viernes, 29 de octubre de 2010

Irak tras EEUU

International Crisis Group dedica un nuevo informe a la situación de Irak bajo el título “Loose Ends: Iraq’s Security Forces Between U.S. Drawdown and Withdrawal” dedicado a la situación de sus fuerzas armadas, que tendrán que asumir cada vez un mayor peso para garantizar la seguridad del país una vez que EEUU ha reducido su presencia en el país a 50.000 efectivos. El informe señala que dichas fuerzas “se han hecho más efectivas y profesionales y son capaces de enfrentarse a lo que resta de la insurgencia, pero todavía carecen de cohesión”.


"Un síntoma de la fractura política de Irak y de las profundas divisiones etno-sectarias es que el Ejército y la policía siguen estando excesivamente fragmentadas, su lealtad es incierta y su capacidad para sobrellevar una prolongada y más intensa lucha por el poder está por ver. El primer ministro Nuri al-Maliki ha tomado medidas para hacer valer su autoridad sobre el aparato de seguridad, en particular mediante la creación de nuevos órganos responsables sólo ante sí mismo. Un asunto vital para los líderes políticos iraquíes es alcanzar un acuerdo sobre la creación de unos aparatos de seguridad y policiales responsables y sujetos a un supervisión efectiva”.

"La estructura de las fuerzas de seguridad iraquíes refleja tanto la forma en qué fue creada como el carácter del sistema político. Ex elementos del régimen, miembros de las milicias, antiguos insurgentes y fuerzas kurdas se integraron por igual en las fuerzas de seguridad que pronto se convirtieron en fuente de competición de los diferentes grupos étnicos, sectarios y políticos. El resultado fue un conjunto de paralelas que no coordinaban sus tareas ni compartían informaciones de inteligencia ni tampoco tenían una misma visión. Una severa crisis política durante el actual proceso de formación del nuevo gobierno, por ejemplo, o sobre las futuras elecciones podría repercutir tener efectos sobre todas las instituciones estatales, incluidas las fuerzas de seguridad”.

lunes, 25 de octubre de 2010

Armas españolas para Arabia Saudí

Si hace unos días nos desayunábamos con la noticia de que Arabia Saudí adquiriría en las próximas dos décadas armamento de EEUU por un valor de 43.000 millones de euros, hoy nos enteramos de que España también intenta cerrar la venta de dos centenares de tanques Leopard por otros 3.000 millones. 

El Departamento de Estado norteamericano informó que vendería, plácet del Congreso por medio, 84 nuevos aviones de combate F-15 (así como renovaría otros 70), 70 helicópteros de ataque Apache, 36 AH-LM, 72 Black Hawk y 36 Little Birds. El segundo responsable del Pentágono, Colin Kahl, manifestó al respecto: "Es un poderoso símbolo de la robusta relación estratégica entre EE UU y Arabia Saudí". En lo que no entró el responsable americano es en que la venta, la mayor de la historia militar del Pentágono, parece más bien parte del impuesto revolucionario que EEUU exige cada pocos años  para garantizar la perduración de la anacrónica dinastía saudí en un matrimonio de conveniencia que nadie parece cuestionar, a día de hoy, ni en Washington ni en Ryad. Los interesados  pueden leer el artículo Saudi Arabia and United States (1931-2002) de Josh Pollack.

Por su parte, España confía en cerrar durante la próxima visita del príncipe saudí Jaled bin Sultan, segundo del Ministerio Defensa saudí, la venta de entre 200 y 270 carros de combate Leopard 2E por parte de la empresa General Dynamics-Santa Bárbara Sistemas por un valor de 3.000 millones de dólares. Este contrato, todavía por cerrar, cuenta con los auspcicios del Ministerio de Defensa y de la Casa Real, que parecen ignorar la sistemática violación de los derechos humanos por parte de Arabia Saudí. 



Según el Informe de 2009 de Amnistía Internacional, más de 9.000 personas fueron encarceladas sin juicio entre 2003 y 2007 aludiendo a razones de seguridad, entre ellos numerosos defensores de los derechos humanos y activistas críticos con el gobierno. Además la libertad de expresión, de credo, de asociación y de reunión están completamente restringidas y la mujer padece una permanente discriminación, por no entrar en la situación de los inmigrantes o de los refugiados. El informe también denuncia que las torturas de los detenidos son sistemáticas y gozan de absoluta impunidad. Durante el 2009 fueron ejecutadas 102 personas.

Arabia Saudí no es el único país con un déficit claro de libertades con el que España cierra acuerdos militares. Israel, país que ocupa ilegalmente territorios palestinos y sirios desde 1967 y somete a cientos de miles de palestinos, también mantiene estrechos vínculos con la industria militar española, tal y como ha estudiado de manera pormenorizada Alejandro Pozo Martín: España-Israel. Relaciones en materia militar, armamentística y de seguridad.




domingo, 24 de octubre de 2010

Wikileaks debilita a Maliki

Las filtraciones de Wikileaks sobre la posguerra en Irak amenazan con derribar al gobierno iraquí. El actual primer ministro Nuri al-Maliki, que pretendía revalidar su puesto, puede ser uno de los principales damnificados por las recientes revelaciones. Debe recordarse que las elecciones legislativas celebradas el 7 de marzo se saldaron con la victoria de Iraqiya, la formación dirigida por Iyad Alaui, que obtuvo dos escaños más que Estado de Derecho, la formación de Maliki, aunque no ha podido formar gobierno por el escaso entusiasmo que suscita su programa nacionalista entre las formaciones chiíes y kurdas.


Algunos de los 400.000 documentos desclasificados confirman lo que era un secreto a voces: que Maliki habría dado luz verde a la formación de escuadrones de la muerte que tuvieron un destacado papel en la violencia sectaria que estalló en 2006 tras la voladura de la Mezquita Dorada de Samarra, santuario de los imanes chiíes Ali al-Hadi y Hasan al-Askari, el 22 de febrero de 2006. Debe recordarse que después de este suceso el Ejército del Mahdi, aliado del Maliki en aquel entonces, atacó los barrios sunníes de Bagdad, prendiendo fuego a decenas de mezquitas y comercios y secuestrando a sus residentes. Estos hechos ocasionaron a su vez la violenta respuesta de las Brigadas de la Muerte sunníes, que organizaron  ataques contra la población chií. 


La violencia azuzó las diferencias étnicas y confesionales, motivando la aparición de distintas milicias y grupos paramilitares sunníes, chiíes y kurdos, que llevaron a cabo operaciones armadas siguiendo la práctica del “ojo por ojo, diente por diente”. En esta guerra de todos contra todos, barrios enteros y pueblos completos fueron desalojados en operaciones de limpieza con el propósito de crear zonas homogéneas desde el punto de vista étnico-confesional. Un total de cinco millones de iraquíes se vieron obligados a abandonar sus hogares (sobre este asunto puede leerse mi artículo "La crisis de los refugiados iraquíes").

Las poblaciones y los barrios mixtos dejaron de serlo, ya que los árabes sunníes fueron expulsados de las zonas de mayoría chií y los chiíes lo fueron de las zonas dominadas por los sunníes. En un marco más amplio, también los perjudicados por las operaciones de limpieza étnica fueron los propios árabes frente a los kurdos. Independientemente de su credo, muchos árabes reasentados en las diversas campañas de arabización emprendidas por Saddam Husein en las décadas de los setenta y ochenta fueron expulsados de las zonas kurdas. También las minorías (entre ellos los cristianos, los turcomanos, los yazidis y los palestinos), que carecían de un escudo de protección tribal, fueron blanco de la violencia y debieron abandonar sus hogares. En su fase más destructiva, incluso milicias de una misma confesión llegaron a la hostilidad y el combate abierto, como sucedió con los enfrentamientos entre el Consejo Supremo de la Revolución Islámica y el Ejército del Mahdi en ciudades sureñas como Basora; o entre los líderes tribales sunníes y los combatientes de Al-Qaeda en las provincias de Anbar, Salah al-Din y Diyala.

viernes, 22 de octubre de 2010

¿Negociar o no negociar?

A pesar de las intensas presiones ejercidas por la Administración de Barack Obama, la OLP ha decidido mantener congeladas las negociaciones que desarrollaba con el gobierno israelí. El negociador palestino Nabil Shaaz ha señalado que las negociaciones no se romperán definitivamente hasta, al menos, que se celebren las elecciones de renovación del Congreso y Senado norteamericanos. De esta manera pretende que Obama pueda presentarse ante los electores con la ficción de que el proceso de paz se mantiene con vida.


Como advirtiera en varias ocasiones la OLP, las negociaciones directas se interrumpirían en el caso de que Israel construyese nuevos asentamientos sobre los Territorios Ocupados. Benjamin Netanyahu, que parece mantener la misma estrategia que en su primera legislatura para impedir que Jerusalén Este se convierta algún día en capital de un Estado palestino, ha suspendido la moratoria que había mantenido durante los diez meses anteriores. De esta manera se da un paso hacia delante y cinco hacia atrás.

Es difícil imaginar que los contactos entre israelíes y palestinos lleguen a buen puerto, dado que para aplaudir hacen falta dos manos y la parte israelí no tiene la menor intención de retirarse de Cisjordania y mucho menos de Jerusalén Este y de su entorno, con lo cual la creación de un Estado palestino viable no parece factible en el corto plazo, al menos mientras la comunidad internacional no se decida a presionar activamente al gobierno israelí para que cumpla, de una vez por todas, las resoluciones internacionales.

Para torpedear el proceso de paz, Netanyahu sigue una estrategia por todos conocidas. Más y más concesiones a la parte palestina. En su discurso en la Universidad de Bar Ilan el junio pasado exigió entre otras cosas:

1)   Reconocimiento de Israel como Estado judío: “Un requisito fundamental para finalizar el conflicto es el reconocimiento público, vinculante e inequívoco palestina de Israel como Estado del pueblo judío… En este país vive una gran comunidad palestina. No queremos gobernar sobre ellos, no queremos regir sus vidas, no queremos imponerles nuestra bandera ni tampoco nuestra cultura”.
2)   Renuncia al retorno de los refugiados: “Debería darse un reconocimiento explícito de que el problema de los refugiados palestinos se resolverá fuera de las fronteras de Israel”.
3)   Desmilitarización del Estado palestino y control fronterizo. Un “territorio bajo control palestino sin Ejército, sin control de su espacio aéreo y con medidas de seguridad efectivas para prevenir el contrabando de armas a su territorio… Obviamente los palestinos no tendrán capacidad para establecer pactos militares. Sin esta condición, tarde o temprano, estos territorios se convertirían en otro Hamastan”.
4)   Jerusalén como capital eterna e indivisible de Israel: “Jerusalén debe permanecer con la capital unida de Jerusalén con libertades religiosas para todos los credos”
5)   Anexión de los bloques de asentamientos y de los recursos naturales: “La cuestión territorial tendrá que ser discutida en un acuerdo definitivo. Al mismo tiempo, no tenemos la intención de edificar nuevos asentamientos o expropiar territorio adicional para los asentamientos existentes”.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Qué piensan los árabes?

La Universidad de Maryland y Zogby International han publicado recientemente la 2010 Arab Public Opinion Poll, dirigida como las anteriores por Shibley Telhami. Un total de 3.976 personas de seis países árabes (Egipto, Arabia Saudí, Marruecos, Líbano, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos) respondieron a las preguntas de la encuesta anual.


Con respecto a la encuesta del año anterior se aprecia un notable deterioro de la imagen del presidente Barack Obama. Sólo un 20% de los encuestados considera positiva su imagen frente a un 62% que la considera negativa (en 2009 los índices eran 45% y 23%, respectivamente). En 2009 un 51% era optimista ante la política de EEUU en Oriente Próximo, posiblemente por la proximidad de su discurso de El Cairo, mientras que en 2010 el porcentaje desciende vertiginosamente hasta el 16%. Ello puede interpretarse como una reacción ante el inmovilismo de la política norteamericana hacia el conflicto palestino-israelí y los nulos avances registrados en el proceso de paz.
De hecho, el 61% de los encuestados indicaron que su principal motivo de descontento era su actitud ante el conflicto (por un 27% que castigaban su política en Irak). Cuando se pregunta qué pasos contribuirían a mejorar la imagen de EEUU en el mundo árabe, un 54% se decanta por un acuerdo de paz israelo-palestino, un 45% por la retirada de tropas de Irak, un 43% por la congelación de la ayuda a Israel y un 35% por el desmantelamiento de las bases norteamericanas en la península Arábiga.

Algunos datos curiosos son el desplome del apoyo árabe a Hamas, que del 22% de 2009 pasa al 13%, algo que se podría atribuir al aumento de la solidaridad con el movimiento islamista tras la campaña israelí contra la Franja de Gaza (Plomo Fundido) a principios del pasado año. También se constata un descenso del apoyo a Fatah (del 12% al 7%), lo que puede interpretarse como un voto de castigo ante su incapacidad para impulsar la creación de un Estado palestino a pesar de su apuesta por las negociaciones. El líder palestino más admirado es el dirigente islamista Jalid Mashal (17%), por delante de Mahmud Abbas (15%), Marwan Barguzi (13%) y Ismael Haniye (13%), todos ellos muy por delante del primer ministro Salam Fayad (6%), protegido por los países occidentales.

Además un 53% apuesta por la creación de un gobierno de unidad nacional palestino, opción vetada por el Cuarteto (en el que toman parte tanto EEUU como la UE, así como Rusia y la ONU). Un 18% considera que la ONU debería imponer a Israel la creación de un Estado palestino por sólo un 13% que considera que debería ser EEUU quien entonase la voz cantante.

viernes, 15 de octubre de 2010

¿Un Irán nuclear?

En su edición de hoy, el diario El País publica un interesante artículo de Luciano Zaccara, director del Observatorio Electoral del TEIM de la Universidad Autónoma de Madrid, bajo el título "Ahmadineyad y las sanciones" en el que cuestiona el efecto que tendrán las sanciones en el programa nuclear iraní. A continuación algunos de sus extractos:

"En los círculos diplomáticos y académicos iraníes se recuerda la existencia de esa misma política reactiva de Estados Unidos hacia Irán tanto con Gobiernos republicanos como demócratas, y a pesar de que las presidencias de Hashemí Rafsanyaní (1989-1997) y Mohamed Jatamí (1997- 2005) eran consideradas más aperturistas y negociadoras que la actual. Por ello, no confían en que tras el aumento de la tensión bilateral desde 2005 pueda haber una mejoría a medio plazo. Más aún, la reciente sanción unilateral de Estados Unidos contra ocho altos funcionarios iraníes en relación a los sucesos poselectorales de 2009 -entre los que se encuentran dos ministros de Ahmadineyad- refuerzan la visión iraní del compromiso del Gobierno estadounidense con el cambio de régimen en Irán, lo que resulta a todas luces una injerencia en los asuntos internos de otro país. Incluso políticos reformistas y pragmáticos ven en esta nueva sanción algo inaceptable, que terminará siendo contraproducente a los efectos deseados por la Administración de Obama.


Por otra parte, la efectividad de las sanciones contra Irán viene estando en entredicho desde la polémica ILSA (Iran-Libya Sanction Act) establecida por Bill Clinton en 1996. Incluso la propia entidad estadounidense encargada de evaluar anualmente la aplicación del embargo unilateral -Government Accountability Office- concluye que los resultados son "difíciles de determinar". La Unión Europea se opuso inicialmente a su aplicación, aunque gradualmente fue adquiriendo posturas más cercanas a Estados Unidos respecto a Irán, sobre todo a partir de 2005. La última ronda de sanciones de junio de 2010 contó también con el apoyo explícito de Rusia y China, dejando prácticamente aislada de apoyos políticos a Irán. Esto implicó que Rusia, principal socio estratégico iraní en la industria nuclear y armamentística, comenzara a aplicar firmemente lo estipulado en la resolución CS/1929, suspendiendo la entrega de material misilístico ya comprometido. El presidente Medvédev también ordenó impedir la entrada en el país a una lista de altos cargos militares y científicos iraníes que visitaban Rusia habitualmente.

Sin embargo, el aislamiento político de Irán no se ha visto hasta ahora correspondido con la reducción de sus transacciones comerciales con el exterior. El embargo de gasolina y la limitación de las transacciones bancarias con entidades europeas, principales objetivos de las sanciones comerciales, se están supliendo con el aumento del comercio bilateral con China, India, Afganistán, Irak y los países de Asia Central. El regionalismo pragmático aplicado por Irán desde hace lustros está dando sus frutos en este sentido, evitando que el empeoramiento de las relaciones con Europa y Estados Unidos afecten el normal desarrollo de la economía iraní. Si bien es cierto que la industria nuclear y armamentística puede verse retrasada, y la explotación petrolera gradualmente afectada por la falta de recursos técnicos y financieros, algo insostenible a largo plazo".

En la foto, Ahmadineyad en su reciente visita a Líbano, donde se dio un baño de masas en las barriadas chiíes de Beirut. La visita, calificada de provocadora por parte de Israel, ejemplifica la robustez de la relación entre Hezbollah e Irán. Debido a su peso demográfico, la comunidad chií se ha convertido en la más importante del país por delante de la cristiano maroní y de la musulmana sunní. Esto explica que tengan un papel central en la estabilidad del país y del propio gobierno donde, gracias a su alianza con los sectores próximos a Michel Aoun, tienen minoría de bloqueo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Las fronteras étnico-confesionales en Siria

El último número de la revista Culturas, revista de análisis y debate sobre Oriente Próximo y el Mediterráneo editada por la Fundación Tres Culturas de Sevilla, está dedicado a “Siria. 10 años de Bashar al-Asad”. Como señala el editorial, la revista pretende abordar “aspectos como a composición étnico-religiosa de la sociedad, con sus múltiples peculiaridades; la transformación económica que está experimentando el país; la evolución mercurial de su posición internacional; la relación, no siempre cordial, con sus vecinos; la boyante escena artística contemporánea; la producción literaria actual o la reciente explosión en el terreno de la caricatura y las viñetas satíricas”.


Entre los colaboradores de este número de Culturas encontramos a grandes especialistas en la materia, entre ellos Radwan Ziyade (investigador de Center for Contemporary Arab Studies de la Universidad de Georgetown), Sami Moubayed (redactor jefe de la revista Syria Forward y profesor de la Universidad de Kalamoon) y Fabrice Balanche (profesor de la Universidad Lyon II).

Mi artículo está dedicado a “Las fronteras étnico-confesionales en Siria” y hace un repaso de los principales grupos minoritarios, entre ellos los alawíes (vinculados al poder desde la llegada del Baaz al gobierno en 1963), los kurdos (considerados una amenaza para el proyecto panarabista) y la población cristiana (un 10% de la población, tradicional aliada de la alianza clánica-familiar formada por los Asad), así como grupos menos influyentes, entre ellos los drusos, los ismaelíes o los armenios.

El territorio sirio tiene una población sumamente heterogénea desde el punto de vista étnico-confesional, aunque es extremadamente difícil cifrar el peso real de cada una de las comunidades debido al hermetismo del régimen y su renuencia a ofrecer datos oficiales sobre esta materia. A pesar de las dinámicas centralizadoras, las estructuras comunitarias y tribales han pervivido en la mayor parte de países de Oriente Medio. En el caso sirio ha ocurrido más bien lo contrario ya que, como señala Cyril Roussel, el Estado ‘se ha apoyado en las lógicas territoriales o comunitarias: en ningún momento el poder político ha impuesto ninguna ruptura con las solidaridades tradicionales y la cohesión comunitaria. El Estado baazista, al contrario que los países socialistas de la época soviética, no ha intentado desestructurar la base territorial de las comunidades locales`”.