miércoles, 18 de enero de 2012

Radiografía política israelí

Mediterráneo Sur publica una reflexión -"Antorcha brillante"- del activista israelí Uri Avnery sobre la lamentable situación de la escena política israelí a raíz del salto a la política del conocido periodista Yair Lapid. Como siempre perspicaz e irónico! La traducción del inglés es de Carolina Delgado.

"La atracción que supone un escaño en la Knesset es difícil de explicar. Muchos israelíes desprecian la Knesset, pero casi todos venderían a su abuela para convertirse en diputado. (Un chiste judío habla de un extranjero que llega al 'shtetl' y pregunta por cómo llegar a la casa del encargado de la sinagoga. “¿Qué? ¿Ese sinvergüenza?” exclama un hombre que pasa por allí. “Ese bastardo”; “Ese hijo de puta”, “ese miserable”, responden otros. Cuando finalmente encuentra al hombre, le pregunta por qué se aferra al cargo, y éste responde: “¡Por el honor!”)

Pero ésta no es la cuestión. La pregunta es: ¿por qué cree tanta gente que un nuevo partido tiene muchas oportunidades de conseguir escaños? ¿Por qué cree Ya’ir Lapid que un nuevo partido dirigido por él se convertirá en una facción mayor en la Knesset y quizá incluso le impulsará hasta el despacho del primer ministro? En la derecha está la actual coalición del gobierno; en la izquierda y en el centro no hay prácticamente nada

Ahora existe un gran agujero negro en el sistema político israelí, un agujero tan grande que nadie puede evitar verlo. En la derecha está la actual coalición del gobierno, que consiste en el Likud, el partido de Lieberman y varias facciones ultra-nacionalistas, pro-asentamientos y religiosas.

¿Qué hay en la izquierda y en el centro? Prácticamente nada. El principal partido de oposición, Kadima, está hecho un desastre. Ha fallado miserablemente al intentar crear un papel propio. Tzipi Livni es incompetente, y parece que el único mérito de su rival de partido, un antiguo jefe de personal del ejército, es su origen oriental (nació en Irán). Las últimas encuestas dan a Kadima la mitad de los escaños que tiene ahora.

El partido laborista, que pareció crecer cuando Shelly Yachimovich fue elegida presidenta, ha descendido en las encuestas a donde estaba antes. Ni tampoco ha crecido el apoyo popular de Meretz. Lo mismo ocurre con las facciones comunistas y árabes que vegetan en los márgenes del sistema, si no afuera. Todos ellos juntos no podrían desbancar a la derecha.
Yair Lapid (ISRAEL OUT) In this photo distributed by the Israeli Government Press Office (GPO), a visibly-upset Israeli Prime Minister Ehud Olmert is comforted by Yair Lapid as he speaks during the funeral of Lapid's father, Yosef (Tommy) Lapid, a former cabinet member and journalist who succumbed to cancer at the age of 77 the day before, on June 2, 2008 in Tel Aviv, Israel. Olmert, whose political future is under threat from a bribery scandal, called Lapid his loyal friend through the years and eulogized him saying he was a Holocaust survivor who lived and breathed Jewish fate, Jewish history and the Jewish future throughout his life. Yair Lapid is a prominent Israeli television personality.
El hueco es evidente. Está pidiendo a gritos una nueva fuerza que pueda llenar el vacío. No es de extrañar que los diversos mesías que están esperando oigan una voz interior que les dice que ha llegado su hora. El problema es que ninguno de esos pretendientes viene con un mensaje. Aparecen en escena con una mentalidad de libro de cocina: Tome un puñado de frases populares, añada 3 personajes importantes, 2 generales, 4 mujeres, 1 ruso, y con la ayuda de un inteligente experto en relaciones públicas y dos “consejeros estratégicos” estará en buen camino.

Para Lapid, las tres frases populares ahora son: cojamos el dinero de los magnates irresponsables (¿Quiénes son? ¿Hay también magnates responsables?); cojamos el dinero de los departamentos del gobierno inflados (¿Cuáles? ¿Incluido el Ministerio de Defensa?); cojamos el dinero de los asentamientos alejados (¿Cómo de alejados? ¿Qué pasa con los demás asentamientos?).

Parece que no hay nadie por aquí que venga con una profunda convicción, un mensaje que “le arda en los huesos”, como se dice en hebreo. Shelly, del partido laborista tiene un serio mensaje social, pero se niega categóricamente a hablar de cualquier otra cosa, especialmente de esos temas tan desagradables como la paz y la ocupación. Kadima se limita a ser lo más difuso posible en todo. ¿Y Lapid?

Ah bueno, eso depende de las encuestas. Lapid es un prolífico escritor con muchos libros en su haber y una columna semanal en el muy popular diario Yediot Aharonot. Pero ni con un microscopio puede uno ver rastro de una respuesta seria a ninguna de las preguntas calientes nacionales o sociales del país".

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