miércoles, 16 de mayo de 2018

De nakba en nakba

Hoy publico en el diario El Correo y en otras cabeceras del grupo Vocento este artículo sobre los acontecimientos registrados en Gaza en el curso de los cuales fueron asesinados 60 palestinos por parte de las fuerzas militares israelíes. El mundo, una vez más, permanece impasible ante la sistemática violación de los derechos más elementales del pueblo palestino.

La conmemoración del septuagésimo aniversario de la ‘nakba’ no podría haber sido más traumática. La ‘nakba’ (en árabe, catástrofe) es el término que los palestinos emplean para referirse a la guerra de 1948 que se saldó con la creación de Israel y la destrucción de la sociedad palestina. Dos de cada tres palestinos (en total, 750.000 personas) fueron expulsados de sus hogares en el curso de las batallas y las operaciones de limpieza étnica que siguieron a la aprobación del Plan de Partición de Palestina por la ONU el 29 de noviembre de 1947. La mayor parte de ellos se convirtieron en refugiados en Gaza, Cisjordania o Jerusalén Este, el resto tuvieron que marchar a los países vecinos y sobrevivir gracias a la ayuda prestada por la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), que en la actualidad gestiona 58 campamentos.
Médicos palestinos evacuan a un manifestante herido en la franja de Gaza este viernes.
A pesar de que la resolución 194 de la Asamblea General, aprobada el 11 de diciembre de 1948, estableció con nitidez que Israel debería «permitir a los refugiados que deseen regresar a sus hogares y vivir en paz con sus vecinos, que lo hagan así lo antes posible, y que deberán pagarse indemnizaciones a título de compensación por todo bien perdido o dañado», lo cierto es que siete décadas después millones de palestinos languidecen en los campamentos de refugiados a la espera de que se aplique dicha resolución. Según la UNRWA, en la actualidad hay cinco millones y medio de refugiados.

Irán, la hora de la verdad


Aquí os dejo mi artículo "Irán, la hora de la verdad" sobre la salida de EEUU del acuerdo del G5+1 sobre el programa nuclear iraní que publiqué hace unos días en El Periódico.

Contra todo pronóstico, Trump ha decidido preservar el pacto nuclear con Irán, haciendo caso omiso de las presiones recibidas por parte de Israel y Arabia Saudí, sus dos principales aliados en Oriente Medio. En los últimos meses, Trump había elevado el tono de sus amenazas contra su tradicional enemigo. En su intervención ante la Asamblea General de la ONU el pasado septiembre, llegó a acusar a Irán de ser “una dictadura corrupta” y “un régimen asesino” que extendía “la muerte y la destrucción”. En las semanas precedentes, el presidente ha apartado de su equipo a las escasas voces que abogaban por la preservación del acuerdo, a las que ha reemplazado por ‘halcones’ como Mike Pompeo o John Bolton, a los que ha situado al frente de la Secretaría de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional.
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Las gestiones de Macron y Merkell, que en las últimas semanas visitaron Washington para convencer al presidente norteamericano de la necesidad de respetar el pacto, parecen haber dado su fruto. Debe recordarse que tres países europeos –Francia, Alemania y Reino Unido– jugaron un papel decisivo para que las negociaciones llegasen a buen puerto y se alcanzase el acuerdo de 2015, por el cual las autoridades iraníes se comprometían a cesar el enriquecimiento de uranio y abrir sus instalaciones a inspectores de la Agencia Internacional de la Energía Atómica a cambio de que se levantasen las sanciones internacionales impuestas al país.