lunes, 9 de enero de 2012

Las incertidumbres de 2012

En su blog A vueltas con el Golfo, la corresponsal Ángeles Espinosa pasa repaso a los principales puntos calientes del Oriente Medio. Coincido con buena parte de sus certeros análisis, pero hecho en falta alguna mención a Palestina. ¿45 años de ocupación han hecho inviable su independencia?

"Contra mi naturaleza, de habitual inasequible al desaliento, empiezo el año con mayor dosis de escepticismo del que me gustaría. En orden inverso a mi última ronda de visitas a los países cuya evolución sigo de forma directa, estas son mis preocupaciones:

Irak. Es un claro ejemplo de que todo puede ir a peor. Durante 2011 ha disminuido sin duda la violencia (no tengo por qué dudar de las estadísticas, también lo admiten los iraquíes de a pie), pero ¿respecto a cuándo? ¿Al insufrible periodo de guerra sectaria entre 2005 y 2007? El problema es que los iraquíes tienen algo más de memoria y recuerdan la edad de oro de los setenta del siglo pasado, incluso los ochenta durante la guerra con Irán o los noventa bajo las sanciones. “Es cierto que sufríamos bajo la dictadura de Sadam, pero al menos vivíamos seguros”, me resumió gráficamente alguien tan poco sospechoso de simpatizar con el viejo régimen como Hunain al Qaddo, un shabak que preside el Consejo de las Minorías. Como muchos iraquíes, teme la apisonadora chií en manos de unos políticos que juegan la carta sectaria para agarrarse al poder.

Siria. El descontento con la dictadura ha fracturado la sociedad entre quienes están dispuestos a arriesgar sus vidas para acabar con la tiranía de la familia Al Asad y quienes temen que sea peor el remedio que la enfermedad. No hay que engañarse. Incluso entre quienes desaprueban las protestas porque recelan de sus intenciones, hay malestar con un sistema que tachan de mafioso. La situación económica, la confesión religiosa o la afiliación étnica subrayan esa división, que el régimen explota para mantener la ficción de que no hay revuelta sino “terroristas a sueldo de intereses extranjeros”. Aunque saben que eso no es cierto, los sirios tampoco se fían de las buenas palabras. El riesgo de una guerra civil es evidente. Los asesinatos sectarios ya han empezado.
Ángeles Espinosa
Yemen. El hermano pobre y olvidado del Mundo Árabe parecía haber logrado lo imposible. Nueve meses de protestas callejeras se cerraban en noviembre con un acuerdo para una transición pacífica. Sólo que el mayor impedimento, el presidente Saleh, no se ha ido del país como prometió. Su presencia refuerza el poder de su clan que aún controla las fuerzas armadas y la economía. Los jóvenes revolucionarios que animaron la protesta con sus acampadas en las principales ciudades del país ni siquiera estuvieron representados en las conversaciones y han sido ignorados por los partidos políticos que han formado el nuevo Gobierno.

Irán. Acorralado internacionalmente y sin legitimidad dentro, el régimen trata de salvarse con el viejo recurso del enemigo externo. Para reforzar esa percepción no pierde la oportunidad de atemorizar a sus vecinos con continuas maniobras militares, anuncios de avances en su controvertido programa nuclear y declaraciones políticas poco tranquilizadoras. No está claro qué va a pasar en las elecciones legislativas de marzo. Si se celebran en un ambiente de cierta libertad, es previsible que se reaviven las protestas acalladas en 2009. Si, como parece a resultas de la descalificación de los candidatos reformistas, se limitan a un ejercicio de imagen, aumentarán la frustración de los iraníes y sus deseos de emigrar.

Arabia Saudí. Con todo atado y bien atado en casa, se la juega fuera, en Siria o en Bahréin. Sin embargo, la estabilidad de que hace gala no estará asegurada mientras no haya resuelto el problema sucesorio que plantea la edad de sus dirigentes.

Bahréin. El futuro de la isla-Estado sigue hipotecado a que la familia real, la dinastía suní de los Al Jalifa, reconozca de verdad la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos. La continuación de las protestas de la mayoría chií ha probado que no vale con nombrar una comisión internacional de investigación si no cambian los parámetros con los que se gestiona el país.

Más allá, en Afganistán o en Pakistán, el futuro inmediato no pinta mucho mejor. En el primero, la anunciada disposición de los talibanes afganos a abrir una “oficina política” en Qatar se ha interpretado como un primer paso hacia su renuncia a la violencia. Sin embargo, conocida su trayectoria y los planes de retirada de EEUU para 2014, mucho me temo que sea un táctica para ganar tiempo. En el segundo, la inestabilidad se está haciendo crónica de la mano de una clase política corrupta que recurre al populismo barato para salvaguardar sus privilegios. El horizonte aún es muy negro para los habitantes de ambos países. Aún así, a ellos y a ustedes, quiero desearles un Feliz Año Nuevo".

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