martes, 17 de enero de 2012

¿Tambores de guerra en el Golfo?

Extramundi, el blog de Jesús Núñez (director del IECAH) en el diario El País, recoge la polémica en torno a un posible enfrentamiento norteamericano-iraní en las aguas del Golfo. El título lo dice todo: "EEUU-Irán: ni ultimátum ni guerra". El mapa muestra las exportaciones del petróleo iraní. España, que absorve el 6% del crudo persa, tendrá que buscar un recambio que probablemente encontrará en las petromonarquías del Golfo.  

"No hacía falta que Obama enviara un mensaje directo al líder supremo de la revolución islámica, el ayatolá Ali Jamenei, en términos de ultimátum si Irán intenta cerrar el estrecho de Ormuz. Y no lo es, en primer lugar, porque Irán sabe sobradamente cuáles son las reglas del juego que viene desarrollando desde hace décadas en su afán de expandir su modelo revolucionario y consolidarse como el líder regional. Es un consumado especialista en tensar la cuerda, para ceder parcialmente a continuación, sacando algo siempre en limpio para sus intereses.

Así, hoy se encuentra a punto de consolidarse como el hegemón regional, mientras su programa nuclear le permite ya enriquecer uranio al 20%. En esas condiciones a Teherán no le interesa embarcarse en una guerra abierta (lo mismo que le ocurre, aunque por razones muy distintas, a Washington) ni tampoco cerrar el estrecho de Ormuz. Como ya argumentaba en mi post anterior, el cierre sería solo la última opción, dado que la economía iraní depende fundamentalmente de su capacidad para vender hidrocarburos (y prácticamente todos ellos tienen que salir por esa vía). Una vía que (agradezco los comentarios a mi anterior post para precisar mejor lo que en él decía) en su parte más estrecha solo tiene 6 millas náuticas navegables para los superpetroleros- dos en cada sentido de salida y entrada y otras dos en medio como espacio neutro.

En definitiva, ambos van de farol. Por eso, en mitad de tensiones en alza y de un viaje intrascendente de Ahmadineyad a tierras americanas, Irán ha permitido nuevamente que la Agencia Internacional de la Energía Atómica envíe a sus inspectores. Consciente de que la imposibilidad de vender sus hidrocarburos impactaría gravemente a su economía, busca, sobre todo, evitar que haya una postura unánime en su contra en seguimiento de la medida impulsada por Washington de no importar hidrocarburos iraníes. Admitiendo la visita de los inspectores cuenta con que algunos países se queden al margen de la sanción estadounidense, aduciendo que Teherán muestra su voluntad de ser transparente con su polémico programa nuclear y que, por tanto, no hace falta adoptar más medidas hasta que el Consejo de Seguridad no apruebe una nueva resolución al respecto.

En paralelo, el Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica se apresta a realizar los ejercicios navales Gran Profeta en aguas del Golfo, tratando de mostrar sus mejoras en el control de una vía de tráfico vital para el sostenimiento de la economía mundial. A buen seguro volverá a ejercitar sus capacidades para el sembrado de minas, para el lanzamiento de misiles y para el ataque a buques desde sus pequeñas (pero eficaces) embarcaciones costeras.

Por su parte, Estados Unidos e Israel están a punto de comenzar el ejercicio Austere Challenge 12, el más importante realizado nunca entre ambos para poner a punto sus sistemas de defensa antimisiles. Simultáneamente, se da a conocer que el portaviones USS Carl Vinson se dirige al Golfo (teóricamente para sustitutir al USS Stennis), mientras el USS Abraham Lincoln ya está en aguas del Índico, tras haber salido de Tailandia. En fin, business as usual a pesar de los fuegos de artificio de estos días".

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