jueves, 24 de enero de 2019

La crisis de Oriente Medio: un enfoque transversal

El 3 de diciembre del pasado año participé en el debate La Cuestión Palpitante de la Fundación Juan MarchLourdes Vidal de Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) y yo abordamos las crisis de Oriente Medio desde un enfoque transversal, pasando repaso a lo ocurrido en la región tras la Primavera Árabe. Hablamos de la expansión de los movimientos yihadistas transnacionales (de Al Qaeda al ISIS), la proliferación de Estados árabes fallidos (no solo Iraq y Siria, sino también Libia y Yemen), el reforzamiento del autoritarismo (Egipto), los conflictos enquistados (Palestina) y la pugna que libran Irán y Arabia Saudí por el control de la zona, teniendo como consecuencia la intensificación del sectarismo. Aquí os dejo el video de la sesión

martes, 8 de enero de 2019

Los intereses energéticos de Rusia en Siria

El nuevo número de la revista académica Política y Sociedad incluye mi artículo "El conflicto sirio y la distribución de hidrocarburos en Oriente Medio" en el que trato de analizar cómo ha influido en el desarrollo del conflicto sirio el factor energético. En él repaso los intereses energéticos de los actores internacionales que han participado de una manera activa en el conflicto sirio. Recupero para el blog el extracto dedicado al papel jugado por Rusia y sus compañías petrolíferas en el país árabe.

Los vínculos entre Moscú y Damasco no son nuevos, ya que ambos países mantuvieron una estrecha alianza en el transcurso de la Guerra Fría que se coronó con la firma del Tratado de Amistad y Cooperación Militar en 1980. Tras varias décadas de alejamiento, el estallido de la guerra siria creó las condiciones necesarias para el retorno de Rusia a una zona de importancia geoestratégica como Oriente Medio en la que la URSS tuvo una destacada presencia en el pasado. Como señala Nicolás de Pedro, la intervención rusa está destinada a “restaurar un supuesto equilibrio, previamente violado por Occidente con sus sucesivas injerencias en el espacio euroasiático” y está guiada por “la convicción del Kremlin de su derecho natural y necesidad vital de disponer de un área de influencia (léase control) en el antiguo espacio soviético” (De Pedro, 2017: 38-39).

Desde el inicio de la guerra, Rusia ofreció una ayuda determinante para evitar que el régimen sirio se desmoronase. Al apoyo diplomático y económico previo se sumó la intervención militar a partir del 30 de septiembre de 2015 cuando la aviación rusa comenzó a bombardear las posiciones rebeldes. Al intervenir en favor del régimen, Rusia lanzaba el mensaje de que podría “otorgar protección efectiva a sus aliados” en el caso de cualquier eventual amenaza (Bruno, 2016). Además de garantizar el control de la base naval de Tartus, la única de la que dispone la flota rusa en el mar Mediterráneo, Rusia pretendía evitar la imposición de un gobierno pro-occidental en Damasco, fortalecer la relación de patrón-cliente con al-Asad, desviar la atención de la guerra de Ucrania y proyectar la idea de que combatía al fundamentalismo islámico luchando contra el ISIS (Nixey y Wickett, 2015).

Debe tenerse en cuenta que, según un informe de The Soufan Group, en las filas del ISIS combatían 4.700 yihadistas de las antiguas repúblicas soviéticas que representarían una amenaza potencial para Rusia. De hecho, los ataques aéreos rusos acabaron con la vida de numerosos responsables yihadistas, no solo del ISIS sino también de otras formaciones como el Frente al-Nusra y Ahrar al-Sham, que también intentaban establecer un Estado teocrático regido por la sharía siguiendo el modelo wahhabí promocionado por Arabia Saudí. La coalición establecida entre estas dos formaciones permitió la captura de la provincia de Idlib, desde la cual amenazó con avanzar a la costa mediterránea lo que ponía en peligro no sólo los feudos del regimen, sino también la base naval rusa y los yacimientos gasísticos descubiertos en las aguas territoriales sirias que pretende explotar Soyuzneftegaz una vez que finalizase la guerra.
Imagen relacionada
Los intereses energéticos rusos en Siria no son nuevos, sino que se remontan décadas atrás. La compañía rusa Soyuzneftegaz explota varios pozos petrolíferos en el país, entre ellos los Bloques 12 y 14 en la zona fronteriza con Irak, así como parte del Bloque 26 en el Hasake. Al mismo tiempo, Stroytransgaz ha tenido un papel significativo en la construcción de plantas de procesamiento, oleoductos y gasoductos por un montante de 12.000 millones de dólares desde la llegada de Bashar al-Asad al poder (Butter, 2015).

jueves, 3 de enero de 2019

¿Dónde está el campo de la paz israelí?

Empiezo este 2019 con buenos propósitos, entre ellos retomar mi blog que tenía un tanto abandonado. A partir de ahora intentaré subir los artículos que vaya publicando en la prensa, así como mis trabajos académicos. Hoy publico este artículo que apareció en el número de octubre de la revista de El Diario dedicada a "Palestina: sangre y olvido" en el que analizo la evolución del campo de la paz en la escena política israelí. El tema está de plena actualidad, después de que el primer ministro israelí Netanyahu haya convocado las elecciones legislativas el 9 de abril y Avi Gabbay, líder del Partido Laborista, haya anunciado la ruptura de la coalición electoral Unión Sionista ante el fracaso que auguran las encuestas electorales.

El mes de septiembre de 2018 se conmemoró el vigésimo quinto aniversario del Acuerdo de Oslo, sellado con el histórico apretón de manos entre el primer ministro israelí Isaac Rabin y el líder palestino Yaser Arafat ante la atenta mirada del presidente Bill Clinton. El acuerdo fue aprobado por la mínima en la Knesset gracias al apoyo de 61 de sus 120 diputados: los 54 que sumaban el campo de la paz integrado por el Partido Laborista y el izquierdista Meretz más los siete correspondientes a los partidos árabes que también respaldaron el acuerdo. Esta ajustada victoria ponía en evidencia la fractura de la sociedad israelí ante el proceso de paz, a pesar de que el acuerdo no hablaba en ningún momento de un Estado palestino y tan sólo contemplaba una limitada autonomía para la población bajo la ocupación durante un periodo interino de cinco años.

Desde 1993 ha llovido mucho y el laborismo no ha dejado de ceder posiciones, en gran medida por su falta de definición en torno a las negociaciones con los palestinos y su apoyo a las políticas unilaterales adoptadas por los gobiernos derechistas del Likud, pero también como consecuencia de su distanciamiento de sus postulados socialistas y el abandono de su agenda social. De hecho, en las elecciones legislativas de 2015, el Partido Laborista sólo consiguió 24 escaños (a pesar de que concurrió en alianza con el centrista Hatnuah de Tzipi Livni). Si les añadimos los otros cinco alcanzados por el Meretz suman un total de 29 escaños (es decir: 25 menos que los conseguidos por ambas formaciones en las decisivas elecciones de 1992). Un respaldo del todo insuficiente para plantar cara a Netanyahu y constituirse en alternativa de gobierno al Likud.
 Resultado de imagen de eldiario palestina sangre y olvido
La travesía del desierto del Partido Laborista empezó con el asesinato de Rabin por un colono extremista en 1995 y se agudizó con el fracaso de las negociaciones de Camp David en el año 2000. Tras el estallido de la Intifada del Aqsa, los laboristas se consagraron a la tarea de convencer a la opinión pública israelí, y también a la internacional, de que Arafat había rechazado “la oferta más generosa posible” y había desencadenado el levantamiento palestino para tratar de obtener nuevas concesiones. Del ‘territorio a cambio de paz’ se pasó a ‘Israel no tiene interlocutor’, dando argumentos a Sharon y a sus sucesores para congelar definitivamente las negociaciones, vaciar de contenido a la Autoridad Palestina e intensificar la construcción de asentamientos.

miércoles, 16 de mayo de 2018

De nakba en nakba

Hoy publico en el diario El Correo y en otras cabeceras del grupo Vocento este artículo sobre los acontecimientos registrados en Gaza en el curso de los cuales fueron asesinados 60 palestinos por parte de las fuerzas militares israelíes. El mundo, una vez más, permanece impasible ante la sistemática violación de los derechos más elementales del pueblo palestino.

La conmemoración del septuagésimo aniversario de la ‘nakba’ no podría haber sido más traumática. La ‘nakba’ (en árabe, catástrofe) es el término que los palestinos emplean para referirse a la guerra de 1948 que se saldó con la creación de Israel y la destrucción de la sociedad palestina. Dos de cada tres palestinos (en total, 750.000 personas) fueron expulsados de sus hogares en el curso de las batallas y las operaciones de limpieza étnica que siguieron a la aprobación del Plan de Partición de Palestina por la ONU el 29 de noviembre de 1947. La mayor parte de ellos se convirtieron en refugiados en Gaza, Cisjordania o Jerusalén Este, el resto tuvieron que marchar a los países vecinos y sobrevivir gracias a la ayuda prestada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que en la actualidad gestiona 58 campamentos.
Médicos palestinos evacuan a un manifestante herido en la franja de Gaza este viernes.
A pesar de que la resolución 194 de la Asamblea General, aprobada el 11 de diciembre de 1948, estableció con nitidez que Israel debería «permitir a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por todo bien perdido o dañado», lo cierto es que siete décadas después millones de palestinos languidecen en los campamentos de refugiados a la espera de que se aplique dicha resolución. Según la UNRWA, en la actualidad hay cinco millones y medio de refugiados.

Irán, la hora de la verdad


Aquí os dejo mi artículo "Irán, la hora de la verdad" sobre la salida de EEUU del acuerdo del G5+1 sobre el programa nuclear iraní que publiqué hace unos días en El Periódico.

Contra todo pronóstico, Trump ha decidido preservar el pacto nuclear con Irán, haciendo caso omiso de las presiones recibidas por parte de Israel y Arabia Saudí, sus dos principales aliados en Oriente Medio. En los últimos meses, Trump había elevado el tono de sus amenazas contra su tradicional enemigo. En su intervención ante la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre, llegó a acusar a Irán de ser “una dictadura corrupta” y “un régimen asesino” que extendía “la muerte y la destrucción”. En las semanas precedentes, el presidente ha apartado de su equipo a las escasas voces que abogaban por la preservación del acuerdo, a las que ha reemplazado por ‘halcones’ como Mike Pompeo o John Bolton, a los que ha situado al frente de la Secretaría de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional.
Resultado de imagen de iran eeuu trump

Las gestiones de Macron y Merkell, que en las últimas semanas visitaron Washington para convencer al presidente norteamericano de la necesidad de respetar el pacto, parecen haber dado su fruto. Debe recordarse que tres países europeos –Francia, Alemania y Reino Unido– jugaron un papel decisivo para que las negociaciones llegasen a buen puerto y se alcanzase el acuerdo de 2015, por el cual las autoridades iraníes se comprometían a cesar el enriquecimiento de uranio y abrir sus instalaciones a inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a cambio de que se levantasen las sanciones internacionales impuestas al país.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Siria: siete años de oscuridad

Coincidiendo con el séptimo aniversario del estallido del conflicto sirio publico en El Diario Vasco este artículo titulado "Siria: siete años de oscuridad". Es triste volver a hacer recuento de daños un año más.

Aunque algunos analistas consideraban que la derrota del ISIS aceleraría el final del conflicto en Siria, lo cierto es que la situación sobre el terreno es ahora mucho más compleja que hace un año. Tras 2.555 días de enfrentamientos debemos contabilizar medio millón de muertos y once millones de desplazados, según los datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. La violencia no sólo no ha cesado, sino que se han intensificado los combates entre el régimen y los rebeldes. Descartada la solución negociada tras el fracaso de las negociaciones desarrolladas en Ginebra y Astaná, parece evidente que ambas partes han apostado todas sus cartas por la opción militar. A estas alturas queda claro que no habrá ganadores, ya que todas las partes han perdido con la destrucción de Siria.
Las esperanzas que generó el levantamiento popular contra el régimen de Bashar el-Asad se han desvanecido de la peor manera posible dejando tras de sí un reguero de guerra y destrucción. La brutal represión del régimen fue respondida con la militarización de la revuelta. En un primer momento fueron los propios desertores del ejército regular sirio, que se negaron a disparar contra sus propios conciudadanos, los que abastecieron las filas rebeldes en las que, con el tiempo, también se integraron algunos activistas que pretendían defender las poblaciones alzadas y vengar a sus muertos. El balance de víctimas se multiplicó con la entrada en escena de los actores regionales (Irán, Hezbolá, Arabia Saudí, Catar, Emiratos y Turquía), que armaron a cada uno de los bandos en función de su proximidad ideológica. Esta regionalización provocó una escalada bélica sin precedentes y la huida masiva de la población de los frentes de batalla. La irrupción en escena de los barbudos del ISIS, con la implantación de su pseudocalifato yihadista basada en una lectura descarriada del islam, complicó aún más la situación y sirvió de pretexto para la intervención de Estados Unidos y Rusia. Siria se convirtió, de la noche a la mañana, en una guerra mundial a escala reducida.

miércoles, 28 de febrero de 2018

El infierno de Guta

El conflicto en Siria se ha transformado con el transcurso del tiempo en una guerra mundial a escala reducida. Desde su estallido en 2011, las potencias internacionales y regionales han intervenido activamente en defensa de uno u otro bando, agravando la situación sobre el terreno y agudizando la catástrofe humanitaria. Estados Unidos, Rusia, Turquía e Irán han desplegado tropas en el país, en el que también actúan milicias libanesas, iraquíes, afganas o paquistaníes. También Israel ha bombardeado habitualmente arsenales y convoyes militares del Hezbolá libanés o la Guardia Republicana iraní, al considerar que representaban una potencial amenaza para su seguridad nacional. La derrota del autoproclamado Estado Islámico no ha frenado la violencia, sino más bien todo lo contrario. Hace tan sólo unas semanas, Staffan de Mistura, el enviado especial de la ONU para Siria, advirtió de que estamos asistiendo a una de las fases más enconadas y sangrientas del conflicto.
 Resultado de imagen de ghouta syria
El último episodio de la tragedia siria se está representando en la Guta, zona situada a unos pocos kilómetros de Damasco, donde se están registrando intensos bombardeos aéreos que pretenden allanar el terreno para una futura invasión terrestre. Desde que se sumó al levantamiento contra Bashar el Asad, este suburbio ha sido objeto de sitemáticos bombardeos por parte de la aviación siria, lo que ha reducido a escombros a buena parte de sus localidades. Uno de los principales objetivos de los ataques han sido los hospitales, los mercados y los centros educativos, con el objeto de aterrorizar a la población y propiciar su huida. Según Médicos Sin Fronteras, 520 civiles han muerto durante la pasada semana como consecuencia de los ataques, la mitad de ellos mujeres y niños.  Sin embargo, la cifra de víctimas desde 2011 es mucho más elevada. Según un informe de la Red Siria de Derechos Humanos, el número de civiles muertos asciende a 12.763, entre ellos 1.463 niños y 1.127 mujeres. Además, 1.218 de las personas que intentaban abandonar la zona han muerto como consecuencias de las torturas y otras 6.583 fueron detenidas por las tropas del régimen y se desconoce su paradero.

jueves, 15 de febrero de 2018

Pulso entre Israel e Irán en Siria

Esta semana publico un nuevo artículo en El Periódico. En esta ocasión analizo el pulso que están librando Israel e Irán en Siria. Como EEUU y Arabia Saudí, Israel está cada vez más preocupado por el creciente poderío militar de Irán en el país vecino.

La destrucción de un caza israelí tras un ataque contra instalaciones militares iranís en Siria ha encendido todas las alarmas en Oriente Próximo. Si bien es cierto que no es la primera vez que la aviación israelí se adentra en territorio sirio para golpear objetivos militares del régimen o de sus aliados, entre los que se cuentan Irán y Hizbulá, sí es la primera ocasión desde 1982 que las baterías antiaéreas sirias hacen diana y derriban un F-16 israelí.
Resultado de imagen de visita netanyahu golan
La evolución reciente del conflicto en Siria parece tener un claro perdedor y un claro ganador: Israel e Irán, respectivamente. Desde el estallido de la guerra civil siria en el 2011, Israel decidió mantenerse en una posición neutral sin posicionarse a favor de la caída del régimen, pero sin prestar ayuda a los grupos rebeldes que se alzaron contra Bashar el Asad. Su principal objetivo era evitar que las milicias libanesas de Hizbulá se implantasen en las zonas aledañas al Golán o que recibieran armamento sofisticado como recompensa a su involucración en la contienda. Más tarde, cuando Irán empezó a operar abiertamente en Siria, la prioridad fue evitar que la Guardia Republicana lograse establecer bases militares en el país vecino. Tanto en el primer como en el segundo caso, Israel ha fracasado de manera rotunda.

La bomba de relojería de Gaza

Hace unos días publiqué este artículo en el diario El País sobre la crisis humanitaria en Gaza. En mi opinión, la cuestión palestina está siendo silenciada de manera sistemática siguiendo la premisa: "Si no hablamos de él, el problema no existe". 

La Administración de Trump ha pasado de las palabras a los hechos. Después de varios meses amenazando con cortar la ayuda a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA) ha decidido reducir de manera considerable la contribución que Estados Unidos le venía prestando, que en 2017 superó los 350 millones de dólares. Las consecuencias de esta temeraria decisión no tardarán en sentirse en los campamentos palestinos, ya que la UNRWA podría verse obligada a reducir los servicios que, desde 1950, viene ofreciendo a los refugiados, indispensables para garantizar la seguridad humana de cinco millones de personas. Aunque su impacto se dejará sentir en todos los lugares donde opera esta agencia onusiana (es decir, en Jordania, Líbano, Siria, Cisjordania y la franja de Gaza), el impacto será mucho mayor en esta última zona, que se encuentra en una situación mucho más vulnerable que las demás como resultado del implacable bloqueo que sufre desde hace más de una década.
La bomba de relojería de Gaza
Pierre Krähenbühl, comisionado general de la UNRWA, ha descrito la desesperada situación en la que se encuentra Gaza como “una bomba de relojería”. En esta pequeña franja mediterránea de apenas 365 kilómetros cuadrados se hacinan más de dos millones de personas (el 70% de ellos, refugiados), lo que la convierte en la tercera zona más densamente poblada del mundo tras Singapur y Hong Kong, aunque ni por asomo disfruta de sus niveles de vida. Desde que fuera declarada entidad hostilen 2007, Israel ha lanzado tres campañas militares —Plomo Fundido en 2008, Pilar Defensivo en 2012 y Margen Protector en 2014— que han tenido un elevado coste en términos humanos y han provocado la destrucción de miles de viviendas, agudizando los problemas endémicos de la franja de Gaza.

domingo, 28 de enero de 2018

La rama de olivo de Erdogan

Esta semana publico en El Periódico de Catalunya estte artículo titulado "¿Qué tapa la rama de olivo de Erdogan?" en el que analizo las razones de la ofensiva turca sobre la localidad kurdo-sirio de Afrin. 

Erdogan no ha recurrido a la rama de olivo como símbolo de la paz, sino para bautizar a la nueva ofensiva turca contra las milicias kurdas en el norte de Siria. El objetivo declarado de esta operación militar no es otro que expulsar a las Unidades de Protección Popular (YPG) del cantón de Afrin y establecer una zona de seguridad de 30 kilómetros de profundidad en torno a la línea fronteriza.

La Operación Rama de Olivo debe contemplarse también como la respuesta turca al plan de la Administración Trump de establecer una fuerza kurda de 30.000 efectivos para que controle la frontera siria con Turquía. Este proyecto fue visto por Erdogan como una provocación por parte de EEUU, ya que Turquía considera a dicha milicia kurda como un satélite del proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). La posibilidad de que fuerzas kurdas controlen la vasta frontera que separa a ambos países es interpretada como una amenaza para la seguridad nacional turca.
Resultado de imagen de RAMA DE OLIVO AFRIN TURQUIA
El conflicto sirio está haciendo extraños compañeros de cama. En los últimos meses, Ankara se ha distanciado de Washington y se ha aproximado a Moscú, como prueba el hecho que Turquía se haya garantizado la luz verde rusa antes de lanzar su operación contra las YPG. Y ello a pesar de que la Unión Soviética protegió en su día al Partido de la Unión Democrática (PYD), una formación kurda de orientación marxista que ha aprovechado el vacío de poder existente para implantar una autonomía en Rojava –el Kurdistán sirio– y para establecer su propia milicia armada:  las YPG.