martes, 31 de enero de 2012

Rusia, China y Siria

Leo en la edición española de Foreign Policy este artículo sobre las políticas de Rusia y China en Oriente Medio y, en particular, su actitud ante la crisis siria. El artículo, titulado "El Eje del No", lo firma Dmitri Trenin. Hoy se reúnne el Consejo de Seguridad para discutir el borrador de resolución basado en el plan de la Liga Árabe que contempla la salida de Bashar al-Asad de la presidencia y la formación de un gobierno de unidad.

"Desde luego, Rusia no quiere perder Siria. El destino de El Asad está en la balanza desde el mes de marzo y Moscú ha abierto líneas de comunicación con la oposición siria. Los rusos acogen a los enemigos del dictador en Moscú y lamentan la violencia, al mismo tiempo que le exhortan a que emprenda reformas políticas, pero han bloqueado cualquier condena formal de la actuación del Gobierno sirio en el Consejo de Seguridad. La estrategia de Pekín ha sido básicamente la misma: exigir reformas a Damasco mientras habla con el Gobierno sirio y con la oposición y se niega a respaldar las sanciones contra Siria en Turtle Bay.

Rusia rechaza la intervención militar de Occidente en los asuntos internos de otros países, aunque sea por motivos humanitarios o en nombre de la democracia.  Pero no se trata solo de que Pekín y Moscú estén preocupados por su propia seguridad. Libia ha dejado claro a ambas potencias que Occidente, cuando actúa bajo presiones de los grupos de derechos humanos presentes en sus países (que, por supuesto, no existen en Rusia ni China), puede terminar involucrado en una guerra civil extranjera, pese a que sus dirigentes deberían haber sido capaces de evitarlo.

Sin embargo, Libia siempre ha sido un país periférico desde el punto de vista estratégico. Siria, no. Ni los chinos ni los rusos –que poseen mejores servicios de inteligencia— tienen la menor idea de qué ocurrirá cuando caiga el régimen de El Asad. Una guerra civil declarada en Siria dejaría chico lo sucedido en Libia. Un conflicto de ese tipo, alegan rusos y chinos, sería mucho más propicio a las luchas sectarias y el radicalismo religioso que a la democracia y el imperio de la ley.
Además, la situación de Siria, en pleno centro de la región, significa que un conflicto interno podría afectar a sus vecinos –sobre todo, Líbano e Israel— e involucrar a actores regionales como Hezbolá y Hamás. Los rusos, preocupados por el extremismo islamista en el norte del Cáucaso y Asia central, y los chinos, que importan la mayor parte de su petróleo de Oriente Medio, no pueden ver con buenos ojos el derrumbe sirio.

En principio, las presiones al tiempo que se facilita un diálogo interno deberían ayudar a evitar la deriva más inquietante. Ahora bien, en la práctica, Moscú y Pekín deben de haber llegado a la conclusión de que Occidente ha descartado ya a El Asad y está preparándose para el cambio de régimen. Desde esta perspectiva, las sanciones no son más que un paso en una escalada que debería continuar con medidas más enérgicas, como acaba de verse en Libia.

La estrategia de China y Rusia respecto a Siria es distinta de las de Estados Unidos y Europa por dos razones fundamentales. En primer lugar, Moscú y Pekín no creen que participar activamente en los conflictos civiles de otras naciones sea prudente ni útil. Segundo, no tienen ninguna urgencia por eliminar el régimen de El Asad como parte de una estrategia antiiraní. De todas formas, los chinos y los rusos no ven que exista mucha estrategia; creen que, sorprendidos a primeros de año por las revueltas árabes, Estados Unidos y sus aliados se están dejando llevar ahora más por la política inmediata que por un cálculo estratégico a largo plazo.

Quizá todas estas preocupaciones, o al menos algunas de ellas, sean válidas. Pero Moscú y Pekín tienen que reconocer que ejercer la crítica no es lo mismo que ejercer el liderazgo, cosa que Rusia anhela hacer y que China no va a poder eludir eternamente. El liderazgo internacional moderno exige presentar alternativas realistas, tender la mano a los demás y construir consensos. No basta con decir que no".

lunes, 30 de enero de 2012

El cerco a Al-Asad

Abd al-Bari Atwan, director del diario Al-Quds al-Arabi, publicaba hace unos días este artículo titulado "El cerco a Al-Asad se estrecha" que ha sido traducido al español por Traducciones de la Revolución Siria. Mientras tanto Rusia ha amenazado con bloquear el proyecto de resolución que actualmente debate el Consejo de Seguridad.

"El presidente Bashar al-Asad está prácticamente solo en su enfrentamiento con la Liga Árabe en la cual su país ya no tiene ningún papel destacado, ni tampoco la capacidad de participar en la toma de sus decisiones. De hecho, ya no es miembro de la misma. Pero más importante aún es que sus más destacados aliados del Golfo a los que su padre apoyo vehementemente para sacar las fuerzas iraquíes de Kuwait ahora quieren sacarlo a él del poder, después de dar un golpe en su contra, como ya hicieron con el ex presidente iraquí Saddam Hussein, cuando hubo terminado su misión de derrotar a Irán y minimizar la amenaza que suponía a sus regímenes.


Cuando decimos que el presidente sirio está solo, nos referimos a la neutralidad de la que hacen gala sus amigos del eje antiimperialista ante esta iniciativa árabe que le pide dimitir: Argelia se ha abstenido, Iraq también, quedando solo Líbano como país que se ha desmarcado totalmente de la misma. Los rusos, por su parte, que le han apoyado durante los últimos meses, que han llevado sus portaaviones y barcos a sus bases navales en Tartus y que han hecho uso del veto para evitar la imposición de sanciones contra Siria, parecen estar cambiando su opinión: ni han apoyado ni se han opuesto a la iniciativa árabe y se han limitado a filtrar unas declaraciones de un responsable llamado Mijail Margelov, un jurista y uno de los más cercanos al presidente Dimitri Medvedev, en las que dice que Rusia no puede hacer más por el presidente Al-Asad de lo que ha hecho.

Este cambio en la postura rusa puede deberse a la coincidencia entre la iniciativa de la Liga Árabe y las propuestas rusas que han sido discutidas durante los últimos tres meses: el traspaso del poder por parte del presidente Al-Asad a su vicepresidente Faruq al-Sharaa, la creación de un gobierno de unidad nacional que prepare el camino para la celebración de unas elecciones parlamentarias y presidenciales y la introducción de reformas políticas globales. Dichas propuestas se hicieron mientras el líder ruso Vladimir Putin lanzaba una “amenaza implícita” al presidente Al-Asad al decir: “O comienzas con reformas verdaderas, o te vas”. El régimen sirio ha rechazado la última iniciativa de la Liga Árabe considerando que se trata de una violación de la soberanía y una injerencia en los asuntos internos sirios...

Probablemente no soprenda que las presiones de la Liga Árabe sobre la cabeza visible del régimen sirio hayan coincidido con la decisión de los ministros de Exteriores de la Unión Europea de imponer un embargo total al petróleo iraní y con la entrada de un nuevos portaaviones estadounidenses en el Golfo árabe por el estrecho de Ormuz, provocando claramente a Irán, cuyos líderes se han visto humillados y han tenido que decir que no permitirán que ningún portaaviones vuelva a la zona. También se pide la cabeza del régimen iraní, incluso aunque llegara a olvidarse de sus pretensiones nucleares. Lo que le sucedió a Gadafi es una moraleja que no ha de olvidarse.

Es el momento del Golfo claramente, porque los tres centros árabes que conformaron la historia de la zona durante decenas de siglos están totalmente perdidos: Siria se enfrenta a una revolución popular, Iraq está destrozado y puede decirse de él que se trata de un estado cuasi-fallido, gobernado por una dictadura sectaria y que se encuentra entre los cinco países más corruptos del mundo. Finalmente, Egipto, la tercera punta de este triángulo está enfrascado en una difícil etapa de transición que lo ha apartado de todas las esferas de influencia en la zona.

El papel saudí para derrocar al presidente Bashar al-Asad puede ser determinante porque Arabia Saudí goza de una fuerte influencia en Líbano y dentro de Siria y más de 500.000 millones de renta de petróleo anual. Además, el reino se presenta a sí mismo como el líder de la secta suní y ocupa una posición destacada como el mayor aliado de Washington en la zona.


Han pasado diez meses desde que se inició el levantamiento en Siria y el régimen de Damasco no ha presentado ninguna iniciativa verdadera de reforma que sirva de alternativa a las soluciones apoyadas en los servicios de seguridad. ¿Qué daño le habría hecho detener la cruenta maquinaria de la muerte a tiempo, poner a todos sus símbolos a disposición de los tribunales, e invitar a la noble oposición siria a formar un gobierno de unidad nacional, convocar elecciones parlamentarias y presidenciales como en otros países árabes, o crear un nuevo gobierno con personas que no sean las de siempre que solo sirven para hacer la pelota al gobernante y elogiar sus defectos como si de auténticas virtudes se tratara?".
La entrada de Arabia Saudí en el expediente sirio con fuerza, o la salida a la luz de su otrora secreto papel, supondrá necesariamente un fuerte dolor de cabeza para el presidente Al-Asad y su régimen. Además, no sabemos si su sorprendente entrada en escena es para limitar el papel catarí o si se ha hecho en coordinación con el país vecino. El emir Saúd al-Faisal sorprendió a todos cuando acaparó la atención de los focos, tras un largo silencio, para anunciar que retiraba a los observadores de su país la delegación árabe porque el régimen sirio no había cesado de matar a sus ciudadanos y que ellos, es decir, los observadores saudíes, no podías ser “falsos testigos”. Lo más peligroso es que el emir saudí se ha precipitado a reunirse con el doctor Burhan Ghalioun, presidente del CNS, en un poco frecuente y rápido reconocimiento del Consejo, algo inusual en lo que al gobierno saudí se refiere, ya que no reconoció el Consejo Libio de Transición incluso tras la caída de Gadafi, al que guarda un absoluto odio por razones por todos conocidas.

viernes, 27 de enero de 2012

Guía del idiota para Siria

Leo en Rebelión este artículo titulado "Guía del idiota para luchar contra la dictadura siria y a la vez oponerse a la intervención militar" de Bassam Haddad inicialmente publicado en el portal Jadaliya. La traducción del inglés ha sido obra de Sinfo Fernández.

"Es fácil, racional y justo adoptar una oposición inequívoca ante las largas décadas de gobierno autoritario del régimen sirio. Es igualmente fácil, racional y justo condenar severamente y oponerse a los diez meses que lleva el régimen aplastando a manifestantes independientes. Sin embargo, los partidarios del régimen y diversas gentes del campo antiimperialista replican que algunos de esos manifestantes son agentes de fuerzas externas o simples bandas armadas.

Aunque puede haber un ápice de verdad en ese argumento, resulta algo vano. Es, en realidad, un insulto a la inteligencia de cualquier observador sirio. Pasa por alto la brutalidad del régimen en los últimos diez meses de levantamiento. Borra temerariamente décadas de opresión, detención, encarcelamiento, amordazamiento, excomunión política y tortura que el régimen ha venido imponiendo ante cualquier mero indicio de oposición. Ese es el régimen que cumplirá cincuenta años el próximo año.

En efecto, solo el implacable autoritarismo de Sadam Husein en Iraq logró superar el legado represivo del régimen sirio. Esto no es ningún secreto. No es una descripción polémica. Es así a pesar de la relativa estabilidad de Siria hasta marzo de 2011. Sus instituciones eran humildes pero suficientemente funcionales. Sus ciudades eran relativamente seguras. Y a partir de los últimos años de la década de los ochenta, sus centros urbanos alardearon de una vida cada vez más bulliciosa y dinámica. El régimen vendió esas características como un modelo de “paz social”.

La amenaza de duras represalias, junto con la formación y cooptación estatal de una clase empresarial excepcionalmente corrupta, constituían algunas de las desoladoras piezas que mantenían unida esa frágil “paz social”. A este respecto, también fue importante el hecho de que el estado del bienestar sirio pudo satisfacer las necesidades mínimas de la mayoría de los ciudadanos sirios hasta los años noventa, aunque las zonas rurales estaban en gran medida abandonadas. Por último, es precisamente la relación entre el estado y los más altos niveles empresariales de mediados de la década de los ochenta, lo que exacerbó gradualmente la polarización regional y social de Siria. Después de la sucesión de Bashar al Asad en 2000 y, en última instancia, la llegada de un equipo de supuestos “liberalizadores” en 2005, el partido Baaz sirio (en todos los lugares) introdujo lo que denominaron Economía de Mercado Social. Y fue para responder a varios llamamientos que no emanaban de la mayoría de ciudadanos sirios. Dentro de la aún constitucionalmente república socialista, el nuevo anuncio pretendió dar un golpe casi formal a los restantes vestigios de una economía centrada en el Estado.

Una serie resultante de camufladas políticas neoliberales y de mala suerte exacerbaron las disparidades estructurales y el descontento social existentes entre los menos privilegiados. La creciente retirada de subsidios estatales y de prestaciones sociales, la introducción gradual de débiles instituciones de mercado para sustituir a las corruptas pero funcionales instituciones del estado, junto con la continuada y terrible mala gestión de la economía se convirtieron en un conglomerado que propició el descontento social. Las escasas lluvias a lo largo de la última década causaron además migraciones masivas y la pérdida de puestos de trabajo en el campo, añadiendo combustible y, si así se me permite decirlo, ubicación, al fuego de las potenciales protestas sociales a partir de 2010. Solo se necesitaba una chispa. Bouazizi la proporcionó. La “paz social” de Siria quedó expuesta y diezmada.
Pero no todo empezó en marzo de 2011. Bajo las tranquilas y confortables calles de Damasco y Alepo, quedaban y aún quedan miles de prisioneros políticos. Atestando las cárceles sirias y aisladas unidades de confinamiento incluso mucho antes del levantamiento, había islamistas y ateos, liberales y comunistas y de muchas más procedencias. Los prisioneros eran de todo tipo y condición y, en efecto, se ajustaban a la retórica oficial del régimen sirio. Incluían a quienes habían dedicado sus vidas a defender la causa palestina contra el apartheid del estado de Israel. También a quienes habían conseguido honorables records oponiéndose a la duplicidad de EEUU y sus brutales políticas en la región, su apoyo a las dictaduras y su lanzamiento de guerras bárbaras a partir de falsos relatos.

La culpa de los prisioneros no era ser conspiradores, sino oponerse al régimen. Su encarcelamiento y tortura subrayaban el hecho de que el antiimperialismo no ha sido nunca, ni será, la prioridad del régimen. Está claro que el Consejo Nacional Sirio (CNS) no va a ser mucho mejor en ese aspecto. En realidad, el Consejo es ya mucho peor en lo que se refiere a los asuntos relacionados con la autonomía frente a los actores externos.

La tragedia es que la ascensión de tal entidad problemática –el CNS-, que cuenta con diversos grados de apoyo local, es una prueba innegable de la profunda represión y bancarrota del régimen. Algunos pueden defender que el apoyo del régimen a varias legítimas causas regionales, o a “la causa”, es un subterfugio ante la horrenda represión interna que crea resentimiento incluso entre los defensores de las causas. Muchos sirios están hartos de esa duplicidad, que se ha mantenido a sus expensas. Puede incluso que parezcan no estar interesados en las cuestiones y cálculos regionales. Muchos de los que se mueven en el campo “pro resistencia” consideran esa no prioridad del antiimperialismo, o incluso el llamamiento interno a una intervención externa, como una traición. No son capaces de captar la exasperación, desesperación, vulnerabilidad y, en última instancia, la fuerza motivadora de la auto-preservación. No ha sido sino el régimen el que ha motivado el nacimiento de ese imperativo de auto-preservación".

jueves, 26 de enero de 2012

Un año sin Mubarak

Cientos de miles de personas volvieron a colapsar la plaza de Tahrir para festejar el primer aniversario de la revolución egipcia y para reclamar a la Junta Militar que culmine la transferencia de poder a las autoridades civiles.

Recupero parte del artículo sobre Egipto, firmado por Athina Lampridi, aparecido en nuestro libro "Informe sobre las revueltas árabes".

"El futuro de Egipto está repleto de incógnitas. Desde el inicio de la revuelta, la economía egipcia no ha dejado de retroceder. Las incertidumbres políticas debilitan la inversión extranjera directa, así como los ingresos por turismo, y la debilidad económica mundial también ha hecho reducir el flujo de comercio a través del Canal de Suez que, con el turismo y las remesas, es la principal fuente de ingresos del país. Por si no fuera suficiente, la guerra civil libia ha obligado a cientos de miles de emigrantes egipcios a retornar a Egipto, lo que ha hecho aumentar el desempleo. Ante la crisis económica interna, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas ha optado por medidas populistas como recuperar los subsidios a los alimentos de la cesta básica y aumentar el salario de los funcionarios, lo que a su vez ha incrementado los gastos públicos.
Por el momento la ayuda económica norteamericana no se ha interrumpido, lo que ha permitido garantizar cierta estabilidad en esta etapa de incertidumbres. No obstante, esta ayuda no es suficiente por sí sola para satisfacer las necesidades de los egipcios ni tampoco está garantizada en un futuro. En el hipotético caso de que el gobierno salido de las urnas opte por revisar algunas de las políticas tradicionales de Egipto en la región (por ejemplo la alianza con Israel o la relación con los palestinos), Washington podría congelar estas ayudas (tal y como han pedido en repetidas ocasiones congresistas republicanos en el curso de la última década).
Además debe tenerse en cuenta que de los 3.000 millones de dólares que EEUU ofrece anualmente a Egipto, la mayor parte está ligada a la compra de armamento norteamericano. Parece difícil que las Fuerzas Armadas renuncien al papel privilegiado que han desempeñado en la política egipcia desde 1952 y que se resignen a transpasar pacíficamente el poder al gobierno que sea elegido en las próximas elecciones. Nueves meses de control del poder desde bastidores han demostrado la aversión por el cambio del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y su vocación continuista, tal y como quedó patente en la reforma constitucional de mínimos.
También la sistemática represión de las manifestaciones registradas desde la caída de Mubarak evidencia su escasa receptividad ante las demandas de la calle egipcia. En abril de 2011 las fuerzas de seguridad dispararon contra  los manifestantes dejando dos muertos y decenas de heridos en un intento de dispersar a los manifestantes pacíficos que habían pasado la noche en la plaza de Tahrir. Decenas de miles de personas se habían reunido para mostrar su repulsa a las prácticas de los militares, entre las que se incluyen la tortura, el abuso de mujeres y la detención administrativa de miles de personas que han sido juzgados por tribunales militares. Dos meses más tarde, el 29 de junio, una protesta de familiares de fallecidos durante la revolución acabó con más de mil heridos.
La ‘matanza de Maspero’ el 9 de octubre, que se saldó con la muerte de 24 cristianos coptos y cientos de heridos, es el último de los incidentes en que se ha visto involucrado el Ejército. Los violentos disturbios provocados fuera del edificio de la televisión pública egipcia –Maspero– entre coptos y musulmanes tras la quema de una iglesia copta degeneraron en una auténtica batalla campal en la que el Ejército acabó reprimiendo a los coptos. La dimisión no aceptada del viceprimer ministro y titular de Economía, Hazem Beblaui, que declaró que «aunque el Gobierno no es directamente responsable, en última instancia, la responsabilidad recae sobre sus hombros» puso en evidencia la incapacidad del Consejo Supremo para proteger a sus ciudadanos. La tensión sectaria resucitó el debate sobre el papel de la Junta Militar, azuzado por las declaraciones de varios de sus miembros en torno a la prolongación de su labor más allá de las elecciones de noviembre. Como en el pasado, los militares podrían estar tentados de atribuirse el papel de garantes de la estabilidad interna para tratar de perpetuar sus privilegios.
Por otra parte, las fuerzas democráticas egipcias no parecen dispuestas a abandonar su lucha. Desde la caída de Hosni Mubarak, los egipcios verdaderamente comprometidos con un cambio real prosiguen su labor. Trabajadores y estudiantes, islamistas y laicos, hombres y mujeres han proseguido sus campañas para denunciar las arbitrariedades del régimen obligando a los periodistas de Palacio a abandonar sus puestos, llevando a la justicia a la familia Mubarak y a sus colaboradores más cercanos, forzando el cierre de la odiaba Seguridad del Estado y confiscando los archivos de la policía. También han establecido nuevos partidos políticos y nuevas asociaciones profesionales y celebrado las primeras elecciones verdaderamente libres en consejos universitarios y sindicatos profesionales.
La posición hegemónica de los militares egipcios y los intereses de las potencias internacionales en Oriente Medio hacen difícil imaginar un Egipto no autoritario en el corto plazo. Las fuerzas conservadoras y no democráticas, principalmente los militares egipcios, el oficialista PND y los líderes de la Hermandad Musulmana, parecen interesados en mantener el statu quo y preservar la fachada democrática de la época Mubarak".

miércoles, 25 de enero de 2012

Egipto: la revolución inconclusa

Hoy publico en El Diario Vasco (y otras cabeceras del grupo Vocento) este artículo sobre el primer aniversario de la revolución popular egipcia. La foto que acompaña al artículo es un cartel en el que enseña cómo depositar el voto.

Ha transcurrido ya un año desde que comenzaran las movilizaciones populares que pusieron fin a los treinta años de dictadura de Hosni Mubarak. Es hora, pues, de valorar los cambios que han tenido lugar en Egipto y aquellos que todavía están pendientes.
 
Entre los logros de esta revolución está el descabezamiento de régimen con la detención de Mubarak, que en la actualidad está siendo juzgado. Fue precisamente su empeño por imponer como sucesor a su hijo Gamal la chispa que encendió la llama del descontento de la población, que no deseaba que Egipto siguiera los pasos de Siria donde años antes se había instaurado una república hereditaria de los Asad. Este proyecto no sólo encontró fuertes resistencias en la sociedad egipcia, sino que además provocó la fractura del régimen, ya que destacados miembros de la 'vieja guardia' de altos cargos militares plantaron cara a la 'nueva guardia' de tecnócratas que respaldaba al vástago de los Mubarak. De hecho, los sucesos de Tahrir costaría entenderlos sin las manifestaciones convocadas en los años precedentes por Kifaya (Es suficiente), cuya máxima prioridad era abortar este proceso sucesorio.
 
Otro buen dato es que se ha iniciado el proceso de transición del autoritarismo hacia la democracia. La celebración de las primeras elecciones libres, transparentes y realmente competitivas en la historia contemporánea de Egipto, entre noviembre y enero, han venido a constatar lo que todos los analistas pronosticaban: la victoria de los islamistas, con el 70% de los escaños de la Asamblea del Pueblo (si sumamos los votos del Partido de la Libertad y la Justicia, y los de los salafistas de Al Nur). La tendencia liberal, que incluye tanto los partidos laicos tradicionales como las formaciones de nuevo cuño surgidas al albur de la revolución, no han sido capaces de alcanzar una tercera parte de los votos ni tampoco de ocupar el vacío dejado por el oficialista Partido Nacional Democrático.
 
El tercer elemento positivo ha sido la constante movilización de la calle egipcia para evitar que los militares se perpetúen en el poder y para demandar que deleguen la autoridad en un gobierno civil. Los manifestantes no se contentarán con meras reformas de carácter cosmético y con un simple cambio de caras al frente del régimen militar que ha regido los destinos del país en los últimos sesenta años. Exigen plenas libertades civiles, pero también justicia social y redistribución de la riqueza. Por eso han respondido de manera enérgica y contundente siempre que han considerado amenazada la revolución, convocando multitudinarias manifestaciones para protestar contra la desesperante lentitud del proceso de transición y contra lo que perciben como un pacto secreto entre militares e islamistas para repartirse el poder e ignorar la voz de la calle.
 
Las asignaturas pendientes de esta inconclusa revolución son numerosas. Quizás la principal sea poner fin al monopolio político ejercido por los militares desde el derrocamiento de la monarquía en 1952. La Junta Militar, presidida por el mariscal Tantawi, no parece muy predispuesta a devolver el protagonismo a un gobierno civil ni tampoco a renunciar a sus numerosas prerrogativas. Debe tenerse en cuenta que el Ejército es un estado dentro del estado y controla más de un tercio de la economía egipcia. El escenario más probable es que traten de imponer el modelo turco constituyéndose en garantes de la estabilidad y el orden, tratando de intervenir en el caso de que los consideren amenazados por la evolución política del país. La opción más plausible es que se alcance, si no se ha alcanzado ya, una repartición de poder por la cual los islamistas se harán con el control político, mientras que los militares conservarán sus parcelas en la esfera económica. El que aún existan tiranteces entre unos y otros demuestra a las claras que se mantiene el pulso por el grado de autonomía que disfrutará el nuevo Parlamento y las prerrogativas que mantendrán los militares.
 
En los próximos meses deberá elaborarse la nueva Constitución que probablemente revisará el actual modelo presidencialista gracias al cual Mubarak retenía la mayor parte de los poderes, entre ellos la capacidad de designar al gobierno, dirigir las Fuerzas Armadas, firmar tratados internacionales, disolver el Parlamento o convocar elecciones. Tras el referéndum constitucional, la Junta Militar delegará la autoridad al nuevo gobierno. En julio llegará la hora de la verdad puesto que el nuevo gobierno, de marcada orientación islamista independientemente de por qué tipo de alianzas opten los Hermanos Musulmanes, tendrá que enfrentarse a una situación socio-económica extremadamente delicada.
 
No debe pasarse por alto que la mitad de la población egipcia vive bajo el umbral de la pobreza. Los jóvenes, verdaderos artífices de la revuelta, representan dos terceras partes de la población y se ven especialmente afectados por las elevadas tasas de desempleo. Por esta razón, los islamistas tendrán una fuerte presión para dar respuestas concretas y efectivas a los problemas endémicos que padece el país, agravados por un escenario de estancamiento económico. Probablemente la actual luna de miel que vive la población con los islamistas no dure mucho, ya que pronto se verán obligados a rendir cuentas ante su electorado por su labor de gobierno.

martes, 24 de enero de 2012

¿Será democrático el estado civil?

Michel Kilo, uno de los principales disidentes sirios, firma este artículo titulado "¿Será democrático el estado civil?" en el diario al-Sharq al-Awsat. La traducción es de Naomí Ramírez y ha sido publicado por Rebelión.

"Las experiencias tunecina y egipcia dan a entender, mientras que la aún en pleno desarrollo experiencia siria lo apunta, que la cuestión del estado civil no está aún zanjada, y que laicos e islamistas difieren en lo referente a los conceptos con él relacionados. Esta divergencia puede amenazar en un futuro no muy lejano la existencia, que hoy todavía parece garantizada, de denominadores comunes entre ambas concepciones del estado civil. Sin embargo, es probable que, si no se da un profundo cambio político y de pensamiento que alcance en los próximos días a las partes implicadas en su aplicación, especialmente los islamistas, tales denominadores desaparecerán.

Los islamistas prometen un estado civil, pero cuya legislación ha de ser la sharía. Por su parte, los laicos, de distinta manera según la corriente a la que pertenecen, prometen también un estado civil cuya referencia sea el ser humano, como ser libre cuya libertad decide sus pasos. Ambas partes están de acuerdo en la denominación “estado civil democrático”, pero divergen en todo lo demás. En la promesa de los islamistas, la autoridad recae fuera del ser humano, que, precisamente, si lo que se desea es un verdadero estado civil, ha de ser constituir el eje en torno al cual se erige dicha autoridad y su soporte. Esta autoridad, por tanto, no es humana, sino sagrada. En contrapartida, el estado civil prometido por los laicos parte de una referencia mundana que el ser humano materializa: él es el eje del mundo, del pensamiento y del espíritu, cuya libertad, y no algo ni nadie externo a él, determina sus acciones. Con esto, se opone al ser humano presente en el modelo de la autoridad islámica, cuyas acciones vienen determinadas por su fe, que es además lo que lo define. En ese modelo, se trata de un creyente que suspende el resto de sus características humanas, entre las que se encuentran la objetividad y la espiritualidad por el simple hecho de que es un creyente y solo un creyente.
Es en este punto, un punto de extrema importancia del que además se derivan el resto de características del ser humano como ser político y de lo que concierne a la política general, en el que ambas concepciones divergen hasta el punto de caer en el antagonismo. Ambos estados civiles son distintos el uno del otro, como también lo son los proyectos con los que pretenden crear un estado que, en el primer caso, será civil, y en el segundo, será un estado de corte e identidad religiosos, que elimine de facto la idea de la igualdad entre los seres humanos. Esto será así porque el creyente es mejor para Dios y, por tanto, ha de ser mejor entre sus siervos no creyentes, los cuales no son portadores de la palabra de Dios, ni la aplican en su vida diaria ni en sus relaciones. El no creyente es así un ser humano de inferior calidad que el creyente, el ser superior portador del mensaje divino. Es así cómo se percibe, y ello a pesar de que el ser humano, el ciudadano de un estado civil, no se define por su religión, ni por su riqueza, ni por su posición social ni ningún otro calificativo, sino que se define exclusivamente por su libertad individual que le diferencia como ser humano. El hecho de que siendo definido por medio de su libertad no se encuentre el camino cerrado por pertenecer a cualquier religión ni se le prohíba acceder a ningún puesto social a la que esté capacitado para llegar, hace de dicha definición algo perentorio. Si es definido por su religión, una definición basada en la pertenencia a una confesión concreta, a una posición social exclusiva, etc., todo lo anterior se desvanecerá. Esto implica, necesariamente, la distinción entre los seres humanos, y con ello, la eliminación y negación de la idea de igualdad y lo que de ella se deriva en materia de seguridad, así como de las acciones que nacen de la conciencia de ser libres, una conciencia por medio de la cual, el ser humano decide, voluntariamente, su destino.

Definiendo al ser humano por su fe, transformándolo de ser humano en creyente, el estado civil, cuyo eje y soporte es el ser humano, está destinado a convertirse en un estado creyente, o en un estado de los creyentes, cuyo espacio común se organiza atendiendo a las necesidades de los ciudadanos en la práctica de su fe, imprimiendo dicho carácter (religioso) en todos los asuntos de carácter general. Teniendo en cuenta que el creyente no es igual que el no creyente, y que el estado civil es un estado apoyado en los creyentes, este se aleja de lo que las sociedades árabes exigen: el estado de la justicia, la igualdad y la libertad. Al mismo tiempo, es incapaz de erigirse como un estado democrático, aunque cuente con el apoyo de la mayoría de sus ciudadanos, porque el estado democrático no es el estado de los creyentes, sino que es el estado de los ciudadanos libres, conformado por la voluntad de la mayoría y la minoría, voluntad por medio de la cual se define. Esto es así porque la mayoría y la minoría son cambiantes ya que su concepción y sus objetivos no están insertos siempre en los campos de la fe y la metafísica, sino que se trata de cuestiones políticas, económicas, sociales y culturales mundanas, tremendamente mundanas, sobre las que los puntos de vista de los ciudadanos cambian según cambian sus intereses y convicciones.

El estado civil no será, en su concepción islámica, capaz de garantizar la igualdad de los ciudadanos ante la ley, ni será un estado de la ciudadanía ni un estado para todos sus ciudadanos. Por eso, será difícil, por no decir imposible, considerarla un estado civil, porque estará basado en la igualdad exclusiva de los “creyentes” ante la ley, con la consiguiente discriminación en cuanto a derechos y deberes entre “creyentes” y “ciudadanos”, que no son iguales a los anteriores, más aún a sabiendas de que esta legislación no puede ser una legislación positiva, sino que será por necesidad e imposición una legislación islámica. La sharía no es una ley positiva, sino una ley divina cuya fuente no es humana y cuya aplicación no ha de estar necesariamente unida a una decisión humana. En contrapartida, la situación legal del ser humano en un estado civil depende de su voluntad como ciudadano libre, teniendo en cuenta que la ley la ha creado él mismo y está a su servicio. Así, si la considera inapropiada o inadecuada, la puede cambiar por otra ley nueva que la sustituya. Esta realidad nos sitúa frente a una diferencia esencial y básica entre ambos modelos de estado y es que la base sobre la que se erige el modelo religioso es una base superior: es Dios, su verdadero sostén. Mientras, en el estado civil, la base es el ciudadano, es decir, el ser humano en calidad de ciudadano de un estado de la que él mismo es el soporte y que constituye la expresión política de su presencia en los asuntos y espacios comunes. Esta diferencia entre las bases tiene importantes y peligrosas consecuencias, puesto que, mientras la relación entre el creyente y su señor se basa en la obediencia y el dejarse llevar, la relación entre el ciudadano del estado civil y sus instituciones se erige sobre el derecho a la divergencia y la diferencia, pudiendo llegar incluso a la desobediencia, que en algunos casos está amparada por la ley.

A tenor de lo comentado anteriormente, el estado civil no es ni puede ser de una única naturaleza, a no ser que haya un acuerdo en lo referente a sus conceptos, soportes, naturaleza, estructura y resultados reales. De no ser así, nos veremos inmersos hoy en una mezcla de conceptos que nos depararán la divergencia y el enfrentamiento, convirtiéndose lo que parece unirnos hoy en un terreno de divergencia y una fuente de división. A partir de ahí, se separarán los caminos. De ellos, uno puede llevar a la revolución contra la dictadura al seno de un estado que se llame a sí mismo civil, pero que no será menos dictatorial que el estado que derrocó por medio de la voluntad popular expresada por un pueblo que se levantó contra el modelo erigido para sustituirlo por un modelo civil y democrático libre. Parece poco lógico que dicha voluntad caiga presa de una  alternativa igual de cerrada en sí misma y enemiga del ser humano como ciudadano del estado. Teniendo en cuenta que el gobernante del estado civil de corte religioso no cesará de hablar y actuar en nombre del Altísimo y Divino, que no verá en la oposición a sus decisiones, ideas o acciones más que una rebeldía contra el simbolismo divino que promueve, que no considerará sus decisiones de gobierno o poder un asunto meramente mundano y que se divinizará después de un tiempo como hacen los dictadores, es de esperar que termine supeditando la leyes a su voluntad y deje al pueblo bajo sus zapatos.

Se han mezclado las ideas de estado civil y de estado democrático y se ha extendido la idea de que el primero supone el segundo necesariamente, al que está ligado como resultado siendo ambos los dos términos de una ecuación matemática. Es cierto que el estado democrático y el estado civil se apoyan en un sistema en que el ser humano se define por su libertad, pero ni se complementan ni son indisolubles, especialmente si se considera la definición del ser humano por su libertad una cuestión secundaria en comparación con su definición por medio de la fe. Precisamente por ello, no veremos brotar la democracia del actual proyecto islamista, sino que ha de erigirse sobre una base inexistente en este proyecto, con el que incluso se contrapone como se contraponen el ser humano libre y el creyente. Esta oposición todavía no ha logrado superarla ningún pensamiento religioso, una oposición que juega un papel central en la profunda separación entre desarrollo moderno y nuestro mundo tradicional, a pesar de la complementación de los valores formales y verbales de ambos.
Es necesario que el creyente se reconcilie con el ser humano libre, poniendo al primero en una posición secundaria con respecto al segundo y estableciendo un sistema político apoyado en y sostenido por el ser humano libre. Es necesario que mencionemos en este contexto que el islam considera al ser humano delegado (de Dios) en la tierra una vez completado su mensaje, no al creyente, y que le encomendó la tarea de construirlo y hacer de la corrupción en él un crimen y un acto reproblable. Ello sucedió una vez completado el mensaje del islam, ¿crees que ha sucedió de forma puramente espontánea, o fue algo planeado por la divinidad, sabia y prudente?".

lunes, 23 de enero de 2012

Armas de EEUU para el Golfo

Leo en Rebelión este artículo de Yazan al-Saadi titulado "Venta de armas para el Golfo: ¿comprar seguridad o rescatar a Occidente?" y publicado originalmente en la versión inglesa del diario Al-Ajbar. La traducción es de Loles Oliván.

"Estados Unidos y las monarquías del Golfo se han comprometido en lo que se ha denominado “uno de los mayores ejercicios de rearme de la historia en tiempos de paz” que asciende a la venta, por valor de 123 mil millones de dólares, de aviones de combate, helicópteros, misiles, tanques y otro tipo de armamento avanzado.

El acuerdo, anunciado en vísperas de la pasada Navidad en Washington, ha sido justificado por Andrew Shapiro, secretario de Estado adjunto para Asuntos Político-militares de Estados Unidos, como “[el envío de] un mensaje contundente a los países de la región de que estamos comprometidos a apoyar la seguridad de nuestros principales socios y aliados en el Golfo Pérsico y en Oriente Próximo”.

En la superficie, el acuerdo pretende garantizar que cualquier potencial interés expansionista por parte de Irán hacia la región quede disuadido. Sin embargo, la naturaleza y el resultado de sustanciales acuerdos de armas previos y actuales entre las monarquías árabes del Golfo y Occidente, en términos de su valor militar vis-à-vis Irán, sugieren una agenda que trasciende meramente a la República Islámica [...].

El acuerdo de armas con el Golfo de 123 mil millones de dólares USA
Décadas más tarde, se ha cerrado un nuevo y enorme acuerdo de armas entre las monarquías del Golfo y la actual superpotencia mundial, Estados Unidos. La venta se presentó primeramente en 2007, bajo proceso de negociación entre el gobierno de Bush y, posteriormente, la administración de Obama, con varias monarquías del Golfo Pérsico como parte de un escudo de defensa más grande contra el creciente poder regional de Irán y su programa de energía nuclear.
A finales de diciembre de 2011, salió a la luz la primera parte del acuerdo de armas de 123 mil millones de dólares. Los saudíes han de recibir 84 [aviones de combates] Boeing F-15SA y mejoras para 70 modelos más antiguos por el precio de 30 mil millones de dólares —la primera parte de un total de 63 mil millones, exclusivamente pagados por Arabia Saudí, que incluye helicópteros, misiles, munición de precisión guiada y nuevos tanques.

Además de eso, Emiratos Árabes Unidos ha firmado un acuerdo de 3,6 mil millones de dólares para comprar cerca de 100 interceptores de misiles de defensa aérea High Altitude, siendo el primer comprador extranjero de este producto en particular. Esta es sólo una pequeña parte de un acuerdo de mayor valor de cerca de 36 mil millones de dólares que incluye la compra de 80 aviones de combate F-16. Por su parte, Omán tiene previsto gastar 18 mil millones de dólares en aviones Lockheed F-16C / Ds. Kuwait está listo para gastar 7 mil millones de dólares en armas estadounidenses y en las actualizaciones para sus sistemas de defensa de misiles Raytheon Patriot. Mientras que Iraq ha concluido un acuerdo para [adquirir] aviones de combate y tanques que asciende a la suma de 11 mil millones de dólares

Si la amenaza iraní es la razón principal que subyace tras esos diferentes acuerdos, entonces es necesario evaluar y comparar la capacidad militar de Irán con la de sus rivales. Debido a décadas de sanciones y restricciones en compra de armamento, la industria de defensa iraní ha prosperado por su cuenta y ha reformado cualquier antiguo armamento estadounidense, ha construido sus propios modelos, o se ha aprovechado de los vendedores no occidentales que estaban disponibles. El gasto militar se estimaba en 2008 alrededor de un 2% del PIB. El país cuenta con alrededor de medio millón de personal militar activo y 650.000 activos en la reserva. Con el aumento de las amenazas externas, la capacidad militar y de seguridad iraní es por su naturaleza más de carácter defensivo y se basa en parámetros asimétricos de la guerra —lo último, en particular, entra en juego en relación con Iraq, Líbano y otros países del Golfo.

Siguiendo al de Estados Unidos, el poder naval de Irán es quizás el más potente del Golfo. Según informes de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y de las estimaciones recogidas por apasionados de lo militar, Irán tiene un total estimado de 260 barcos de guerra —además de 3 destructores, 19 submarinos, 198 fragatas, 5 patrulleros, 7 embarcaciones guerra de minas, y 26 barcos anfibios de asalto. Es su poder naval, la posibilidad de restringir el acceso a lo largo del Estrecho de Ormuz, y el programa de misiles balísticos que puede dirigirse a Israel lo que hace de Irán “la fuerza militar más poderosa de la región (excepto Israel), a excepción de Estados Unidos”, según las declaraciones del general estadounidense John Abizaid en 2006. Compárese esto con Arabia Saudí, el mayor Estado del Golfo Pérsico, que depende fuertemente de la importación de armas. Los datos de gasto militar según el Stockholm International Peace Research Institute revelan que en 2008 los saudíes se clasificaban en el noveno puesto del mundo. El valor de sus gastos militares se estimaba alrededor del 11,2% del PIB del país en 2009, aunque esta cifra podría ser mucho mayor debido a la falta de transparencia.

Pero su poder naval es muy inferior a la de los iraníes, compuesto por un total de 77 buques guerra y solo 7 fragatas, 9 patrulleros, y 7 embarcaciones de guerra de minas. De manera que han compensado el déficit mediante la mejora de su superioridad aérea. A finales del año pasado, Arabia Saudí disponía de alrededor de 300 aviones de combate, incluyendo modelos europeos y estadounidenses. La capacidad operativa de las fuerzas armadas saudíes se hizo evidente durante su intervención contra los rebeldes Huthi en el norte de Yemen durante el invierno de 2009-2010. El armamento de alta tecnología a disposición de los saudíes no pudo derrotar a los Huthis, cuya rebelión se vio ensombrecida por el estallido de la revuelta de Yemen. La mediocre actuación saudí resultó en 113 soldados saudíes muertos y más de 400 heridos; el número de víctimas civiles yemeníes y Huthi se calcula entre los 4.000 y los 5.000.

El negocio de las armas, pues, se dirige principalmente hacia la protección del la superioridad aérea del frente a Irán y trata de anular las sofisticadas armas balísticas de Irán, como el Shahab-3b y los sistemas de Sejjil-2. Este tipo de armas no funcionan bien en la defensa contra una invasión terrestre a gran escala, ni son eficaces contra las formas asimétricas de la guerra, ni son eficaces para dominar el curso de las aguas en el Golfo, donde Irán tiene la sartén por el mango.

Así que, ¿quién se beneficia realmente de esta transferencia inmensa de armas y dinero?"

viernes, 20 de enero de 2012

Túnez: mujeres y revolución

Leo en Diagonal esta entrevista con Saida Rached, secretaria general de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas. La entrevista fue realizada durante una de sus visitas a Madrid en un acto organizado por ACSUR-Las Segovias.

"DIAGONAL: Durante la revolución, las mujeres participaron muy activamente. Pero ¿qué se ha logrado posteriormente, en todos estos meses de transición?
SAIDA RACHED: Las mujeres participaron incluso antes de la revolución, lucharon contra el régimen y fueron un gran apoyo en el movimiento de la cuenca minera en 2008, y durante la revolución estuvieron presentes de manera masiva. Estaban en las calles, en las manifestaciones, en las discusiones, etc. Con la democracia queríamos también que se tuvieran en cuenta los derechos de la mujer. Estuvimos en todas las instituciones, comisiones e instancias, hicimos presión con las demás asociaciones de mujeres y luchamos para que hubiera paridad y alternancia en las listas para las elecciones. Y lo logramos, pero esto no era suficiente, así es que luchamos contra los partidos, los independientes y la sociedad civil para que la paridad fuera real en las cabezas de listas, para garantizar que hubiera hombres y mujeres a partes iguales en la Constituyente. Desgraciadamente, no ha sido así, pero conseguimos un 24% de mujeres en este órgano.

D.: ¿Cuál es vuestra lucha en lo que respecta a la Constitución?
S.R.: Nuestro futuro depende de la Constitución que vamos a tener. La Carta por la que se va a regir Túnez durante décadas es la única garantía, por lo que queremos que nuestros derechos estén reflejados en ella e institucionalizar el principio de la igualdad total entre hombre y mujer. Es la única garantía para que no estemos a disposición del poder de turno. Queremos que esté institucionalizado junto con el derecho a la democracia, a la pluralidad, a la independencia de los medios y de la justicia. También queremos institucionalizar la prohibición de la violencia contra las mujeres, sea cual sea su forma. Y luchamos por que se levanten realmente las reservas sobre la Convención internacional contra toda forma de discriminación contra las mujeres.
D.: El partido Ennahdha ha ganado con un 41% de votos. ¿Es realmente un peligro para los derechos de las mujeres?
S.R.: Es un peligro si no hay un movimiento social y democrático que imponga estas leyes. Hasta ahora, todos los movimientos islamistas han estado contra los derechos de las mujeres. Ennahdha ha querido tranquilizar a la sociedad civil sobre sus derechos, pero necesitamos garantías, y la única garantía es que participe en su inscripción en la Constitución. Nosotras le daremos el beneficio de la duda esperando la nueva Carta Magna, pero permaneceremos vigilantes y movilizadas para defender nuestros derechos. El CPR y Ettakatol [partidos de tendencia progresista que gobiernan en coalición con Ennahdha] han dicho que los derechos de las mujeres y el Código del Estatuto Personal [conjunto de leyes aprobado en 1956, tras la independencia, que abolió la poligamia y otorgó numerosos derechos a las mujeres tunecinas] son una línea roja que no se puede sobrepasar. Pero la única garantía es que se institucionalice y que el Estado tome medidas legislativas concretas para que sea aplicable.
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D.: En los últimos meses han entrado en escena los salafistas.
S.R.: No son numerosos, pero ganan fuerza y son tolerados. Tenemos la impresión de que los partidos políticos, particularmente Ennahdha, nunca los han condenado. Y el Estado y la Justicia no han tomado las medidas necesarias para parar sus agresiones. Cuando atacaron a las prostitutas y a los vendedores de alcohol no hubo reacción, cuando atacaron AfricArt y la película Persépolis no hubo medidas jurídicas suficientes para impedirles reincidir. Esto les alienta a agruparse y atacar las libertades individuales. Están atacando facultades y a las mujeres en los institutos porque no se ponen el velo o porque hay asignaturas que les parecen en contradicción con el islam, como el dibujo o lamúsica; han invadido la Facultad de Letras para exigir que las mujeres con niqab puedan hacer los exámenes, reivindican la segregación…

D.: ¿Cómo se organizan las mujeres en la defensa de sus derechos?
SR.: Las mujeres han tomado conciencia de que ahora es el momento de actuar, consolidar y hacer avanzar sus derechos. Han entendido que estos derechos nunca han estado tan amenazados, se han movilizado masivamente y han bajado a la calle en varias ocasiones. Están haciendo coaliciones, entre asociaciones de mujeres y también con la sociedad civil, con los partidos democráticos y con las asociaciones de derechos humanos para decir que no estamos dispuestas a dar un paso atrás en nuestros derechos".

jueves, 19 de enero de 2012

El verdadero rostro de Bashar

Traducciones de la Revolución Siria publicaba hace unos días esta entrevista con jeque de Homs Anas Suweid que apareció en su día en Al-Jazeera. Después de varias entrevistas con el dictador sirio, el jeque Suweid le considera incapacitado para ejercer labores de gobierno.
¿Podría hablarnos de cómo se inició la revolución en Homs?
Cuando comenzó la revolución en Daraa, la gente de Baba al-Sibaa y de todo Homs comenzó a inquietarse porque no podían soportar una reacción tan cruel y violenta por parte del régimen.

Pero antes de eso, la gente de Homs ya había sido víctima de fuertes presiones por parte del gobernador de la provincia de Homs, Iyad Gazzal, un familiar de Bashar al-Asad, que les cortaba el suministro de electricidad y agua, y dificultaba cualquier tipo de acción o acceso a servicios. Así, convirtió el “sueño de Homs” en la destrucción de Homs.

¿Qué es el sueño de Homs?
“El sueño de Homs” es un proyecto para echar a los suníes del zoco y traer a nuestros hermanos alauíes para que se ocupen de los centros principales de la ciudad, lo que provocó que los comerciantes de Homs escribieran: “Sí a Bashar al-Asad y no al sueño de Homs”, porque dicho “sueño” ideado por el gobernador conllevó la destrucción de muchos edificios y ejerció una presión indescriptible sobre la gente. La gente llegó a decir que Bashar al-Asad dominaba toda Siria, excepto Homs, que estaba bajo el mando de Iyad Gazza.
La primera manifestación, antes de los sucesos de Daraa, fue para exigir la caída del gobernador, y cuando Daraa salió en su primera manifestación, se organizó también una en Bab al-Sibaa cuyo lema fue: “Con nuestra sangre y nuestra alma morimos por ti, Daraa”. Yo di un sermón en la mezquita en el que traté de calmar a la gente y me centré en el significado del dicho de Omar ben al-Jattab (segundo Caliga del islam): “¿Cómo pretendéis convertir a las gentes en esclavos si sus madres los han traído al mundo libres?”. Por ello tuve que visitar unas cuantas sedes de la seguridad.

Después, las manifestaciones se extendieron a Baba Amro, Jalidiyya, etc., hasta que llegaron a todos los rincones de Homs. El factor que más alimentó las manifestaciones y provocó su extensión por la ciudad fue la negativa actitud del régimen, su represión y sus ataques.

¿Es cierto que la incitación al sectarismo es una de las causas del aumento de las manifestaciones?
Antes quiero responder a otra cosa: ¿Hay sectarismo en Homs?: Hay un destacado sectarismo ejercido por el régimen en contra de los suníes de Homs de formas inimaginables. En cada barrio suní de Homs, se corta la electricidad ocho horas diarias y si en esos barrios salen manifestaciones, se impide la entrada de un alimento básico como es el pan durante días. Entonces, los otros barrios se ven obligados a meterlo de contrabando. También se cortan las comunicaciones.

Ahora bien, he de señalar que nuestra relación, por ejemplo, con nuestros hermanos cristianos, en el barrio, es una relación de tipo fraternal y nos ha apenado enormemente la pérdida de algunos de ellos por lo que hemos presentado  nuestras condolencias. Sin embargo, en lo referente a nuestros hermanos alauíes, es cierto que con algunos de ellos nos une una hermandad de leche, pero el régimen ha destruido eso al armar sus barrios. De hecho, cuando detienen a un revolucionario alauí, lo torturan el doble que al resto para que se mantenga al margen de la revolución.

¿Qué puede decir de sus encuentros con Bashar al-Asad? Sabemos que usted se reunió con él más de una vez. ¿Qué pasó?
Tuve tres entrevistas con el presidente durante la revolución. La primera fue en abril, y éramos alrededor de veinte ulemas de la ciudad de Homs. Hablamos con él durante cuatro horas y media y hay que decir que parecía sorprenderse por todo: le hablamos de las prácticas de los servicios de seguridad y los shabbiha y los presentes le contaron todo con detalles, apuntando de su puño y letra todos los comentarios.

La reunión terminó sin que nos prometiera nada, pero nos pidió que le ayudásemos a calmar las manifestaciones hasta que las cosas volvieran a su cauce. Así que nos fuimos sin obtener ningún resultado tangible. Los sheijs no podían ponerse en contra de las manifestaciones y cada sheij que intentaba tranquilizarlas terminaba golpeado en mimbar[1] y se le impedía dirigir la oración.

Después, me llamaron para una nueva reunión con los sheijs y no fui. Cuando la seguridad militar me detuvo y me preguntó el porqué, les expliqué que había decidido dejar el asunto a otros.

En las segunda reunión, el presidente me mandó llamar a mí solo, porque las manifestaciones en Bab al-Sibaa estaban en plena ebullición. Me saludó y me preguntó si era el sheij de Bab al-Sibaa. Le contesté y me dio la bienvenida. No obstante,  yo iba con la firme intención de no pedirle nada porque la primera vez no había logrado nada ni nada había cambiado.

El presidente comenzó a hablar pidiendo que las manifestaciones se calmaran, diciendo que sabía el problema fundamental las prácticas de los servicios de seguridad y el mujabarat[2] y los shabbiha. Me dijo “Si tienes mil imágenes en tu cabeza, en la mía hay decenas de miles, así que no me hables de dichas prácticas. Sé que la solución es retirar a los servicios de seguridad, pero no puedo hasta que la calle no se calme”. Esto mismo lo repitió tres veces durante las dos horas que duró la entrevista.

Le respondí diciéndole: “Usted, señor Presidente, está equivocado en sus peticiones”. Y me dijo: “Adelante”. Entonces le expliqué: “Nos pide que calmemos los ánimos en la calle para retirar a los servicios de seguridad, pero no podemos hacer eso porque la calle no es de nuestra propiedad. El sheij que no habla con la gente en el mismo tono de la calle, recibe golpes y es considerado un traidor. Lo mejor es que nos quedemos neutrales entre el Estado y la gente”.

También le dije que los habitantes de Homs decían que ellos no se relajarían hasta que se retirasen las fuerzas de seguridad. “¿Qué garantías tienen si se sientan en casa y después vienen los servicios de seguridad para llevárselos? Son revolucionarios ahora y se les está matando, ¿qué pasará si vuelven a sus casa?” La respuesta fue: “Yo no repetiré los errores de los ochenta[3]”.

Le pregunté: “Señor presidente, ¿cuál es cómo podemos unir ambas peticiones?” Respondió: “Ese es el problema, se ha perdido la confianza”.

Le dije: “La solución es política y no está en que salgamos a calmar a la gente”. Me contestó: “Yo tenía una visión errónea de los sheijs y me daba miedo todo aquel que tenga barba y las mujeres con velo. Una vez, fui a Alepo y me senté en un restaurante en el que todas las mujeres iban cubiertas. Dije: ¿Es que estoy en Afganistán? Después, pregunté al doctor Al-Buti[4] cuál era el secreto de tal presencia de velos en Alepo, ¿se trataba de los Talibanes o de Al-Qaeda?” Me contestó: “Son personas religiosas por naturaleza”. Imagina un presidente de un Estado al que le hablas de una crisis y una solución política y te sale con ejemplos que no tienen nada que ver.

Después le pregunté: “¿Qué pasa presionamos a la gente con todas nuestras fuerzas para que dejen de manifestarse, algo para lo que probablemente necesitaríamos un mes, pero no lo lograremos y siguen cayendo víctimas a diario. ¿Existe la posibilidad de que sustituyáis el fuego real por balas de goma?” Esta fue su respuesta: “El problema es que nuestra economía se desploma”.

Entonces le pedí permiso para hablar con franqueza y seguridad. Le informé de que la seguridad me había hecho rendir cuentas por lo que le había dicho la vez anterior. Se río y dijo: “Lo importante es que no me hayan pedido rendir cuentas a mí”.

Le dije: “Señor presidente, la gente en la calle pregunta: ¿Nuestro presidente tiene el poder de tomar las decisiones o es incapaz?” Y me preguntó el porqué, a lo que le contesté: “Dice que no habéis dado orden de matar, pero sigue habiendo matanzas. ¿Por qué no castiga a los que se rebelan contra las órdenes mientras, habiendo además asesinos en el ejército, cuyos nombres se han hecho famosos en todas las provincias (le dije varios nombres) y han sido colgados para después organizar elecciones estando convencido de que sería elegido?”

Su respuesta me sorprendió, y Dios es testigo de que lo que digo es cierto: “Castigué a Atif Nayib, que arrancó las uñas a los niños, y castigué a mi primo en Latakia, Yamil Al-Asad. Y cuando Baniyas se unió a los disturbios, saqué de allí al marido de mi prima. Entocnes, me llamó mi tía, una señora mayor, y me reprendió, por lo que tuve que prometerle que le devolvería a su puesto cuando terminara la crisis. Mi madre me llamó para lo mismo”.

Yo me quedé pasmado y me pregunté cómo dirigirme a ese hombre que hablaba con tanta seriedad del “enfado” de su tía y no sentía tristeza por el pueblo que estaba muriendo. La verdad que puso de manifiesto la conversación con Bashar fue que quien dirige el país es una familia al completo, de la que Bashar al-Asad es solo una parte. La gente en Homs dice que el verdadero líder es la madre de Bashar, que tiene un amplio bagaje adquirido durante el tiempo que pasó con Hafez al-Asad.

También le pregunté por la razón de que se hubieran enviado más de doscientos tanques a Baba Amro que solo habían causado destrucción. Me dijo: “Hay bandas armadas”, a lo que le respondí: “Lo hemos oído igual que ustedes, pero ¿han logrado ya detenerles?” Dijo: “Se han escapado, cuando el ejército es enviado hacia algún lugar, se escapan”.

¿Cuál es el resumen de los encuentros después de estas largas rondas de conversaciones?
El resumen es que el presidente no quiere de nosotros más que calmemos la calle, una calle que no se calma a pesar de los asesinatos y las matanzas. Nosotros le decíamos que la calle no es de nuestra propiedad, sino suya, así que si castiga a quien comete errores o actúa de forma negativa, la calle se volverá sola a su cauce.

¿Por qué ha salido de Homs ahora?
Salí porque las amenazas del régimen me tocaron de pleno elos agentes de seguridad y los shabbiha me amenazaron de muerte y secuestro. Intentaron ejercer presión sobre mí después de emitirse una entrevista con un joven al que conozco en el canal Al-Duniya en la que decía que él formaba parte de las bandas armadas. Un coronel intentó presionarme con ello en el palacio presidencial, a sabiendas de que la persona que había aparecido en televisión está incapacitado y tiene un fuerte golpe en la pierna que le impide usa armas.

Este general me pidió que emitiera una fetua en la que calificase de pecado las manifestaciones y el hecho de enfrentarse al gobierno, condenando así lo que hacían los revolucionarios en Homs o que me enfrentaría a la cárcel. Recogí mis cosas y me presenté en una de las sedes de los servicios de seguridad, donde encontré cámaras de los canales Al-Duniya y Siria TV esperándome. No les gustó lo que dije. Entonces, pedí que me dieran dos días para organizarme de nuevo, pero, gracias a dios, pude salir de Siria.

¿Cómo dejó Homs?
No puedo describir lo que sufre la ciudad más que diciendo que se trata de una catástrofe humanitaria, más del 70% de sus habitantes están desplazados dentro de la misma ciudad o han salido a otras ciudades. Cada día que el mundo tarda en intervenir[5] aumenta la catástrofe y la desgracia.

[1] Equivalente al púlpito de las iglesias, es el lugar desde donde el imam da el sermón y dirige la oración.
[2] Servicios de inteligencia.
[3] Una serie de sucesos violentos sacudieron Siria entre 1976 y 1982, culminando con la conocida como Masacre de Hama de febrero de 1982.
[4] Uno de los llamados “ulemas del poder”.
[5] No especifica el tipo de intervención.

miércoles, 18 de enero de 2012

Radiografía política israelí

Mediterráneo Sur publica una reflexión -"Antorcha brillante"- del activista israelí Uri Avnery sobre la lamentable situación de la escena política israelí a raíz del salto a la política del conocido periodista Yair Lapid. Como siempre perspicaz e irónico! La traducción del inglés es de Carolina Delgado.

"La atracción que supone un escaño en la Knesset es difícil de explicar. Muchos israelíes desprecian la Knesset, pero casi todos venderían a su abuela para convertirse en diputado. (Un chiste judío habla de un extranjero que llega al 'shtetl' y pregunta por cómo llegar a la casa del encargado de la sinagoga. “¿Qué? ¿Ese sinvergüenza?” exclama un hombre que pasa por allí. “Ese bastardo”; “Ese hijo de puta”, “ese miserable”, responden otros. Cuando finalmente encuentra al hombre, le pregunta por qué se aferra al cargo, y éste responde: “¡Por el honor!”)

Pero ésta no es la cuestión. La pregunta es: ¿por qué cree tanta gente que un nuevo partido tiene muchas oportunidades de conseguir escaños? ¿Por qué cree Ya’ir Lapid que un nuevo partido dirigido por él se convertirá en una facción mayor en la Knesset y quizá incluso le impulsará hasta el despacho del primer ministro? En la derecha está la actual coalición del gobierno; en la izquierda y en el centro no hay prácticamente nada

Ahora existe un gran agujero negro en el sistema político israelí, un agujero tan grande que nadie puede evitar verlo. En la derecha está la actual coalición del gobierno, que consiste en el Likud, el partido de Lieberman y varias facciones ultra-nacionalistas, pro-asentamientos y religiosas.

¿Qué hay en la izquierda y en el centro? Prácticamente nada. El principal partido de oposición, Kadima, está hecho un desastre. Ha fallado miserablemente al intentar crear un papel propio. Tzipi Livni es incompetente, y parece que el único mérito de su rival de partido, un antiguo jefe de personal del ejército, es su origen oriental (nació en Irán). Las últimas encuestas dan a Kadima la mitad de los escaños que tiene ahora.

El partido laborista, que pareció crecer cuando Shelly Yachimovich fue elegida presidenta, ha descendido en las encuestas a donde estaba antes. Ni tampoco ha crecido el apoyo popular de Meretz. Lo mismo ocurre con las facciones comunistas y árabes que vegetan en los márgenes del sistema, si no afuera. Todos ellos juntos no podrían desbancar a la derecha.
Yair Lapid (ISRAEL OUT) In this photo distributed by the Israeli Government Press Office (GPO), a visibly-upset Israeli Prime Minister Ehud Olmert is comforted by Yair Lapid as he speaks during the funeral of Lapid's father, Yosef (Tommy) Lapid, a former cabinet member and journalist who succumbed to cancer at the age of 77 the day before, on June 2, 2008 in Tel Aviv, Israel. Olmert, whose political future is under threat from a bribery scandal, called Lapid his loyal friend through the years and eulogized him saying he was a Holocaust survivor who lived and breathed Jewish fate, Jewish history and the Jewish future throughout his life. Yair Lapid is a prominent Israeli television personality.
El hueco es evidente. Está pidiendo a gritos una nueva fuerza que pueda llenar el vacío. No es de extrañar que los diversos mesías que están esperando oigan una voz interior que les dice que ha llegado su hora. El problema es que ninguno de esos pretendientes viene con un mensaje. Aparecen en escena con una mentalidad de libro de cocina: Tome un puñado de frases populares, añada 3 personajes importantes, 2 generales, 4 mujeres, 1 ruso, y con la ayuda de un inteligente experto en relaciones públicas y dos “consejeros estratégicos” estará en buen camino.

Para Lapid, las tres frases populares ahora son: cojamos el dinero de los magnates irresponsables (¿Quiénes son? ¿Hay también magnates responsables?); cojamos el dinero de los departamentos del gobierno inflados (¿Cuáles? ¿Incluido el Ministerio de Defensa?); cojamos el dinero de los asentamientos alejados (¿Cómo de alejados? ¿Qué pasa con los demás asentamientos?).

Parece que no hay nadie por aquí que venga con una profunda convicción, un mensaje que “le arda en los huesos”, como se dice en hebreo. Shelly, del partido laborista tiene un serio mensaje social, pero se niega categóricamente a hablar de cualquier otra cosa, especialmente de esos temas tan desagradables como la paz y la ocupación. Kadima se limita a ser lo más difuso posible en todo. ¿Y Lapid?

Ah bueno, eso depende de las encuestas. Lapid es un prolífico escritor con muchos libros en su haber y una columna semanal en el muy popular diario Yediot Aharonot. Pero ni con un microscopio puede uno ver rastro de una respuesta seria a ninguna de las preguntas calientes nacionales o sociales del país".

martes, 17 de enero de 2012

¿Tambores de guerra en el Golfo?

Extramundi, el blog de Jesús Núñez (director del IECAH) en el diario El País, recoge la polémica en torno a un posible enfrentamiento norteamericano-iraní en las aguas del Golfo. El título lo dice todo: "EEUU-Irán: ni ultimátum ni guerra". El mapa muestra las exportaciones del petróleo iraní. España, que absorve el 6% del crudo persa, tendrá que buscar un recambio que probablemente encontrará en las petromonarquías del Golfo.  

"No hacía falta que Obama enviara un mensaje directo al líder supremo de la revolución islámica, el ayatolá Ali Jamenei, en términos de ultimátum si Irán intenta cerrar el estrecho de Ormuz. Y no lo es, en primer lugar, porque Irán sabe sobradamente cuáles son las reglas del juego que viene desarrollando desde hace décadas en su afán de expandir su modelo revolucionario y consolidarse como el líder regional. Es un consumado especialista en tensar la cuerda, para ceder parcialmente a continuación, sacando algo siempre en limpio para sus intereses.

Así, hoy se encuentra a punto de consolidarse como el hegemón regional, mientras su programa nuclear le permite ya enriquecer uranio al 20%. En esas condiciones a Teherán no le interesa embarcarse en una guerra abierta (lo mismo que le ocurre, aunque por razones muy distintas, a Washington) ni tampoco cerrar el estrecho de Ormuz. Como ya argumentaba en mi post anterior, el cierre sería solo la última opción, dado que la economía iraní depende fundamentalmente de su capacidad para vender hidrocarburos (y prácticamente todos ellos tienen que salir por esa vía). Una vía que (agradezco los comentarios a mi anterior post para precisar mejor lo que en él decía) en su parte más estrecha solo tiene 6 millas náuticas navegables para los superpetroleros- dos en cada sentido de salida y entrada y otras dos en medio como espacio neutro.

En definitiva, ambos van de farol. Por eso, en mitad de tensiones en alza y de un viaje intrascendente de Ahmadineyad a tierras americanas, Irán ha permitido nuevamente que la Agencia Internacional de la Energía Atómica envíe a sus inspectores. Consciente de que la imposibilidad de vender sus hidrocarburos impactaría gravemente a su economía, busca, sobre todo, evitar que haya una postura unánime en su contra en seguimiento de la medida impulsada por Washington de no importar hidrocarburos iraníes. Admitiendo la visita de los inspectores cuenta con que algunos países se queden al margen de la sanción estadounidense, aduciendo que Teherán muestra su voluntad de ser transparente con su polémico programa nuclear y que, por tanto, no hace falta adoptar más medidas hasta que el Consejo de Seguridad no apruebe una nueva resolución al respecto.

En paralelo, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica se apresta a realizar los ejercicios navales Gran Profeta en aguas del Golfo, tratando de mostrar sus mejoras en el control de una vía de tráfico vital para el sostenimiento de la economía mundial. A buen seguro volverá a ejercitar sus capacidades para el sembrado de minas, para el lanzamiento de misiles y para el ataque a buques desde sus pequeñas (pero eficaces) embarcaciones costeras.

Por su parte, Estados Unidos e Israel están a punto de comenzar el ejercicio Austere Challenge 12, el más importante realizado nunca entre ambos para poner a punto sus sistemas de defensa antimisiles. Simultáneamente, se da a conocer que el portaviones USS Carl Vinson se dirige al Golfo (teóricamente para sustitutir al USS Stennis), mientras el USS Abraham Lincoln ya está en aguas del Índico, tras haber salido de Tailandia. En fin, business as usual a pesar de los fuegos de artificio de estos días".

lunes, 16 de enero de 2012

722.000 colonos en los Territorios Ocupados

El portal Israel HaYom informaba ayer que ya son 722.000 los colonos israelíes en Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán. De confirmarse este número pulverizaría todas las estimaciones precedentes que hablaban de unos 550.000 colonos residiendo ilegalmente en los Territorios Ocupados.

El censo elaborado por el Ministerio de Interior israelí cifra el crecimiento del número de colonos en Cisjordania durante 2011 en un 4.3% (14.702 personas). En total, 342.414 colonos viven en Cisjordania y el resto en Jerusalén Este, donde se concentra buena parte de la actividad colonizadora israelí. El censo también advierte del fortalecimiento de los ultraortodoxos judíos al señalar que 60.000 de estos colonos residentes en Cisjordania realizan estudios en hesder yeshivas (que combinan los estudios religiosos con el servicio militar) y ulpanot (estudios religiosos para las mujeres).

El diputado israelí  Yaakov Katz, del partido ultraderechista Unión Nacional, justificó este aumento aludiendo, una vez más, al falaz argumento del 'crecimiento natural' según el cual los asentamientos estarían creciendo solamente para satisfacer las demandas de sus pobladores originales. Bajo este pretexto, los gobiernos israelíes han triplicado el número de colonos que pasó de los 200.000 que había  en 1991 (cuando se abrió el denominado Proceso de Oslo) a los 700.000 actuales. Además Katz advirtió que "en un año, más o menos, veremos los resultados del auge de la construcción. Rezamos para  que, con la ayuda de Dios, la población de pioneros en Judea y Samaria, que son los ladrillos y el mortero de la nación, continuará floreciendo e influyendo, para bien, en el aumento de la población de Israel".
 

viernes, 13 de enero de 2012

¿Quién se acuerda de Gaza?


"Por el momento, las revoluciones árabes han marginado a la cuestión palestina. Por primera vez en más de medio siglo, la agenda del mundo árabe, tanto de los gobiernos como del pueblo, no está determinada por el conflicto palestino-israelí, sino por las dificultades sociales y políticas a las que se enfrentan: la pobreza, el desarrollo económico y la democracia. Y cuando la cuestión palestina es marginada, la Franja de Gaza es empujada a los márgenes de los márgenes.


El viejo argumento israelí-estadounidense para separar a Gaza de Cisjordania tuvo éxito, tanto en el plano social como en el político. Mientras que en Cisjordania, existe una división del esfuerzo entre el control militar israelí, la administración palestina, y una división parcial entre las zonas de asentamiento (que representan el 50% de Cisjordania) y las ciudades palestinas autónomas. En la Franja de Gaza hubo un proceso de descolonización que incluyo la retirada del régimen militar israelí.


Sin embargo, la ocupación israelí no permitió que el espacio territorial liberado no goce de libertad, y de hecho la situación es aún peor: un millón y medio de personas, incluyendo mujeres y niños han estado durante seis años bajo un asedio que ha transformado a Gaza en lo que se ha llamado con razón un campo de concentración masiva. No hay entrada ni salida, a excepción de los casos "humanitarios". No existe ningún tipo de vinculo comercial independiente.

Si bien es cierto que tras la revolución en Egipto se ha producido una pequeña grieta en el bloqueo, al no estar la frontera con Egipto herméticamente cerrada como antes, todavía estamos lejos de terminar con el asedio y no más cerca del cumplimiento explícito del compromiso de Israel en la construcción de un "pasaje seguro" entre Cisjordania y la Franja de Gaza.


Parece ser que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no está demasiado afligida por esta división y su capacidad de sacarse de encima la responsabilidad por el destino de los residentes de Gaza, la mayoría de los cuales no son firmes partidarios de Abbas y Fayad. También parece que los líderes de Hamas en Gaza están interesados en ser percibidos como los únicos capaces de gestionar un gobierno que funcione correctamente y, hacia las elecciones en las que sus posibilidades de ganar son grandes, su inclusión indirecta en cualquier futura negociación política con el Estado de Israel.


Sin embargo, en la continuación de las políticas de rechazo de Israel hacia las negociaciones con los palestinos, incluyendo la mayoría de las comprometer, la opción de las negociaciones es inexistente, y los residentes de Gaza continúan sufriendo el asedio cruel.


Sin embargo, a la vista de las políticas de rechazo israelís hacia cualquier tipo de negociación con los palestinos, incluyendo las que requieren mayor compromiso, la opción de la negociación resulta inexistente y los residentes de Gaza continúan sufriendo el cruel asedio israelí.


Este hecho junto con las maniobras diplomáticas en las Naciones Unidas, deben determinar la agenda del movimiento global de solidaridad. Debemos conseguir sacar a la Franja de Gaza y a sus habitantes de los márgenes donde fueron expulsados tanto por los gobiernos israelíes como por los líderes de la Autoridad Palestina.


El acuerdo alcanzado con la mediación de Egipto entre Hamas y Fatah es, sin duda, un principio de esperanza, y es probable que contribuya a la cicatrización de la ruptura entre Gaza y Cisjordania y, entre las diversas facciones del movimiento nacional palestino. Israel hará todo lo posible para sabotear este acuerdo, entre otras cosas mediante el aumento de los bombardeos de Gaza e incluso iniciando un nuevo ataque militar a gran escala, similar a la Operación Plomo Fundido llevada a cabo a finales del 2008 y comienzos del 2009, con la intención es inducir a los palestinos a llevar a cabo actos de represalia y de esta manera colapsar el acuerdo de reconciliación. El desafío que enfrentan los palestinos no es la paciencia de los residentes de la Franja de Gaza, que han demostrado que pueden lidiar con cualquier cosa en las últimas décadas, sino en la capacidad de la Autoridad Palestina para resistir las presiones que la comunidad internacional volverá a tratar de poner para echar abajo cualquier acuerdo de reconciliación.


A lo largo de los países del mundo árabe millones de personas se han manifestado bajo el lema "fuera". Palestinos y palestinas en Ramallah, Belén y la Franja de Gaza se manifiestan bajo el lema "unir". Esta llamada debe guiar a los líderes palestinos y sus distintas facciones".

ninos_corriendo