres se manifestaron para protestar contra esta nueva técnica dirigida contra ellas. Estas acciones lograron un cierto éxito, al salvar al menos a algunas víctimas y alentar a otros a mantenerse firmes y a unirse a la acción callejera.

File:Gigi Ibrahim at the 2011 Egyptian protests.jpg

¿Cuál es la situación de las protestas obreras y del nuevo movimiento sindical? ¿Las mujeres aquí también están activas?

Las mujeres siempre hemos sido impulsoras de la revolución, por todas partes, y el movimiento obrero no es una excepción. En la actualidad hay más de 300 sindicatos independientes establecidos tras la revolución, y muchos de éstos incluyen a las mujeres en posiciones de liderazgo. También las huelgas continúan en diferentes industrias que se enfrentan a despidos y recortes en las prestaciones de los trabajadores, debido a los problemas económicos de Egipto. Vemos cada día como los y las trabajadoras realizan huelgas para impugnar a un burócrata corrupto, por una subida salarial, o para exigir un contrato. Se enfrentan al puño de hierro del Estado, que trata de marginar todas las demandas obreras, diciendo que “es hora de trabajar, no de hacer huelgas”, ya que Morsi trata de privatizar empresas y recortar las subvenciones en los productos básicos, con la esperanza de conseguir el préstamo del FMI. Prevemos que las huelgas y luchas obreras irán en aumento, cada vez más.

La izquierda parece muy dividida en Egipto. ¿Por qué es así?

¿No es un poco así por todas partes? [se ríe]. Creo que la izquierda tiene una enorme responsabilidad a la hora de ofrecer una clara alternativa que responda a lo que la gente espera de la revolución, lejos de la dicotomía de ‘la derecha islamista de los Hermanos Musulmanes’ o bien ‘la derecha del gobierno militar y una democracia estilo Mubarak’.
La izquierda es la única fuerza política que realmente puede ganar esta revolución y realizar cambios duraderos, pero alcanzar ese objetivo requiere un montón de trabajo duro, así como mucha disciplina, organización y tiempo. Debido a que la revolución egipcia ha sido, en gran medida, desorganizada y espontánea, hay muchos grupos por ahí que están muy comprometidos con la revolución y enamorados con la idea de ésta, pero políticamente son muy jóvenes. Así que la idea de reunir fuerzas y construir un partido revolucionario, que llegue y organice a las masas, suena a película de ciencia ficción para mucha gente joven que ha estado en la primera línea de la revolución.
Es decir, es mucho más fácil participar en las batallas diarias en la calle con cientos o miles de personas, que movilizar y organizar a millones en una sola acción de masas que realmente pueda poner fin a este régimen y conseguir un cambio real. Éste es el reto para la izquierda, es una cuestión de organización; de construir un fuerte brazo político para el pueblo. Hay que reconocer que los diversos grupos tienen ideas muy diferentes respecto a cómo hacer esto. A mi parecer sólo hay dos maneras: por el camino difícil, que requiere tiempo, construyendo desde la base, o por el camino fácil, desde arriba, que es rápido, pero sólo conseguirá un partido no cohesionado. Yo creo que debemos ir por el camino difícil.

¿Qué puedes decir acerca de la situación de la primavera árabe en general, y especialmente en Siria? ¿Todavía tienes esperanzas?

La revolución egipcia es crucial para la primavera árabe. Yo creo en el efecto dominó, por lo que una victoria en Siria sería una victoria para la revolución egipcia, y viceversa; toda la región está interconectada a muchos niveles. Yo creo que Egipto tiene la enorme responsabilidad de liderar la lucha, dado que cuenta con la clase trabajadora más grande de toda la región. Esto hace aún más urgente que la izquierda se organice para derrocar a este régimen corrupto.

viernes, 26 de abril de 2013

Fotos cairotas

Hace unos días regresé de El Cairo. El motivo del viaje fue realizar trabajo de campo para una investigación sobre la sociedad civil egipcia que preparo para el Encuentro Civil Euro-Mediterráneo. El informe estará listo antes de verano, in shah Allah!
Aproveché la ocasión para tomar algunas fotos de los grafittis en torno a la plaza de Tahrir y en las cercanías de Muhammad Mahmud. Las imágenes recuerdan a los caídos por la represión de las fuerzas de seguridad, crímenes que restan impunes. A pesar de la caída del régimen mubarakista, el nuevo poder islamista no ha mostrado el menor interés en investigar a los responsables de las muertes de quienes llevaron a cabo la revolución. La segunda foto resume el abismo entre los jóvenes revolucionarios y los Hermanos Musulmanes: "No a la Constitución de los Hermanos".



jueves, 25 de abril de 2013

No todos los muertos valen lo mismo

Jordi Pérez Colomé reflexiona en su blog Obamaworld sobre "Por qué los muertos en Siria interesan menos que en Boston". El asesinato de tres personas en la maratón de Boston ha generado ríos de tinta, mientras que la última masacre perpetrada por las tropas del régimen asadista apenas han merecido unas pocas líneas de unos medios de comunicación que ya empiezan a estar saturados por la crisis siria.

"Durante los días siguientes al atentado de Boston, a 15 kilómetros al suroeste de Damasco, en Jdeidet al-Fadel, morían docenas de sirios. El recuento varía: desde al menos 85 a más de 250 personas. Pero el mundo estaba pendiente de Boston, donde murieron 3. Algunos culpaban de este desprecio a los medios y a la falta de sensibilidad occidental. Quizá sea así. Pero es más natural de lo que parece, por estos tres motivos:

1. Interesa lo nuevo, inesperado y cercano. La actualidad es clave en periodismo porque lo que acaba de pasar interesa más [...]. En 2012 murieron 31.672 americanos por armas de fuego y solo 17 por terrorismo. Todos sabemos cómo y dónde ocurren los tiroteos: barrios degradados, drogas, peleas, accidentes. Son lugares y situaciones a evitar. Pero el terrorismo es más imprevisible. En Estados Unidos, la mayoría conoce a alguien con armas. Pero, ¿por qué un ciudadano se vuelve terrorista? Es una pregunta sin respuesta, pero que fascina [...]. El modo más cínico de hacer que la guerra en Siria se vuelva importante para Occidente es que jóvenes occidentales que hayan ido allí a luchar -hay unos centenares- vuelvan radicalizados y atenten. Los gobiernos de Europa y Estados Unidos presionarían para solucionar Siria.

2. En Siria ocurre lo mismo desde hace meses. La masacre de Jdeidet al-Fadel no es la primera que ocurre en Siria. La guerra entre el régimen y los rebeldes islamistas y seculares lleva ya más de un año. Es así de extraño, pero hoy es más noticia la destrucción de un minarete del siglo XI de la Mezquita Omeya de Alepo que las muertes cotidianas de docenas de personas. Aquí hay más fotos de antes y después:
mezqui2
mezquita1
La sociedad occidental ha pasado por todas las etapas de interés sobre Siria: una revolución auténtica, represión puntual, masacres mayores, masacres con imágenes (el brutal río de Alepo), el uso presunto de armas químicas. He podido comprobar esta evolución a través del blog y twitter: el interés es descendente desde la primera vez que se dice que ocurre. (Las visitas en el blog o los retuits son un buen modo de comprobar el interés de una noticia y a menudo exime de pecado a los periodistas.)

3. La información de Siria es incierta. Los rumores perjudican la causa de la oposición. El régimen sirio lo sabe y juega a la ambigüedad: ¿una masacre? Han sido los islamistas fieles a Al Qaeda; ¿armas químicas? Ha sido Al Qaeda. Siempre son los malos. Ante la falta de información fiable, basta con tener una excusa. Los periodistas y la gente se cansan de no saber qué hay de verdad y el alcance de cada noticia que llega de Siria. La confusión provoca desinterés.

martes, 23 de abril de 2013

Egipto profundo

Foto: Javier Menéndez Bonilla

Un compañero de la universidad me recomienda encarecidamente el trabajo del fotógrafo Javier Menéndez Bonilla sobre las cofradías sufíes egipcias. Acaba de recopilar parte de su material en el libro "Egyptians". Este fotógrafo amateur ha trabajado cuatro años en la delegación de la Unión Europea en El Cairo como responsable de programas sociales y culturales. Francisco Carrión le entrevistó hace unos días en El Mundo.
 
"Estaba dando una vuelta por El Cairo islámico con un amigo egipcio y coincidimos con la llegada de distintas 'tariqas' (ordenes sufíes) que se acercaban con banderas, pancartas y música a la explanada de Al Husein para saludar al imán de la mezquita de Al Azhar... Ahí comenzó un viaje de más de dos años. Dediqué mis ratos libres a ir descubriendo estas fascinantes celebraciones por todo Egipto". "Hay cientos en todos el país. Prácticamente cada pueblo tiene el suyo y en las grandes ciudades como El Cairo hay muchos...Algunos mulid congregan a docenas, incluso centenares de miles de personas que vienen de todo el país. En su mayoría, son gente pobre que acampa literalmente y durante días en medio de las calles"."Mucha gente no lo sabe pero existen mulid coptos [la minoría cristiana copta representa el 10 por ciento de la población egipcia] e incluso hay un mulid judío en el Delta del Nilo", precisa Javier.
 
La ruta que siguió parte de la ciudad industrial de Tanta, en el norte, y concluye en la sureña Luxor, a unos metros del pilón que flanquea el templo faraónico varado en mitad del callejero urbano. Allí, la festividad de Abu el Hagag desempolva cada años una costumbre del Antiguo Egipto: los vecinos sacan en procesión barcas desde la mezquita construida intramuros del templo. Puestos a elegir, el español escoge el mulid de Abu Hasan el Shazli, en pleno desierto y a mitad de camino de Qena (en el valle del Nilo) y Al Qoseir (a orillas del Mar Rojo). "La historia de este jeque, fundador de la orden sufí que lleva su nombre e inspira a todas las demás órdenes de Egipto, es bien interesante", arguye. Nacido en Marruecos, viajó de Túnez a Irak. Y, camino a la Meca, la muerte lo encontró en Egipto. "Pidió ser enterrado donde ninguna persona hubiese pecado. Y ese lugar fue el desierto donde falleció. Desde entonces, hace siete siglos, su tumba es visitada anualmente por decenas de miles de personas que viajan hasta allí a pesar de lo remoto del lugar, en medio de uno de los desiertos más áridos de la tierra".
 
Tan peculiares ritos, escandalosos para los pacatos ultraconservadores y vergonzantes para la élite occidentalizada, atraviesan tiempos difíciles. "Desgraciadamente no son bien vistos por los islamistas más rigoristas, que lo consideran una desviación de la ortodoxia, ni por gran parte de la clase media y alta, que piensan que no da buena imagen del Egipto 'moderno' y representa una tradición campesina que hay que abandonar", explica el fotógrafo. "Son enormemente populares pero sobreviven en la marginación. El simple hecho de intentar averiguar la fecha exacta (siguen el calendario lunar) era una tarea casi imposible", rememora. A su juicio, los mulid (establecidos en el siglo XII por la dinastía fatimí, de credo chií) encierran "la verdadera alma" del país árabe. Entre las coloridas telas de las carpas y los chillones gorros de cartón que se calan los más pequeños, se extiende una prórroga. Una ínfima tregua a la mísera existencia de millones de egipcios".
 

jueves, 18 de abril de 2013

¿Golpe militar en Egipto?

El otro día leí en la prensa egipcia un titular que me sorprendió. El sociólogo Saad Eddin Ibrahim reclamaba a los militares que retomaran el poder en Egipto y desalojaran a los Hermanos Musulmanes del poder. Al hacerlo, resumía el sentir de una parte de la población egipcia hastiada por la ineficiencia de los islamistas y por la creciente polarización de la sociedad egipcia. Marcos Suárez Sipmann, un buen conocedor de la realidad egipcia, retoma el tema en su artículo "¿Un golpe militar en Egipto?" publicado esta semana por esglobal.

"¿Existe la posibilidad de la vuelta de los militares al poder en Egipto? La intervención militar aparece cada vez más plausible en la esfera política. Muchos coptos (la comunidad cristiana más numerosa de la región con alrededor de un 12% de la población) verían con buenos ojos una vuelta del Ejército a la política doméstica – incluso un golpe militar. Igual sucede con los seguidores de los fulul (miembros del antiguo régimen) y en general la mayoría silenciosa cada vez más harta de la anarquía. Argumentan que el país está en un estado de caos político y quebranto económico insostenible por culpa de la ineficacia del presidente en sus nueve meses de gestión. Apuntan asimismo a la creciente violencia y al empeoramiento de la situación de los derechos humanos, violaciones de las libertades civiles y la islamización de la sociedad.

[...] Pero, ¿qué espacio queda para la democracia en un país que se deshace? Hay más pobreza y más frustración. La economía está al borde de la ruina: con los precios de productos básicos inalcanzables para la mayoría, la demanda interna hundida y la libra devaluada. La polarización y el sectarismo religioso van en aumento. Las mujeres son marginadas cuando no violentadas….

Sin embargo, el poder militar no muestra, de momento, interés por volver a la política. Su gestión durante la transición resultó complicada y muy criticada.

A la espera del curso que toman los acontecimientos el Ejército continúa siendo una auténtica autoridad paralela en el Estado. Ha logrado mantener el control sobre su status pre revolucionario sin tener que rendir cuentas al poder civil. Es posible que ello sea producto de un pacto con los Hermanos Musulmanes puesto que el Gobierno islamista continúa a merced de los militares, a quienes necesitan para su protección en la presente anarquía.

La nueva Constitución, aprobada en el controvertido referéndum de diciembre, permite a los tribunales militares juzgar a civiles en casos “excepcionales” en que se produzca un “perjuicio al Ejército”. Una formulación vaga, inconcreta y abierta a interpretación. El ministro de Defensa deberá pertenecer al Ejército y será elegido para el cargo por los propios militares, se instituye un nuevo Consejo Nacional de Defensa que integrará a los principales cargos civiles políticos y militares, y que tendrá competencia para controlar los presupuestos militares y opinar sobre las leyes que afecten a las Fuerzas Armadas.

El Ejército egipcio cuenta con un personal de casi 460.000 miembros y tiene vastas posesiones de tierras y de empresas. Su función social es importante ya que provee de empleos y de un sentido de identidad nacional a muchos egipcios. Por otra parte, calcular el tamaño de los negocios e industrias de propiedad militar es muy difícil y se estima que representan alrededor de un 40% del PIB. La mayoría de los gobernadores provinciales son oficiales retirados y muchas de las grandes instituciones civiles y empresas del sector público están dirigidas por antiguos generales.

Los ingresos de las Fuerzas Armadas son considerados como “secreto de Estado”. Se estipula que el presupuesto militar no será sometido a control parlamentario cuando en la mayoría de los países del mundo están sujetos a supervisión de los Parlamentos. Egipto es el segundo receptor de ayuda militar estadounidense por detrás de Israel y recibe 1.300 millones de dólares anuales (cerca de 1.000 millones de euros), además de 250 millones en asistencia económica.

En los 34 años de asociación en materia de seguridad, Washington ha entregado 224 aviones de combate F-16 a El Cairo. A lo largo de 2013 se espera la llegada de hasta 20 más: muestra de un vínculo que sigue considerando indispensable. El programa de Financiación Militar estadounidense está destinado a mejorar las capacidades defensivas egipcias para respaldar su contribución a la seguridad regional.

El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, prometió 250 millones de dólares adicionales en ayudas en su pasada visita a Egipto. La oposición ha criticado el respaldo incondicional de la Administración Obama a un Gobierno islamista como ya hiciera con el anterior militar. Pero el gran valor que EE UU da a la cooperación y asistencia militar implica una gran cautela en este ámbito considerando siempre el largo plazo.

EE UU ha comprometido 450 millones de dólares para contribuir a sanear las cuentas públicas de Egipto. Si Washington se decide a presionar a El Cairo –por ejemplo en lo relativo al deterioro de la libertad de expresión– lo hará utilizando la ayuda económica pero sin poner en juego la asistencia militar.

La reciente reunión a puerta cerrada del presidente Mohamed Mursi con el ministro de Defensa, Abdel Fattah al Sisi, no indica una química particularmente buena entre ambos. Se ha especulado que Mursi planeaba cesarle, designado en agosto tras deshacerse de los líderes del Consejo Supremo las Fuerzas Armadas que habían llevado las riendas del país desde la destitución del presidente depuesto, Hosni Mubarak, el 11 de febrero de 2011.

Al Sisi afirma que las Fuerzas Armadas –probablemente el más sólido pilar del Estado– se encuentran preparadas para intervenir en la caótica escena política en caso de una “emergencia nacional”. De acuerdo con la Constitución el Ejército tiene el “derecho” a proteger el país.

El Ejército tiene luz verde para cooperar con la policía en el mantenimiento del orden. La Shura (Cámara Alta del Parlamento) incluso les faculta para arrestar civiles hasta el final de las elecciones parlamentarias previstas para la primavera. Es muy dudoso que éstas se celebren. La oposición ha rechazado el diálogo nacional que ha convocado Mursi. Ha llamado a boicotear los comicios legislativos que considera un nuevo intento de los islamistas para asegurarse el dominio en el poder.

Según Mohamed ElBaradei la retórica diplomática ya no vale cuando Egipto se enfrenta al colapso. El líder opositor denuncia que la política de la Hermandad empuja a la población a apoyar, nuevamente, un régimen militar ya que los Hermanos no han entendido –ni mucho menos aplicado– el concepto de derecho y democracia. Incide en la frustración ante la falta de ideas de Mursi. Lo hecho hasta ahora por el Gobierno islamista va contra la revolución. Desde el Frente de Salvación Nacional, el principal grupo opositor no islamista, ElBaradei se opone a un gobierno militar si bien admite que sería aún peor la generalización del actual enfrentamiento entre bandas y facciones armadas.

El regreso de los militares al poder no está, ciertamente, en interés de la democracia. Sería, por añadidura, un pésimo ejemplo en los demás países árabes para los que la experiencia revolucionaria egipcia constituye una auténtica hoja de ruta.

La estabilidad de Egipto tiene, por otro lado, importantes implicaciones de naturaleza internacional y geoestratégica en una región muy volátil. La relación con la Franja de Gaza, la frontera con Israel se ven afectadas por el aumento del terrorismo en la Península del Sinaí, donde ha sido elevado al máximo el nivel de alerta ante el temor de que puedan producirse ataques de grupos yihadistas. Los Acuerdos de Paz de Camp David de 1979 serán respetados –si bien el convenio nunca fue ratificado por un parlamento egipcio democráticamente elegido-. Los acuerdos permiten a los egipcios desplegar sólo un número muy limitado de soldados en la zona; un área de casi 60.000 kilómetros cuadrados por lo que se exigirá la revisión de ésta y otras cláusulas.

Existe un enorme sentimiento de frustración ante la incompetencia de los islamistas en el Gobierno, el fracaso generalizado de la administración y la justicia… y sobre todo la penuria económica. Si bien la población saludó la pérdida del poder militar, hoy ve justamente en las Fuerzas Armadas su salvación del caos. Una normalización en Egipto aparece más lejana que nunca".

martes, 16 de abril de 2013

¿Disolver la ANP?

Hace unos días presentó su dimisión el primer ministro palestino Salam Fayyad. Con este gesto se da un primer paso para que el proceso de reconciliación entre Fatah y Hamas se lleve a la práctica y puedan convocarse nuevas elecciones. La cuestión palestina sigue instalada en el segundo plano y parece que no es una prioridad para la comunidad internacional. Ante esta coyuntura vuelven a resurgir con fuerza los rumores en torno al futuro de la ANP.  Anxela Iglesias y Antonio Pita abordan esta cuestión en su artículo "La autodisolución de la ANP" publicado por esglobal.

"Abbas agitó públicamente por primera vez la amenaza del harakiri de la ANP en el encuentro de la Liga Árabe en Sirte en noviembre de 2010. Lo hizo como su última opción y, desde entonces, no ha habido entrevista en la que su equipo no haya mencionado la incoherencia de mantener una “Autoridad sin autoridad” o un “cascarón vacío”. La presión occidental e israelí (que a corto plazo obtiene grandes réditos del statu quo) y el miedo al abismo de parte de la población palestina obligaron a retorcer el lenguaje y desde finales de 2011 se pasó a hablar más bien de “repensar” la ANP en vez de disolverla. El pasado diciembre, en cambio, el propio Abbas dejó claro en una entrevista con el diario israelí Haaretz que si el diálogo de paz sigue estancado entregará a Netanyahu las “llaves” de la ANP, en lo que parece más un desesperado grito de auxilio.   

La cúpula palestina tiene en su haber méritos estratégicos recientes, como el reconocimiento del Estado palestino en la ONU, que enorgulleció a los suyos y puso la causa palestina en primera fila. Pero en general parece desorientada, impotente ante la desigualdad de fuerzas con Israel y superada por su desaparición de la agenda internacional en un Oriente Medio convulso. Su papel es además contradictorio: por un lado, administra las vidas del grueso de los tres millones de habitantes de Cisjordania y, por otro, ejerce de subcontrata de la ocupación israelí y socio responsable de las potencias occidentales, que le piden año tras año paciencia sin ofrecer nada a cambio. Las recientes llamadas del presidente de EE UU, Barack Obama, durante su visita a la zona, para volver a las negociaciones sin condiciones, lo han confirmado. Todo ello en medio de una profunda crisis económica interna que le lleva a incumplir el pago de salarios y del impulso de los movimientos populares de resistencia no violenta, que no sólo señalan al enemigo en el vecino Israel, sino también en Ramala [...].
      Salam Fayyad, left, has stepped down as prime minister following a dispute with Palestinian President Mahmoud Abbas, right.
La ANP es grande en su aparato. Sostiene a 140.000 funcionarios, de los que 60.000 son fuerzas de seguridad. Juega un papel indiscutible en la economía, canalizando buena parte de la ayuda financiera internacional, nada menos que el 30% del Producto Interior Bruto palestino. Pero es endeble en su capacidad de decisión y acción. Los soldados israelíes incursionan, regularmente, en las zonas bajo control de la ANP para hacer registros o detenciones, las autoridades israelíes retienen una y otra vez las recaudaciones de impuestos que corresponde gestionar al Gobierno palestino. Se encarcelan diputados, se obstaculiza el movimiento y un largo etcétera de vulneraciones de acuerdos. La ANP patalea y, últimamente, amenaza con su disolución.

El desmantelamiento de la estructura no es sólo una amenaza de los líderes políticos, también es una petición de una parte de la propia población. El objetivo sería dejar al descubierto un sistema disfuncional y altamente dependiente en el que la fuerza ocupante no asume las responsabilidades que le impone la legislación internacional.

La lógica de disolver la ANP es tan clara que uno se pregunta por qué Abbas todavía no ha dado ese paso. Al fin y al cabo, la ANP es ahora tan sólo un instrumento para emplear a cientos de miles de palestinos que reciben sus salarios de esa institución y de los donantes internacionales de los que ésta depende. La idea de que los israelíes pudieran ser responsables, de nuevo, de la población palestina debería ser suficientemente aterrorizadora como para llevarles a la mesa de negociación”, dice Steven A. Cook, experto en Oriente Medio del Council on Foreign Relations. Es una propuesta radical, la de resetear, reiniciar por la fuerza, como si se tratase de un ordenador atascado y forzar a que se tomen cartas en el asunto palestino [...]".

lunes, 15 de abril de 2013

Manifiesto de solidaridad con la lucha siria

Me llega este manifiesto de "Solidaridad con la lucha de los sirios y las sirias por la dignidad y la libertad" `aparecido en Viento Sur que ha sido firmado por numerosos intelectuales occidentales y árabes (entre ellos, Salama Keilah, Rashid Khalidi,Jjean Pierre Filiu, Tareq Ali, Ilan Pappe o Norman Finkelstein). Merece la pena leerlo y distribuirlo.

Quienes firmamos este documento nos proclamamos solidarios con los millones de sirios y sirias que luchan por la dignidad y la libertad desde marzo de 2011. Llamamos a los pueblos del mundo a presionar al régimen sirio para que ponga fin a su opresión y a su guerra contra el pueblo sirio. Exigimos que Bachar el-Assad abandone el poder, inmediatamente y sin excusas, a fin de que Siria pueda iniciar una pronta recuperación en la perspectiva de un porvenir democrático.
 
Desde marzo de 2011, el régimen de Assad ha aumentado de forma regular su violencia contra el pueblo sirio, lanzando misiles Scud, utilizando armas prohibidas por la Convención de Ginebra (como las bombas racimo y las incendiarias) y utilizando bombardeos aéreos. El régimen ha detenido y torturado decenas de miles de personas y cometido masacres indescriptibles. Ha rechazado las soluciones políticas del conflicto que no implicaran el mantenimiento de Assad en el poder y ha polarizado la sociedad con acciones estratégicas violentas y sembrando semillas de división. El régimen también ha intentado, desde los primeros días de la insurrección, internacionalizar la crisis a fin de situarla en las batallas geopolíticas que no harían sino reforzarla. Fiel a la lógica de un régimen autoritario, Assad jamás podrá aceptar las demandas legítimas del pueblo sirio a favor de la libertad y la dignidad. A partir de ahí, no hay esperanzas de una Siria libre, unificada e independiente mientras su régimen se mantenga en el poder.
 
Se trata de una revuelta desencadenada por los niños de Deraa, las concentraciones y las manifestaciones de la juventud en las ciudades, por los campesinos de las zonas rurales, y los desheredados y marginados de Siria. Son ellos los que se movilizaron de forma no violenta mediante protestas y cánticos antes de que el régimen desencadenara su brutal represión y forzara la militarización del movimiento no violento en Siria. En un primer momento los jóvenes tomaron las armas para autodefenderse pero, posteriormente, este proceso ha dado lugar a tentativas por parte de algunos grupos que luchan contra el régimen de crear un clima de bipolarización y de negación del Otro en términos políticos, sociales y culturales. Como tales, estos actos son acciones contra la revolución para la libertad y la dignidad.
 
Sin embargo, la revolución por la libertad y la dignidad continúa con firmeza. Es la razón por la que los abajo firmantes lanzamos un llamamiento a la sociedad civil mundial, y no a los gobiernos ineficaces y manipuladores, para que defienda las conquistas de los revolucionario sirios y para defender que desde nuestro punto de vista la liberación del yugo del autoritarismo y el apoyo a la revolución siria forman parte de la lucha global por la libertad y la dignidad en la región y en el mundo.
 
La lucha en Siria constituye una expresión de la lucha por la libertad tanto a nivel regional como a escala mundial. No puede ser disociada de las luchas de la población de Bahréin, Egipto, Túnez, Libia, Yemen y de otros pueblos que se han rebelado contra la opresión y el autoritarismo; al igual que las luchas contra quienes intentan usurpar o destruir los levantamientos y desviarlos de su propio programa. Este combate se une al de los palestinos por la libertad, la dignidad y la igualdad. La revolución en Siria es una parte fundamental de las revoluciones del norte de África pero es, también, una extensión de la revuelta zapatista en México, del Movimiento de los Sin Tierra de Brasil, y de las movilizaciones en Europa y en América del Norte contra la explotación neoliberal. Constituye, también, un eco de los movimientos por la libertad en Irán, en Rusia y en China.
 
La revolución siria se enfrenta a un mundo caótico en el que los Estados que supuestamente eran amigos de los pueblos árabes, como Rusia, China e Irán, han mantenido su apoyo al régimen sirio a pesar de las masacres perpetradas contra la población; cuando Estados que no han apoyado realmente jamás la democracia y la independencia, especialmente Estados Unidos y sus aliados del Golfo, han intervenido para apoyar a los revolucionarios. Lo han hecho de forma claramente cínica en su propio interés. De hecho, su intervención ha intentado hacer plegarse y subvertir el levantamiento a la vez que difundían ilusiones y mentiras engañosas.
 
Tomando en consideración que las potencias regionales y mundiales han dejado solo al pueblo sirio, os pedimos asegurar vuestro apoyo a los sirios y sirias que continúan luchando por la justicia, la dignidad y la libertad, y que han resistido a las resonancias ensordecedoras de la batalla, igual que rechazan las ilusiones propagadas por los enemigos de la libertad.
 
Como intelectuales, académicos, militantes, artistas, ciudadanos comprometidos y como movimientos sociales nos solidarizamos con el pueblo sirio a fin de subrayar la dimensión revolucionaria de su lucha y evitar las batallas geopolíticas y las guerras de poder que se desarrollan en su país. Os pedimos que deis vuestro apoyo a todos los sirios que reclaman una transición pacífica del poder, una transición en la que todos los sirios y las sirias puedan tener la palabra y decidir su propio destino. Lo hacemos al mismo tiempo que rechazamos cualquier tentativa de no importa quién por monopolizar el poder e imponer su propio programa, o también de dictar identidades uniformizadas u homogéneas al pueblo de Siria. Os solicitamos apoyar a las personas y organizaciones de base que siguen defendiendo los ideales de una sociedad siria libre y democrática.

 

martes, 9 de abril de 2013

El laberinto sirio

Coincidiendo con el segundo aniversario de la revuelta siria publico en el diario El País este artículo tratando de aclarar en qué momento nos encontramos ahora: "El laberinto sirio". Aprovecho la ocasión para comentaros que estos días estoy en El Cairo hablando con actores de la sociedad civil. En cuanto encuentre algo de tiempo libre os pondré mis primeras impresiones.

"La crisis siria ha ido mudando de piel desde su estallido hace dos años. Lo que en un principio fue una revuelta antiautoritaria se ha convertido en una guerra civil entre dos bandos claramente diferenciados. El presidente Bachar el Asad apostó por la solución militar para tratar de desmovilizar a los manifestantes, hecho que a su vez convenció a la oposición de la necesidad de recurrir a las armas. Desde entonces, las tropas regulares han bombardeado desde tierra y aire pueblos y ciudades enteras para frenar el avance de los rebeldes. La represión ha tenido un elevado coste en términos humanos: 70.000 muertes, un millón de refugiados en los países del entorno y otros tres millones de desplazados internos.

A pesar de su abrumadora superioridad militar, el régimen no ha dejado de perder terreno y está a la defensiva. Del Estado omnímodo y todopoderoso del pasado tan solo queda hoy una fachada apuntalada a punto de desmoronarse. El clima de caos se ha extendido por buena parte del país con milicias armadas que imponen su propia ley y con bandas criminales organizadas que practican la extorsión y el pillaje. La autoridad de Bachar el Asad está fuertemente erosionada, ya que ha perdido el control de buena parte del país, lo que le ha obligado a recurrir a medios cada vez más taxativos para frenar el avance rebelde. Las matanzas contra poblaciones indefensas se han generalizado como demuestran los casos de Hula o Deraya (por citar tan solo dos ejemplos), pero también el empleo de armamento de guerra (incluidos misiles Scud o cazas Mig-21), lo que ha provocado un masivo éxodo de la población.

Ante esta explosiva situación, Asad ha optado por la estrategia del divide y vencerás tratando de enfrentar a la población y manipular su heterogeneidad confesional. En algunas comunidades existe un creciente temor a que Siria siga los pasos de Irak y se vea envuelta en una guerra sectaria. El estallido de coches bomba en el barrio cristiano de Bab Tuma, el santuario chií de Saida Zainab o la zona drusa de Yaramana (todos ellos en Damasco) parecen confirmar estos temores. La minoría alauí, que ha disfrutado de una situación ventajosa desde que el Baaz conquistara el poder hace ahora 50 años, teme que la caída del régimen vaya acompañada de su persecución. La propia comisión de investigación sobre Siria de la ONU denunció, el 20 de diciembre de 2012, la creciente sectarización del conflicto tras la masacre de 200 alauíes en la ciudad de Aqrab.
Una de las razones que explican la perduración del régimen sirio dos años después del inicio de la revuelta es la fragmentación de la oposición, incapaz de agruparse en torno a un programa de acción común y dividida en torno a la estrategia a adoptar. La frágil cohesión interna, la carencia de recursos o la dependencia de sus patrocinadores externos son algunas de las limitaciones de la Coalición Nacional de las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria, teledirigida desde el exterior por los Hermanos Musulmanes. La reciente dimisión de su líder Moaz al Jatib y las críticas generalizadas a la elección del desconocido Gassan Hitto, un empresario afincado en Tejas desde hace tres décadas, al frente de un Gobierno de transición, así lo demuestran.

Los rebeldes, a su vez, se han embarcado en una guerra civil de incierta duración sin calcular antes el precio que tendrían que pagar. Si bien es cierto que se han logrado victorias importantes en las zonas norteñas, también lo es que la superioridad aérea del régimen frena su avance hacia Damasco, donde las fuerzas leales a Asad se han parapetado a la espera de la batalla final que decidirá el desenlace de la guerra. Además, el Ejército Sirio Libre no habla con una sola voz ni dispone de una estrategia compartida. En total existen más de un millar de unidades militares rebeldes, cada una librando su propia guerra por su cuenta y riesgo. Esta atomización ha servido a la comunidad internacional para justificar su negativa a armar a la oposición.

Precisamente una de las cuestiones que más preocupan a los países occidentales es la irrupción de grupos radicales de orientación salafista (entre ellos, Ahrar al Sham, la Brigada Tawhid, la Yama Islamiyya y, sobre todo, el más conocido Frente al Nusra, que cuenta con 10.000 efectivos). Sin presencia en los primeros compases de la contienda ha sido la parálisis de la comunidad internacional, que ha permitido al régimen golpear impunemente a las manifestaciones pacíficas y las posiciones rebeldes, la que ha provocado un efecto llamada. El embargo de armas occidental a los rebeldes ha incrementado su dependencia de las petromonarquías del golfo Pérsico, que no se limitan a enviar armamento, sino que además pretenden influir en la Siria pos-Asad. Probablemente la entrada de elementos yihadistas se hubiera evitado con una decidida intervención de la comunidad internacional en los primeros compases de la revuelta, tal y como ocurrió en Libia.

Algunas organizaciones de defensa de los derechos humanos, como Human Rights Watch, han manifestado su preocupación por los crímenes de guerra perpetrados no solo por el régimen sino también por los rebeldes, entre ellos la práctica de torturas y las ejecuciones sumarias de prisioneros. También se ha constatado el recurso a la violencia sexual por parte de los shabiha, los escuadrones de la muerte subcontratados por el régimen a los que se responsabiliza de numerosas matanzas.

Mientras el país se hunde en el caos, los países occidentales mantienen un doble discurso. Por una parte dicen apoyar a la oposición, pero por otra mantienen el embargo de armamentos, lo que perpetua la superioridad de un régimen que es generosamente abastecido por Rusia e Irán. A no ser que se experimente un drástico cambio en la relación de fuerzas podríamos asistir a la progresiva libanización de Siria. Un escenario en el que el territorio se fragmente y quede en control de las diferentes facciones armadas. En ese caso, el régimen podría desarrollar operaciones de limpieza étnica en la franja costera situada entre Tartus y Latakia, todo ello con el propósito de crear un refugio seguro para la población alauí ante la eventual caída de Damasco. Para ello contarían con la ayuda de Irán y Hezbolá que pretenden mantener sus respectivas cuotas de poder en la Siria pos-Asad.

El futuro de la Siria pos-Asad dependerá, por tanto, del cómo y el cuándo se cierre la etapa autoritaria. La guerra civil en la que está inmerso el país ha entrado ya en su tercer año y no parece vislumbrarse, en el horizonte cercano, la salida del túnel debido a la cerrazón del régimen que está librando un combate a vida o muerte contra la oposición. Tampoco parece factible una solución negociada de la crisis, puesto que se han roto todos los puentes de diálogo. Además, es cada vez más evidente que las potencias regionales (en especial Irán, Arabia Saudí, Turquía y Catar) interfieren en el conflicto dificultando su solución. Como denunciara Moaz al Jatib en la reciente Cumbre Árabe de Doha “me opongo a cualquier tipo de injerencia externa porque, con toda claridad, será para dividir Siria”.

Quizás la principal incógnita de la Siria pos-Asad será precisamente saber si se repetirán los mismos errores de Irak tras la caída de Sadam Husein, entre ellos, la disolución del Ejército y la desbaazificación de la Administración, medidas que agravaron el sectarismo. Debe recordarse, en este sentido, que el Partido Baaz sirio, “líder del Estado y la sociedad” según la Constitución vigente durante las últimas décadas, cuenta con dos millones y medio de afiliados: una décima parte de la población siria. La disolución del Ejército, del partido único o de la Administración tendrían efectos devastadores, ya que provocaría el inmediato colapso estatal y convertiría a Siria en un nuevo Estado fallido en la región".

lunes, 8 de abril de 2013

El incierto destino de los refugiados palestinos de Siria

El otro día leí este artículo sobre "Los refugiados palestinos en Siria a la luz de la Revolución Siria", publicado por el activista palestino Tarek Homoud y basado en un trabajo de campo realizado sobre el terreno. Fue publicado originalmente por Palestine Return y lo ha traducido al castellano Esther Pérez de Vargas. Resume bien la situación sobre el terreno. A continuación incluyo algunas notas sobre la nueva diáspora que están sufriendo, por segunda vez consecutiva, los palestinos al tener que abandonar los campamentos sirios donde se habían instalado tras la Nakba.
"A- Los Refugiados Palestinos huyen desde Siria a Jordania
Los refugiados palestinos en Siria, al llegar al país en 1948, fueron contabilizados en 90.000. Un gran número de estos refugiados vinieron desde las fronteras entre ambos países. En 1967, los palestinos fueron desplazados de nuevo al ocupar Israel los Altos del Golán y forzar a los palestinos y sirios a abandonar la región. Pero el movimiento más reciente de refugiados palestinos ha sido diferente. En los primeros días de la revolución, una cierta cantidad de refugiados palestinos junto con otros refugiados sirios, huyeron de la ciudad de Daraa con destino Jordania. Sin embargo, los refugiados palestinos necesitaban un visado para entrar en Jordania; y se vieron obligados a entrar en el país de forma ilegal. Mientras escalaba la crisis de Daraa y del resto de Siria, algunos miles más, palestinos y sirios, huían a Jordania.
Las familias palestinas fueron separadas de sus hermanos sirios una vez llegaron a los territorios jordanos, y se aplicaron reglas especiales contra ellos. Por ejemplo fueron privados del programa de patrocinio (programa que permite a los jordanos ayudar a familias). Este programa fue implementado solamente para las familias sirias. Tal tratamiento provocó a los palestinos un sufrimiento mayor, al ser amenazados por el gobierno con su devolución al país del que habían huido. El gobierno jordano también propuso transferir a los refugiados palestinos, a los territorios palestinos ocupados, en caso de que un gran número llegaran a Jordania. Incluso propusieron a los egipcios transferir esos refugiados (los que portaran documentos de viaje egipcios) a la Franja de Gaza vía Egipto. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por los egipcios.
A pesar de los llamamientos de las organizaciones humanitarias internacionales, para otorgar a los refugiados palestinos sus derechos de acuerdo a la ley internacional, el Ministro del Interior  jordano rechazó un cambio de política hacia los palestinos. Los refugiados palestinos que llegaron desde Siria están en Hosh Al-Bashabsha y el campo dela ciudad de Cyber, careciendo ambos lugares de los requerimientos básicos para vivir. Solamente a un pequeño número, 420 familias, se les permitió ir al campo de refugiados de Al-Zatari. Informes gubernamentales indican que únicamente 160 familias fueron admitidas en el campo.
B- Los Refugiados Palestinos huyen desde Siria al Líbano
Cientos de refugiados palestinos escaparon al Líbano cruzando a través de la frontera de Al-Masna’, entre Siria y Líbano. Se asentaron en campos de refugiados palestinos y fueron recibidos por amigos y familiares. Algunas familias alquilaron casas de forma temporal. Para el 24 de septiembre de 2012, el número de familias que habían llegado al Líbano alcanzaba las 2.370. Esta no es la cifra real ya que incluye solamente a aquellos que llegaron al campo. Había otras familias que vivían en los vecindarios libaneses. A diferencia de Turquía, los gobiernos de Jordania y el Líbano no contaban con una política clara de manejo del influjo de personas, por lo que la documentación sobre el hecho es difícil. Los refugiados palestinos que llegaron al Líbano tienen estos problemas:
- Incapacidad de permanecer con sus parientes y amigos debido a las duras condiciones de vida en las que viven las familias de acogida.
- Las familias son extremadamente pobres y hay una ausencia total de organizaciones locales e internacionales que les ayuden.
- Carencia de casas y alojamiento, a diferencia de los que fueron a Jordania o Turquía.
- Las familias se enfrentaban a problemas legales relativos a sus permisos de residencia,porque el gobierno libanés consideraba su entrada como emergencia y su permiso era de 28 días.
C.- Los Refugiados Palestinos huyen desde Siria a Turquía
Diez familias palestinas huyeron a Turquía. La mayoría llegaron en agosto de 2011, cuando se produjo el bombardeo del campo de refugiados de Al-Raml en Latakia. Hubo algunos que llegaron a Turquía por aire, usando visados oficiales dados por Turquía. A estas familias no se les considera como refugiados. Los refugiados palestinos fueron prevenidos, a diferencia de sus homólogos sirios, de que no entrarían en Turquía a no ser que tuvieran un visado. Esta realidad animó la inmigración ilegal y los refugiados palestinos se convirtieron en una mercancía. Pagaron grandes sumas de dinero para entrar en Turquía, hasta 12.000 euros. En algunos casos los refugiados pagan su viaje con sus vidas.
D.- Los Refugiados Palestinos huyen desde Siria a la Franja de Gaza
Docenas de familias refugiadas palestinas que contaban con documentos de viaje egipcios y pasaporte palestino llegaron a la Franja de Gaza a través del aeropuerto de El Cairo. Estasfamilias eran originarias de la Franja de Gaza y habían estado viviendo en Siria durante los últimos años. El número total de familias que llegaron a Gaza es de 10.479".

viernes, 5 de abril de 2013

El amor en tiempos de revolución

"El amor en tiempos de revolución" de Hassan Abbas, profesor del IFPO de Damasco. Traducciones de la Revolución Siria, originalmente publicado por al-Modon.

"Entre el amor y la revolución hay algunos denominadores comunes, como que ambos se levantan con el deseo de superar la situación actual y llegar a otra que se desea. El amor, sea cual sea su naturaleza, es una energía intrínseca que se irradia desde el ser humano y se vierte hasta identificarse con el otro, o bien una necesidad imperiosa que no desaparece hasta saciarse con el otro. La revolución, sea cual sea su naturaleza, es un movimiento en contra de una situación que ya no es aceptable, y un acto que busca crear una nueva situación.

También entre sus denominadores comunes está que ambas precisan de valentía, osadía y riesgo. El amor comienza con un movimiento primario, una expresión que necesita deshacerse del miedo: “No te apesadumbres… pues no eres el primer enamorado” (“El agradable joven”, pseudónimo). Si el enamorado supera el abatimiento inicial, sigue en en su empeño aunque le lleve a enfermar - “Te sorprende mi enfermedad y, en cambio, estar sano sería la sorpresa” (Abu Nuwas)-, al dolor –“Mi corazón me dice que padeces” (Ibn Farid)-, o al suicidio –“Escuchamos la puñalada, morimos y luego informaron…” (Al-Asma’i). También en la revolución quien participa duda antes de levantar su puño o gritar sus lemas: “Libertad”, “Dios es grande”… Pero en cuanto lo hace, se siente seguro y derriba los muros del miedo, lanzándose a una mayor implicación revolucionaria que puede hacer de él víctima de lo que empieza siendo violencia verbal para transformarse rápidamente en violencia corporal y que termina dando con él en la cárcel, donde quizá le espere la muerte.

La similitud entre el amor y la revolución hace del primero una revolución en el individuo que se enamora, y hace de la segunda un amor que siente el grupo que se implica en ella. Aún más, nada impide hacer una digresión que diga que el amor no es real si no es una revolución, y que la revolución tampoco es real si no es amor.

En el levantamiento sirio, cuando la revolución aún se encontraba en su etapa pacífica, brotaron varias historias de amor. La osadía de la situación abrazaba la osadía de los enamorados. Una joven en un texto que escribió como testimonio de su participación en la revolución decía: “Las fuerzas de seguridad y los antidisturbios nos atacaron, algunas jóvenes se colaron por las puertas abiertas más cercanas. Pero la energía interna me empujó a correr hacia los callejones secundarios. Los chicos eran más rápidos que nosotras y llegaron antes. Y solo me sentí segura en ese instante, ese instante en concreto en que tu mano me agarró como una mano divina que salva a quien se ahoga. El calor de tu mano entonces fue el primer sentimiento real de que la libertad por la que me manifestaba estaba cerca”. Otra dice: “Me quejaba de cuánto echaba de menos a mi familia e iba a mi ciudad cada jueves. Pero mi objetivo era participar en las manifestaciones del viernes, no solo porque estuviera con la revolución completamente, sino porque él me estaba esperando, caminando con el grupo que protegía a las mujeres que participan en las manifestaciones. Sin embargo, yo sabía que él estaba allí para protegerme. Lo amé dos veces: porque estaba allí, y porque estaba allí para protegerme”.

Con los cambios en la naturaleza de la revolución, el ambiente que abrazaba a las historias de amor se transformó: la libertad ya no estaba en el mismo nivel que antes. En Dariya, esencia de la revolución pacífica y su flor abierta, un grupo salafista emitió un comunicado que llamaba a “las libres” a abstenerse de participar en las manifestaciones porque al haber hombres, estaban invocando al diablo. Una activista de uno de los municipios de Al-Ghouta decía en su página de Facebook: “Tu transformación me sorprende: ¿no me miras cuando me pides que me quede en casa, y hace un año ahuecabas los brazos para rozar mi mano en la manifestación?”

Algunas historias huyeron con sus héroes, héroes que huyeron de la creciente violencia y la muerte que les rodeaba. Algunas otras murieron con alguno de sus héroes y solo quedaron testimonios en Facebook que encogen el alma. Otras nacieron a escondidas y aún siguen vivas en el mundo de la comunicación virtual.

Con los intentos de desviar la revolución de los objetivos por los que se hizo, fuerzas ocultas intentaron privarla de su ética y publican una grabación de luchadoras de la guerra de Chechenia diciendo que son tunecinas que han ido a Siria en respuesta a la yihad de la cópula a la que llamó la fetua de un ignorante de Arabia Saudí, que bien podría ser una legalización de un tipo de prostitución.

La revolución se ha visto sometida a profundas transformaciones debido a serios peligros que la amenazan a ella y a Siria. Pero, incluso en dicha transformación, la revolución sigue pareciéndose al amor, pues también “comienza riendo y termina con seriedad” (Ibn Hazm).

jueves, 4 de abril de 2013

Economía y mujer en Egipto

El nuevo número de la revista esglobal incluye una entrevista con Rashideh Yusef, de la Oficina Técnica de Cooperación en El Cairo bajo el título (confuso) de "Entrevista a Egipto" donde hace un buen repaso a los cambios experimentados en Egipto desde la caída de Mubarak. Mañana inicio un viaje de diez días a Egipto, así que intentaré escribir algo sobre el tema en el blog.

"Tras dos años desde que estalló la revolución, que trajo una nueva era en la historia de Egipto y las primeras elecciones democráticas del país, son muchas las incógnitas que se presentan sobre su futuro económico, social y político. ¿Qué piensa la sociedad civil egipcia, plural y con opiniones diversas, sobre la situación actual?

esglobal: El reciente deterioro de la economía preocupa mucho a la población.
SE: Por supuesto, no olvidemos que el lema de la revolución fue “pan, libertad y justicia social”. La gente quería libertad, es cierto, pero sobre todo quería mejorar sus condiciones de vida, tener acceso a más recursos, en definitiva, que nuestros hijos tuvieran oportunidades de futuro. Sin embargo, la inestabilidad y los estallidos de violencia que han salpicado la transición en Egipto y la caída del turismo, han llevado a la parálisis de los sectores productivos, lo que ha obligado a las autoridades a desembolsar ingentes cantidades de dinero. Por ejemplo, el Banco Central de Egipto ha gastado más de 20.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros) para mantener el precio de la libra. Pese a esto la divisa nacional durante principios de este año ha caído a sus mínimo histórico desde los últimos siete años. Muchos egipcios, temiendo que la moneda se devaluara todavía más, han cambiado sus ahorros a dólares. Para frenar esta tendencia y la falta de reservas de divisas extranjeras, el Banco Central, entre otras medidas, ha empezado a aplicar una política de cobrar un 1% a la venta de moneda extranjera. Además, el turismo, fuente de ingresos para muchos egipcios, no se ha recuperado. Durante el año 2012, el número de visitantes aumentó un 17%, en comparación con 2011, según datos aportados por el ministro de Turismo, Hisham Zaazou, pero todavía queda mucho trabajo por hacer para recuperar los niveles anteriores a la revolución.
El paro es un problema latente en nuestra sociedad, que llevó a muchos jóvenes y otros sectores de la población a apoyar las protestas. Las tasas de desempleo publicadas son muy altas, un 12,5% de la población activa. De este porcentaje, el 70% son jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años.
También se está negociando con el Fondo Monetario Internacional un préstamo de 4.800 millones de dólares, con condiciones como la reforma del sistema fiscal y de los subsidios, lo que puede traer consecuencias muy duras desde un punto de vista electoral para el Gobierno. No olvidemos que aquí la mayoría de la población consigue llegar a fin de mes gracias a los subsidios a los alimentos y productos básicos, desde el pan hasta la gasolina. Si los impuestos suben y parte de los subsidios desaparecen en determinados productos, la situación económica de gran parte de la población se va a agravar y las autoridades y la oposición lo saben.
esglobal: La mitad de su ciudadanía son mujeres, ¿cómo vive la mujer en Egipto hoy en día?
SE:
Las mujeres en Egipto han luchado por sus derechos desde finales del siglo XIX y su situación actual es consecuencia de los diferentes gobiernos. Pese a los esfuerzos de los movimientos feministas, el aumento de la pobreza, la falta de empleo y la ausencia de una legislación clara que defienda los derechos de las mujeres, han hecho que la vida de las egipcias sea precaria.
La situación ha mejorado en el acceso a la educación: entre los jóvenes de 15 a 24 años, las estadísticas muestran que la diferencia en el acceso a la educación entre hombres y mujeres es de un 6 %, habiendo mejorando, considerablemente, durante los últimos años. Sin embargo, la diferencia se constata en el acceso al mercado laboral y la representación política.
Desde un punto de vista legal, también ha mejorado en la última década su situación familiar. La ley número 1 del año 2000 introdujo una serie de reformas muy importantes para los derechos de la mujer en el matrimonio: el artículo 20 de esa norma otorgó a las egipcias el derecho a divorciarse de sus maridos de manera unilateral – conocido como el khula. Además, se adoptó un nuevo tipo de contrato matrimonial que permitía a la mujer introducir condiciones en el mismo.  Igualmente, en el año 2004 se crearon los tribunales de familia, que tienen jurisdicción sobre determinados temas, tales como la custodia o  el mantenimiento de los menores en caso de divorcio. En el año 2008, se modificó la ley del niño y el artículo 17 estableció una edad mínima de matrimonio de 18 para hombres y mujeres. También se penalizó la ablación.
Las mujeres jugaron un papel clave durante los 18 días de la revolución y exigen que este rol no caiga en el olvido. La egipcia es un reflejo de su sociedad, es plural y sus demandas dependen de muchos factores. La nueva Constitución, como marco legal de cualquier Estado de Derecho, ha sido rechazada por importantes sectores feministas por no contener artículos específicos sobre los derechos de las mujeres. Aun así, hay otros sectores feministas más cercanos a los islamistas que consideran que esta Carta Magna garantiza los derechos de la mujer como madre y esposa.
La Constitución de 1971 establecía en el artículo 10 y 11 la igualdad entre el hombre y la mujer, pero supeditaba, en el caso de ésta, el mantenimiento del equilibrio entre su familia y su trabajo en la sociedad. La actual Carta Magna en el artículo 10 establece un marco bastante similar de la mujer de equilibrio entre sus tareas familiares y su trabajo. El artículo 33 establece la no discriminación de los ciudadanos, aunque sin nombrar específicamente a la mujer.
En cualquier caso lo cierto es que queda un largo recorrido por delante para las egipcias. Los desafíos son muchos: las altas tasas de paro (tres veces más que la de los hombres antes de la revolución), la discriminación legal en determinados asuntos y la baja representación política-solo hay dos mujeres ministras- constituyen entre otros, ejemplos de la necesidad de la toma de políticas inmediatas a favor de la mujer".

miércoles, 3 de abril de 2013

Para conocer mejor Israel

Jordi Pérez Colomé, autor del blog Obamaworld, ha viajado a Israel para intentar comprender una sociedad compleja y llena de aristas. Ahora en su blog publica esta primera parte de sus reflexiones: "Diez puntos para conocer mejor a Israel".

"1. Es un país pequeño. Israel es pequeño en tamaño y población. Desde Tel Aviv a Metula -la ciudad más al norte de Israel- hay 200 kilómetros, poco más de 2 horas (en la imagen); desde Jerusalén a Tel Aviv hay 60 kilómetros -hay menos aún de Tel Aviv a una hipotética frontera con Cisjordania- y el único espacio amplio que tiene el país es el desierto del Néguev, al sur.

La pequeñez geográfica se traslada bien a la ciudadana: mucha gente se conoce. Cuando he buscado a profesores, políticos o periodistas, me ha sido fácil encontrarles. Alguien tenía su teléfono en seguida. “Siempre estás a dos números de teléfono del primer ministro”, me han dicho. He tenido esa sensación.

“He visitado China 40 veces -me decía el ingeniero agrónomo Hadar Shalev. Cada vez que me preguntan por Israel y les digo que somos 6 millones, no se lo creen. Es como una ciudad allí.”

2. Hay al menos ashkenazíes y mizrajíes. En Israel el origen es importante. Una pregunta que solo me han hecho en Israel es esta (y me la han hecho dos veces): “¿Cuántas generaciones hace que tu familia vive en España?” No tengo ni idea, pero aquí es importante. Un joven catalán que acaba de mudarse a Israel me confirmó que le preguntan a menudo por su origen y apellido.

Una de las preguntas que hago en mis entrevistas es saber el pasado familiar de cada persona. Las variantes son espectaculares. Me he encontrado a familias que vinieron a Palestina con las primeras emigraciones en la década de los 80 del siglo XIX a judíos de Kerala (India).

Este detalle no es una tontería. Según su origen, los judíos se dividen en ashkenazíes -vienen del norte de Europa-, sefardíes -los que salieron expulsados de España y se repartieron por el norte de África y el sureste de Europa hasta Turquía; algunos aún hablan ladino o español antiguo- y mizrajíes -los que vienen de los países árabes al este de Israel, de Irán o más allá.

No he hablado con ningún judío en Israel que no sepa de dónde viene. Uno intentó quitarle importancia y decir que ahora eran “israelíes” porque una vez aquí es ya más normal tener padres de orígenes distintos.

¿Por qué es tan importante? Las primeras grandes oleadas de inmigrantes fueron ashkenazíes, antes de la creación del estado de Israel en 1948. Aún hoy son la elite israelí. Las grandes comunidades de judíos de países árabes llegaron en los 50. Son mizrajíes -sefardí se ha perdido por el camino- y se les tiene por menos avanzados. Su color de piel y apellido les delata.

Meir Javedanfar, un judío iraní que llegó a Israel en los 80, me contaba que su cultura está “más cerca de la árabe musulmana que de la judía ashkenazí”. Javedanfar se crió entre muecines y habla farsi como lengua materna. Muchos otros mizrahíes hablan árabe. “Si en lugar de ashkenazíes al principio hubieran venido mizrajíes -dice Javedanfar-, no habría habido tantos problemas, un judío egipcio se hubiera entendido mejor con un palestino que un alemán”.

Los ashkenazíes les tienen por menos. Es algo que tiene consecuencias sociales y políticas, hoy más diluidas pero aún vigentes. La primera victoria de la derecha en Israel -Menachem Begin en 1977- fue gracias al voto mizrají en contra de las elites izquierdistas ashkenazíes. Begin les prometió el reconocimiento que nadie más les daba. El partido ultraortodoxo Shas, por ejemplo, respresenta a judíos sefardíes. Aún hoy los ashkenazíes son de clases sociales más altas.

3. Es menos de izquierdas. Israel fue un país de izquierdas y ya no lo es. El lugar más emblemático para verlo son los kibbutz (kibbutzim en el plural hebreo). Algunos de los primeros asentamientos en Palestina antes de la creación de Israel eran kibbutz. Eran una comuna de inspiración soviética: un grupo de judíos compartía trabajo y todas las propiedades eran colectivas. Formaban pequeños pueblos de casas iguales con el objetivo añadido de fundar el estado de Israel.

Los kibbutz no solo tenían aspiraciones igualitarias, muchos se sentían el frente militar y se colocaban en lugares inhóspitos, en fronteras. Durante décadas los mejores soldados de Israel eran hijos de kibbutz. Hoy aún hay 270 kibbutz en Israel, pero sus aspiraciones son distintas, centradas en la supervivencia. Las empresas comunitarias a menudo han quebrado y los miembros han debido ir a trabajar fuera o han buscado recursos en privatizaciones.

El ideal se ha perdido. Ahora las unidades de élite tienen cada vez más soldados que proceden de los asentamientos. “¿Hay más kipás ahora en las reuniones de altos cargos militares del ejército que en los 70? Indudablemente sí”, me decía Amos Davidowicz, teniente coronel israelí y miembro del kibbutz Gezer (en la foto). Esas kipás son de religiosos nacionalistas -a menudo colonos- que no suelen votar a la izquierda.

4. La religión es importante. Las kipás indican religión. En Israel hay cuatro grandes grupos en asuntos religiosos: secular, tradicionalista, religioso nacionalista y ultraortodoxo. Solo un grupo omite la religión de su vida. Es también el único que suele votar izquierdas. Se ha reducido en las últimas décadas.

En Israel no hay matrimonio civil ni, por supuesto gay. Miles de estudiantes religiosos de todas las edades -ultraortodoxos- reciben subvenciones del estado para ellos y sus instituciones.

Amir Mizroch, director de Israel Hayom, me contó esta broma: “En Israel hay un tercio de la población que sirve en el ejército, un tercio que trabaja y un tercio que paga impuestos. El problema es que es el mismo tercio”. Es una exageración, pero la crítica principal es para los ultraortodoxos, y más velada para los árabes; entre ambos grupos son un 30 por ciento de israelíes, una cifra que crece. Los ultraortodoxos ni sirven en el ejército -muchos están en contra del estado de Israel porque se ha fundado antes de la llegada del Mesías- ni trabajan luego.

No todos los ultraortodoxos son iguales. He hablado con capitanes ultraortodoxos del ejército que se esfuerzan para que la comida sea kosher y puedan seguir el sábbat para hacer que más se alisten. En las últimas elecciones el segundo partido, el recién creado Yesh Atid, logró parte de su apoyo con la promesa de obligar por ley a servir y trabajar a los ultraortodoxos. Varios seculares y algún ortodoxo me han hablado con bastante rabia -“¡les odio!”- de los ultraortodoxos.

5. La ocupación queda lejos. He hecho unas 25 entrevistas desde que llegué a Israel; la mayoría, a israelíes judíos. He preguntado siempre cuál es el mayor reto de Israel hoy. El más citado ha sido la ocupación, pero con una mayoría escasa. Para muchos israelíes, la ocupación de Cisjordania no es el gran desafío.

Es fácil y humano olvidarse. En una terraza de Tel Aviv, incluso en la comodidad de un piso en un barrio de Jerusalén, es sencillo olvidar de cómo es de difícil vivir con todos los derechos básicos en Cisjordania. Es sorprendente el número de gente con la que he hablado en Israel que no ha estado nunca en un asentamiento ni conocen, por supuesto, las dificultades cotidianas de los palestinos.

La ocupación solo causa problemas cuando sale en las noticias. Pero solo sale en las noticias cuando hay violencia. Mientras, los israelíes intentan vivir como si su país fuera normal. Hasta el siguiente sobresalto".