viernes, 23 de octubre de 2015

Farsa electoral en Egipto

Este viernes publico en el blog de la Fundación Alternativas en El País este artículo sobre la primera fase de las elecciones legislativas egipcias. Aunque el resultado sea del todo intrascendente, puesto que no son unas elecciones libres ni competitivas, evidencia que Sisi quiere dejarlo todo bien atado.

El pasado domingo se dio el pistoletazo de salida de las elecciones legislativas egipcias, cuyos resultados definitivos no se conocerán hasta finales de diciembre. En juego están los 596 escaños del nuevo Parlamento que, con toda probabilidad, será copado por candidatos ‘independientes’. Según la nueva ley electoral, sólo una quinta parte de los diputados (120 en total) corresponderá a las diferentes coaliciones que se presentan a los comicios.
A man walks past election posters for parliamentary candidates of the Nour party Hossam Abdo and Mohammed Osama in the Imbaba di 
La apatía y el desinterés han presidido la campaña electoral y los egipcios son plenamente conscientes de que la Asamblea del Pueblo que saldrá de las urnas será una correa de transmisión de Abdel Fattah al-Sisi. En sus dos años de presidencia, Sisi ha cortado de raíz toda disidencia y ha restringido severamente las libertades públicas. Los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento opositor, están completamente diezmados tras la brutal persecución de la que han sido objeto. Sus líderes languidecen en las prisiones tras haber sido condenados a la pena capital y sus simpatizantes esperan a que lleguen tiempos mejores para recuperar el terreno perdido.

lunes, 19 de octubre de 2015

La Primavera Árabe Revisitada

En diciembre de 2010 se inició la primavera árabe con el levantamiento popular contra el gobierno autoritario de Ben Ali en Túnez. La primavera árabe fue una reacción popular, trasversal y desideologizada ante los reiterados abusos de los regímenes autoritarios. Cinco años después, las enormes expectativas que generó parecen haberse esfumado. Las demandas de dignidad, libertad y justicia social han caído en saco roto y muchos de los países que registraron movilizaciones populares han experimentado un retorno al autoritarismo o una deslizamiento hacia la confrontación armada. Sólo Túnez resiste, a duras penas, a este desolador diagnóstico.

En este libro, publicado por la editorial Aranzadi, pasamos repaso a los cambios experimentados en el periodo 2010-2015 en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Palestina y Turquía, así como a la política exterior de EEUU y la UE hacia la zona. Nuestra investigación se ha realizado en el marco del proyecto de I+D Las revueltas árabes: actores políticos emergentes y reconfiguración de la esfera pública en el Norte de África y Oriente Medio (CSO2012-37779), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.

sábado, 17 de octubre de 2015

¿Hacia la tercera intifada?

Una vez más, Jerusalén vuelve a estar en el ojo del huracán. Una oleada de acuchillamientos, respondida con la ejecución sumaria de los atacantes, ha extendido un clima de psicosis generalizada entre los israelíes. Está por ver si los llamamientos a la calma de las escasas voces que todavía siguen apostando por el diálogo y la negociación surten algún efecto o, por el contrario, nos deslizamos peligrosamente hacia una tercera intifada.

El pasado domingo se dio el pistoletazo de salida de las elecciones legislativas egipcias, cuyos resultados definitivos no se conocerán hasta finales de diciembre. En juego están los 596 escaños del nuevo Parlamento que, con toda probabilidad, será copado por candidatos ‘independientes’. Según la nueva ley electoral, sólo una quinta parte de los diputados (120 en total) corresponderá a las diferentes coaliciones que se presentan a los comicios.

La apatía y el desinterés han presidido la campaña electoral y los egipcios son plenamente conscientes de que la Asamblea del Pueblo que saldrá de las urnas será una correa de transmisión de Abdel Fattah al-Sisi. En sus dos años de presidencia, Sisi ha cortado de raíz toda disidencia y ha restringido severamente las libertades públicas. Los Hermanos Musulmanes, el principal movimiento opositor, están completamente diezmados tras la brutal persecución de la que han sido objeto. Sus líderes languidecen en las prisiones tras haber sido condenados a la pena capital y sus simpatizantes esperan a que lleguen tiempos mejores para recuperar el terreno perdido.
Desde hace siglos, Jerusalén ha sido el centro de gravedad político, espiritual, económico y cultural de Palestina. La guerra de los Seis Días cambió las tornas, ya que Israel se anexionó formalmente la parte árabe de la ciudad y emprendió diversas medidas para alterar su composición demográfica por medio de la expropiación de tierras y la construcción de asentamientos. En el último medio siglo, Israel ha multiplicado por diez los límites municipales de Jerusalén hasta convertirla en una vasta extensión de más de 350 kilómetros cuadrados que parte en dos Cisjordania y rompe la continuidad territorial de un eventual Estado palestino.

viernes, 9 de octubre de 2015

Rusia en el laberinto sirio

Sobre los bombardeos rusos en Siria, también publico hoy este artículo en Estudios de Política Exterior: "Rusia en el laberinto sirio".

El Daesh (siglas del autodenominado Estado Islámico) parece haberse convertido en una de las mayores amenazas para la estabilidad de Oriente Próximo, pero también en el principal pretexto para justificar el intervencionismo de las potencias internacionales en Siria e Irak. 

Tras la proclamación de un califato islámico por Abu Bakr al-Bagdadi en verano de 2014, EEUU estableció una coalición de países occidentales y árabes para tratar de destruir a la organización yihadista. Los resultados de los bombardeos aéreos han sido, cuanto menos, modestos. Curiosamente los dos éxitos más notables en la lucha contra el Daesh –la recuperación de las ciudades de Kobane en Siria y Tikrit en Irak– no han sido obra de dicha coalición sino de los peshmergas kurdos en el primero de los casos y las milicias chiíes en el segundo, lo que evidencia las limitaciones de la ofensiva aérea lanzada por EEUU y sus aliados. Mientras tanto, el Daesh ha sido capaz de acercarse a Damasco (con la toma de Palmira) y Bagdad (con la captura de Ramadi), además de haber consolidado su posición en sus bastiones, tarea nada sencilla si tenemos en cuenta la desproporción existente entre sus combatientes y la población autóctona (50.000 combatientes por 5.000.000 de personas).

Ahora la Rusia de Vladimir Putin ha decidido tomar cartas en el asunto formando una nueva coalición anti-Daesh en la que también se integran Irán, Irak y el régimen sirio. 
 

jueves, 8 de octubre de 2015

Los pretextos de Rusia en Siria

Rusia ha entrado en Siria como un elefante en una cacharrería. Está por ver que clarifique cuáles son sus objetivos, ya que el pretexto de debilitar al Estado Islámico no resulta excesivamente verosímil. Aquí va mi reflexión sobre la cuestión para El País

Putin ha decidido dar una vuelta de tuerca más al pulso que mantiene con Occidente. Los ataques aéreos lanzados por su aviación contra el territorio sirio no pretenden, tal y como se ha anunciado, combatir al Estado Islámico (EI), sino preservar sus intereses geoestratégicos en Oriente Próximo. A la cabeza de ellos se encuentra la base naval de Tartus, la única de la que dispone Rusia en el Mediterráneo, pero también los yacimientos de gas descubiertos en el litoral, cuya explotación se han asegurado varias compañías rusas durante los próximos 25 años. Obviamente, esta intervención también tiene un componente simbólico relacionado con la voluntad de Putin de recuperar el protagonismo ruso en la escena internacional. La supervivencia política de Bachar el Asad es vital para asegurar dichos intereses.

Map of SyriaEn realidad esta defensa a ultranza del régimen sirio no debería sorprender a nadie, puesto que desde el inicio de la revuelta antiautoritaria, que pronto derivó en una confrontación militar a gran escala, Rusia ha prestado una ayuda determinante a Bachar el Asad para evitar que su régimen se desmoronase como un castillo de naipes. A la ayuda militar y económica se sumó el respaldo diplomático, puesto que Rusia empleó su derecho a veto para evitar la imposición de sanciones por el Consejo de Seguridad. Cuando se planteó la posibilidad de imponer zonas de exclusión aérea a la aviación siria, Putin cortó el debate de raíz para evitar que se aprobase una resolución similar a la que posibilitó la intervención de la OTAN en Libia. Nada nuevo bajo el sol, pero lo cierto es que parece que Putin ha decidido elevar el listón de su apuesta por El Asad ante la inmovilidad de Occidente.