sábado, 25 de noviembre de 2017

Putin de Siria

Esta semana publiqué en EL PERIÓDICO DE CATALUNYA este artículo sobre la reunión de los presidentes ruso, iraní y turco en la Cumbre de Sochi, que pretende apaciguar el conflicto sirio. Lo he titulado, con cierta ironía, "Putin de Siria".

La intervención militar rusa en septiembre de 2015 marcó un punto de inflexión en el conflicto sirio. Desde entonces, el régimen de Bashar el Asad ha recuperado buena parte de las posiciones perdidas con la inestimable ayuda de la aviación rusa y la infantería chií movilizada por Irán. La enésima demostración de fuerza de esta coalición ha sido la captura de Deir Ezzor, el último feudo urbano en manos del autodenominado Estado Islámico tras la caída de Raqqa.
 Rusia, Turquía e Irán son mediadores del alto al fuego declarado en Siria a finales de 2016.
Con esta jugada maestra, Putin ha conseguido volver a Oriente Medio, un sueño largamente acariciado por Moscú tras el desmoronamiento de la Unión Soviética. En los últimos meses, Rusia, Irán y Turquía han patrocinado las negociaciones de Astana, en el marco de las que se han alcanzado varios acuerdos de distensión en los frentes de batalla. Tras constatar la creciente pérdida de terreno de los rebeldes, el presidente Erdogan, otrora principal detractor de Bashar el Asad, no ha dudado en subirse al tren ruso para tratar de salvar los muebles y que los intereses turcos sean respetados en cualquier acuerdo futuro. La máxima prioridad de Turquía es evitar que se establezca un Estado federal en el que la minoría kurda de Siria disfrute de una generosa autonomía.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Objetivo Hezbolá

Aquí os dejo el artículo que he escrito sobre la ofensiva diplomática contra Hezbollah. Lo publica hoy El País.

En las últimas décadas nos hemos acostumbrado a que las grandes decisiones en torno al futuro de Líbano no se adopten en Beirut, sino en otras capitales de Oriente Próximo. La dimisión del primer ministro libanés Saad Hariri en Riad evidencia que ‘la política de los cónsules’ sigue plenamente vigente casi un siglo después de la creación del país de los cedros. El intelectual Georges Corm, quien acuñó esta fórmula, se refería a la propensión de los partidos libaneses a recabar la protección de las potencias internacionales para reforzar su posición.

Desde la capital saudí, Hariri lanzó una severa advertencia a Hezbolá a la que acusó de “crear un Estado dentro del Estado hasta el punto que tiene la última palabra en los asuntos de gobierno” y de “ser el brazo de Irán no solo en Líbano, sino también en otras naciones árabes”. El dirigente libanés también culpó a Irán de desestabilizar la región: “Allá donde Irán interviene, siembra discordia, devastación y destrucción al interferir en los asuntos domésticos de los países árabes”. Estas duras acusaciones coinciden con una campaña internacional contra Hezbolá, que tiene un segundo destinario: Irán, su patrón.
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Hace unos días, el Congreso estadounidense impuso sanciones contra aquellas empresas que mantuvieran relaciones con la organización islamista chií, que no sólo es una milicia armada, sino que además cuenta con varios diputados en el Parlamento, participa en el gobierno y dispone de una amplia red de servicios sociales, clave para la subsistencia de la pauperizada población chií. Al mismo tiempo, la Cámara de Representantes norteamericana instó a la UE a que incluyera al brazo político de Hezbolá en su lista de organizaciones terroristas en la que, desde 2013, figura su brazo armado.

sábado, 11 de noviembre de 2017

La crisis saudí

Sobre la crisis interna que actualmente vive Arabia Saudí he escrito este artículo para el periódico vizcaíno El Correo

La campaña de detenciones registrada en Arabia Saudí no tiene precedentes históricos, sobre todo si tenemos en cuenta que hablamos del que hasta el momento ha sido el país más estable de Oriente Medio. Desde la toma del santuario sagrado de La Meca por un grupo extremista en 1979 no se recordaba una sacudida de tal magnitud, hasta el punto de que algunos analistas no han dudado en catalogarla como un golpe palaciego. Al contrario que en aquel entonces cuando el sistema se vio amenazado por una amenaza exterior, en esta ocasión las turbulencias se deben a una lucha interna por el control de las riendas del reino.
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Mohamed bin Salmán, el príncipe heredero, ha decidido suprimir toda voz crítica a su gestión y eliminar a sus potenciales rivales empleando el manido pretexto de la lucha contra la corrupción. El actual hombre fuerte de Arabia Saudí, de tan sólo 32 años de edad, ha acumulado un inusual poder entre sus manos, ya que no sólo dirige el Ministerio de Defensa, sino que también es presidente del Consejo de Asuntos Económicos y Desarrollo y controla los Servicios de Inteligencia y la Guardia Nacional. Nunca antes, un príncipe había concentrado tantas atribuciones. Tradicionalmente, el mecanismo de toma de decisiones saudí se ha basado en la consulta entre los príncipes más poderosos de la Casa de los Saud. Todo parece indicar que este modelo consensual podría dejar paso ahora a otro mucho más autoritario y personalista.

viernes, 3 de noviembre de 2017

¿Reconciliación entre Hamas y Fatah?

Hace unos días publiqué en el Observatorio de Política Exterior de la Fundación Alternativas este documento titulado "¿Reconciliación entre Hamas y Fatah?" en el que analizaba el enésimo intento de acercar las posiciones entre las dos principales formaciones políticas palestinas. Aquí os dejo algunos extractos:

El 12 de octubre de 2017 Fatah y Hamas anunciaron en El Cairo un acuerdo de reconciliación que, de tener éxito, pondrá fin a una década de enfrentamientos y devolverá el control de la Franja de Gaza a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). En los próximos meses deberá constituirse un gobierno de unidad nacional y convocarse elecciones presidenciales y legislativas, aunque la suerte de este acuerdo dependerá en gran medida en la respuesta de la comunidad internacional y, sobre todo, de la actitud que adopte Israel, la potencia ocupante.

Aunque no se ha hecho público el texto del acuerdo, sí que se han desvelado sus cuatro puntos centrales: 1) las fuerzas de seguridad de la ANP se desplegarán en el paso fronterizo de Rafah con Egipto el 1 de noviembre; 2) las principales organizaciones palestinas se reunirán en El Cairo el 21 de noviembre para formar un gobierno de unidad; 3) la ANP asumirá el pleno control administrativo de la Franja de Gaza el 1 de diciembre; y 4) la ANP se compromete a pagar el salario de los 23.000 funcionarios de Gaza (pero no de los 14.000 miembros de los servicios de seguridad reclutados por Hamas desde 2007 y englobados en los servicios de inteligencia, la seguridad interna, la seguridad nacional, la policía y la defensa civil).

La aplicación del acuerdo podría crear las condiciones necesarias para la apertura del paso de Rafah, lo que aliviaría la delicada situación humanitaria que padece la Franja de Gaza, cerrada a cal y canto por las autoridades israelíes desde el choque entre Hamas y Fatah en verano de 2007. Debe tenerse en cuenta que la situación es dramática, puesto que el 80% de sus dos millones de habitantes dependen de la ayuda humanitaria, el 47% viven bajo el umbral de la pobreza y el 41% están desempleados. También es alarmante la falta de agua y electricidad: el 90% de los acuíferos no son aptos para el consumo y la única planta eléctrica operativa tan sólo produce 65 megavatios diarios, una décima parte de las necesidades de la Franja, por lo que la población tan sólo dispone de cuatro horas de electricidad al día, lo que impide cualquier tipo de actividad industrial y tiene nocivos efectos en la educación y la sanidad. La falta de combustible impide, a su vez, el funcionamiento de las plantas de tratamiento, lo que provoca que cada día se viertan al mar 100 millones de aguas residuales.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Nuevos artículos sobre el Kurdistán

Recientemente he empezado a colaborar con El Periódico de Cataluña. En estas últimas semanas he publicado tres nuevos artículos sobre Oriente Medio: "El espejismo del Kurdistán" (30/10/2017), "Turquía en el avispero sirio" (10/10/2017) y "El efecto dominó kurdo" (27/9/2017). Aquí os dejo precisamente el último de ellos:

El pueblo kurdo lleva esperando la autodeterminación desde hace casi un siglo. Tras la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Sèvres contempló el establecimiento de una autonomía kurda como paso previo a la independencia. Estas promesas se vieron traicionadas tres años después por el Tratado de Lausana, que impuso la división del Kurdistán entre cinco países: Turquía, Siria, Irak, Irán y Azerbaiyán.
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A pesar de que los kurdos se alzaron en diversas ocasiones para reclamar sus derechos políticos y preservar su identidad, siempre se encontraron con una tenaz resistencia de los nuevos Estados que, para combatir el irredentismo kurdo, alternaron la persecución con la cooptación, la conocida lógica del palo y la zanahoria, para tratar de debilitarlo.