lunes, 28 de marzo de 2016

Bruselas y la estrategia del avestruz

El pasado jueves publiqué en el diario Ara este artículo sobre los atentados yihadistas en la capital belga que titulé "Bruselas y la estrategia del avestruz" y que ahora incluyo en su traducción al castellano. Seguimos sin comprender cuál es nuestro verdadero enemigo y cuanto más tarde lo comprendamos, peor nos irá.

La posibilidad de que yihadistas retornados de Siria pudieran sembrar el terror en Europa ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en realidad. Desde hace meses, las agencias de inteligencia europeas venían advirtiendo del riesgo de que yihadistas europeos integrados en las filas del ISIS volviesen a sus países para perpetrar atentados a gran escala. Bélgica tenía todas las papeletas de la rifa, ya que es el país europeo que cuenta con más yihadistas per cápita (uno por cada 1.200 de musulmanes) y donde ya han regresado, al menos, 85 de los 560 terroristas fichados.

Los militares patrullan por el centro de Bruselas

Las masacres de París y Bruselas demuestran que el ISIS ha situado a Europa en el blanco de su diana y que cuenta con cientos de voluntarios para sembrar el caos. El comunicado de reivindicación de la matanza señala que “lo que os espera será más duro y amargo”, por lo que no debe descartarse que la planificación de otros atentados esté ya en marcha. Los ataques demuestran, además, un salto cualitativo tanto en su concepción como en su puesta en práctica, puesto que no son la obra de lobos solitarios que actúan por iniciativa propia. En esta ocasión nos encontramos con un comando entrenado para causar el mayor daño posible. Es más que probable que la detención de Salah Abdesalam, también implicado en los atentados de París, haya precipitado la acción y, a su vez, haya evitado una carnicería todavía mayor.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Objetivo Bruselas

Hoy publico en El Correo este artículo sobre los atentados de ayer en Bruselas, que yan sido reivindicados por el Daesh.

Una vez más, el terrorismo yihadista ha golpeado una capital europea. No es el primer atentado de estas características y, desgraciadamente, tampoco será el último, puesto que el Daesh (las siglas en árabe del autodenominado Estado Islámico) ha situado al Viejo Continente en su mirilla. Europa parece haber desplazado a EE UU como objetivo prioritario, tal y como demuestra el hecho de que el territorio norteamericano no ha sido objeto de un atentado a gran escala desde el fatídico 11 de septiembre de 2011 perpetrado por Al Qaeda mientras que las matanzas se han sucedido en Madrid, Londres, París y, ahora, Bruselas. Con esta acción, el Daesh evidencia que, a pesar de los sistemáticos bombardeos a los que son sometidos sus feudos en Siria e Irak, sigue conservando su fuerza letal.

Dos detenidos que preparaban atentados en Nochevieja en Bruselas 
La elección de Bruselas como objetivo no es, ni mucho menos, baladí, puesto que además de capital belga es la sede de las instituciones europeas. Como tantas otras veces se busca llevar la guerra a nuestro territorio, pero también lograr un efecto amplificador para provocar la sensación de pánico entre la población. En definitiva: intensificar las grietas en el seno de la Unión Europea y provocar una mayor división entre sus integrantes en torno a las vías de combatir el fenómeno yihadista. 

martes, 22 de marzo de 2016

Siria: cinco años después

El pasado viernes publiqué en el diario El País este artículo sobre el quinto aniversario del inicio de las movilizaciones populares contra Bashar El Asad y la(s) guerra(s) que vienen devastando el país. La ilustración es de Eulogia Merle.



 
La guerra siria ha entrado en una fase de no retorno. Cinco años después de la convocatoria de las primeras manifestaciones contra Bashar El Asad, la situación está fuera de todo control como demuestra la magnitud de la tragedia: cinco millones de refugiados, siete millones de desplazados y una horquilla de muertes que oscila entre los 300.000 y 470.000 según las diferentes estimaciones. Lo más preocupante es que no existen razones para pensar que la tempestad vaya a amainar en el corto plazo. A pesar de que el frágil alto el fuego alcanzado podría invitarnos a pensar lo contrario, los planteamientos de los contendientes siguen siendo del todo irreconciliables.

lunes, 7 de marzo de 2016

Más allá de la Primavera Árabe

Este fin de semana el suplemente Planeta del diario catalan Ara publicó mi artículo "Més enllà de la primavera àrab" en el que trato de responder a la pregunta qué queda de las primaveras árabes cinco años después de su inicio. Aquí os dejo la versión en castellano del artículo:

"Las enormes expectativas que generó la Primavera Árabe han dejado lugar, cinco años después, a una acentuada frustración. El sueño de una democratización progresiva del mundo árabe parece haber sido reemplazado por la pesadilla del caos que se extiende desde Libia hasta Yemen pasando por Siria. No obstante, esta es una lectura de claros y oscuros que no tiene en cuenta las radicales transformaciones desarrolladas en el último lustro y el cambio profundo en la cultura política que ha representado la Primavera Árabe.

Como es bien sabido en 2011, las masas salieron a las calles para demandar el fin del autoritarismo. Libertad, dignidad y justicia social fueron los lemas más repetidos en dichas movilizaciones transversales y posideológicas. El objetivo compartido de los manifestantes, independientemente de su credo, género, clase e ideología, era desalojar del poder a los Ben Ali, Mubarak y Gadafi de turno, pero una vez alcanzada dicha meta pronto se evidenció la ausencia de un proyecto común que sirviera de aglutinante a grupos tan heterogéneos. 

miércoles, 27 de enero de 2016

¿Qué ha quedado de la Primavera Árabe?

Hoy publico en el diario alicantino Información sobre lo que ha quedado de las primaveras árabes cinco años después, coincidiendo con el acto que celebraremos esta tarde en la Sede la UA en la ciudad y en el que contaremos con dos reconocidos especialistas en la materia como son la periodista Olga Rodríguez y el ensayista Santiago Alba. 

Es sabido que desde el estallido de la denominada Primavera Árabe, ahora hace cinco años, el mundo árabe se encuentra en estado de shock. Los vientos de esperanza que anunciaron las movilizaciones antiautoritarias que se extendieron por Túnez, Egipto y otros puntos de la geografía árabe se han detenido bruscamente dejando paso a un escenario sombrío marcado por la violencia y los conflictos, especialmente dramáticos en los casos de Siria, Libia y Yemen donde existe un evidente riesgo de colapso estatal y división territorial. 
Aunque se ha convertido en un lugar común escuchar todo tipo de teorías conspiratorias sobre la existencia de una mano oculta tras dichas revueltas populares, lo cierto es que las grandes manifestaciones que tomaron las calles de buena parte de las capitales árabes en 2011 fueron una muestra espontánea de descontento ante los desmanes de sus gobernantes. Los Ben Ali, Mubarak, Gadafi, Saleh o Al Asad de turno, la mayoría de ellos militares que se habían hecho con los resortes del estado habían erigido verdaderas cleptocracias que, para perpetuarse en el poder, recurrieron cada vez más a sus poderosos servicios de inteligencia que persiguieron a toda voz crítica, con independencia de su orientación ideológica. Hasta que la situación estalló y la población reclamó con una sola voz la caída de estos regímenes.

martes, 26 de enero de 2016

La fallida revolución egipcia

Ayer publiqué en El País este artículo en el que reflexionaba sobre los cambios producidos en estos cinco años de la Revolución del 25 de Enero en Egipto. Me pidieron 500 palabras y 500 palabras tiene. Es difícil resumir todo lo ocurrido en tan poco espacio. Para quienes estén más interesados en el tema y, sobre todo, el papel que tuvo la sociedad civil egipcia en aquellas movilizaciones les recomiendo que lean mi capítulo sobre el tema en el libro Sociedad civil y transiciones en el Norte de África que puede descargarse gratuitamente en versión PDF.
 
Hace cinco años, el pueblo egipcio derribó el muro del miedo y tomó las calles para reclamar el fin de la dictadura de Mubarak. Fue, ante todo, una movilización transversal en la que amplios sectores de la sociedad, independientemente de su clase, credo e ideología, unieron sus fuerzas para demandar pan, libertad y justicia social. La revolución fue una obra coral protagonizada no sólo por la juventud urbana, como se ha repetido hasta la saciedad, sino también por los movimientos sindicales que convocaron una huelga general indefinida que paralizó al país. Finalmente fueron los militares, principales víctimas del capitalismo de amiguetes de Mubarak, los que le dieron el golpe de gracia.

lunes, 11 de enero de 2016

La triple dimensión del conflicto sirio


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El nuevo número de la revista Economía Exterior incluye mi artículo "La triple dimensión del conflicto sirio", que se puede leer en abierto en su página web. Aquí os incluyo alguno de sus párrafos para ir abriendo apetito:

"Cinco años después de su inicio, la guerra en Siria está fuera de control. La multiplicidad de actores implicados en su desarrollo y la diversidad de intereses que defienden han agravado la situación sobre el terreno hasta límites inimaginables. La aproximación a este conflicto, de carácter poliédrico y con múltiples aristas, es compleja, ya que requiere abordar sus tres dimensiones: la doméstica, la regional y la internacional, que interactúan entre sí distorsionándolo y contaminándolo.

jueves, 7 de enero de 2016

Entrevista sobre las tensiones irano-saudíes

La revista digital CTXT ya ha publicado la entrevista que me hizo hace unos días Amanda Andrades González​ sobre la creciente tensión entre Arabia Saudí e Irán tras la ejecución del jeque chií Nimr Baqr al-Nimr y los efectos que puede tener para la estabilidad de la región. Hoy la incluyo como la primera entrada de mi blog en este 2016 en el que espero que se resuelvan algunos problemas que parecen esquitados en Oriente Medio.

Arabia Saudí e Irán llevan casi un siglo “inmersos en una competición por el control de Oriente Medio”. Hace ya casi 36 años la hostilidad se recrudeció, tras el derrocamiento en febrero de 1979 de la dictadura de Mohamed Reza Pahlevi, el último sha de Persia, y aliado de Occidente, y la instauración, de la mano del ayatollah Jomeini, de un régimen de gobierno teocrático que aún perdura. A lo largo de estas tres décadas, las dos potencias autobanderadas como buques insignias de las dos corrientes del Islam, el sunismo  y el chiismo, se han ido enfrentando de manera interpuesta en guerras como la del Líbano (1975-1990), Irak-Irán (1980-1988) o, en los últimos años en Siria y Yemen.

En este inicio de 2016, la tensión se ha hecho mucho más palpable. Arabia Saudí e Irán han roto relaciones diplomáticas, tras el anuncio el 2 de enero de la ejecución por parte de Riad de 47 personas. Entre ellas, el líder religioso chíi Nimr Baqer Al-Nimr, una de las figuras más relevantes de la oposición a la Casa de Saud, que rige los destinos del país desde hace 250 años, asentada en una interpretación rigorista del Islam, el wahabismo, que algunos intelectuales islámicos consideran próxima a la herejía.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

La metástasis del terror yihadista

El fin de semana publiqué en la revista El Tiempo de Colombia este artículo titulado "La metástasis del terror yihadista" en el que trató de analizar los cambios registrados en la estrategia del ISIS y los resultados que hasta el momento han obtenido los ataques de los que ha sido objeto.

Si el año 2014 es recordado por la proclamación del califato por el autodenominado Estado Islámico (EI), el 2015 lo será por los brutales atentados que dicha organización perpetró en el extranjero. Los ataques contra la redacción del semanario Charlie-Hebdo y la sala de conciertos Bataclan en París marcan un antes y un después en su estrategia. Si hasta el momento su prioridad había sido consolidar su posición en sus dominios de Siria e Irak, ahora apuesta claramente por golpear al enemigo exterior y, en concreto, a aquellos países que han asumido un mayor protagonismo en el combate contra la organización yihadista.
 El principal éxito de EI radica en haberse asentado sobre una sólida base territorial, puesto que controla una vasta región que abarca varias provincias de Siria e Irak.
Se trata de un salto cualitativo que no solo ha pasado factura a Francia, sino también a otros países como Turquía y Rusia. En el mes de octubre un atentado en plena campaña electoral turca se saldó con la muerte de 128 personas en Ankara. En noviembre un Airbus 321 ruso con 224 turistas a bordo, que sobrevolaba la península del Sinaí estalló en pleno vuelo.

A pesar de la gravedad de este desafío, no deberíamos dejarnos llevar por el pánico y caer en la trampa tendida por EI. No estamos ante los prolegómenos de la III Guerra Mundial como algunos se han aventurado a señalar, sino ante una amenaza terrorista a escala mundial que debe ser combatida con todas las armas del Estado de derecho y conforme a la legalidad internacional. El principal error sería interpretarlos como una declaración de guerra y actuar de manera precipitada sin calibrar las implicaciones de dicha respuesta. Debe tenerse en cuenta que EI apenas cuenta con 30.000 combatientes por lo que no representa, ni mucho menos, un peligro existencial para el mundo occidental. Ni tan siquiera el hecho de que una pléyade de grupúsculos yihadistas (como el nigeriano Boko Haram, el tunecino Ansar al-Sharia, el egipcio Ansar Bait al-Maqdis o el somalí Al-Shabab) le hayan jurado lealtad debería alarmarnos más de lo necesario, puesto que se trata de una alianza meramente coyuntural y oportunista.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Diez interrogantes sobre el ISIS

Esta semana publico este artículo sobre el Daesh o Estado Islámico (ISIS) en la revista Cambio 16. Se trata de un texto de carácter divulgativo que trata de resolver algunas preguntas básicas sobre dicha organización. En papel sólo tuvimos margen para incluir siete preguntas, pero aquí os dejo las diez que escribí.

1. ¿CÓMO DENOMINARLO?
Aunque se conoce como Estado Islámico, debe tenerse en cuenta que esta denominación es equívoca puesto que ni es un estado propiamente dicho ni tampoco puede representar al Islam en su conjunto, porque en realidad comulga con una interpretación minoritaria conocida como wahabismo. Al denominarlo Estado Islámico se le otorga, además, una legitimidad religiosa de la que en la práctica carece. Por estas razones muchos prefieren llamarlo ISIS (siglas en inglés del Estado Islámico en Irak y Siria) o Daesh (las siglas en árabe), que tiene una connotación peyorativa al pronunciarse de manera similar a “pisotear”.

2. ¿CUÁNDO NACE EL DAESH?
El embrión de esta organización lo encontramos en el grupo Al-Qaeda en Mesopotamia, nacido tras la invasión de Irak por parte de EEUU en 2003. El Daesh surge oficialmente el 8 de abril de 2013, cuando su máximo dirigente Abu Bakr al-Bagdadi anunció la fusión entre el Estado Islámico en Irak y el Frente Al-Nusra, apéndice de dicho grupo en Siria. La fusión entre ambos grupos no fue aceptada por este último, que siguió operando de manera autónoma y juró lealtad a Al-Qaeda. Desde entonces han sido frecuentes los enfrentamientos entre ambos. En realidad, el Daesh no es un grupo propiamente sirio, sino transnacional ya que la mayor parte de sus integrantes (de 30.000 a 50.000 según las fuentes) son yihadistas provenientes del mundo islámico, pero también del occidental. Tras la conquista de la ciudad de Mosul, la segunda más poblada de Irak, al-Bagdadi proclamó solemnemente la reinstauración del califato el 29 de junio de 2014. Desde entonces, el grupo se denomina simplemente Estado Islámico.

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3. ¿QUIÉN ES EL CALIFA IBRAHIM?
Existen escasas noticias sobre la vida sobre al-Bagdadi. El califa Ibrahim, como se hace llamar, afirma pertenecer a la tribu de los Quraysh y, por lo tanto, descender del profeta Mahoma. Estudió teología en la Universidad de Bagdad y fue imán de diversas mezquitas hasta la invasión norteamericana de 2003. A partir de este acontecimiento engrosó las filas de diferentes movimientos yihadistas que combatían a las fuerzas de ocupación. Entre febrero y diciembre de 2004 estuvo encarcelado en el centro de internamiento de Camp Bucca, donde entabló relación con numerosos miembros de las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia de Sadam Hussein que, a la postre, se acabarían incorporando al Daesh. Posteriormente se integró en las filas del Estado Islámico de Irak, la rama iraquí de Al-Qaeda, cuyas riendas tomó en 2010. Tras autoproclamarse califa, instó a los musulmanes a emigrar a los territorios bajo su autoridad y a hacer el yihad contra los infieles. Según diversas fuentes, al-Bagdadi habría sido herido de gravedad el 7 de noviembre de 2014 cuando el convoy en el que se desplazaba fue atacado por la aviación iraquí.