miércoles, 16 de diciembre de 2015

La metástasis del terror yihadista

El fin de semana publiqué en la revista El Tiempo de Colombia este artículo titulado "La metástasis del terror yihadista" en el que trató de analizar los cambios registrados en la estrategia del ISIS y los resultados que hasta el momento han obtenido los ataques de los que ha sido objeto.

Si el año 2014 es recordado por la proclamación del califato por el autodenominado Estado Islámico (EI), el 2015 lo será por los brutales atentados que dicha organización perpetró en el extranjero. Los ataques contra la redacción del semanario Charlie-Hebdo y la sala de conciertos Bataclan en París marcan un antes y un después en su estrategia. Si hasta el momento su prioridad había sido consolidar su posición en sus dominios de Siria e Irak, ahora apuesta claramente por golpear al enemigo exterior y, en concreto, a aquellos países que han asumido un mayor protagonismo en el combate contra la organización yihadista.
 El principal éxito de EI radica en haberse asentado sobre una sólida base territorial, puesto que controla una vasta región que abarca varias provincias de Siria e Irak.
Se trata de un salto cualitativo que no solo ha pasado factura a Francia, sino también a otros países como Turquía y Rusia. En el mes de octubre un atentado en plena campaña electoral turca se saldó con la muerte de 128 personas en Ankara. En noviembre un Airbus 321 ruso con 224 turistas a bordo, que sobrevolaba la península del Sinaí estalló en pleno vuelo.

A pesar de la gravedad de este desafío, no deberíamos dejarnos llevar por el pánico y caer en la trampa tendida por EI. No estamos ante los prolegómenos de la III Guerra Mundial como algunos se han aventurado a señalar, sino ante una amenaza terrorista a escala mundial que debe ser combatida con todas las armas del Estado de derecho y conforme a la legalidad internacional. El principal error sería interpretarlos como una declaración de guerra y actuar de manera precipitada sin calibrar las implicaciones de dicha respuesta. Debe tenerse en cuenta que EI apenas cuenta con 30.000 combatientes por lo que no representa, ni mucho menos, un peligro existencial para el mundo occidental. Ni tan siquiera el hecho de que una pléyade de grupúsculos yihadistas (como el nigeriano Boko Haram, el tunecino Ansar al-Sharia, el egipcio Ansar Bait al-Maqdis o el somalí Al-Shabab) le hayan jurado lealtad debería alarmarnos más de lo necesario, puesto que se trata de una alianza meramente coyuntural y oportunista.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Diez interrogantes sobre el ISIS

Esta semana publico este artículo sobre el Daesh o Estado Islámico (ISIS) en la revista Cambio 16. Se trata de un texto de carácter divulgativo que trata de resolver algunas preguntas básicas sobre dicha organización. En papel sólo tuvimos margen para incluir siete preguntas, pero aquí os dejo las diez que escribí.

1. ¿CÓMO DENOMINARLO?
Aunque se conoce como Estado Islámico, debe tenerse en cuenta que esta denominación es equívoca puesto que ni es un estado propiamente dicho ni tampoco puede representar al Islam en su conjunto, porque en realidad comulga con una interpretación minoritaria conocida como wahabismo. Al denominarlo Estado Islámico se le otorga, además, una legitimidad religiosa de la que en la práctica carece. Por estas razones muchos prefieren llamarlo ISIS (siglas en inglés del Estado Islámico en Irak y Siria) o Daesh (las siglas en árabe), que tiene una connotación peyorativa al pronunciarse de manera similar a “pisotear”.

2. ¿CUÁNDO NACE EL DAESH?
El embrión de esta organización lo encontramos en el grupo Al-Qaeda en Mesopotamia, nacido tras la invasión de Irak por parte de EEUU en 2003. El Daesh surge oficialmente el 8 de abril de 2013, cuando su máximo dirigente Abu Bakr al-Bagdadi anunció la fusión entre el Estado Islámico en Irak y el Frente Al-Nusra, apéndice de dicho grupo en Siria. La fusión entre ambos grupos no fue aceptada por este último, que siguió operando de manera autónoma y juró lealtad a Al-Qaeda. Desde entonces han sido frecuentes los enfrentamientos entre ambos. En realidad, el Daesh no es un grupo propiamente sirio, sino transnacional ya que la mayor parte de sus integrantes (de 30.000 a 50.000 según las fuentes) son yihadistas provenientes del mundo islámico, pero también del occidental. Tras la conquista de la ciudad de Mosul, la segunda más poblada de Irak, al-Bagdadi proclamó solemnemente la reinstauración del califato el 29 de junio de 2014. Desde entonces, el grupo se denomina simplemente Estado Islámico.

 CAMBIO16_2015diciembre

3. ¿QUIÉN ES EL CALIFA IBRAHIM?
Existen escasas noticias sobre la vida sobre al-Bagdadi. El califa Ibrahim, como se hace llamar, afirma pertenecer a la tribu de los Quraysh y, por lo tanto, descender del profeta Mahoma. Estudió teología en la Universidad de Bagdad y fue imán de diversas mezquitas hasta la invasión norteamericana de 2003. A partir de este acontecimiento engrosó las filas de diferentes movimientos yihadistas que combatían a las fuerzas de ocupación. Entre febrero y diciembre de 2004 estuvo encarcelado en el centro de internamiento de Camp Bucca, donde entabló relación con numerosos miembros de las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia de Sadam Hussein que, a la postre, se acabarían incorporando al Daesh. Posteriormente se integró en las filas del Estado Islámico de Irak, la rama iraquí de Al-Qaeda, cuyas riendas tomó en 2010. Tras autoproclamarse califa, instó a los musulmanes a emigrar a los territorios bajo su autoridad y a hacer el yihad contra los infieles. Según diversas fuentes, al-Bagdadi habría sido herido de gravedad el 7 de noviembre de 2014 cuando el convoy en el que se desplazaba fue atacado por la aviación iraquí.

lunes, 23 de noviembre de 2015

Los cómplices del Estado Islámico

Hoy publico esta tribuna de opinión en el diario El País titulada "Los cómplices del Estado Islámico". En realidad, mi título era "Las complicidades del Estado Islámico", que es algo bastante distinto, pero se ve que en la redacción lo han cambiado...

Los atentados de París han trasladado al corazón de Europa la barbarie con la que conviven los ciudadanos de Siria e Irak desde hace años. Con este ataque terrorista, el Daesh (las siglas en árabe del autodenominado Estado Islámico) da un salto cualitativo en su estrategia al abrir un nuevo frente para golpear al enemigo exterior. Se trata de una derivación sumamente peligrosa, sobre todo si el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) replica este patrón a otros objetivos.


Pero si hay algo inquietante en estos atentados es que demuestran que la capacidad operativa del ISIS sigue intacta. Los 8.000 ataques aéreos lanzados por la coalición internacional contra sus feudos en territorio iraquí y sirio han logrado frenar su avance, pero no han impedido la consolidación de su administración. El hecho de que las principales potencias internacionales sean incapaces de derrotar a una organización que apenas cuenta con 50.000 efectivos nos invita a pensar que se carece de una estrategia adecuada para derrotar a este enemigo no convencional.




La resiliencia del ISIS nos indica, al mismo tiempo, que dicho grupo dispone de mayores apoyos de los imaginados. En realidad, su fulgurante expansión no hubiera sido factible de no haber contado con la complicidad de algunos actores clave de la región. Si bien es cierto que, hoy por hoy, el ISIS representa una amenaza global de primera magnitud, también lo es que algunos actores lo siguen considerando un instrumento de utilidad que conviene preservar.


El régimen sirio siempre ha considerado a los yihadistas un enemigo útil, susceptible de ser manipulado cuando llegase la ocasión. El tiempo parece haberle dado la razón, puesto que su expansión ha sido respondida con el establecimiento de una coalición que está haciendo el trabajo sucio que Bachar el Asad ha rehusado asumir en los últimos años. No debemos olvidar que fue el presidente sirio quien dio la orden de liberar a centenares de yihadistas de las cárceles en los primeros compases de la revuelta, precisamente para tener una coartada para reprimir dichas manifestaciones. Entre los liberados estaban los actuales responsables del Frente Al Nusra (la rama siria de Al Qaeda) y Ahrar Al Sham (la principal milicia salafista). Bachar ha evitado atacar las posiciones del ISIS, labor que tuvieron que asumir las fuerzas rebeldes que comprendieron que se trataba de un grupo parasitario que pretendía aprovechar el caos bélico para implantarse sobre suelo sirio. El ISIS siempre fue contemplado por el presidente sirio como un enemigo útil que le permitía presentarse como un mal menor ante la comunidad internacional. Por esta razón, el régimen necesita mantener con vida al ISIS, ya que se ha convertido en el salvoconducto que podría garantizar su propia supervivencia.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Arde París

Aquí os dejo mi reflexión sobre los ataques de París, que no pueden entenderse sin saber lo que está ocurriendo no sólo en Siria e Irak, sino también en el resto del mundo árabe. Creo que no podemos encapsularlos en una burbuja sin contextualizarlos adecuadamente. Lo publicará mañana el diario El Correo.

Una vez más, París ha sufrido un atentado yihadista. No es el primero, ni probablemente tampoco será el último, ya que el autodenominado Estado Islámico (EI), que ni es estado ni tampoco islámico, la ha convertido en la diana predilecta de sus ataques, tanto por el papel protagónico que Francia ha asumido en la coalición antiyihadista como por la relevancia mediática de París, la ciudad más visitada del planeta.

 Estado Islámico amenaza a París
El atentado es, ante todo, una demostración de fuerza sin precedentes por parte del movimiento yihadista, puesto que se han registrado varios ataques simultáneos en los que al menos han participado ocho terroristas que, además, portaban cinturones bombas, una práctica habitual en el mundo árabe pero inédita en territorio europeo. Un golpe de estas características requiere una detallada planificación y un profundo conocimiento del terreno, por lo que todo apunta a que los responsables podrían ser retornados de Siria e Irak curtidos en acciones de combate y no ‘lobos solitarios’ que actúan por emulación y carecen de formación militar.

No debemos olvidar que Francia es el principal exportador de yihadistas europeos a Oriente Medio con más de un millar de combatientes que habrían viajado a Siria para integrarse en las filas del EI. El pasado mes de marzo, el primer ministro francés Manuel Valls advirtió que, de mantenerse la misma progresión, dicho número podría triplicarse en el plazo de un año. Los servicios de inteligencia consideran que una cuarta parte de los yihadistas habrían retornado ya a territorio francés como resultado de la intensificación de los bombardeos contra los feudos yihadistas por parte de la coalición capitaneada por Estados Unidos.

viernes, 23 de octubre de 2015

Farsa electoral en Egipto

Este viernes publico en el blog de la Fundación Alternativas en El País este artículo sobre la primera fase de las elecciones legislativas egipcias. Aunque el resultado sea del todo intrascendente, puesto que no son unas elecciones libres ni competitivas, evidencia que Sisi quiere dejarlo todo bien atado.

El pasado domingo se dio el pistoletazo de salida de las elecciones legislativas egipcias, cuyos resultados definitivos no se conocerán hasta finales de diciembre. En juego están los 596 escaños del nuevo Parlamento que, con toda probabilidad, será copado por candidatos ‘independientes’. Según la nueva ley electoral, sólo una quinta parte de los diputados (120 en total) corresponderá a las diferentes coaliciones que se presentan a los comicios.
A man walks past election posters for parliamentary candidates of the Nour party Hossam Abdo and Mohammed Osama in the Imbaba di 
La apatía y el desinterés han presidido la campaña electoral y los egipcios son plenamente conscientes de que la Asamblea del Pueblo que saldrá de las urnas será una correa de transmisión de Abdel Fattah al-Sisi. En sus dos años de presidencia, Sisi ha cortado de raíz toda disidencia y ha restringido severamente las libertades públicas. Los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento opositor, están completamente diezmados tras la brutal persecución de la que han sido objeto. Sus líderes languidecen en las prisiones tras haber sido condenados a la pena capital y sus simpatizantes esperan a que lleguen tiempos mejores para recuperar el terreno perdido.

lunes, 19 de octubre de 2015

La Primavera Árabe Revisitada

En diciembre de 2010 se inició la primavera árabe con el levantamiento popular contra el gobierno autoritario de Ben Ali en Túnez. La primavera árabe fue una reacción popular, trasversal y desideologizada ante los reiterados abusos de los regímenes autoritarios. Cinco años después, las enormes expectativas que generó parecen haberse esfumado. Las demandas de dignidad, libertad y justicia social han caído en saco roto y muchos de los países que registraron movilizaciones populares han experimentado un retorno al autoritarismo o una deslizamiento hacia la confrontación armada. Sólo Túnez resiste, a duras penas, a este desolador diagnóstico.

En este libro, publicado por la editorial Aranzadi, pasamos repaso a los cambios experimentados en el periodo 2010-2015 en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Palestina y Turquía, así como a la política exterior de EEUU y la UE hacia la zona. Nuestra investigación se ha realizado en el marco del proyecto de I+D Las revueltas árabes: actores políticos emergentes y reconfiguración de la esfera pública en el Norte de África y Oriente Medio (CSO2012-37779), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.

sábado, 17 de octubre de 2015

¿Hacia la tercera intifada?

Una vez más, Jerusalén vuelve a estar en el ojo del huracán. Una oleada de acuchillamientos, respondida con la ejecución sumaria de los atacantes, ha extendido un clima de psicosis generalizada entre los israelíes. Está por ver si los llamamientos a la calma de las escasas voces que todavía siguen apostando por el diálogo y la negociación surten algún efecto o, por el contrario, nos deslizamos peligrosamente hacia una tercera intifada.

El pasado domingo se dio el pistoletazo de salida de las elecciones legislativas egipcias, cuyos resultados definitivos no se conocerán hasta finales de diciembre. En juego están los 596 escaños del nuevo Parlamento que, con toda probabilidad, será copado por candidatos ‘independientes’. Según la nueva ley electoral, sólo una quinta parte de los diputados (120 en total) corresponderá a las diferentes coaliciones que se presentan a los comicios.

La apatía y el desinterés han presidido la campaña electoral y los egipcios son plenamente conscientes de que la Asamblea del Pueblo que saldrá de las urnas será una correa de transmisión de Abdel Fattah al-Sisi. En sus dos años de presidencia, Sisi ha cortado de raíz toda disidencia y ha restringido severamente las libertades públicas. Los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento opositor, están completamente diezmados tras la brutal persecución de la que han sido objeto. Sus líderes languidecen en las prisiones tras haber sido condenados a la pena capital y sus simpatizantes esperan a que lleguen tiempos mejores para recuperar el terreno perdido.
Desde hace siglos, Jerusalén ha sido el centro de gravedad político, espiritual, económico y cultural de Palestina. La guerra de los Seis Días cambió las tornas, ya que Israel se anexionó formalmente la parte árabe de la ciudad y emprendió diversas medidas para alterar su composición demográfica por medio de la expropiación de tierras y la construcción de asentamientos. En el último medio siglo, Israel ha multiplicado por diez los límites municipales de Jerusalén hasta convertirla en una vasta extensión de más de 350 kilómetros cuadrados que parte en dos Cisjordania y rompe la continuidad territorial de un eventual Estado palestino.

viernes, 9 de octubre de 2015

Rusia en el laberinto sirio

Sobre los bombardeos rusos en Siria, también publico hoy este artículo en Estudios de Política Exterior: "Rusia en el laberinto sirio".

El Daesh (siglas del autodenominado Estado Islámico) parece haberse convertido en una de las mayores amenazas para la estabilidad de Oriente Próximo, pero también en el principal pretexto para justificar el intervencionismo de las potencias internacionales en Siria e Irak. 

Tras la proclamación de un califato islámico por Abu Bakr al-Bagdadi en verano de 2014, EEUU estableció una coalición de países occidentales y árabes para tratar de destruir a la organización yihadista. Los resultados de los bombardeos aéreos han sido, cuanto menos, modestos. Curiosamente los dos éxitos más notables en la lucha contra el Daesh –la recuperación de las ciudades de Kobane en Siria y Tikrit en Irak– no han sido obra de dicha coalición sino de los peshmergas kurdos en el primero de los casos y las milicias chiíes en el segundo, lo que evidencia las limitaciones de la ofensiva aérea lanzada por EEUU y sus aliados. Mientras tanto, el Daesh ha sido capaz de acercarse a Damasco (con la toma de Palmira) y Bagdad (con la captura de Ramadi), además de haber consolidado su posición en sus bastiones, tarea nada sencilla si tenemos en cuenta la desproporción existente entre sus combatientes y la población autóctona (50.000 combatientes por 5.000.000 de personas).

Ahora la Rusia de Vladimir Putin ha decidido tomar cartas en el asunto formando una nueva coalición anti-Daesh en la que también se integran Irán, Irak y el régimen sirio. 
 

jueves, 8 de octubre de 2015

Los pretextos de Rusia en Siria

Rusia ha entrado en Siria como un elefante en una cacharrería. Está por ver que clarifique cuáles son sus objetivos, ya que el pretexto de debilitar al Estado Islámico no resulta excesivamente verosímil. Aquí va mi reflexión sobre la cuestión para El País

Putin ha decidido dar una vuelta de tuerca más al pulso que mantiene con Occidente. Los ataques aéreos lanzados por su aviación contra el territorio sirio no pretenden, tal y como se ha anunciado, combatir al Estado Islámico (EI), sino preservar sus intereses geoestratégicos en Oriente Próximo. A la cabeza de ellos se encuentra la base naval de Tartus, la única de la que dispone Rusia en el Mediterráneo, pero también los yacimientos de gas descubiertos en el litoral, cuya explotación se han asegurado varias compañías rusas durante los próximos 25 años. Obviamente, esta intervención también tiene un componente simbólico relacionado con la voluntad de Putin de recuperar el protagonismo ruso en la escena internacional. La supervivencia política de Bachar el Asad es vital para asegurar dichos intereses.

Map of SyriaEn realidad esta defensa a ultranza del régimen sirio no debería sorprender a nadie, puesto que desde el inicio de la revuelta antiautoritaria, que pronto derivó en una confrontación militar a gran escala, Rusia ha prestado una ayuda determinante a Bachar el Asad para evitar que su régimen se desmoronase como un castillo de naipes. A la ayuda militar y económica se sumó el respaldo diplomático, puesto que Rusia empleó su derecho a veto para evitar la imposición de sanciones por el Consejo de Seguridad. Cuando se planteó la posibilidad de imponer zonas de exclusión aérea a la aviación siria, Putin cortó el debate de raíz para evitar que se aprobase una resolución similar a la que posibilitó la intervención de la OTAN en Libia. Nada nuevo bajo el sol, pero lo cierto es que parece que Putin ha decidido elevar el listón de su apuesta por El Asad ante la inmovilidad de Occidente.

domingo, 20 de septiembre de 2015

Europa y los refugiados

La pasada semana publiqué en el diario El Correo este articulo sobre la posicion europea ante la crisis de los refugiados sirios.

Tarde o temprano tenía que ocurrir. La crisis siria ha terminado por salpicar a Europa de la forma más inesperada. No con un nuevo atentado reivindicado por algún lobo solitario vinculado al autodenominado Estado Islámico, sino con la llegada de decenas de miles de refugiados que huyen de una cruenta guerra que parece no tener fin y que buscan un lugar seguro en el que rehacer sus vidas lejos de la violencia sectaria desatada por los grupos yihadistas, pero también de los barriles de dinamita con los que el régimen castiga las zonas rebeldes.

 
La primera pregunta que todos nos hacemos es por qué ahora y no antes. Es cierto que la guerra se inició hace ya cuatro años y medio y que, hasta el momento, el flujo de refugiados había sido relativamente reducido. No obstante, el recrudecimiento de la violencia, el avance yihadista, la desesperación del régimen y la partición de facto del país entre decenas de milicias armadas no ofrecen una perspectiva demasiado alagüeña para los cuatro millones de refugiados que se hacinan en los campamentos de refugiados de los países vecinos. A ello debe sumarse que Turquía, Líbano y Jordania, que han acogido a la mayor parte de ellos, se encuentran completamente desbordados y son incapaces de brindarles los medios necesarios para rehacer sus vidas. Por otra parte, el ACNUR está teniendo dificultades para prestarles los servicios básicos (alimentación, educación y vivienda) debido a que muchas de las donaciones prometidas por la comunidad internacional no están materializándose, lo que ha obligado a reducir drásticamente sus programas.

jueves, 27 de agosto de 2015

Guerra fría en Oriente Próximo

Aquí os dejo mi último artículo publicado por el diario El País: 'Guerra fría en Oriente Próximo'.

Oriente Próximo ha entrado en una nueva era tras el acuerdo alcanzado en Viena entre Irán y el G5+1, por el cual Irán se compromete a limitar su actividad nuclear durante la próxima década y consigue, a cambio, el levantamiento de las sanciones internacionales. Una de las incógnitas por despejar es si dicho acuerdo aliviará la situación en Siria, Irak o Yemen o, por el contrario, agudizará la guerra fría que libran Irán y Arabia Saudí por la hegemonía regional.

Hassan Rouhani and King Salman
No es ningún secreto que ambos países mantienen una tormentosa relación desde el triunfo de la Revolución Islámica. Las relaciones bilaterales se han visto afectadas por el antagonismo religioso-ideológico y la competencia geo-estratégica, dado que ambos actores se perciben a sí mismos como los líderes naturales de la región. Aunque a menudo se suele describir esta relación conflictiva como una lucha entre suníes y chiíes, en realidad la confrontación va mucho más allá, pues también supone la colisión de dos modelos irreconciliables: el revolucionario y antiimperialista iraní versus el conservador y prooccidental saudí.

La invasión estadounidense de Irak en 2003 hizo saltar por los aires los equilibrios regionales vigentes hasta el momento siendo Irán el principal beneficiado de la implantación de un Estado sectario controlado por los chiíes, que desplazaron a la élite baazista suní en Bagdad. Las revueltas antiautoritarias de 2011 evidenciaron la debilidad de los regímenes autoritarios, pero también sumergieron a la región en una inestabilidad crónica. Desde entonces, países como Irak, Siria o Yemen viven inmersos en una espiral de violencia sin precedentes caracterizada por la descomposición del Estado central, las tensiones étnico-sectarias y la expansión yihadista.

lunes, 27 de julio de 2015

EEUU-Irán: puentes abiertos

Esta semana aparece en el mensual Diagonal este artículo que he escrito sobre el acuerdo nuclear Irán y el G5+1.

Con demasiada frecuencia se catalogan como históricos algunos acontecimientos, cumbres o acuerdos que, en realidad, no serán contemplados por la Historia más que como episodios anecdóticos o notas al pie de página. No es este el caso que nos ocupa. El acuerdo en torno al programa nuclear iraní alcanzado en la Cumbre de Viena el 14 de julio evita, al menos durante un periodo de diez años, que el programa nuclear iraní tenga derivaciones militares y abre las puertas a una normalización de relaciones entre Irán y el mundo occidental. El acuerdo establece, además, que las centrales nucleares iraníes podrán ser inspeccionadas por la Organización Internacional de la Energía Atómica e Irán se verá obligado a deshacerse de la mayor parte del uranio que ha enriquecido hasta el momento. A cambio de ello logra que la comunidad internacional levante las sanciones que asfixian a la economía iraní.
De las declaraciones efectuadas por sus firmantes podría parecer que el acuerdo no tiene ganadores ni perdedores, pero no es así. El progresivo levantamiento de las sanciones internacionales permitirá a Irán recuperar parte del terreno perdido en los últimos años en el seno de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. Debe tenerse en cuenta que Irán atesora las cuartas reservas mundiales de petróleo en su subsuelo: nada más y nada menos que una décima parte de las reservas existentes. Hoy en día exporta un millón de barriles de crudo diarios, frente a los dos millones y medio que producía en el pasado. La culpa de esta reducción la tienen las sanciones internacionales y la obsoleta industria petrolífera del país, diezmada por años de embargo y necesitada de inversiones inmediatas para recuperar su productividad. Otro elemento clave del acuerdo es la devolución a Irán de los 150.000 millones de dólares bloqueados en el extranjero desde hace décadas, lo que dará un balón de oxígeno a la economía iraní y permitirá que la población note, en su día a día, las ventajas del acuerdo.
 
Pero quizás lo más relevante sea que, al firmar el acuerdo, EEUU y el resto de firmantes e integrantes del G5+1 (Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania) reconocen el poder ascendente de Irán en la región. En tiempos no tan remotos, las potencias coloniales acostumbraban a imponer sus designios por la fuerza de las armas. En esta ocasión se ha optado por la vía de la negociación, conscientes de que Irán se ha convertido en un actor clave en Oriente Medio y que su contribución es vital para estabilizar los múltiples fuegos que se extienden en países como Siria, Irak y Yemen y para combatir a quien parece haberse convertido en el enemigo número uno de Occidente: el autodenominado Estado Islámico, cuyo poder de destrucción no ha dejado de crecer desde la proclamación del califato hace un año.

miércoles, 15 de julio de 2015

Nueva era en Oriente Medio

Hoy recupero la actividad en el blog después de varios meses cerrando un nuevo libro. Mi artículo de hoy en El Correo pone el foco en el pacto nuclear iraní. Aquí os lo dejo.


El acuerdo sobre el programa nuclear iraní alcanzado ayer en Viena abre una nueva era para Oriente Medio y representa el triunfo de la diplomacia sobre la guerra. El pacto consiste, esencialmente, en la limitación del programa nuclear iraní durante los próximos diez años a cambio del levantamiento gradual de las sanciones internacionales. Las maratonianas negociaciones desarrolladas en los últimos 18 días han logrado desenredar los últimos flecos existentes. Irán se compromete a reducir sus reservas de uranio ya enriquecido en un 98% y a limitar en un 65% la actividad en sus centrales nucleares, que sólo podrán tener un uso civil. En el caso de que Irán viole dicho acuerdo, las sanciones serán restablecidas de manera inmediata. El Organismo Internacional de la Energía Atómica se encargará de inspeccionar las centrales iraníes.

El acuerdo es un rotundo éxito del presidente Barack H. Obama, que desde que llegara a la Casa Blanca ha hecho lo imposible por desligarse de la herencia envenenada que le dejara su predecesor en el cargo: George W. Bush. Debe tenerse en cuenta que la Doctrina Bush consideraba a Irán como el principal peligro para la estabilidad en Oriente Medio y el elemento central del denominado Eje del Mal. Al aceptar a Irán como interlocutor, EEUU da por sentado que «la estrategia del palo» aplicada desde la revolución islámica iraní de 1979 no ha deparado los resultados esperados y que, por lo tanto, debe replantearse. Irán se ha convertido en una potencia regional que dispone de una profundidad estratégica sin precedentes gracias a las estrechas relaciones que mantiene con Irak, Siria y Hezbollah, por lo cual es necesario también recurrir a «la estrategia de la zanahoria» para que contribuya a apaciguar la turbulenta situación que atraviesa Oriente Medio. 

Por otra parte, la Casa Blanca es plenamente consciente de que la coalición internacional formada para derrotar al autodenominado Estado Islámico ha sido un rotundo fracaso, puesto que tal grupo no sólo no ha sido descabezado, sino que además ha seguido ampliando sus dominios mediante la conquista de nuevos territorios como Palmira (a tan sólo 230 kilómetros de Damasco) o Ramadi (a un centenar de kilómetros de Bagdad). Siria e Irak, los dos feudos en los que opera el Daesh, están a punto de convertirse en Estados fallidos y probablemente el único actor capaz de evitar su descomposición definitiva sea Irán, sin cuya contribución Bashar al Asad y Haidar al Abadi habrían sido desalojados del poder desde hace tiempo.

viernes, 24 de abril de 2015

La yihad chií en Irak y Siria

Esta semana publiqué en Esglobal este artículo dedicado a la irrupción de milicias chiíes en la escena siria e iraquí. Un asunto sobre el que habitualmente no se suele hablar demasiado a pesar de su relevancia.

La nada soterrada guerra fría que Irán y Arabia Saudí libran por la hegemonía en Oriente Medio ha provocado, como es bien sabido, una fractura sectaria en la región. La proclamación, en junio del pasado año, de un califato por Abu Bakr al Bagdadi evidencia el creciente poderío del autodenominado Estado Islámico, que tiene su base territorial en Irak y Siria y en el que combaten unos 25.000 yihadistas internacionales. Menos conocida es la irrupción de milicias armadas chiíes, surgidas precisamente para combatir a los grupos yihadistas de orientación salafista, que disponen de un número similar de combatientes sólo en territorio sirio. Estas milicias, procedentes de Líbano e Irak, cuentan con el patrocinio directo de Irán.


http://2.bp.blogspot.com/-zC2yRVTYC94/Uiofa9ze__I/AAAAAAAANGY/_F-SQ7cYgcs/s1600/la-proxima-guerra-hezbola-siria-iran-israel-oriente-medio.jpg
Uno de los principales argumentos empleados por el Frente Al Nusra, la franquicia local de Al Qaeda, para justificar su intervención en Siria fue la necesidad de combatir al apóstata régimen alawí. Su primer comunicado, emitido el 24 de enero de 2012, describe la guerra como una cuestión islámica y como la oportunidad para imponer la sharia por medio de una yihad defensivo haciendo alusión directa a la azora 9.39 (“Combate a los politeístas tal y como ellos te combaten a ti”). Con frecuencia los combatientes yihadistas se refirieren a diversos hadices y profecías que sitúan a Dabiq, una pequeña localidad norteña, como el lugar en el que tendrá lugar una batalla decisiva entre las tropas del islam y las de los infieles que desencadenará el Juicio Final.

 Los chiíes, por su parte, no olvidan que fue Yazid, un califa de la dinastía Omeya, el responsable de la muerte en Kerbala del tercer imán chií Husayn, hijo de Alí y nieto de Mahoma, y consideran la actual confrontación como una revancha contra el islam suní. No por casualidad, las milicias chiíes contemplan la guerra siria como una batalla entre el bien y el mal que precederá la llegada del mahdi. Algunas profecías indican que el último imán chií pondrá fin a su ocultación en una época de caos en la que un personaje denominado Al Sufiani (identificado por algunos con Abu Bakr al Bagdadi) tratará de exterminar a los chiíes, pero será derrotado por el Ejército del mahdi comandado por Jurasani y Shu`aib bin Saleh (a quienes se identifica, respectivamente, como el ayatolá Alí Jamenei y Hasan Nasrallah, líder del Hezbolá libanés, o Qasem Suleimani, responsable de la unidad de élite Al Quds de la Guardia Republicana iraní).

jueves, 16 de abril de 2015

Claves yemeníes

Hoy sale el nuevo número del periódico quincenal Diagonal, en el que publico este artículo en el que trato de aportar las claves internas para comprender la descomposición de Yemen y que puede leerse en paralelo a "El puzle yemení" que apareció el martes en El Correo. Mañana colgaré un post con el enlace al debate de El dilema titulado de "La primavera a la yihad" que emitió anoche la televisión pública vasca.

De la noche a la mañana, Yemen ha pasado de ser un absoluto desconocido a ocupar las portadas de la prensa. El motivo es la operación Tormenta Decisiva, lanzada por una coalición de países árabes dirigida por Arabia Saudí para impedir que los rebeldes húzies prosigan su avance militar y conquisten Adén, puerto estratégico del Cuerno de África que controla Bab al-Mandeb, la puerta de acceso al mar Rojo y al canal de Suez, por donde pasa el 15% del comercio mundial. Con este movimiento, Arabia Saudí intentaría evitar la caída de Yemen en manos de los húzies, una milicia chií que ha aprovechado el vacío de poder existente para apoderarse de la capital y hacerse con el control del país.

El rompecabezas yemení, sin embargo, no sólo se explica en clave sectaria o en el marco de la guerra fría que libran Irán y Arabia Saudí por la hegemonía de la zona. Para entender la situación que atraviesa Yemen, un país con una extensión similar a la de Francia y que cuenta con 25 millones de habitantes, debemos aludir a las divisiones confesionales, la deriva autoritaria, la naturaleza tribal, la pujanza del yihadismo y el levantamiento húzi. Estas cinco claves explican el colapso estatal y la conversión de Yemen en un Estado fallido.

La primera clave explicativa es la existencia de una minoría zaydí, una corriente del Islam chií profesada por un tercio de la población. Desde el siglo IX, los zaydíes dispusieron de su propio estado dirigido por linajes sagrados. En 1911, Yemen del Norte alcanzó la independencia bajo la dirección del imán Yahya, que gobernó un estado agrícola, tribal y atrasado que tenía su epicentro en las montañas de Saada. El golpe militar de 1962 permitió el establecimiento de una república, pero también provocó una cruenta guerra civil en la que los dos bandos en liza fueron respaldados por Arabia Saudí y Egipto, las principales potencias regionales de aquel momento. El actual levantamiento húzi da comienzo en 2004, en el marco de un proceso de renacimiento zaydí que fue respondido con una brutal represión por el entonces presidente Abdullah Saleh.

La segunda clave es la deriva autoritaria durante el mandato de Saleh (1978-2011) y el subsiguiente vacío político que dejó su marcha. Durante sus tres décadas en el poder, Saleh instauró un régimen presidencialista, autoritario, clientelista y cleptómano que recortó las libertades, recompensó a sus fieles, persiguió a los disidentes y, sobre todo, extendió la pobreza. Saleh controló con mano de hierro a las Fuerzas Armadas, de las que provenía, y también al partido Congreso General del Pueblo, que monopolizó la vida política. La Primavera Árabe puso fin a este poder omnímodo y obligó a Saleh a presentar su dimisión, eso sí tras asegurarse la inmunidad. Su abrupta salida de escena dejó un vacío que ningún actor ha sido capaz de llenar hasta el momento, incluido su débil y cuestionado sucesor Abd Rabboh Mansur Hadi, que ha huido a Arabia Saudí.
 
La tercera clave para comprender la realidad yemení es el factor tribal, que progresivamente ha ido perdiendo peso en el golfo Pérsico pero que en Yemen todavía está fuertemente arraigado. El expresidente al-Iryani llegó a afirmar en 1978 que Yemen no necesitaba partidos políticos, puesto que ya disponía de tribus. Saleh reforzó estas dinámicas neopatrimoniales situando a los miembros de su tribu –los Sanhan– en los principales centros de autoridad políticos y militares. Esta circunstancia explica el actual apoyo que el Ejército yemení presta a los húzies, vital para entender su fulminante avance. También la oposición, representada por el partido islamista Islah, erigió fuertes redes clientelares con parte de las tribus desafectas al poder. De hecho, dicho movimiento fue dirigido por el jeque Abdullah al-Ahmar, líder de la poderosa confederación de tribus Hashid.

La cuarta clave la representa la presencia de Al Qaeda. Ya en el año 2000 el grupo reivindicó el ataque contra el destructor norteamericano USS Cole en el puerto de Adén. Desde entonces no ha hecho más que reforzar su presencia, sobre todo en la zona sureña donde cuenta con sus bases militares más importantes en toda la península Arábiga. Yemen se ha convertido, por lo tanto, en retaguardia estratégica, base logística y reserva espiritual para Al Qaeda, que ha sobrevivido a las ejecuciones extrajudiciales y a los ataques con drones lanzados por EEUU. Una buena muestra de ello es su reivindicación del atentado contra el semanario Charlie-Hebdo en enero. También el Estado Islámico ha aprovechado la actual coyuntura para implantarse en territorio yemení, tal y como demuestran sus ataques contra las mezquitas chiíes de Sanaa de marzo, que provocaron 150 muertes.

La quinta clave que explica el colapso yemení es la irrupción en escena de los húzies, un grupo zaydí que ha aprovechado la debilidad estatal para expandirse desde las montañas del norte hasta la ciudad costera de Adén, pasando por la capital Sanaa que fue capturada el verano pasado. Los húzies, agrupados en el partido Ansar Allah, pretenden combatir a Al Qaeda y frenar la expansión del salafismo impulsada por la vecina Arabia Saudí, aliada estratégica de EEUU. Además demandan un Estado federal, con amplios poderes para las provincias norteñas donde son mayoritarios. Estas reivindicaciones representan una clara amenaza para los países del golfo Pérsico que cuentan con población chií, empezando por la propia Arabia Saudí y siguiendo por Kuwait, Emiratos Unidos y Bahréin, ya que podrían ser asumidas como propias por sus poblaciones chiíes.