viernes, 15 de octubre de 2010

¿Un Irán nuclear?

En su edición de hoy, el diario El País publica un interesante artículo de Luciano Zaccara, director del Observatorio Electoral del TEIM de la Universidad Autónoma de Madrid, bajo el título "Ahmadineyad y las sanciones" en el que cuestiona el efecto que tendrán las sanciones en el programa nuclear iraní. A continuación algunos de sus extractos:

"En los círculos diplomáticos y académicos iraníes se recuerda la existencia de esa misma política reactiva de Estados Unidos hacia Irán tanto con Gobiernos republicanos como demócratas, y a pesar de que las presidencias de Hashemí Rafsanyaní (1989-1997) y Mohamed Jatamí (1997- 2005) eran consideradas más aperturistas y negociadoras que la actual. Por ello, no confían en que tras el aumento de la tensión bilateral desde 2005 pueda haber una mejoría a medio plazo. Más aún, la reciente sanción unilateral de Estados Unidos contra ocho altos funcionarios iraníes en relación a los sucesos poselectorales de 2009 -entre los que se encuentran dos ministros de Ahmadineyad- refuerzan la visión iraní del compromiso del Gobierno estadounidense con el cambio de régimen en Irán, lo que resulta a todas luces una injerencia en los asuntos internos de otro país. Incluso políticos reformistas y pragmáticos ven en esta nueva sanción algo inaceptable, que terminará siendo contraproducente a los efectos deseados por la Administración de Obama.


Por otra parte, la efectividad de las sanciones contra Irán viene estando en entredicho desde la polémica ILSA (Iran-Libya Sanction Act) establecida por Bill Clinton en 1996. Incluso la propia entidad estadounidense encargada de evaluar anualmente la aplicación del embargo unilateral -Government Accountability Office- concluye que los resultados son "difíciles de determinar". La Unión Europea se opuso inicialmente a su aplicación, aunque gradualmente fue adquiriendo posturas más cercanas a Estados Unidos respecto a Irán, sobre todo a partir de 2005. La última ronda de sanciones de junio de 2010 contó también con el apoyo explícito de Rusia y China, dejando prácticamente aislada de apoyos políticos a Irán. Esto implicó que Rusia, principal socio estratégico iraní en la industria nuclear y armamentística, comenzara a aplicar firmemente lo estipulado en la resolución CS/1929, suspendiendo la entrega de material misilístico ya comprometido. El presidente Medvédev también ordenó impedir la entrada en el país a una lista de altos cargos militares y científicos iraníes que visitaban Rusia habitualmente.

Sin embargo, el aislamiento político de Irán no se ha visto hasta ahora correspondido con la reducción de sus transacciones comerciales con el exterior. El embargo de gasolina y la limitación de las transacciones bancarias con entidades europeas, principales objetivos de las sanciones comerciales, se están supliendo con el aumento del comercio bilateral con China, India, Afganistán, Irak y los países de Asia Central. El regionalismo pragmático aplicado por Irán desde hace lustros está dando sus frutos en este sentido, evitando que el empeoramiento de las relaciones con Europa y Estados Unidos afecten el normal desarrollo de la economía iraní. Si bien es cierto que la industria nuclear y armamentística puede verse retrasada, y la explotación petrolera gradualmente afectada por la falta de recursos técnicos y financieros, algo insostenible a largo plazo".

En la foto, Ahmadineyad en su reciente visita a Líbano, donde se dio un baño de masas en las barriadas chiíes de Beirut. La visita, calificada de provocadora por parte de Israel, ejemplifica la robustez de la relación entre Hezbollah e Irán. Debido a su peso demográfico, la comunidad chií se ha convertido en la más importante del país por delante de la cristiano maroní y de la musulmana sunní. Esto explica que tengan un papel central en la estabilidad del país y del propio gobierno donde, gracias a su alianza con los sectores próximos a Michel Aoun, tienen minoría de bloqueo.

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