miércoles, 27 de enero de 2016

¿Qué ha quedado de la Primavera Árabe?

Hoy publico en el diario alicantino Información sobre lo que ha quedado de las primaveras árabes cinco años después, coincidiendo con el acto que celebraremos esta tarde en la Sede la UA en la ciudad y en el que contaremos con dos reconocidos especialistas en la materia como son la periodista Olga Rodríguez y el ensayista Santiago Alba. 

Es sabido que desde el estallido de la denominada Primavera Árabe, ahora hace cinco años, el mundo árabe se encuentra en estado de shock. Los vientos de esperanza que anunciaron las movilizaciones antiautoritarias que se extendieron por Túnez, Egipto y otros puntos de la geografía árabe se han detenido bruscamente dejando paso a un escenario sombrío marcado por la violencia y los conflictos, especialmente dramáticos en los casos de Siria, Libia y Yemen donde existe un evidente riesgo de colapso estatal y división territorial. 
Aunque se ha convertido en un lugar común escuchar todo tipo de teorías conspiratorias sobre la existencia de una mano oculta tras dichas revueltas populares, lo cierto es que las grandes manifestaciones que tomaron las calles de buena parte de las capitales árabes en 2011 fueron una muestra espontánea de descontento ante los desmanes de sus gobernantes. Los Ben Ali, Mubarak, Gadafi, Saleh o Al Asad de turno, la mayoría de ellos militares que se habían hecho con los resortes del estado habían erigido verdaderas cleptocracias que, para perpetuarse en el poder, recurrieron cada vez más a sus poderosos servicios de inteligencia que persiguieron a toda voz crítica, con independencia de su orientación ideológica. Hasta que la situación estalló y la población reclamó con una sola voz la caída de estos regímenes.

martes, 26 de enero de 2016

La fallida revolución egipcia

Ayer publiqué en El País este artículo en el que reflexionaba sobre los cambios producidos en estos cinco años de la Revolución del 25 de Enero en Egipto. Me pidieron 500 palabras y 500 palabras tiene. Es difícil resumir todo lo ocurrido en tan poco espacio. Para quienes estén más interesados en el tema y, sobre todo, el papel que tuvo la sociedad civil egipcia en aquellas movilizaciones les recomiendo que lean mi capítulo sobre el tema en el libro Sociedad civil y transiciones en el Norte de África que puede descargarse gratuitamente en versión PDF.
 
Hace cinco años, el pueblo egipcio derribó el muro del miedo y tomó las calles para reclamar el fin de la dictadura de Mubarak. Fue, ante todo, una movilización transversal en la que amplios sectores de la sociedad, independientemente de su clase, credo e ideología, unieron sus fuerzas para demandar pan, libertad y justicia social. La revolución fue una obra coral protagonizada no sólo por la juventud urbana, como se ha repetido hasta la saciedad, sino también por los movimientos sindicales que convocaron una huelga general indefinida que paralizó al país. Finalmente fueron los militares, principales víctimas del capitalismo de amiguetes de Mubarak, los que le dieron el golpe de gracia.

lunes, 11 de enero de 2016

La triple dimensión del conflicto sirio


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El nuevo número de la revista Economía Exterior incluye mi artículo "La triple dimensión del conflicto sirio", que se puede leer en abierto en su página web. Aquí os incluyo alguno de sus párrafos para ir abriendo apetito:

"Cinco años después de su inicio, la guerra en Siria está fuera de control. La multiplicidad de actores implicados en su desarrollo y la diversidad de intereses que defienden han agravado la situación sobre el terreno hasta límites inimaginables. La aproximación a este conflicto, de carácter poliédrico y con múltiples aristas, es compleja, ya que requiere abordar sus tres dimensiones: la doméstica, la regional y la internacional, que interactúan entre sí distorsionándolo y contaminándolo.

jueves, 7 de enero de 2016

Entrevista sobre las tensiones irano-saudíes

La revista digital CTXT ya ha publicado la entrevista que me hizo hace unos días Amanda Andrades González​ sobre la creciente tensión entre Arabia Saudí e Irán tras la ejecución del jeque chií Nimr Baqr al-Nimr y los efectos que puede tener para la estabilidad de la región. Hoy la incluyo como la primera entrada de mi blog en este 2016 en el que espero que se resuelvan algunos problemas que parecen esquitados en Oriente Medio.

Arabia Saudí e Irán llevan casi un siglo “inmersos en una competición por el control de Oriente Medio”. Hace ya casi 36 años la hostilidad se recrudeció, tras el derrocamiento en febrero de 1979 de la dictadura de Mohamed Reza Pahlevi, el último sha de Persia, y aliado de Occidente, y la instauración, de la mano del ayatollah Jomeini, de un régimen de gobierno teocrático que aún perdura. A lo largo de estas tres décadas, las dos potencias autobanderadas como buques insignias de las dos corrientes del Islam, el sunismo  y el chiismo, se han ido enfrentando de manera interpuesta en guerras como la del Líbano (1975-1990), Irak-Irán (1980-1988) o, en los últimos años en Siria y Yemen.

En este inicio de 2016, la tensión se ha hecho mucho más palpable. Arabia Saudí e Irán han roto relaciones diplomáticas, tras el anuncio el 2 de enero de la ejecución por parte de Riad de 47 personas. Entre ellas, el líder religioso chíi Nimr Baqer Al-Nimr, una de las figuras más relevantes de la oposición a la Casa de Saud, que rige los destinos del país desde hace 250 años, asentada en una interpretación rigorista del Islam, el wahabismo, que algunos intelectuales islámicos consideran próxima a la herejía.