viernes, 20 de diciembre de 2013

Descifrando la actualidad egipcia

Casa Árabe acaba de publicar el video del debate sobre la situación en Egipto que recientemente celebraron Khaled Khamissi (novelista, escritor, productor y director) y Bassem Sabry (analista político y consultor en medios) y que fue moderado por la periodista Nuria Tesón. Para quienes no pudieron asistir, es una buena oportunidad de conocer la perspectiva de la sociedad civil sobre los cambios y transformaciones que ha vivido Egipto desde la caída de Mubarak.


 
Me permito recomendar también la primera obra de Khamissi titulada "Taxi" y que reúne conversaciones con los taxistas cairotas. Una buena manera de conocer las preocupaciones de los sectores más populares de la sociedad cairota.
 
Como puede leerse en el portal de la editorial Almuzara: "Taxi es un libro singular, que ofrece una imagen realista y precisa sobre la sociedad árabe actual, vista a través de los ojos de unos observadores privilegiados: los taxistas de El Cairo. El escenario es el taxi, un escenario ambulante que revela los secretos de la ciudad; pero, al mismo tiempo, es una esfera dentro de la cual se encuentra el protagonista, que habla sobre sus sufrimientos y esperanzas, sus sueños y sus fracasos. A su lado se sienta el pasajero-autor, que está presente pero cuya voz no oímos salvo en contadas ocasiones. Con su realismo, su exquisita sensibilidad y su simpatía, llega como una brisa refrescante en un día caluroso, en el que se acumularan las mentiras, la hipocresía y la antipatía".

miércoles, 18 de diciembre de 2013

A la espera de la IIIª Intifada

Parece evidente que las negociaciones de paz israelo-palestinas están condenadas al fracaso ante la nula voluntad negociadora del Gobierno de Netanyahu. Ante el impasse del proceso de paz, la periodista israelí Amira Hass, corresponsal del diario Haaretz en los Territorios Ocupados, se pregunta cuándo comenzará la tercera intifada. El texto ha sido traducido por Germán Leyens para Rebelión.
 
"La tercera Intifada será desencadenada por el soldado que mate a otro niño, por el fiscal militar que una vez más decida que el asesinato se ajustó a las reglas, por el burócrata que firme la orden de demoler una casa, por el comandante de brigada que siga contemplando cómo los colonos golpean a pastores, por el juez que prolonga la detención de otro manifestante, por el colono que patee a una joven. Uno de ellos –un representante leal de la sociedad israelí y su Gobierno– será una vez más la gota que desborde el vaso. Una de esas violentas acciones que ellos y decenas de miles de israelíes más cometen cada día de un modo habitual, entre preparar el emparedado para el niño, el post en Facebook o la plegaria en la sinagoga, prenderá el incendio.
Los niños del campo de refugiados Jalazun no decían la verdad cuando primero dijeron a los periodistas y a los investigadores de B’Tselem y la Cruz Roja que no hubo lanzamiento de piedras antes de que los soldados dispararan matando a su amigo Wajih al-Ramahi. Es como se protegen contra la mentira generalizada, dominante, vindicativa, de que ellos son los violentos. Los adultos se preguntan en lo profundo de sus corazones si sus hijos deberían poner en juego sus vidas a fin de recordar al invasor armado que no es un invitado; si es tarea de los niños recordar a los que viajan en coches oficiales en Ramala que no son gobernantes de un país independiente.
Rahami, que en enero de 2014 habría cumplido 16 años, puede haber participado en lanzamientos de piedras el sábado por la tarde, o puede haber estado observando. Los niños que lanzaban piedras estaban por lo menos a 150 metros de un puesto de observación y posición de fuego militar y de soldados de infantería, y tal vez a 200 metros de las casas más cercanas en Beit-El. Los soldados no corrían peligro a esa distancia, ni tampoco los colonos. La bala mortal disparada por un soldado del ejército israelí alcanzó a Wajih en la espalda. El nombre del soldado permanecerá oculto en el sistema de justicia militar y por las convenciones periodísticas israelíes, que dictan que el nombre de cualquier palestino se mencione rápidamente mientras la identidad de los soldados sigue protegida.
El soldado disparó mientras el niño (mencionado en Israel como un “joven” porque es palestino) escapaba porque los soldados ya habían comenzado a disparar. Ni siquiera se dieron la molestia de usar gas lacrimógeno.
Lo más importante que sabemos es que el lanzamiento de piedras comenzó después de la aparición de los soldados, y esto proviene de fuentes militares. Dijeron que “un escuadrón del Batallón Tzabar de la Brigada Givati se desplegó en una emboscada para detener a los lanzadores de piedras. Durante la actividad [los palestinos] comenzaron a lanzar piedras al escuadrón y a los israelíes en la zona. Según el informe, el comandante del escuadrón inició el procedimiento para arrestar a un sospechoso y solo se disparó al aire”.
¡Qué típico! Es lo que los soldados del ejército israelí han estado haciendo durante 47 años y todavía no les basta: Disparan balas al aire que matan niños y juegan en provocaciones para aliviar el aburrimiento, apareciendo cerca de un vecindario civil vestidos con sus uniformes, con sus arrogantes fusiles y jeeps, y dicen que se trata de seguridad. Luego vuelven al próspero y acogedor asentamiento colonial. La madre de todas las provocaciones.
El soldado que disparó puede que no sepa que la familia de Wajih ha estado luchando contra la violencia israelí durante años. Sus hijos son activistas de Fatah que antes de “Oslo” pasaron años en prisiones israelíes y como castigo dos de sus casas fueron demolidas y dos fueron selladas. En la década pasada dos de sus hijos (de 14 y 21 años) han sido asesinados por fuego del ejército israelí. Tres de sus hijos, incluyendo uno de los hermanos de Wajih, se encuentran encarcelados en Israel.
El soldado puede que tampoco supiera, y obviamente no le interesa saberlo, que la familia Al-Ramahi es originaria de la aldea de Muzayri'ah, cerca de Lydd, una de las 36 aldeas destruidas por Israel después de la guerra de 1948, cuyos refugiados viven ahora en Jalazun. En 1994 la familia de Wajih apoyó los Acuerdos de Oslo y la “paz” se convirtió en parte de la espina dorsal de la Autoridad Palestina.
Las caras impávidas, sin lágrimas, de la familia Al-Ramahi, decían que sabían perfectamente que con semejantes soldados y semejante Gobierno que los doblega, habrá más tragedias, opresión y luchas en el futuro".

martes, 17 de diciembre de 2013

Mapa de las fuerzas islamistas sirias

El portal Al-Fanar ofrece en abierto "Mapa de las fuerzas islamistas que combaten en Siria" firmado por Omar Kaid y publicado originalmente por el diario Al-Hayat. El artículo considera que el Frente Islámico de Siria, que opera de manera independiente a otros grupos satélites de al-Qaeda (como el Frente al-Nusra o el Estado Islámico de Siria e Irak) cuenta con unos 100.000 combatientes, cifra que considero bastante inflada.

"A finales de noviembre fue anunciada la creación del Frente Islámico de Siria que incluye a las facciones islámicas más grandes e importantes tales como el Ejército del Islam, Ahrar al Sham, Suqur al Sham, el Batallón Al Tauhid, el Batallón Al Haq y Ansar al Sham, entre otras. La iniciativa de agruparse en este momento plantea varios interrogantes sobre la finalidad de su unión. ¿Se han unido por convicción ideológica común o la iniciativa entra en el marco de las tácticas militares de esta etapa? ¿Pretende esta unión cambiar el equilibrio militar de las fuerzas de la oposición sobre el terreno antes de la celebración de Ginebra 2?
 
No hay duda de que la agrupación de estas fuerzas es un hecho a tener en cuenta, pero lo más importante es entender cómo se formaron estas brigadas islamistas, cómo lucharon para organizar sus filas e integrarse en formaciones militares más amplias, cómo pasaron a formar varios frentes tales como el Frente Islámico Sirio, el Frente de Liberación de Siria y el Ejército del Islam, y finalmente cómo se unieron todos bajo el estandarte del Frente Islámico de Siria. Este nuevo frente engloba a casi todas las fuerzas moderadas islamistas de Siria, por eso hemos trazado este conciso mapa que explica cómo empezaron las facciones, brigadas y batallones islamistas a unirse en los últimos dos años. El objetivo es conocer la importancia de este nueve frente para esta etapa. Este mapa fue realizado después de varias reuniones directas y múltiples visitas a los lugares de combate.
 
Ansar al-Islam
El primer bloque se formó en Damasco y sus afueras en 2012. Este grupo se llamaba Ansar al Islam e incluía a las siguientes brigadas: la Brigada del Islam, liderada por Zahrán Aalush, la Brigada Al Sahaba, la Brigada del Profeta, la Brigada de los Nietos del Profeta, la Brigada Al Furqán y las Brigadas de Hamza Ben Abdul Mutalib lideradas por Adnán al Zabadani. Este grupo ejecutó operaciones importantes contra el Ejército sirio entre las que destacan la operación contra la Seguridad Nacional en julio de 2012 y la toma del aeropuerto March al Sultán. Meses después, Abu Maaz al Aga dio un golpe suave contra Aba Adnán y Zahrán Aalush declarándose presidente del consejo del grupo. Este anuncio se hizo en coordinación con otras brigadas y batallones (la Brigada Al Sahaba, la Brigada del Profeta, la Brigada Al Furqán, y las Brigadas del Escudo de Siria).
 
Zahran Alush y el Ejército del Islam
El sheij Zahrán Aalush, líder de la Brigada del Islam nacida en Duma, fortaleció su brigada y logró atraer a decenas de batallones para anunciar hace meses la creación del Ejército del Islam. El nuevo grupo aglutinó unas cincuenta formaciones militares. El Ejército del Islam es fuerte al este de Al Guta y en las afueras de Damasco, sobre todo en Al Qalamún. El grupo cuenta con cerca de 25.000 combatientes.
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El Frente Islámico Sirio
El sheij Abu Adnán Zabadani, conocido por su poder en Damasco y alrededores, su pasión por liderar en persona los combates y su distanciamiento de los medios de comunicación y los cargos del poder, ha incorporado sus batallones a Ahrar al Sham (Movimiento de los Libres de Siria) liderado por Hasán Abbud. Ahrar al Sham está formado por unos 90 batallones y está presente en casi todo el territorio sirio. Tiene mucho poder en las afueras de Damasco y en Idlib. Cuenta con entre 10.000 y 12.000 combatientes. El grupo estaba formado al principio por cuatro batallones: Brigadas Al Ahrar, el grupo Vanguardia Islámica, la Brigadas Combatientes de la Fe (en la provincia de Damasco y alrededores), el Movimiento Islámico Al Fachr (en las afueras de Idlib y en la provincia de Alepo y alrededores). Luego se les unieron las Brigadas de Hamza Ben Abdul Mutalib (de la provincia de Damasco y sus afueras), la Brigada de Musab Ben Omair y la Brigada de las Misiones Especiales. Hasán Abbud y Abu Adnan Zabadani y otros batallones y brigadas formaron el Frente Islámico Sirio que unió a 13 facciones sobre el terreno y que cuenta con un total de cerca 20.000 combatientes.
 
El Frente para la Liberación de Siria
En Idlib se formó desde el inicio de la movilización militar la brigada Suqur al Sham (los Halcones de Siria) liderada por Ahmad Sheij, más conocido como Abu Isa. Este grupo cuenta con tres batallones y una docena de brigadas entre los que destacan el batallón Fachr al Islam, el batallón Suyuf al Haq y el batallón Daud. Entre los logros más importantes de la brigada Suqur al Sham está la liberación de Yabal al Zawiya y el corte de la ruta de suministro entre Yabal al Zawiya e Idlib. Cuenta con entre 8.000 y 10.000 combatientes.
 
En la provincia vecina se formó en 2012 otra brigada fuerte llamada Los Libres del Norte. El batallón se compone de seis brigadas: Andan, Marea, Haritán, Aazaz, Al Bab, Tal Rafeat.
 
El líder de Suqur al Sham, Ahmad Sheij, el líder del Batallón Al Tauhid, Abdul Qader Saleh, el grupo Ansar al Islam y otros batallones se unieron el 12 de septiembre 2012 bajo el nombre de Frente Islámico para la Liberación de Siria. Ahmad Sheij es el líder del frente que cuenta con entre 30.000 y 35.000 combatientes.
 
El Frente Islámico de Siria: el paraguas común
A día de hoy estas fuerzas se han unido a otros batallones y brigadas islámicas para formar el Frente Islámico de Siria que cuenta con cerca de 100.000 combatientes. Esta unión deja entrever también que las potencias regionales que les apoyan coinciden ahora en su visión y sus objetivos y tratan de ir a Ginebra en un bloque más fuerte y organizado. Tal vez uno de los mensajes clave de este frente es tranquilizar a las potencias regionales e internacionales de que la potencia dominante en Siria son los islamistas moderados y no Al Qaeda representada por el Frente Al Nusra y el Ejército Islámico de Iraq y Al Sham".

lunes, 16 de diciembre de 2013

Cristianos en Irak

Leo en el blog Diario de Beirut del periodista Tomás Alcoverro, corresponsal de La Vanguardia y decano del gremio de periodistas en Líbano, este diálogo con monseñor Georges Casmussa, exarzobispo de Mosul, sobre la situación de los cristianos en Irak.

"Nacido en 1948 en el pueblo irakí de Karakoch, ha sido hasta hace muy poco arzobispo siriocatólico de Mosul y es ahora vicario patriarcal en el patriarcado de Beirut. Hombre de pensamiento y acción, aboga por un diálogo realista entre el Cristianismo y el Islam, ha dirigido una revista de temas religiosos en Irak y ha escrito una tesis doctoral sobre la actitud del partido Baas respecto a las minorías, publica ensayos en árabe, francés e inglés. En 2012 recibió el Premio literario de la Obra de Oriente. En el 2005 salió sano y salvo de un secuestro perpetrado en Mosul.
 
-¿Es posible un diálogo entre el Cristianismo y el Islam?
-Creo en un diálogo sobre la vida no sobre las cuestiones de naturaleza teológica que serían interminables. Es el hombre el que deber ser el centro de la religión. Los musulmanes no constituyen un bloque homogéneo. Hay corrientes moderadas en el Islam que critican sus tendencias políticas violentas, que postulan una nueva lectura de sus textos religiosos como los Hadith o palabras atribuidas al profeta. Al lado del Islam oficial hay pensadores musulmanes prudentes, como un marroquí que acaba de publicar ¨La salvación de los elementos humanos en el Islam¨. Después de catorce siglos hay todavía minorías cristianas que viven bajo su autoridad. Es el reconocimiento de nuestra existencia.
 
-¿Cuál es la situación de los cristianos en Iraq?
-Los ocho años de la presencia de los EE.UU. en mi país han agravado las condiciones de vida no solo de los cristianos sino de todos los irakíes. Los cristianos que vivían en seguridad bajo Sadam Hussein se sienten vulnerables, aislados, han emigrado al extranjero. De los 750.000 que vivían en Irak solo quedan 400.000, la mitad de los cuales se han replegado en la planicie de Nínive. La llegada de los EE.UU. fomentó las tendencias islámicas extremistas que después se han intensificado.
 
-¿En qué consisten los planes de constituir eventualmente en un Irak compuesto de zonas chiis, sunis y kurdas, un territorio predominantemente cristiano?-Se ha debatido la posibilidad de establecer en la llanura de Nínive una nueva provincia no solo cristiana sino habitada por otras minorías como los yazidis. No porque seamos una minoría debemos tener menos derechos. No podemos aceptar el despotismo de la mayoría. Estamos condenados a convivir. Dios no es un líder político.
Georges Casmussa (Archivo)
-¿Cómo enjuicia la acción de Occidente ante la agonía de los cristianos de Oriente?
-Tanto los estadounidenses como los europeos preservan ante todo sus intereses estratégicos y económicos, olvidando a menudo los factores humanos y éticos. Nos venden sus armas, promueven conflictos en Afganistán, Irak, Libia,  cuando estos países son destruidos nos venden su tecnología. Los neoconservadores norteamericanos y los extremistas de Israel aspiran a balcanizar Oriente Medio en pequeños países o entidades confesionales. El Occidente si quiere ayudar a los cristianos no debe fomentar su éxodo sino actuar para que puedan continuar viviendo en su tierra. Presionando, por ejemplo, a los dirigentes árabes para respetar a las minorías. La supervivencia de los cristianos puede equilibrar el Oriente Medio. Los cristianos, y ahora hablo del Irak, vivimos en nuestra tierra desde hace dos mil años. Siempre hemos participado en la vida política y cultural de nuestro país traduciendo la literatura griega al árabe, vertiendo las obras escritas en la lengua coránica a Occidente. Hemos servido de puente entre Oriente y Occidente.
 
-Monseñor usted fue secuestrado en enero del 2005 en Mosul…
-Recuerdo que el cabecilla de los secuestradores me preguntó qué cargo ocupaba. Al contestarle que era obispo me espeté: “¿Eres obispo y cooperas con los americanos?” Nunca supe por qué a las pocas horas me dejó en libertad. Para estos jihadistas los cristianos somos instrumentos del Occidente, los nuevos Cruzados. Fui el primer religioso secuestrado. A partir del 2005, cuatro religiosos iraquíes fueron asesinados tras su secuestro.
 
-Ahora siguen secuestrados dos obispos de Alepo, el griego ortodoxo y el siriaco ortodoxo ¿Tienen noticias de sus suerte?
-Todo son conjeturas y especulaciones. La situación en Siria es extremadamente compleja. Los cristianos de Siria son los más amenazados del Oriente Medio".

viernes, 13 de diciembre de 2013

El Plan Prawer y los beduinos del Neguev

Leo en el Libération que el Gobierno de Netanyahu se plantea ahora revisar el conocido como Plan Prawer, que pretendía desplazar a 30.000 beduinos palestinos del desierto del Neguev y la confiscación de 70.000 hectáreas. El anuncio del plan motivó una oleada de protestas que culminó con un Día de la Ira el pasado 30 de noviembre. Un detallado análisis del asunto puede encontrarse en la entrada "Plan Prawer: el rostro moderno de la limpieza étnica de Palestina" del siempre recomendable blog Palestina en el corazón:

"El sábado 30 se llevó a cabo el Tercer Día de la Ira, una jornada de protesta que se extendió desde el Mediterráneo hasta el río Jordán contra el Plan Prawer . Llamado así por el político israelí que lo ideó, el plan pretende destruir 36 aldeas beduinas “no reconocidas” en el desierto del Negev (Naqab en árabe) para construir en sus tierras colonias para población judía. Para ello, unas 70.000 personas beduinas serán desplazadas por la fuerza y despojadas de 800.000 dunams de su tierra ancestral.
Se calcula que en Israel hay más de 150 aldeas árabes “no reconocidas” por el Estado en las regiones del Naqab y de Galilea. Las mismas son consideradas ilegales por el gobierno, no figuran en los mapas y carecen de agua corriente, electricidad, teléfono, carreteras, escuelas y centros de salud. En el Naqab, las comunidades beduinas (cuyos habitantes tienen ciudadanía israelí) constituyen un 30% de la población, pero sus aldeas ocupan apenas el 2,5% de la tierra. Antes de la creación del estado de Israel, se desplazaban libremente a través del desierto; ahora, dos terceras partes de la región han sido designadas como campos de entrenamiento militar, inaccesible a la población beduina. La realidad conocida por todos es que grupos de colonos judíos de raza blanca están esperando ansiosamente que la tierra sea despejada de sus habitantes nativos para instalarse en los modernos y cómodos poblados que el Estado construirá para ellos.
 
El gobierno pretende presentar el plan como una acción “humanitaria” que brindará vivienda adecuada, servicios públicos y “un futuro mejor para los niños” beduinos del Negev, permitiéndoles “integrarse a la estructura de un Estado moderno al tiempo que conservan sus tradiciones”. Pero la realidad es que ninguna de las comunidades afectadas ha sido consultada ni está de acuerdo con el traslado. Y tienen buenas razones: además de perder sus tierras, serán reubicadas en siete asentamientos superpoblados y empobrecidos donde ya otros grupos beduinos fueron concentrados hace años (por eso hay quienes hacen un paralelo con las reservaciones indígenas de EEUU).
 
En los países árabes vecinos y en varios de Europa, en Turquía, Túnez, Corea del Sur, Kuwait, Canadá y EEUU también hubo manifestaciones de solidaridad el sábado 30 para denunciar lo que se considera la operación sionista de limpieza étnica de mayor envergadura desde la Nakba de 1948. El Parlamento Europeo, el Comité contra la Discriminación Racial de la ONU (CERD) y otros organismos inter-gubernamentales han pedido a Israel que cancele el proyecto, que se convertirá en ley a fin de año. Organizaciones y redes internacionales como Amnistía Internacional, Voces Judías por la Paz, Avaaz, y por supuesto palestinas y algunas israelíes también han criticado el plan y lanzado campañas pidiendo su anulación. Más de 50 intelectuales y artistas británicos (entre ellos Ken Loach, Mike Leigh y Peter Gabriel) publicaron una carta en The Guardian calificando la intención de Israel de desarraigar a la población beduina como “desplazamiento forzado de palestinos/as de sus hogares y su tierra, discriminación y separación”.

Activists and Bedouin residents protest against the Israeli Knesset Internal Affairs Committee tour in the Negev, regarding the Prawer plan, in the Bedouin village of Al Sayyed, Novmber 24, 2013

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cristianos en Palestina

Un amigo palestino me hace llegar este documental sobre los cristianos en Palestina. Su título es "El invierno en pausa" y lo ha realizado Cáritas España. "La Tierra Santa, dice el obispo auxiliar de Israel, nunca ha sido tierra de un solo pueblo". Xavier Abu Eid, del Departamento de Negociaciones de la OLP, señala que Israel ha intensificado las políticas de desplazamiento de la población autóctona árabe y su remplazo por población foránea judía.

También recomiendo, sobre la misma temática, la entrada "Voces cristianas en Ramallah" en el blog Palestina en el corazón, donde pueden encontrarse abundantes testimonios de religiosos y seglares sobre la situación de la población cristiana palestina.

 
En el documental se habla del Documento Kairós Palestina, elaborado por un grupo de cristianos palestinos de diferentes iglesias, cuyo primer apartado reproduzco a continuación:

1.1 "Dicen: ‘¡Paz! ¡Paz!’ y no hay paz" (Jer 6, 14). Todos, en efecto, hablan de paz y de proceso de paz en Medio Oriente, mientras que todo eso no es hasta ahora más que puras palabras. Mientras la realidad es la ocupación israelí de los Territorios Palestinos, nuestra privación de nuestra libertad y todo lo que resulta de ello:
 

1.1.1 El muro de separación, que ha sido construido sobre las tierras palestinas, que ha confiscado una gran parte de las mismas y que ha convertido nuestras ciudades y nuestros pueblos en prisiones y ha hecho de ellos cantones separados y dispersos. Gaza, después de la guerra cruel instigada por Israel en diciembre de 2008 y enero de 2009, continúa viviendo en condiciones inhumanas, bajo embargo permanente y permanece aislada geográficamente del resto de los Territorios palestinos.
 
1.1.2 Las colonias israelíes que nos despojan de nuestra tierra, en nombre de Dios o en nombre de la fuerza, controlan nuestros recursos naturales, sobre todo el agua y las tierras agrícolas, privando a centenares de millares de palestinos. Ellas son hoy un obstáculo de frente a toda solución política.
 
1.1.3 La humillación a la que somos sometidos cada día en los puntos de controles militares, para llegar a nuestro trabajo, a nuestras escuelas o a nuestros hospitales.
 
1.1.4 La separación entre los miembros de la misma familia, que hace la vida familiar imposible para millares de palestinos, especialmente cuando uno de los esposos no es portador de una carta de identidad israelí.
 
1.1.5 La libertad religiosa misma, a saber, la libertad de acceso a los Lugares Santos es limitada con el pretexto de la seguridad. Los Lugares Santos de Jerusalén son inaccesibles a un gran número de cristianos y musulmanes de la Cisjordania y Gaza. Inclusive las personas de Jerusalén no hay que decirlo, algunos de nuestros sacerdotes árabes que no pueden entrar a Jerusalén sin dificultad.
 
1.1.6 Los refugiados hacen parte de nuestra realidad. La mayor parte de ellos vive todavía en los campos de refugiados y en situaciones difíciles, inaceptables para seres humanos. Para ellos que esperan su retorno desde hace generaciones: ¿cuál será su suerte?
 
1.1.7 Los millares de prisioneros en las prisiones israelíes hacen ellos también parte de nuestra realidad. ¿Los israelíes mueven el mundo por un solo prisionero y estos millares de prisioneros palestinos en el fondo de las prisiones israelíes, cuándo verán la libertad?
 
1.1.8 Jerusalén es el corazón de nuestra realidad. Ella es al mismo tiempo símbolo de paz y signo de conflicto. Después de que el "muro" ha erigido una separación entre los barrios palestinos de la ciudad, las autoridades israelíes no cesan de vaciarla de sus habitantes palestinos, cristianos y musulmanes. Sus carnés de identidad les son retirados, es decir, su derecho de vivir en Jerusalén. Sus casas son demolidas o confiscadas. Jerusalén, ciudad de la reconciliación se ha convertido en la ciudad de la discriminación y la exclusión, y por ello fuente de conflicto en lugar de ser fuente de paz".

Líderes cristianos palestinos junto al Muro de separación durante la Semana de Oración por la Paz del Consejo Mundial de Iglesias (mayo 2011)

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Secuestrados en Siria

Aunque se produjo hace ya tres meses, el secuestro de los periodistass Javier Espinosa (El Mundo) y Ricardo García Vilanova (fotógrafo freelance) no se ha hecho público hasta hace unos días. También Marc Marginedas (El Periódico) está en manos de grupos islamistas desde hace varios meses. Reproduzco el texto que han firmado varios periodistas -"Pedimos la paz y la palabra"- que trabajan en la zona deseando su pronta liberación.

"Siria es el país más peligroso del mundo para ejercer el periodismo. Desde el inicio de la guerra, más de 55 informadores han sido asesinados y cerca de 40 secuestrados o detenidos. Desde que el  ISIL (Estado Islámico de Irak y Levante)- grupo vinculado a Al Qaeda- apareció en escena en el último medio año, informar sobre el terreno es prácticamente imposible. Los periodistas no somos bienvenidos como ellos mismos han manifestado a través de diferentes redes sociales y medios de comunicación.
 
Ricardo García Vilanova, Javier Espinosa y Marc Marginedas eran conocedores de todos estos peligros y asumían el riesgo que corrían. No por ello dejaron de viajar al país árabe para seguir informando. Cuando el mundo desconocía lo que ocurría dentro de Siria, ellos decidieron adentrarse donde ningún occidental había llegado, aún a sabiendas de que estaban poniendo en riesgo su propia vida. En ese momento, el régimen de Bachar Al Assad perseguía a todo aquel que informase sobre lo que acontecía. Lo siguieron haciendo cuando las amenazas provenían del bando rebelde hoy fragmentado en numerosas facciones, algunas de ellas pertenecientes a Al Qaeda. No son militantes, son periodistas que creen en algo tan necesario como cada vez menos común en este oficio de contar historias: estar en primera línea, en el lugar donde suceden las peores cosas de una guerra. Los tres representan el compromiso, la honestidad y el rigor. Unos valores en decadencia en nuestra profesión.
 
Hoy, su actitud y ejemplo, se han vuelto del revés. Hoy toca convertirles en protagonistas para que alguien entienda que con ellos se han equivocado, que no son espías. Que son sólo periodistas. O para explicarle a quienes los tienen, que los secuestros no sirven más que para correr un velo negro sobre lo que sucede en el terreno. Que tras su secuestro, nadie querrá ir allí a entender lo que sucede.  
 
Todos ellos tenían instinto de reporteros. Periodismo en vena más allá de trabajar para la plantilla de un medio –caso de Marc para El Periódico o Javier para El Mundo- o ejercer como freelance. Ricardo, a pesar de no contar con ningún aval y de tener que lidiar a diario con la tendencia hiperprotectora con la que los medios gestionan sus encargos, siguió haciendo coberturas sin esperar a que se las solicitasen. Sólo entendía la noticia donde suceden las cosas y la vivía de cerca, desde dentro, siempre pegado a su gran angular. Al margen de intereses corporativos o políticos.
 
En uno de sus primeros viajes a Siria, Ricardo recibió una misión por parte de una anciana de Sermen. Su nieto de 15 años acababa de morir por el disparo de un tanque del régimen. Mientras lo enterraba, entre lágrimas, tomó las manos del fotoperiodista. Se las besó y le pidió: ‘Cuenta al mundo cómo nos están matando’. Desde ese día, cada vez que pulsa el botón, lo hace para devolver un trocito de vida a quienes viven rodeados de muerte.
Ricardo García Vilanova y Javier Espinosa han sido secuestrados en Siria
Los que conocemos a Ricardo, sabemos que no va a gustarle nada todo este revuelo. Es un tipo discreto hasta la extenuación. No protesta; no critica; no dice nunca una palabra de más. Sólo actúa. Y lo hace con una fotografía tan subjetiva y extrema, que ante ella no se puede pasar página. Te obliga a detenerte. A observar y pensar. Dicen que los artistas se alimentan del aplauso. Ricardo es un artesano. Un pintor de historias. En sus fotografías, cinceladas con una sensibilidad fuera de lo común, se escuchan los llantos, se oyen las bombas, se huele la sangre y se encoge el alma. Hombre de pocas palabras, poco dado al espectáculo del valor y el reconocimiento, puede decirse que es la antítesis de la modernidad.
 
Plácid García Planas, compañero que ha tomado muchos cafés en las terrazas de Barcelona con Ricardo, nos lo dijo al principio de todo esto: “Ricardo es tan buena persona que no parece periodista”. Quizá por eso acabó haciendo tan buenas migas con Javier Espinosa y comenzaron a viajar juntos. Javier Espinosa, otro ejemplo de esos que, con su discreción y sencillez, dan lecciones de periodismo y vida al tiempo que con una sonrisa nos hacen chiquitos y aprendices a todos los demás.
 
Ninguno de los dos es un kamikaze ni un suicida. No buscan el riesgo por el riesgo ni la adrenalina, no asumen ni un peligro más de los ya abundantes y estrictamente necesarios para contar lo que en un momento determinado hay que contar desde donde hay que contarlo. Los dos sabían perfectamente dónde se metían y eran conscientes de lo que estaban haciendo, cómo lo estaban haciendo y lo que les podía suceder. Porque lo sabían, porque ambos ya han vivido situaciones similares en el pasado y nunca tiraron la toalla, toca respetarlos aún más.
 
Marc Marginedas entiende el periodismo como un acto de libertad absoluto. Como un ejercicio de determinación destinado a cruzar los convencionalismos y contar historias de personas, historias asidas a la calle que demandan una alta dosis de polvo en los zapatos.  Es terco. Nada jamás le ha detenido. Ni las fronteras que los hombres dibujan para encadenar aquello que en realidad les hace humanos; ni los remilgos de aquellos que cultivan la censura ni la mediocridad de quienes gestionan los medios y consideran que la información internacional es un producto caro y de bajo rendimiento e el que o merece la pena gastar. Contra todo lucha desde hace años, comprometido y convencido de que hay miles de historias que contar, pero que si no hay nadie que las narre, es como si en realidad no existieran.
 
El secuestro de Ricardo y de Javier, como el de Marc o el de James Foley, Austin Tice, Didier Françoise, Edouard Elias, Pierre Torres, Nicolas Henin, Bashar Kadumi, Samir Kassab, Ishak Mokhtar,  Magnus Falkehed  o Niclas Hammarström y el de los demás periodistas que cubrían la guerra siria hasta que alguien decidió taparles la boca no sólo va contra ellos, va contra la posibilidad de que los ciudadanos del mundo sepan lo que está pasando. Se llama libertad de prensa y en última instancia, democracia.
 
Es importante que sigan existiendo unas reglas que le permitan al mundo saber lo que sucede en las guerras. Por eso, pero sobre todo porque les esperan sus familias y sus amigos".

viernes, 6 de diciembre de 2013

El laberinto egipcio

La pasada semana el comité constitucional aprobó el borrador de Constitución que, en el plazo de un mes, será sometido a referéndum en Egipto. Es un nuevo paso hacia la normalización que ya aparecía contemplado en la hoja de ruta que se estableció  tras el golpe militar del 3 de julio. En el nuevo número de esglobal, Ignacio Rupérez intenta aportar algo de luces a la caótica situación en la que se encuentra sumido el país: "Egipto: otro general en otro laberinto".
 
"(...) Nunca en su historia reciente Egipto se había encontrado tan polarizado en la política y en la sociedad, tampoco se había hecho tan rutinaria y usual la violencia, ni las trincheras de los partidarios de los Hermanos Musulmanes y Morsi y las defendidas por quienes respaldaron el golpe militar han sido tan profundas. Se trata, sin embargo, de un golpe que indudablemente ha recibido un destacado apoyo entre los egipcios, así como en terceros países del Golfo Pérsico y Occidente -Arabia Saudí y Estados Unidos por ejemplo-. Más de una vez han celebrado la actuación de los militares, aunque hayan condenado la brutalidad de la represión ulterior, hayan evitado recordar esa legitimidad democrática de la que todavía se jactan los Hermanos Musulmanes y hayan recomendado que no se les castigue demasiado, facilitando su retorno a la escena política. De esta manera aparece de nuevo el buen golpe militar, como el de Argelia en 1992, pero esta vez se aseguraran de que no se prolongue con una larga y sangrienta guerra civil. Toda una posibilidad trágica que debe eliminarse con férrea decisión.
 
Diversos actores, motivos variados
No hay homogeneidad en el bloque que respaldó el golpe, como tampoco la hay  entre los partidarios de Morsi. No se trata por tanto, o tan solo, de un enfrentamiento   entre islamistas y no islamistas, los hay en ambos bandos y contra Morsi figuran islamistas que son serios enemigos políticos de los Hermanos Musulmanes y del Partido Libertad y Justicia, como los salafistas del Partido Al Nur. Además, entre los que se encuadraron en la protesta del Frente de Salvación Nacional y el movimiento juvenil Tamarrod, como antes en Kafiya, bullían los que previamente se movilizaron contra los militares que sucedieron a Mubarak en el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Durante todo el año y hasta el golpe militar del 3 de julio estos movimientos consiguieron organizar una operación gigantesca y masiva de clamor exasperado contra el Gobierno Morsi, en una proteica alianza de musulmanes y cristianos, militantes de izquierda y hombres de negocios, elites y clases medias, liberales y restos de la administración del régimen de Mubarak, los servicios de seguridad y la judicatura.   
 
Pluralidad de apoyos y heterogeneidad en los participantes se reflejan en las intenciones y motivos que confluyeron contra Morsi. Tal variedad no dejará de manifestarse, incluso de manera contradictoria y conflictiva, a lo largo de esta segunda transición y a la vista del calendario previsto para la normalización política del país. No todos leen los documentos de la misma manera, ni tampoco los interpretan en el mismo sentido. Asimismo, no tiene igual naturaleza el apoyo prestado por Arabia Saudí a favor del golpe de Estado, recelosa de los Hermanos Musulmanes y de la eventual extensión de la influencia iraní en Oriente Medio, que el consentimiento de Estados Unidos en mantener buenas relaciones con los militares de Egipto. Hecho explicable por la elevadísima importancia de las buenas relaciones con Israel, el paso libre por el Canal de Suez, la seguridad en el Sinaí y la cooperación antiterrorista, siendo las fuerzas armadas de ese país el único elemento con el que Washington conservan una influencia sólida y constante.
EGIPTO
Vencedores y vencidos
Desde el golpe hasta la reaparición de Morsi a principios de noviembre no han cesado las drásticas operaciones de los servicios de policía y seguridad contra dirigentes y militantes de los Hermanos Musulmanes, intensificándose también las realizadas en la Península del Sinaí y la Franja de Gaza. Quiere esto decir que al menos hasta ahora no ha habido por parte de las autoridades egipcias una actitud o una política de reconciliación e inclusión, como tampoco hubo una voluntad política de diálogo y acercamiento entre el Gobierno de Morsi y la oposición en los meses que procedieron  al golpe, ni cuando se produjo éste. Sin éxito se barajó entonces la posibilidad de salvar la cara y la dignidad del entonces presidente Morsi, de ser depuesto en el cargo para después dimitir, de consensuar el nombramiento de un nuevo primer ministro y un gobierno de coalición, para proceder a la reforma de la Constitución y a la convocatoria electoral en un clima mas distendido del que se ha venido enrareciendo. Por el contrario, a partir del golpe parece instalada en Egipto una dinámica de vencedores y vencidos dispuesta a aplastar a los Hermanos Musulmanes.
 
Esta dinámica va en paralelo a cierta sensación de que en Egipto y en nombre de la estabilidad se habría restablecido finalmente una especie de status quo de resonancias que no son agradables para todos, en especial para quienes se congregaban clamando por un cambio democrático en la Plaza de Tahrir en los primeros meses de 2011. Se superpone asimismo tal dinámica a un panorama nacional en el que se registra una erosión muy visible y peligrosa en la credibilidad y la legitimidad de las principales instituciones públicas, en especial las relacionadas con la justicia y la seguridad. En todas parece que se ha tomado partido por uno y se estarían ajustando cuentas con el otro. Ya en la primera transición en egipcia la intensidad de la protesta contra Mubarak sirvió para silenciar que el desenlace de su derrocamiento se produjo con la actuación de los militares; algo parecido habría ocurrido en lo que se refiere al episodio Morsi. Esta vez convendría no olvidar que, pese a la poca calidad de su actuación gubernamental, fue elegido en las urnas y derrotado en las calles. Si bien es verdad que su mal gobierno registró un rechazo generalizado y transversal, a los Hermanos Musulmanes, se les llame de una u otra manera, en modo alguno ni por mucho tiempo se les puede evitar en la política y en la sociedad de ese país".

jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Iraquización de Líbano?

Tras el atentado contra la embajada iraní en Beirut y el asesinato de uno de los máximos dirigentes militares de Hezbollah, Amaia Goenaga publica en el Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán (OPEMAM) el análisis "¿Hacia la iraquización de Líbano?". De lo que no hay duda es que la injerencia en Siria le está pasando factura a Hezbollah, que sigue empeñado en acusar a Israel, a pesar de que todo parece indicar lo contrario.

"El pasado 19 de noviembre de 2013 la embajada iraní en Beirut, situada en los suburbios del sur de la capital (territorio de Hezbolá) sufría dos atentados suicidas que acababan con la vida de 23 personas. Este es el tercer atentado de gran envergadura que sufre el Líbano en los últimos meses. A principios de agosto de 2013 los suburbios chiíes de la capital sufrían otro atentado con coche bomba que causó más de veinte muertos, y varias semanas después dos coches bomba explotaban frente a sendas mezquitas salafistas en Trípoli causando 43 muertos.

El atentado ha sido reivindicado, vía Twitter, por las brigadas de Abdullah Azzam, un grupo yihadistas de la órbita de Al Qaeda, creado en Iraq en 2009 por Saleh al-Qarawi. La implantación de este grupo en Líbano se remonta a 2009 . Desde el estallido de la crisis siria la organización yihadistas ha ganado cierta de visibilidad en espacio público, al igual que todo el salafismo libanés, debido a su activismo en defensa de la revolución y contra Hezbolá e Irán (...).

Tanto Hezbolá como las autoridades iraníes han acusado a Israel de estar detrás de todo lo ocurrido, recurriendo a teorías conspiratorias que presentan el ascenso del salafismo radical como un plan israelí. Sin embargo, parece obvio que el atentado es una respuesta a la actual ofensiva del régimen sobre Qalamun, en Siria. Qalamun, que está, por ahora, en manos rebeldes, se encuentra a pocos kilómetros de la frontera libanesa, y es un enclave estratégico situado en la ruta que une Damasco con el Líbano y con Homs. La pérdida de esta zona supondría un golpe casi irreversible para la estrategia de la oposición en el centro del país.
Policías inspeccionan el lugar (Foto: EFE)
La prensa lleva semanas anunciando una batalla decisiva en Qalamun, comparable a la batalla de Qusair. Sin embargo, los medios más afines al régimen, citando fuentes de Hezbolá y del mismo régimen, aseguran que no hay una ofensiva declarada en la zona, sólo enfrentamientos aislados entre fuerzas del régimen y la oposición. Pero indicios como la llegada masiva de refugiados a la región libanesa de Arsal en las últimas semanas, hacen pensar que efectivamente algo se mueve en la zona. No obstante, esta nueva ofensiva se habría planteado de forma muy distinta a la de Qusair, parece que tendrá una intensidad menor, siguiendo una estrategia adaptada a la compleja orografía de la zona y por tanto será menos visible. Además hay un deseo evidente de esconder o disimular la implicación de Hezbolá en esta batalla.

Esta zona es especialmente sensible en lo respecta al Líbano, por la estrecha relación que mantiene con la región de Arsal, un enclave suní en el valle de la Bekaa totalmente implicado con la causa de la insurgencia siria desde los primeros estadios de la revolución. Por eso son muchas las voces que consideran que una escalada bélica en Qalamun extenderá el conflicto a la zona de Arsal y de ahí al resto del país. De hecho, varios grupos salafistas y yihadistas, tanto en Líbano como en Siria, llevan semanas advirtiendo a Hezbolá de que su implicación en esta batalla tendrá respuesta y que ésta será fatal para el Líbano.

La implicación de Hezbolá en la guerra siria genera odio y frustración entre los islamistas suníes, y también entre parte importante de la comunidad suní. Ven el conflicto como un complot del régimen y del eje chií para matar suníes. Tras el reconocimiento oficial de la implicación de la organización en la guerra, durante la batalla de Qusair, Hezbolá recibió amenazas similares. Estas se concretaron en el atentado de Dajieh y otros hechos que no podemos enumerar aquí, pero en líneas generales las consecuencias para el país no fueron demasiado graves y Hezbolá salió muy fortalecida de aquella victoria. Sin embargo, los avances del régimen y el triunfalismo de Hezbolá durante estos meses no han hecho más que incrementar la frustración de estos sectores, lo que los convierte en actores realmente peligrosos (...)".

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Hezbollah en Oriente Medio

Hace unos días el canal de televisión libanés al-Manar entrevistó al número dos de Hezbollah Naim Qasem, que presentó la posición de su movimiento ante la guerra siria, el proceso de paz y la creciente inestabilidad en Líbano (ayer fue asesinado uno de los líderes militares de la Resistencia Islámica Hasan Laqqis, como informa al-Nahar). Encuentro la entrevista en la sección en español de la propia web de al-Manar.
 
"P: Comencemos por el Acuerdo de Ginebra sobre el programa nuclear iraní. ¿Cómo ve Hezbolá este acuerdo?
 Este acuerdo ha logrado realmente evitar una nueva guerra en la región. Él ha permitido a la República Islámica de Irán entrar en el club de las naciones que disponen de un programa nuclear y ha colocado a ese país en el nivel de las grandes potencias, lo cual constituye un paso considerable en el proceso que vive todo el Oriente Medio. Las repercusiones de este acuerdo se harán sentir, pues, en toda la región, puesto que él abre la vía a otros acuerdos, provisionales o definitivos.
 
La conclusión del acuerdo pone de manifiesto el estado de debilidad de EEUU después de la serie de debacles que ha sufrido en la región. Esto ha llevado a los norteamericanos a buscar otras vías para hacer efectivos sus proyectos. El hecho de que EEUU haya reconocido los derechos nucleares iraníes como solución es porque esto es para ellos el menor de los males. La Administración estadounidense se ha encontrado ante dos opciones: una guerra cuyos resultados eran desconocidos o mantener una situación en la que las sanciones impuestas a los iraníes les ha llevado a buscar otras alternativas que han puesto de manifiesto su potencia.
 
P: Justo en lo que se refiere a la causa palestina, ¿piensa que las negociaciones israelo-palestinas lograrán un acuerdo?
R : Si se trata de las negociaciones israelo-palestinas que se hayan en curso parece que hay una voluntad real por parte de EEUU de resolver este tema, pero sin querer imponer una solución a los israelíes. Los norteamericanos contemplan el interés de Israel desde una perspectiva diferente a la del actual gobierno israelí y creen que el caos que existe en la región y la situación explosiva en Palestina desestabilizan a la entidad sionista.
Por su parte, los israelíes no están dispuestos a hacer concesiones a los palestinos y creen que su poder y el apoyo internacional les permitirán extraer de los palestinos lo que quieran, lo cual parece diferir de la visión estadounidense.
En lo que se refiere a los palestinos, ellos ya no tienen nada que conceder. Ellos están en una situación que no les permite hacer más concesiones.
 
P : ¿Y los estados árabes?
R :  En cuanto a los estados árabes cabe decir que ellos vendieron hace mucho tiempo la causa palestina -desde hace décadas en realidad- y todas las conferencias que han sido organizadas lo fueron para dar una cobertura a un compromiso que favorezca a Israel, ya que ellos no buscan en modo alguno recuperar Palestina y están dispuestos incluso a perder la totalidad de la misma.
P: Con respecto a Siria, queremos pararnos en la cuestión de la presencia de los grupúsculos takfiris de Al Qaida en ese país, que sólo es posible gracias a la luz verde norteamericana. ¿Cuál es la relación que les une a EEUU?
R : La relación entre EEUU y ciertos países árabes, por un lado, y los grupos takfiris, por otro, es una relación de cruce de intereses. Esta corriente no está con nadie. Su llegada a Siria era necesaria porque la cohesión del Ejército sirio impuso a los países que conspiraban contra siria la necesidad de militarizar a la oposición, que era relativamente débil en el plano interno. Esto abrió la puerta a individuos de unos 80 países que querían ir a Siria.
Al mismo tiempo, los norteamericanos querían reunir a los miembros de Al Qaida en Siria con el propósito de acabar con ellos después de que hubieran cumplido su misión. Los combatientes de Al Qaida han ido así a Siria desde las cuatro esquinas del mundo, pero ellos se han vuelto más fuertes de lo que estaba previsto. EEUU sabe muy bien que Al Qaida no puede ser un proyecto político en sus manos y que es sólo útil en cuanto que proyecto destructor, que pueda crear el clima político deseado por los estadounidenses antes de que sea eliminada.
Justamente en Siria, esta presencia ha llevado a la exacerbación de los sentimientos comunitarios y de incitación sectaria que promueven ciertos líderes religiosos. La campaña para “confesionalizar” el conflicto está patrocinada por los círculos de poder estadounidenses, israelíes y árabes, a los que perjudicaría una solución que pueda servir a la nación, a su pueblo y a la causa palestina.
 
 
P: ¿Cómo se presenta el equilibrio de fuerzas sobre el terreno en la actualidad en Siria?
R: En Siria, es el Ejército sirio el que tiene la ventaja y la prueba son los recientes logros conseguidos sobre el terreno. Ésta es la razón que ha llevado a los norteamericanos a apoyar la Conferencia de Ginebra-2. Además, el Ejército sirio mantiene una cohesión, a diferencia de la oposición que está muy dividida y cuyos grupos luchan unos contra otros en algunas regiones. Esto es otra causa que ha llevado a los estadounidenses a aceptar la realización de la Conferencia de Ginebra-2.
Esta postura es contraria a la de los dirigentes del Golfo que se niegan a todo compromiso que pueda favorecer al régimen, que ellos quieren destruir a toda costa. Ellos han pedido tiempo a los estadounidenses para poder cambiar la situación sobre el terreno, pero hasta el presente han fracasado. Según nuestras informaciones, ellos pidieron un segundo plazo de dos meses y, de éstos, ya no queda más que uno. Ellos apuesta no sólo por un cambio militar sobre el terreno, sino también por una incapacidad de Siria de salir adelante económicamente. Sin embargo, ellos descubrirán en el transcurso del segundo mes que ambos cálculos han demostrado ser equivocados.
Uno de los puntos débiles de la oposición es que son los grupos takfiris los más poderosos sobre el terreno y los más extendidos. Sin embargo, ellos no estarán presentes en Ginebra-2, lo que quiere decir que los que se presenten en la conferencia no podrán poner en práctica aquello a lo que se comprometan.
Una de las razones por las que el ESL y el EIIS se matan entre sí es debido a la promesa de un país del Golfo a los estadounidenses de reforzar el poder del ESL en contra del EIIS antes de la conferencia". 

lunes, 2 de diciembre de 2013

La derrota de Israel

M´Sur publica la lectura que hace Uri Avnery sobre el pacto entre el G5+1 e Irán en torno a su programa nuclear. El artículo, que lleva por título "La derrota", analiza el deterioro de las relaciones entre EEUU e Israel y el progresivo aislamiento de Netanyahu en la región.
 
"Irán es el gran vencedor. Se le ha dado una cálida bienvenida, al regresar a la familia de las naciones civilizadas. Su moneda, el rial, se está disparando. Su prestigio y su influencia en la región se han vuelto enormes. Sus enemigos en el mundo musulmán, Arabia Saudí y sus satélites del Golfo, han quedado humillados. Es inimaginable ya que nadie, tampoco Israel, dé un golpe militar contra Irán.
 
Ha desaparecido la imagen de Irán como una nación de ayatolás locos, que tanto fomentaron Netanyahu y Ahmadineyad. Irán parece ahora un país respetable, dirigido por líderes sobrios y astutos.
 
El gran perdedor es Israel. Se ha ido colocando en una posición de aislamiento total. Sus exigencias se han ignorado, sus amigos tradicionales se han distanciado. Pero sobre todo, su relación con Estados Unidos ha sufrido serios daños.
 
Lo que hacen Netanyahu y Cía es casi increíble. Están sentados en una rama muy alta y están muy entregados a la tarea de aserrar la rama (...).
Los políticos israelíes, como la mayoría de sus colegas en otras partes del mundo, no tienen mucha idea de la historia mundial. Son ratones de partido que pasan su vida tejiendo intrigas políticas. Si hubieran estudiado Historia no habrían construido la trampa para ellos mismos en la que han caído ahora.
 
Me siento tentado a presumir con que hace ya dos años escribí que un ataque militar, cualquier ataque, sea por Israel o por Estados Unidos, es imposible. Pero no era una profecía inspirada por alguna deidad desconocida. Ni siquiera hacía falta ser especialmente inteligente. Era simplemente el resultado de echar una ojeada al mapa. El Estrecho de Ormuz.
 
Cualquier acción militar contra Irán iba a llevar, sí o sí, a una guerra mayor, algo en la categoría de Vietnam, junto al colapso del abastecimiento de petróleo en el mundo. Incluso si el público estadounidense no hubiera estado tan cansado de las guerras, para empezar una aventura de este calibre no sólo hacía falta ser idiota, sino prácticamente loco.
 
No es que la opción militar se haya quitado ahora “de la mesa”: nunca estuvo “encima de la mesa”. Era una pistola sin cargar, y los iraníes lo sabían muy bien.
 
El único arma cargada eran las sanciones comerciales. Éstas hacían sufrir al pueblo. Y eso convenció al guía supremo, Ali Husseini Jamenéi, de cambiar el régimen arriba abajo e instalar un nuevo presidente, muy distinto al anterior.
 
Los norteamericanos se dieron cuenta y actuaron en consecuencia. Netanyahu, obsesionado con su bomba, no se dio cuenta. Lo que es peor, aún no se ha dado cuenta (...)".

viernes, 29 de noviembre de 2013

La sociedad civil en el Norte de África

Icaria Editorial acaba de publicar el libro Sociedad civil y transiciones en el Norte de África, editado por Encuentro Civil EuroMediterráneo. Contiene informes-país sobre Egipto, Marruecos, Túnez y Argelia y podrá descargarse de manera gratuita en formato pdf en mi perfil de academia.edu. En él escriben Awatif Ketiti, Erika Cerrolaza y Jesús García-Luengos. Laurence Thieux, además de haber coordinado todo el proyecto, redacta las conclusiones.
 
Mi artículo se dedica a "La sociedad civil egipcia tras la Primavera Árabe". A continuación os incluyo el prólogo de mi artículo recomendando la lectura del libro en su conjunto.
 
"En los dos últimos años y medio, Egipto ha experimentado radicales transformaciones en el ámbito sociopolítico. La Revolución del 25 de Enero de 2011 provocó la caída del presidente Hosni Mubarak y el inicio de una confusa fase de transición repleta de altibajos que situó al Partido de la Justicia y la Libertad (PJL), marca política de los Hermanos Musulmanes (HHMM), al frente del aparato legislativo (tanto la Asamblea Constituyente como la Asamblea Consultiva) y ejecutivo. El 3 de julio de 2013, el presidente Mohamed Morsi fue derrocado por un golpe militar que contó con un amplio respaldo social y político.

Aunque las organizaciones de la sociedad civil (OSC) no jugaron un papel central en las movilizaciones antiautoritarias, sí que las acompañaron y las secundaron. Probablemente su papel ha sido mayor del reconocido hasta el momento, ya que en el curso de las últimas tres décadas han desarrollado una labor imprescindible al denunciar las prácticas autoritarias de Mubarak y defender las libertades públicas. Como afirma Negad El-Borei, exsecretario general del Egyptian Human Rights Organization (EHRO), “ningún martillo, por muy fuerte que sea, puede romper una pieza sólida de roca, pero gotas de agua pueden llegar a erosionarla con el transcurso del tiempo. Hemos trabajado duro durante los últimos 25 años emitiendo declaraciones públicas y formando a miles de jóvenes con el fin de hacer la revolución posible” (El-Borei, 2011).
La activista Nawla Darwiche, directora del New Women Foundation (NWF), coincide en este diagnóstico e interpreta: “Personalmente creo que las organizaciones de derechos jugaron un papel determinante en la preparación de la revolución, porque si observas sus reivindicaciones son exactamente las mismas de dichas organizaciones durante la época de Mubarak. Si hablas de dignidad humana y justicia social es exactamente lo que defendían las organizaciones de derechos humanos, incluidos los derechos sociales y económicos”[1].

La victoria electoral del PJL en las elecciones legislativas de 2011 y presidenciales de 2012 provocó una inusitada concentración de poderes en manos del presidente Mohamed Morsi, especialmente tras el decreto presidencial del 22 de noviembre que le concedió poderes prácticamente absolutos y plena inmunidad. Esta decisión polarizó a la sociedad egipcia y rompió los canales de diálogo que hasta el momento habían mantenido los sectores islamista y secular. Al respecto, Gamal Eid, director de Arabic Network for Human Rights Information (ANHRI), interpretaba que “tras este decreto llegamos a la conclusión que estábamos ante una nueva dictadura que pretendía controlar el gobierno, el Parlamento y la judicatura. Hemos pasado de la dictadura de Mubarak a la del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA) y los HHMM”[2].

La creciente polarización de la sociedad egipcia y el progresivo deterioro de la situación económica llevaron al país al borde del colapso. Kamal Abu Eita, diputado por el Partido Karama en la Asamblea Constituyente, resumía esta delicada situación de la siguiente manera: “Mubarak amenazó ‘yo o el caos’, mientras que la máxima de Morsi parece ser ‘yo y el caos’”[3]. Ante esta situación, diversas voces llamaron a una intervención militar para desalojar del poder a los HHMM. El sociólogo Saad Eddin Ibrahim, exdirector de Ibn Khaldun Center for Development Studies, reclamó el retorno de los militares durante un periodo transitorio y la convocatoria de unas nuevas elecciones presidenciales[4], lo que finalmente acontenció el 3 de julio de 2013".

En mi intervención en Casa Árabe hace unas semanas podéis encontrar un resumen de mi trabajo.


[1] Entrevista personal con Nawla Darwiche, 9 de abril de 2013.
[2] Entrevista personal con Gamal Eid, 10 de abril de 2013.
[3] Entrevista personal con Kamal Abu Eita, 10 de abril de 2013.
[4] Al-Youm al-Sabaa, 5/4/2013.