viernes, 21 de diciembre de 2012

Sobre la economía egipcia

Mañana se desarrollará la segunda vuelta del referéndum constitucional en Egipto. En la primera fase, los resultados fueron mucho más ajustados de lo esperado imponiéndose el sí por el 56%. El Real Instituto Elcano publica un análisis de Marcos Suárez Sipmann titulado "Crisis en Egipto: entre la religión y la economía". El vector económico, que normalmente suele quedar en un segundo plano, es central para comprender el creciente divorcio entre la sociedad egipcia y los Hermanos Musulmanes.

Las autoridades de El Cairo han estado meses negociando un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para ayudar a salir al país de la grave crisis económica en la que se encuentra tras la revolución de 2011, lastrada por el déficit presupuestario y la carencia de divisas generada por el descenso del turismo. El 20 de noviembre –dos días antes del estallido de la crisis por el “decretazo”– se había llegado a un principio de acuerdo. El compromiso pretende realizarse en respaldo del programa económico egipcio 2013-14 con el objetivo de reducir el déficit fiscal y promover la recuperación económica. El FMI advertía a Egipto que el convenio exige que no haya “cambios mayores” en las condiciones económicas. El jefe de la división del FMI de Oriente Medio y Asia Central, Andreas Bauer, aseguraba entonces que las “reformas fiscales son fundamentales” dentro del programa, e incluyen la modificación de los subsidios energéticos y del sistema tributario, así como la flexibilización de la política monetaria.

Este mes, el primer ministro anunció que el Ejecutivo ha pedido al FMI retrasar un mes las negociaciones para obtener el préstamo de 4.800 millones de dólares de ese organismo debido a la actual crisis política. Un portavoz del FMI confirmó que, debido a esos acontecimientos, las autoridades egipcias habían solicitado posponer su petición del préstamo. La razón es que la situación política, que mantiene paralizada la maltrecha economía egipcia, no admite los drásticos recortes de subsidios y las subidas de impuestos que exige el Fondo y que podrían elevar aún más la tensión.

Desde la Hermandad afirman que la constitución traerá la más que ansiada estabilidad política y, con ella, la reactivación de la economía. Es, sin duda, un atractivo fundamental de su campaña, que podría calar entre un sector importante de la sociedad que ha visto mermar sus ingresos con cada nueva crisis política. El gobierno de Morsi ya ha reducido las ayudas al gas butano y la electricidad en el marco de un programa de austeridad, en consonancia con el plan económico propuesto por el país al FMI para recibir el préstamo.

En cuanto a su decisión de subir los impuestos a ciertos bienes y servicios, suspendida horas después, Qandil afirmó que no guardaba relación con las negociaciones con el FMI. El primer ministro señaló que esas enmiendas a la ley de impuestos, que serán discutidas en un diálogo nacional antes de ser aprobadas, forman parte del programa de reforma económica y financiera de Egipto. Subrayó que el programa es parte del plan del gobierno para lograr el crecimiento económico en los próximos dos años y que debe aplicarse porque la alternativa sería nefasta. 
El incremento de impuestos afectaba a productos como el acero, el cemento, la cerveza y el tabaco, así como servicios como los de telefonía móvil, la limpieza y la seguridad. La propuesta, hecha un domingo por la tarde, del paquete de medidas de austeridad fue recibida con furia por los egipcios y Morsi se vio obligado a retirarla el lunes por la mañana. Evidentemente, era poco beneficioso para el referéndum tener a la mayoría de la población en contra. En palabras del portavoz de la comisión económica del Partido Libertad y Justicia, Mohamed Gouda, el gobierno actual es por naturaleza tecnócrata y eligió el camino más fácil para reducir el déficit: subir los impuestos al ciudadano medio, pero, según él, “el momento no era el adecuado”.

Es improbable que una mayoría elegida en una democracia todavía en período de gestación pueda permitirse políticamente la imposición de extremas medidas de austeridad. Con el agravamiento de la crisis económica y fiscal, un mayor número de medidas de austeridad serán tomadas en el corto plazo con un coste político muy alto para los Hermanos.

Pero más allá de esto queda patente una descoordinación y falta de comunicación preocupantes entre la presidencia y el equipo del primer ministro. Incluso se puede afirmar que la agenda religiosa de la cofradía y la desactivación de los movimientos de protesta restan todo protagonismo a cualquier plan económico. De hecho, no se ha hecho público ningún plan económico para aumentar la confianza, restaurar el crecimiento y generar empleo.

Numerosos expertos han manifestado grandes reservas respecto al apartado económico de la constitución por su articulado ambiguo y oscuro. Se han hecho reproducciones levemente modificadas de los artículos económicos redactados en 1971, donde los derechos aparecían en forma de concesiones. Tampoco existen indicadores específicos que impliquen obligaciones concretas para el Estado.

Mientras el proyecto de Carta Magna incluye sendos artículos sobre la agricultura y la industria –a los que califica como pilares de la economía que el Estado está obligado a proteger– no hace lo propio con el turismo. De esa forma, una de las fuentes más significativas de divisas para el país, que contribuye un 11,5% al PIB y da empleo a 20 millones de egipcios, no recibe una protección estatal. Tampoco hay un programa nacional dirigido a la conservación del agua, la tierra y la energía. Este déficit es especialmente grave en el país árabe más poblado (85 millones de habitantes). Es más, el proyecto de constitución refleja la carencia en los dirigentes islamistas de la noción de “bien común”.

jueves, 20 de diciembre de 2012

La versión de Faruq al-Sharaa

El diario libanés Al Akhbar entrevistó ayer al vicepresidente sirio Faruq al-Sharaa, cuyo nombre viene sonando desde hace meses a la cabeza de un gobierno de transición. La entrevista depara no pocas sorpresas, entre ellas el reconocimiento de los errores del régimen y su incapacidad para poner fin a la revuelta por medios militares, así como su llamamiento al diálogo con la oposición. Quizás lo más sorprendente es que el propio Ibrahim al-Amin, quien le entrevista en tono laudatorio, relata que al-Sharaa vive rodeado de grandes medidas de seguridad, probablemente para que no deserte (como ya han hecho otros destacados dirigentes del régimen). Loles Oliván ha traducido el texto del inglés para Rebelión.

Todo esto debería haber exigido un análisis de los mecanismos y un intento de solución entre los sirios. El diálogo que adoptamos en julio de 2011 pretendía que la crisis política se resolviera desde el principio entre los sirios”, añade. “Pero las cosas no fueron en esa dirección”, explica Sharaa. “La crisis se arabizó. Siria, miembro fundador de la Liga de los Estados Árabes, vio su afiliación suspendida por la organización sin justificación ni pretexto que pudiera convencer a los ciudadanos sirios”. Tanto la Liga Árabe como el Estado [sirio] cometieron tantos errores, que lo que ocurrió no se puede olvidar ni pasar por alto”, conjetura.

Pero ¿dónde está la responsabilidad del Estado sirio en la investigación de las causas de que esta crisis haya alcanzado este nivel, sobre todo en cuanto a la militarización de las protestas? ¿No se han creado comisiones de investigación a este efecto?

Ninguna comisión de investigación creíble se creó a principios de la crisis. Si es que se estableció alguna, los resultados no se hicieron públicos, lo que permitió la propagación de rumores que hicieron perder la credibilidad del régimen y su prestigio ante quienes fueron tratados injustamente en el interior y ante los observadores exteriores”, explica (...).

No hay cambio sin socios
“En 1970, se crearon muchas instituciones estatales sobre la base de contradicciones y conflictos del Consejo del Mando Revolucionario en aquel entonces, sobre la base de un pacto acordado (por ejemplo, el FPN, la Asamblea del Pueblo, y las administraciones locales). Estas instituciones comenzaron a deteriorarse y no se renovaron a pesar de los múltiples intentos para reestructurarlas desde que el presidente Bashar al-Assad asumiera la dirección en el año 2000”, explica Sharaa.

“Estas instituciones comenzaron a funcionar entonces basadas en su propia inercia. Ello podría ser parcialmente aceptable en tiempos de estabilidad y décadas de seguridad. Pero, ¿cómo ha podido ocurrir durante las graves crisis con la consiguiente destrucción de infraestructuras y viviendas, falta de electricidad, paralización de los hospitales en muchas ciudades y pueblos, y el creciente desplazamiento interna y externo?”, se pregunta. “Por no hablar de la detención de miles de personas que no se llevan ante los tribunales, como si todavía estuviéramos bajo la ley marcial”.

La oposición, con sus diferentes facciones, civiles, armadas, o los que tienen vínculos externos, no puede afirmar que es el único representante legítimo del pueblo sirio, al igual que el actual gobierno con su ejército ideológico y sus partidos en confrontación liderados por el Baas, con sus años de experiencia y de arraigada burocracia, no puede lograr el cambio y el progreso solo, sin nuevos socios que puedan contribuir a mantener el tejido de la patria, la integridad de su territorio y su soberanía regional. La pérdida de confianza entre esas dos partes y, por tanto, la imposibilidad de reunirse para entablar un diálogo directo, llevará a la destrucción continua y al desmantelamiento, lo que únicamente beneficiará a la ocupación israelí en esta etapa”, declara con seguridad.

Sharaa cree que “la estructura política, económica y social del país está cambiando día a día y ante de nuestros ojos. Lo que está sucediendo en Siria es homólogo a lo que ocurrió en la década de 1990 en los países de Europa del Este. También debemos señalar que los países que no llegaron a entrar en enfrentamientos civiles o en guerras destructivas durante la transformación de las estructuras de sus regímenes, se enfrentaron, no obstante, a crisis económicas asfixiantes”.
Discusiones del liderazgo

¿El liderazgo tiene opinión propia o simplemente obedece órdenes? El presidente, por ejemplo, ¿escucha las opiniones que difieren de su diagnóstico?
“Por supuesto, la dirección política tiene opiniones y puntos de vista. Pero el problema no está en que se pueda hablar de diferentes corrientes o divisiones profundas”, responde Sharaa. “Cuando me hice cargo del expediente del diálogo en tanto que vicepresidente, en julio de 2011, estuve de acuerdo con esa designación basándome en mi convicción y en la de todos los demás [miembros] de la comisión de diálogo nacional de que se trataba de un paso real y no sólo un movimiento táctico”. No niego que alguno de nosotros no actuara como si [el diálogo] no fuera necesario ni que susurrara esto al liderazgo. Así que se distanció con el pretexto de que la oposición interna y externa lo veía como una pantomima del régimen. Al final, ello acabó con el diálogo político y abrió las puertas al diálogo de las balas y de las armas. Hoy, Siria es testigo de una aguda crisis económica y de subsistencia, además del conflicto político y militar (...)”.

“Cuando decimos que rechazamos cualquier intervención externa nos basamos en el hecho de que entre la gente no había consenso para involucrar a nuestro ejército nacional en la crisis, en primer término. Así que ¿alguien tiene la ilusión de que este pueblo vaya a aceptar ejércitos extranjeros en suelo sirio? Eso nunca sucederá y habrá resistencia. La preeminencia y la unidad del ejército sirio son indispensables en cualquiera de las soluciones y debates políticos propuestos”.

Pero ¿la crisis se conecta exclusivamente con consideraciones políticas?
“En cualquier evaluación, no podemos ignorar los componentes locales vinculados con la situación económica y las políticas ejecutadas al menos en los últimos años. Tampoco podemos pasar por alto la necesidad real de un cambio significativo en todo el aparato del Estado y en sus instituciones. El cambio real es aquel que se basa en la solución de los acuciantes problemas, en las prioridades necesarias. Tal vez en el pasado no escuchamos con mucha atención o no tuvimos en cuenta las observaciones sobre la necesidad de un cambio rápido. Pero aprendemos de nuestra experiencia y de la de los otros. Hoy en día, entendemos que el cambio es inevitable. Si el régimen no toma la iniciativa para lograrlo con los demás, se producirá mediante dictados unilaterales de ellos”.

Una solución siria
¿Cómo percibe la solución?
“Toda lógica basada en la premisa de rechazar el diálogo indica el deseo de que los sirios no alcancen una solución propia. Por lo tanto, cualquier acuerdo, ya sea a partir de conversaciones o acuerdos producidos en capitales árabes, regionales o extranjeras, no puede existir sin un sólido fundamento en Siria. La solución tiene que ser siria, pero a través de un acuerdo histórico, que incluiría a los principales países regionales, y a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Este acuerdo debe incluir detener todas las formas de violencia, y la creación de un gobierno de unidad nacional con amplios poderes. Ello debe ir acompañado de la resolución de expedientes delicados relacionados con la vida de la gente y con sus legítimas reivindicaciones”.

“El problema se hace más grande y más profundo cuando algunos comienzan a pensar que la victoria y la derrota son posibles. Las fuerzas de la oposición en su conjunto no pueden decidir la batalla de derrocar al régimen militarmente a menos que su objetivo sea llevar el país al caos y a un círculo interminable de violencia. Mientras tanto, yo no veo que lo que las fuerzas de seguridad y las unidades del ejército están haciendo no llegue a un final concluyente, sobre todo porque entendemos, sin ilusiones, la amenaza de la actual campaña para destruir Siria, su historia, su civilización, y su pueblo. Los contactos y visitas de Brahimi así como la iniciativa de Ginebra, pueden considerarse una base adecuada para esta solución. No exagero cuando afirmo que llegar a un acuerdo histórico para la crisis siria podría allanar el camino para que se produjera una atmósfera internacional de solución de otros problemas importantes, a través de medios políticos y no mediante la confrontación militar”.

martes, 18 de diciembre de 2012

Yarmuk bombardeado

No es la primera vez que este campamento de refugiados palestinos, en los alrededores de Damasco, registra combates de intensidad, pero sí la primera vez que Yarmuk es bombardeado por la aviación del régimen sirio. Según la UNRWA, en esta campamento informal que ha acabado por convertirse en un barrio más de Damasco viven casi 150.000 refugiados (es decir, una tercera parte de los palestinos registrados en Siria).

Todo hacía presentir lo peor después de que, hace unos días, se filtrara la huída a Tartus de Ahmad Yibril, secretario general del Frente Popular de Liberación Palestina-Comando General y mamporrero del régimen sirio. El pasado domingo, los cazas Mig del régimen atacaron una mezquita situada cerca del hospital al-Basel que acogía a centenares de personas que habían huído de la violencia. Según Al-Jazeera, ocho personas murieron en dicho ataque.
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El presidente palestino Mahmud Abbas exigió, según recoge Al-Hayat, la inmediata suspensión de los ataques: "Hacemos un llamamiento a las partes en conflicto para que eviten al pueblo palestino y a sus campamentos [...] y a la comunidad internacional para que proteja a nuestro pueblo en Siria". A pesar de estos llamamientos, las tropas del régimen sirio rodearon el campamento ayer lunes. Miles de sus habitantes han podido abandonar el campamento dirigiéndose a barrios aledaños, aunque también se tiene constancia de que cientos de ellos han cruzado la frontera con Líbano.

Mientras esto sucede, The Sunday Times informa de que Bashar al-Asad podría estar planteándose refugiarse en su localidad natal (Qardaha) en el caso de que Damasco caiga en manos de los rebeldes. Según fuentes rusas, ya se habrían trasladado a la zona varias brigadas para proteger este bastión alawí. La información también apunta a que miles de alawíes, la minoría confesional del presidente sirio, estarían dirigiéndose ya hacia la franja mediterránea buscando un refugio seguro ante el avance de los rebeldes.

lunes, 17 de diciembre de 2012

Dos años de revolución

Hoy se celebra el segundo aniversario del inicio de la revolución tunecina y, con ella, de la Primavera Árabe. Todo ha cambiado, pero nada ha cambiado. El mundo árabe ya no volverá a ser el mismo, pero sigue siendo el mismo, porque los cambios que se han registrado son más formales que estructurales y las reformas avanzan a paso de tortuga.

Un hecho que evidencia el creciente malestar de la población es el apedreamiento del presidente tunecino Moncef Marzuki en la localidad de Sidi Bouziz, donde arrancó la revuelta tras la inmolación de un vendedor ambulante. Es cierto que el dictador ya no está y que se han celebrado elecciones legislativas, pero poco ha cambiado en la vida cotidiana de los tunecinos. Como señala oportunamente Sami Nair en El País, "lo que parece obvio es que los islamistas no tienen respuesta a los desafíos de las sociedades árabes, pues el problema clave no tiene nada que ver con la religión. Es moral y económico: los sublevados, por doquier, luchaban contra la corrupción, la humillación, la arbitrariedad, la violación de los derechos de las personas, la miseria, el desempleo... Interpretar esta situación con parámetros religiosos es una estafa".
 
En Egipto, el segundo país que se sumó a la Primavera Árabe, la situación se complica día tras día. El abismo que separa a los islamistas del resto de la población no deja de ensancharse. La primera vuelta del referéndum constitucional ha evidenciado la división de la calle egipcia y, también, el creciente malestar con la gestión de los Hermanos Musulmanes, que interpretaron su victoria en las elecciones legislativas y presidenciales como un que en blanco. La nueva Constitución, que no se ha consensuado con el resto de las formaciones de la escena política egipcia, traiciona el espíritu de la revolución, tanto por el contenido (que vulnera numerosos derechos fundamentales) como por la forma (ya que enlaza con el 'ordeno y mando' de la época mubarakista).

Para sorpresa de los sectores islamistas, los primeros resultados del referéndum han sido mucho más ajustado de lo que cabía esperar. Según Al-Ahram, el sí habría obtenido un 56,5% de los votos frente al 43,5% del no. O, lo que es lo mismo: 4.595.311 frente a 3.536.838. En El Cairo, un 56,9% de los votantes habría rechazado en nuevo texto constitucional, frente a un 43,1% que lo habría apoyado, lo que únicamente puede interpretarse como un varapalo para el presidente Mohamed Morsi, que ha tensado tanto la cuerda que en cualquier momento podría romperse.

Lo más relavante, en mi opinión, es el voto anti-Mursi de estas elecciones y la capacidad de la oposición para movilizar a los sectores contrarios a los islamistas. El Frente de Salvación Nacional, que agrupa a los principales miembros de la oposición, ha utilizado este referéndum como un ensayo de cara a las elecciones legislativas que tendrán lugar en la segunda quincena de febrero de 2013 (tal y como señalé el saábado a RTVE.es). En el caso de que logren vencer sus diferencias y plantear una plataforma conjunta de cara a esa cita electoral, la sorpresa podría ser mayúscula ya que estarían capacitados para cuestionar la hegemonía islamista.

sábado, 15 de diciembre de 2012

¿Qué votan hoy los egipcios?

Retomamos, hoy sábado, parte del argumentario de Amnistía Internacional en torno a la nueva Constitución egipcia que se somete a referéndum.

- La Constitución no hace referencia a las obligaciones contraídas con arreglo al derecho internacional, ni establece la supremacía del derecho internacional con respecto a la legislación egipcia. Aunque Egipto es Estado Parte en una serie de tratados internacionales de derechos humanos, como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, la Constitución no establece expresamente las obligaciones de Egipto con arreglo a cada disposición de esos tratados, ni dispone que sean directamente exigibles para todas las personas sometidas a la legislación egipcia.

- El artículo 33 dispone que los ciudadanos “son iguales en cuanto a obligaciones y derechos públicos y no sufrirán discriminación”. Sin embargo, este artículo sólo protege a los ciudadanos egipcios y no a otras personas, como refugiados, solicitantes de asilo y migrantes. Es más, en el último borrador se eliminó una lista de motivos concretos prohibidos, como el sexo, la religión y el origen, de modo que en el proyecto no se refleja la formulación de los pactos internacionales, que no es de carácter exhaustivo, tal y como han interpretado el Comité de Derechos Humanos y el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

- Amnistía Internacional considera motivo de especial preocupación el hecho de que la Constitución no prohíba expresamente la discriminación por motivos de género. El artículo 10 dispone que el Estado trabajará para lograr un equilibrio entre las obligaciones familiares de las mujeres y su trabajo en la sociedad. La organización también considera preocupante que el artículo 219, que define los principios de la sharia como las “normas fundamentales de la jurisprudencia”, puede tener consecuencias en los derechos de las mujeres, y pueden servir de justificación para mantener leyes que actualmente discriminan a las mujeres en lo relativo al matrimonio, el divorcio y la vida familiar. El artículo 2 establece la sharia como fuente primaria de la legislación.

- El artículo 36 prohíbe la tortura y otros malos tratos, incluido el uso de “confesiones” extraídas bajo tortura en procedimientos penales; sin embargo, el artículo 219 puede permitir la imposición de castigos corporales que vulnerar la prohibición de infligir pena cruel, inhumana o degradante
 
- El artículo 189 permite expresamente que la población civil sea sometida a juicios sin garantías ante tribunales militares; al parecer, esta disposición se añadió ante la insistencia del representante del ejército en la Asamblea. Durante los 17 meses de gobierno militar, desde febrero de 2011 hasta junio de 2012, más de 12.000 civiles fueron sometidos a juicios sin garantías ante tribunales militares. El fin de esos juicios había sido una consigna vital para los manifestantes. Amnistía Internacional se opone a los juicios de civiles ante tribunales militares, que son básicamente injustos e incumplen una serie de salvaguardas procesales, como el derecho a una vista pública y justa ante un tribunal competente, independiente e imparcial establecido por ley; el derecho a disponer de tiempo suficiente para preparar la defensa; el derecho a elegir el abogado defensor; y el derecho a recurrir contra la declaración de culpabilidad y la condena ante un tribunal superior.

- El artículo 43 restringe la libertad de culto a las “religiones divinas”, a los seguidores del islam, el judaísmo y el cristianismo, y, por tanto, deja a otras religiones y otros grupos religiosos, como los bahaíes, sin la protección que ofrece la libertad de culto. En el artículo 3, las leyes relativas a la condición personal se vinculan a la legislación religiosa; y, en cuanto a las minorías religiosas, sólo otorga a cristianos y judíos el derecho a regular sus asuntos religiosos y liderazgo espiritual. Además, tampoco está claro hasta qué punto estarán protegidas las minorías religiosas, como los chiíes, con esta disposición; en el pasado han sufrido discriminación en relación con su derecho a la libertad de culto.

- El artículo 44 prohíbe “menoscabar o causar perjuicio a todos los mensajeros y profetas”. En la legislación egipcia se han utilizado disposiciones similares para restringir la libertad de expresión, y, durante el gobierno del presidente Morsi, se han presentado cargos contra una serie de personas por “difamar la religión”. El artículo 31 prohíbe insultar y difamar a las personas; esta disposición, que vulnera el derecho a la libertad de expresión, establece también que la difamación siga siendo delito. Ambas disposiciones parecen ir en detrimento del artículo 45, que garantiza la libertad de expresión y opinión, y vulneran la obligación de respetar y defender la libertad de expresión, contraída por Egipto con arreglo al artículo 19 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

- La Constitución apenas contribuye a consagrar los derechos económicos, sociales y culturales, aunque las exigencias de dignidad y justicia social ocuparon un importante lugar entre las demandas de los manifestantes que derrocaron a Hosni Mubarak. Amnistía Internacional considera que el artículo 68 es especialmente preocupante, ya que, aunque se refiere al derecho a la vivienda, no prohíbe expresamente los desalojos forzosos. La organización lleva mucho tiempo documentando este tipo de desalojos en asentamientos informales, ilegales con arreglo al derecho internacional de los derechos humanos

- La Constitución tampoco ha protegido los derechos de la infancia. No establece una definición de niño o niña como toda persona menor de 18 años, tal y como establece la Convención sobre los Derechos del Niño, ni protege a los menores frente al matrimonio a edad temprana. Es más, el artículo 70 permite que trabajen los niños y niñas que aún están en educación primaria, siempre que el trabajo sea “adecuado para su edad”. El artículo no garantiza la protección de los menores frente a la explotación económica y la realización de trabajos que puedan resultar peligrosos, tal y como exige la Convención sobre los Derechos del Niño. Además, las disposiciones constitucionales incumplen otros tratados sobre los derechos de la infancia que Egipto ha ratificado, como el Convenio sobre la Edad Mínima de Admisión al Empleo y el Convenio sobre las Peores Formas de Trabajo Infantil".

viernes, 14 de diciembre de 2012

El referéndum egipcio

Amnistía Internacional ha emitido un comunicado de prensa sumamente crítico con el texto constitucional que se someterá a referéndum este sábado. Una vez leído se entiende porqué las dos únicas únicas que respaldan el nuevo texto sean los Hermanos Musulmanes y los sectores salafistas. El resto de las fuerzas políticas (partidos liberales, sectores revolucionarios, formaciones coptas y residuos del régimen mubarakista) han formado un frente común llamando al 'no'.

"El proyecto de Constitución aprobado por la Asamblea Constituyente egipcia dista mucho de proteger los derechos humanos y, en concreto, no tiene en cuenta los derechos de las mujeres, restringe la libertad de expresión con la excusa de proteger la religión, y permite que se juzgue a civiles ante tribunales militares.

“Este documento, y el modo en que se ha aprobado, supondrá una enorme decepción para gran parte de la población egipcia que salió a las calles para derrocar a Hosni Mubarak y exigir sus derechos”, ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

La libertad de religión se limita al islam, el cristianismo y el judaísmo, lo que en potencia excluye el derecho a la libertad de culto para otras minorías religiosas, como los bahaíes y los musulmanes chiíes. La Constitución no establece la supremacía del derecho internacional con respecto a la legislación nacional, lo que suscita preocupación en cuanto al compromiso de Egipto con los tratados de derechos humanos en los que es Estado Parte. Es más, el documento, que también tolera el trabajo infantil, no garantiza plenamente los derechos económicos, sociales y culturales, como la protección contra los desalojos forzosos. Paradójicamente, las exigencias de dignidad y justicia social fueron elementos fundamentales de la “Revolución del 25 de enero”.

El proceso de redacción de la nueva Constitución estuvo viciado desde el principio y ha sido cada vez menos representativo. Instamos al presidente Morsi a que devuelva el proceso de redacción y referéndum a la senda correcta, en la que se incluyan todos los sectores sociales, se respete el Estado de derecho –incluido el papel crucial de un poder judicial independiente– y se consiga una Constitución que consagre los derechos humanos, la igualdad y la dignidad para todas las personas”, ha declarado Hadj Sahraoui.
Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por el hecho de que la Asamblea Constituyente –que ha sufrido un boicoteo generalizado por parte de partidos políticos de oposición e iglesias cristianas– no representa realmente a toda la sociedad egipcia. Cuando se constituyó la Asamblea, dominada por el Partido de la Libertad y la Justicia y el Partido Nour, sólo contaba con siete mujeres, y desde entonces la cifra ha disminuido. Los partidos políticos de la oposición, y también las iglesias cristianas, han retirado a sus miembros de la Asamblea en protesta por su composición y decisiones.

Han expresado una serie de inquietudes, como el hecho de que la juventud y diversos partidos políticos no estén representados y el papel que ha desempeñado la sharia (ley islámica) en cuestiones como los derechos de las mujeres. La Asamblea también fue objeto de críticas por no esforzarse en consagrar el derecho a la vivienda, una preocupación clave para los aproximadamente 12 millones de egipcios que viven en asentamientos precarios.

Un decreto publicado por el presidente Morsi la semana pasada concedió a la Asamblea Constituyente un plazo adicional de dos meses para completar su labor. Sin embargo, la institución anunció el miércoles que concluiría el texto en un día. Ayer, el proyecto se despachó con precipitación en una sesión plenaria de la Asamblea, sin que sus integrantes tuviesen tiempo de participar en un verdadero debate o de presentar objeciones.

La nueva Constitución servirá de guía para todas las instituciones egipcias, y debe establecer la visión para el nuevo Egipto, una visión basada en los derechos humanos y el Estado de derecho; un documento que sea el máximo garante contra los abusos. La Constitución debe garantizar los derechos de toda la población egipcia, no sólo de la mayoría”, ha declarado Hadj Sahraoui.

“Pero el proyecto aprobado dista mucho de ser así. Disposiciones que pretenden proteger los derechos humanos encubren nuevas restricciones a cuestiones como las críticas a la religión. Las mujeres, que apenas gozan de representación en la Asamblea, son las que más tienen que perder con una Constitución que hace caso omiso de sus aspiraciones y bloquea la vía hacia la igualdad entre hombres y mujeres. Es terrible que las referencias que se hacen a las mujeres se remitan casi exclusivamente a cuestiones relacionadas con el hogar y la familia (...)”.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Yo no he ido a Gaza

Recibo este nuevo artículo del periodista israelí Gideon Levy, recientemente publicado por Haaretz y traducido, por Luis Casado, para la revista Politika. Año IIII – Edición Digital Nº 40. Su título: "Yo no he ido a Gaza".

"Soy un periodistilla que, en parte, hace uso indebido de su papel y traiciona su misión. Sí, claro, voy por el sur, entre lugares destruidos y residentes traumatizados. Al oír una sirena me tiro al suelo y me cubro la cabeza con las manos, o busco dudosa protección en alguna tienda de ropa para niños. Hasta contemplo Gaza desde la colina más alta de Sderot, pero yo no voy a Gaza ni proporciono información alguna sobre los sufrimientos que allí hay. Y lo mismo le pasa a todos los periodistas israelíes.

Estuve en Gaza por última vez en noviembre de 2008. Entonces escribí sobre un misil israelí que había alcanzado a los niños del jardín de infancia Indira Gandhi y que mató a la profesora ante sus ojos. Fue mi última crónica sobre Gaza. Desde entonces, Israel ha prohibido a los periodistas israelíes entrar en la Franja, y los periodistas han aceptado la prohibición con la obediencia y el servilismo habituales. Con los años se han convertido en los funcionarios públicos más leales (y admirados): conocen el alma de la bestia. Son conscientes de que los lectores y los telespectadores no quieren saber lo que realmente pasa en Gaza, y cumplen con agrado su deseo. No sale una sola palabra de protesta de los periodistas, cuyo gobierno les impide cumplir su principal cometido.

No es que todos sean cobardes: durante años, los osados han venido informando desde lugares que están en guerra o que han sufrido catástrofes naturales en todo el mundo. Son héroes; han estado en Irak, en Libia, en Siria, y hasta un don nadie como yo estuvo en Sarajevo bajo un bombardeo, en Japón cuando se estremeció el suelo y en Georgia cuando estalló la guerra. El gobierno de Israel no manifestó entonces ninguna preocupación hipócrita por nuestro bienestar y cumplimos con nuestra función aun cuando fuera peligroso.

No solo hay peligro en Gaza, que está a una hora y cuarto en automóvil de donde vivimos y que afecta a nuestras vidas infinitamente más que Fukushima. Durante la operación Plomo Fundido, mi colega Amira Hass consiguió entrar en Gaza a través de Egipto gracias a su empeño, su determinación y su segundo pasaporte.
 
Pero en esta ocasión nadie lo ha intentado siquiera. Es por eso que Israel no sabe prácticamente nada de lo que está pasando en Gaza. Hay quien se empeña en que así sea. El terrible asesinato de la familia Dalou, por ejemplo, fue cubierto de boquilla por el periodismo profesional, como una nota marginal en periódicos y noticiarios. Prácticamente no hay constancia en los medios israelíes de la destrucción y la muerte que ha sembrado Israel y del gran temor que ha atenazado a un millón y medio de personas durante una semana, sin salas de seguridad reforzadas, sin alertas de código rojo y sin refugio. Basta con incluir noticias lacónicas y escuetas en un rincón de los noticiarios. Ocasionalmente entrevistan a algún Ahmed o a alguien por el estilo, y la noticia va siempre acompañada de un “según los palestinos”, con cínicas acusaciones de que “los palestinos están utilizando fotos del horror”, como si la noticia fuera esa y no el propio horror.

Este asunto no tiene nada que ver con la ideología política, sino solo con el periodismo profesional: los israelíes deberían saber lo que se hace en su nombre, aunque en realidad no quieran saber nada en absoluto. Esa es la función del periodismo. Por supuesto, hay que informar ampliamente de lo que está sufriendo el sur de Israel –y también lo hago–, pero no debemos cerrar los ojos ante lo que está ocurriendo del otro lado, aun cuando no sea agradable ver volar una casa por los aires con todos sus habitantes dentro.

Quien quiera saber en estos días lo que sucede en Gaza está invitado a mirar en las redes internacionales y a leer diarios del resto del mundo: solo en ellos se cuenta toda la historia. Israel y algunos periodistas israelíes dirán que es un periodismo hostil, difamatorio y deformado. Solo quieren que veamos Ashkelon y Rishon Letzion.

Es indispensable saber lo que está sucediendo en Gaza para saber lo que está sucediendo en Israel. Un periodismo que no haga eso y que ni siquiera proteste es simplemente un recluta de la hasbara (N. del t.: propaganda proisraelí). Queda bien que un corresponsal militar con un casco amarillo se suba a una grúa de bomberos para mostrarnos la destrucción de un bloque de apartamentos; en cierto modo, hasta podemos soportar a un comentarista que se dedique a hacer propaganda militar y que no haga más que graznar a favor de la guerra. Pero leer los mensajes que distribuyen las autoridades no es periodismo. Un periodista israelí de verdad debería estar ahora mismo en Gaza. Sin eso, y dada la cobertura casi inexistente sobre lo que sucede allí, no pasamos de ser todos simples periodistillas".

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Seis claves sobre Egipto

La presión popular parece no hacer mella en el presidente Mohamed Morsi, que sigue empeñado en celebrar el referéndum constitucional contra viento y marea el próximo sábado. El blog Obamaworld, de Jordi Pérez Colomé, "Seis claves para entender qué ocurre en Egipto" analiza, con su habitual brillantez y concisión, el porqué del fracaso de los Hermanos Musulmanes en este primer año de gestión.

"Hoy se cumplen 22 meses justos de la dimisión del presidente Hosni Mubarak. El sábado se votará el borrador de la Constitución en un referéndum. Tras un nuevo presidente y muchos cambios, Egipto sigue sin ver la salida a su transición. Estos es lo que hay que saber.

1. El consenso es el gran problema. Un proceso constituyente debe tener en cuenta a los grupos principales del país. Esa era la intención principal, pero en Egipto nadie ha tenido la suficiente visión como para llevarlo a cabo. Egipto tiene poca tradición así. Morsi y los Hermanos Musulmanes son el último ejemplo.

El presidente Morsi ganó las elecciones por los pelos, con un 51 por ciento, y gracias a votos de quienes no simpatizaban con los Hermanos y le votaron para que no saliera el representante del antiguo régimen, Ahmed Shafiq. Una elección tan ajustada no refleja un gran mandato, pero sí que da responsabilidad.

La Asamblea Constituyente no lograba ponerse de acuerdo en artículos clave, y cristianos y liberales abandonaron. La Constitución se acabó rápido y sin su participación.

Para asegurar su aprobación y que el Constitucional no tumbara la Asamblea, Morsi se quedó con todos los poderes el 22 de noviembre. Fue un movimiento poco consultado: 7 de los 17 miembros de su consejo de asesores presidenciales dimitieron; los que quedan son islamistas.

2. La Constitución es de rebajas. La falta de consenso ha hecho que la Constitución sea un texto importante, pero no definitivo. La mayoría de elementos clave -la importancia de la sharia, las libertades básicas, el sistema de gobierno- no están cerrados y cada gobierno con sus leyes y cada juez con sus decisiones lo interpretará como le convenga. Es una receta para la inestabilidad.

Es por tanto un documento insuficiente y no merece ser aprobado, pero es lógico que los Hermanos Musulmanes quieran detener ya los debates para ponerse a gobernar y poder ofrecer resultados antes de las próximas elecciones.

El problema es que la transición se cierra en falso, sin consenso, y Egipto volverá a vivir turbulencias. El principal grupo de la oposición, coordinado por Mohamed ElBaradei, debe decidir aún si boicotear la Constitución o votar que no.

3. La política se ha impuesto. La ventaja de los Hermanos Musulmanes es que desde fuera ahora el mundo no clama con una sola voz. La presión de la administración Obama contra Morsi es endeble; no se parece en nada al final de la dictadura de Mubarak. Incluso en editoriales de periódicos dan la razón a los Hermanos Musulmanes. El más famoso ha sido este del Guardian.

El argumento es que la oposición quiere ganar en la calle lo que ha perdido o perderá en las urnas. El texto levantó polémica en Egipto.

Este editorial del Financial Times refleja mejor las quejas de la oposición egipcia: “Al forzar la aprobación de la nueva Constitución, el presidente ha roto su promesa de ser el presidente de todos los egipcios”.

Pero el problema no es un editorial, sino que sus matices muestran una realidad más compleja. Pocos entienden bien qué pasa ahora -sobre todo fuera, pero también en Egipto- y el debate sobre quién tiene la culpa de los desacuerdos es legítimo. Contra Mubarak todo era más fácil.

El líder de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Badie, puede permitirse decir que la lucha es en las urnas. Se olvida de decir que es así porque está convencido de que ellos ganarán. Pero quizá no sea siempre así.
4. La violencia (aún) es relativa. Contra Mubarak había un problema más grave: la policía disparaba a matar. De momento eso no ha ocurrido. En estos días de violencia y provocación -sobre todo la noche del miércoles- los heridos y los muertos los han causado “vándalos” de ambos bandos.

Es imposible demostrar si los miembros de los Hermanos fueron a la batalla con órdenes de arriba. Son todos civiles, así que es difícil definir quiénes son. Hoy el New York Times lo intenta con poca suerte.

Hubo, parece, unos 50 opositores detenidos y torturados en la calle por miembros de los Hermanos. Los Hermanos dicen que en su bando hubo ocho muertos. Acusan a partidarios de Mubarak, para confundir a opositores con el antiguo régimen. La policía detuvo a 130 personas, todas libres sin cargos.

A pesar de todo esto, la violencia institucional aún no ha vuelto a Egipto. Eso no significa que no vuelva o que los miembros más violentos de los Hermanos puedan cruzar la raya de la violencia sin que nadie les frene o detenga. Su excusa será “defender la soberanía”. Hoy martes hay programadas varias manifestaciones.

5. El ejército mira. El presidente Morsi ha ordenado al ejército que controle la seguridad del referéndum el sábado. El decreto es parecido a una ley marcial de Mubarak. La diferencia, según un portavoz, es que los civiles detenidos el sábado pasarán serán llevados a juzgados civiles, no militares. Pero el decreto no lo deja claro.

El ejército está cómodo en esta situación. No debe encargarse de los complejos asuntos civiles, pero tiene todo lo que desea con la nueva Constitución: un presupuesto al margen del civil y control del Ministerio de Defensa. Las sospechas de pacto con los Hermanos son razonables.

6. El dinero se olvida. El ejército quiere olvidarse de los asuntos civiles porque son complicados. La prueba es que el gobierno aprobó una subida de impuestos y de madrugada el presidente la derogó.

El gobierno está pendiente de que el día 19 el FMI apruebe un crédito para Egipto, mientras que el presidente no quiere que nada se interponga hasta el referéndum. Pero ese es el problema real de Egipto: si los Hermanos no son capaces de mejorar la economía en breve, los votantes van a pedirles responsabilidades.

Entonces no valdrá ninguna excusa. “No sé lo que está pasando, pero parece que los precios subirán muy pronto”, dice la dueña de una tienda de verduras. Hay cosas que no esperan ni una transición".

martes, 11 de diciembre de 2012

Avnery: Lo fuerte y lo dulce

Merece mucho la pena leer este artículo del exdiputado y activista israelí Uri Avnery, titulado "Lo fuerte y lo dulce" y publicado en la web de la organización que dirige desde hace décadas: Gush Shalom (El bloque de la paz). Lo recojo de Rebelión. La traducción corresponde a LB.

"Fue un día de alegría. Alegría para el pueblo palestino. Alegría para todos aquellos que anhelan la paz entre Israel y el mundo árabe.  Y, modestamente, para mí personalmente. La Asamblea General de las Naciones Unidas, el máximo foro mundial, ha votado abrumadoramente a favor del reconocimiento del Estado de Palestina, aunque de manera limitada. La resolución adoptada por el mismo foro hace exactamente 65 años para la partición de la Palestina histórica entre un Estado judío y un Estado árabe ha sido finalmente reafirmada.

 (...) ¿Por qué ahora? ¿Por qué no ha sucedido o después? A causa de la Columna de Nube, la histórica obra maestra de Benjamín Netanyahu, Ehud Barak y Avigdor Lieberman. La Biblia nos habla del héroe Sansón que desgarró un león con sus propias manos. Cuando regresó al lugar, un enjambre de abejas se había alojado en el cuerpo del león y producía miel. Así que Sansón propuso un acertijo a los filisteos: "Del exterior del fuerte manó la dulzura". Esa frase es hoy en día un proverbio hebreo.

Una de las consecuencias de la operación fue que el prestigio y la popularidad de Hamas se disparó por las nubes, mientras que la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas se hundió en nuevas simas. Ese fue un resultado que Occidente no podía tolerar de ninguna manera. Una derrota de los "moderados" y una victoria de los extremistas "islámicos" era un desastre para el presidente Barack Obama y para el campo occidental. Había que dar con algo que proporcionara a Abbas un éxito rotundo, y había que hacerlo urgentemente. Afortunadamente, Abbas ya estaba en camino de obtener la aprobación de la ONU para el reconocimiento de Palestina como "Estado" (aunque no todavía como miembro de pleno derecho de la organización mundial). Para Abbas fue un movimiento desesperado. De repente, se convirtió en un símbolo victorioso (...) .

Durante años el gobierno de Israel ha amenazado a Abbas con las consecuencias más graves si se atrevía a ir a la ONU. Anular los acuerdos de Oslo y destruir la Autoridad Palestina era lo mínimo. Lieberman calificó la medida como "terrorismo diplomático". ¿Y ahora? Nada. Mucho ruido y pocas nueces. Incluso Netanyahu comprende que la Columna de Nube ha creado una situación en la que el apoyo del mundo a Abbas se ha hecho inevitable. ¿Qué hacer? ¡Nada! Fingir que todo es una broma. ¿A quién le importa? ¿Qué es la ONU a fin de cuentas? ¿Qué diferencia supone?
A Netanyahu le preocupa más otra cosa que le ha ocurrido esta semana. En las elecciones primarias del Likud todos los "moderados" de su partido fueron expulsados sin ceremonias. No quedó dentro ni una sola coartada liberal ni democrática. La facción del Likud-Beitenu en el próximo Knesset estará compuesta exclusivamente por ultraderechistas, entre ellos varios fascistas declarados, gente que quiere destruir la independencia de la Corte Suprema de Justicia, tapizar Cisjordania con asentamientos e impedir la paz y el Estado palestino por todos los medios posibles.

Aunque Netanyahu está seguro de ganar las próximas elecciones y seguir siendo primer ministro, es demasiado inteligente para no darse cuenta de en qué situación se encuentra ahora: rehén de los extremistas, susceptible de ser rechazado por su propia facción en la Knesset con que solo mencione la palabra paz, y expuesto a ser desplazado en cualquier momento por Lieberman o algo peor.

A primera vista nada ha cambiado. Pero sólo a primera vista. Lo que ha sucedido es que ahora la creación del Estado de Palestina ha sido oficialmente reconocida como el objetivo de la comunidad mundial. La "solución de dos Estados" es ahora la única solución sobre la mesa. La "solución de un solo Estado", si es que alguna vez existió, está más muerta que el dodo.

Por supuesto, el Estado apartheid único ya es una realidad. Si nada cambia sobre el terreno se irá haciendo cada vez más profundo y fuerte. Casi a diario surgen noticias que confirman su creciente enrocamiento (la compañía monopolista del servicio de autobuses [israelí] acaba de anunciar que a partir de ahora los palestinos de Cisjordania que viajen en Israel deberán hacerlo en autobuses separados).

Sin embargo, la búsqueda de la paz basada en la coexistencia entre Israel y Palestina ha dado un gran paso adelante. El siguiente paso debería ser la unidad entre los palestinos. Poco después debería venir el apoyo de EEUU a la creación efectiva del Estado de Palestina. Lo fuerte ha de conducir a lo dulce". 

lunes, 10 de diciembre de 2012

Armas químicas en Siria

La existencia de armas químicas (entre ellas, gas mostaza y sarín) en Siria no es ningún secreto. Lo que sí representa una novedad es su posible empleo contra los rebeldes en el caso de que el régimen se vea acorralado. Ahora que parece haber perdido el control de buena parte del territorio y se atrinchera en Damasco, su bastión tradicional, resurge con fuerza el rumor de un eventual empleo de dichas armas de destrucción masiva. Santiago Alba Rico escribe, en Rebelión, este certero artículo sobre el tema: "Armas químicas e intervención de la OTAN" .

"En su editorial de ayer, el director de Al-Quds Al-arabi, el prestigioso analista palestino Abdelbari Atwan, escribía sobre Siria: “experiencias precedentes nos enseñan que hay dos indicios básicos de que se acerca la guerra a nuestra región: el primero la acumulación de noticias sobre armas de destrucción masiva y el segundo el interés estadounidense y europeo en la paz árabo-israelí”. El artículo de Atwan se titula elocuentemente “Se acerca la intervención militar.

¿Realmente se acerca? Durante veinte meses, EEUU y la OTAN han cambiado varias veces de estrategia y hasta de tono, pero han dejado siempre claro sobre el terreno su voluntad de no intervenir militarmente en Siria. Ni las matanzas y provocaciones de Bachar Al-Assad ni la petición del CNS ni las presiones de sus aliados en la región (como Arabia Saudí y Qatar) han conseguido persuadir a Obama de la conveniencia de la opción militar directa. Aún más: el temor a los grupos yihadistas (uno de los cuales, Jabhat-a-Nusra, acaba de ser incluido en la lista de organizaciones terroristas) le han llevado a ser muy prudente y cicatero a la hora de hacer llegar armas a las fuerzas que combaten la dictadura de Al-Assad. En este sentido, la reciente formación de la nueva Coalición Nacional de la Oposición, en sustitución del CNS, parecía buscar más bien la sutura entre los opositores del exilio, muy poco representativos, y los revolucionarios sobre el terreno, y ello como antesala de una solución política negociada que conjurase al mismo tiempo las dos amenazas más temidas para todos y muy especialmente para Israel: la de una Siria democrática y la de una Siria salafista.

¿Ha cambiado algo? Al contrario que Sadam Hussein, el régimen de Al-Assad sí posee las armas que se le atribuyen, pero es muy difícil creer que vaya a usarlas contra el pueblo sirio, no porque no sea moralmente capaz sino porque, como dice el opositor Mondher Jadam, es imposible controlar los efectos del gas sarín y de las otras sustancias químicas letales que, según la cadena NBC, estarían ya cargadas en los aviones de la fuerza aérea siria. Igualmente difícil de creer es que a los EEUU y la OTAN les preocupe la suerte del pueblo sirio más que a Bachar Al-Assad. Pero tampoco resulta del todo convincente, a mi juicio, la tesis de Abdelbari Atwan, según la cual la intervención militar se estaría preparando ante la eventualidad de que, contra las cuerdas y a la desesperada, el régimen sirio pudiese utilizar esas armas contra Israel. Con arreglo a este análisis, la intervención de la OTAN buscaría neutralizar esas armas en defensa del Estado sionista y como primer paso de una escalda militar que tendría como objetivo Irán.
                                     
Los indicios, en todo caso, están ahí. El desplazamiento de misiles Patriot a Turquía, las declaraciones del rey de Jordania y, sobre todo, la alerta propagandística en torno al uso inminente de armas químicas por parte del régimen, deben preocuparnos a todos. Algunas lecturas ingenuas dentro del campo anti-imperialista pretenden que los EEUU tienen siempre un solo plan -han tenido siempre el mismo plan- que ejecutarían de manera más o menos sinuosa o directa en más o menos tiempo. Pero lo cierto es que el imperialismo tiene en todo momento dos, tres, cuatro o cinco planes diferentes; está obligado a poner en hora el reloj del mundo ininterrumpidamente, en los confines de sus propias pugnas internas, algunas muy ideológicas, y a la medida de la relación de fuerzas sobre el terreno. Algunos de estos planes pueden además cumplir varias funciones simultáneas, como las navajas suizas; tener, por así decirlo, un filo político y otro militar. La escenografía bélica en Oriente Próximo es desde luego escenográfica y busca quizás, sobre todo, presionar a Al-Assad presionando a sus aliados Irán y Rusia (con cuyo ministro de Exteriores se acaba de reunir Hilary Clinton en Dublín). Pero no podemos descartar que una escenografía de intervención acabe desencadenando una intervención real.

¿Qué ha cambiado? Es muy sencillo: los EEUU nunca intervienen militarmente para impedir la derrota de aquellos a los que presuntamente apoyan sino para impedir que triunfen por sus propios medios. Hasta hace unos meses el ELS y las Coordinadoras Locales pedían una intervención exterior; hoy no la quieren. Hasta hace unos meses, la victoria militar del ELS parecía remota o imposible; hoy parece muy próxima. Dos malas noticias para la OTAN. Los acontecimientos van muy deprisa. ¿Cómo pueden estar seguros los EEUU y la UE de que será la Coalición de la Oposición recién apañada la que gestione la “transición” post-Assad? Contención y tentación -como los vicios contrarios que Pascal llamaba virtud- alimentan un equilibrio muy delicado que puede romperse en cualquier momento".

sábado, 8 de diciembre de 2012

Convulsión en Egipto

Seguimos con la crisis egipcia. Hoy recuperamos el artículo del director del IECAH, Jesús Núñez, en su blog Extramundi: "Convulsión polarizada en Egipto".

"El proceso de cambio político iniciado con la caída del dictador Hosni Mubarak está todavía lejos de alumbrar un sistema democrático. Con el partido Justicia y Libertad, promovido por los Hermanos Musulmanes (HH MM), convertido en la principal fuerza política- con el añadido incómodo de los salafistas de Al Nur-, todavía quedan por superar pruebas muy delicadas, que determinarán si finalmente Egipto se convierte en la primera democracia de la historia en el mundo árabe o si opta por el lampedusiano modelo de retocar apenas la fachada del actual sistema para seguir siendo un régimen autoritario.

El país vive un acelerado proceso de polarización política a tres bandas, en el que el islamismo político, con el presidente Mohamed Morsi a la cabeza, ha cobrado cierta ventaja, tratando de aprovechar su tirón popular para dibujar un nuevo régimen acorde con sus planteamientos ideológicos. Por su parte, los elementos más afines al régimen anterior no han desaparecido de la escena, reteniendo una moderada cuota de poder en las dos cámaras parlamentarias y ostentando un notable poder en la judicatura (alrededor del poderoso Club de Jueces). En este mismo campo hay que añadir a buena parte de los mandos militares, que siguen siendo actores importantes no solo en la escena política sino también en la económica, preocupados fundamentalmente por mantener tanto sus privilegios históricos como el statu quo que ha hecho de Egipto un vecino contemplativo de Israel y un gestor inofensivo del estratégico Canal de Suez. Por último, la diversidad de grupos y líderes revolucionarios que se distinguieron por su activismo contra Mubarak y a favor de la democracia son, con diferencia, los que menor fuerza tienen actualmente como resultado directo de su menor experiencia en el juego político y de su escasa capacidad para traducir en votos el favor popular que propició la caída del anterior rais.

En el alumbramiento de un posible nuevo Egipto cada uno de estos tres actores mueve sus fichas pensando en el mejor modo de lograr sus objetivos. Los llamados revolucionarios apenas tienen el recurso a la movilización popular, con Tahrir como símbolo central de su capacidad para influir en el rumbo político del país. Aunque han logrado que decenas de miles de egipcios vuelvan a la emblemática plaza, no parece que los actuales detentadores del poder vayan a cambiar su rumbo bajo esta soportable presión.

Otra cosa bien distinta es el reto que los jueces pueden plantear tras los cuatro decretos emitidos por Morsi el pasado día 22. En primer lugar, todavía recuerdan que ya fueron capaces de doblegar al presidente cuando éste intentó activar el parlamento, desatendiendo la decisión del Tribunal Constitucional de declarar parcialmente disuelta la cámara. También recuerdan como fueron capaces de impedir el cese del fiscal general del Estado, Abdel Maguib Mahmud, nombrado en su día por Mubarak, cuando Morsi quiso dar un golpe de mano para subordinar a la judicatura a su poder. Ahora, con su pretensión de ponerse por encima de todo control judicial y su nuevo intento de cesar a Mahmud, Morsi pretende aprovechar el momentáneo prestigio logrado por su mediación en la crisis de Gaza para despejar el horizonte político para los HH MM y para sus planes de reconversión de Egipto en un país regido por la ley islámica.

En el calendario político inmediato queda por ver si finalmente se celebra el referéndum inicialmente convocado para el próximo día 15, que debe ratificar la nueva Constitución sancionada por Morsi el pasado día 1- que definirá los poderes reales del presidente y el lugar que la sharia ocupará en el entramado legal del nuevo régimen. Posteriormente será necesario celebrar nuevas elecciones legislativas y presidenciales, todo ello durante el próximo año. Para que este proceso pueda desarrollarse sin añadir más obstáculos de los que ya existen hoy, Morsi ha tratado de evitar que el Tribunal Constitucional se atreva, como ya se daba prácticamente por seguro, a invalidar la totalidad de los resultados de las dos cámaras parlamentarias, lo que obligaría a volver a la casilla de salida de un juego en el que los HH MM carecen de suficientes apoyos para imponer su agenda".

viernes, 7 de diciembre de 2012

La crisis egipcia

La crisis egipcia ha entrado en una dinámica peligrosa. A pesar de su oferta de diálogo con la oposición, el presidente Morsi sigue empeñado en celebrar, contra viento y marea, el referéndum constitucional el próximo día 15. El el caso de que lo haga, se encontrará con una oposición unida que, con toda la razón, se siente ninguneada en el proceso constituyente. En el último boletín de Al-Fanar se incluye este artículo del periodista egipcio Hasan Nafea originalmente publicado en el diario al-Misr al-Youm el pasado 3 de diciembre: "El cisma ya ha asomado en Egipto: ¿ahora quién lo extingue?".

" (...) El presidente del Estado anunció que el proyecto de la Constitución (no consensuado) va a ser sometido a referéndum el próximo 15 de diciembre. Y aunque es cierto que en su discurso ante los miembros de la Asamblea Constituyente dijo que aspiraba a «dialogar» con las fuerzas de la oposición, ni fijó un mecanismo aceptable para el diálogo ni propuso una agenda de trabajo y tampoco dejó claro, por ejemplo, si el diálogo del que habla se limitaría al tema del decreto constitucional rechazado por la oposición o englobaría los artículos del proyecto de Constitución que son fuente de discrepancia, o si abordaría cómo gestionar lo que queda de etapa de transición incluida la formación del gobierno que tiene la responsabilidad de gestionar el país durante la celebración del referéndum y de las próximas elecciones parlamentarias.

Lo que está sucediendo en la arena política egipcia, sobre todo tras la manifestación del sábado, no indica, a mi parecer, que el presidente electo del Estado tenga la intención real de permitir que las instituciones del sistema político egipcio completen la etapa postrevolucionaria a través de un acuerdo nacional, porque el grupo de los Hermanos Musulmanes, al que pertenece el presidente, insiste en controlar todas las instituciones y articulaciones del régimen.

El grupo quiere, aprovechando que el presidente es de los suyos, imponer una Constitución a su medida y no a la medida de la sociedad egipcia con toda su variedad, y garantizarse, a través del control de todos los medios económicos y simbólicos y apoyado por sus aliados de la misma corriente ideológica, una gran mayoría en las próximas elecciones parlamentarias aunque el precio sea la paralización del poder judicial y que éste no pueda ejercer su papel de control sobre la labor de los poderes ejecutivo y legislativo. Así quedaría despejado el camino para que los Hermanos Musulmanes puedan reformular todas las instituciones del Estado y la sociedad egipcia de acuerdo a su visión y a sus intereses políticos e ideológicos. Esto nos adentra en una zona resbaladiza muy peligrosa que puede llevar, de forma irrevocable, al cisma del país lo que facilitaría la misión de todos los que desde dentro pretenden que vuelva el antiguo régimen y de todos los que desde fuera quieren que Egipto sea un país débil y subordinado.

Sí, el cisma ya ha asomado la cabeza y culpabilizo al movimiento de los Hermanos Musulmanes de haber hecho prender la chispa, ya sea de forma malintencionada o por haber hecho una mala lectura del mapa político en los contextos local, regional e internacional. Por eso suplico a todos aquellos que puedan participar en la extinción del fuego del cisma, y a las personas juiciosas que haya dentro del grupo y a quienes no pertenezcan a él, que se movilicen de inmediato para apagarlo ahora que está empezando antes de que se vuelva incontrolable".

miércoles, 5 de diciembre de 2012

La izquierda y las revueltas árabes

Pascual Serrano entrevista al abogado iraquí Sabah al-Mukhtar, presidente de la Asociación de Abogados Árabes, en las páginas del diario Público: "La izquierda en los países árabes fue reprimida o se vendió". Interesantes reflexiones sobre lo ocurrido en el mundo árabe tras la caída de Mubarak y Cia.

¿Cuál ha sido el papel de la izquierda en estas rebeliones?
Mínimo, porque las primaveras árabes no eran dirigidas políticamente, eran una insurrección popular por varias razones. Una presión económica doméstica, con desempleo, falta de vivienda, carestía de la vida, corrupción y violaciones de derechos humanos. Luego, en política externa, había un sentimiento de que los gobernantes eran muy serviles respecto a Occidente. La principal causa que sienten muy fuerte los árabes, que es la causa palestina, no ha sido gestionada bien por sus gobernantes: Egipto cierra la frontera, Siria no se posiciona con firmeza contra Israel por la ocupación del Golán, Gadafi ayudaba a África y no a Palestina. Esta política exterior levantó a los pueblos contra sus gobiernos. Por otro lado, no hay movimientos de izquierda porque fueron reprimidos y con el colapso de la URSS perdieron el norte. En segundo lugar, muchos de ellos perdieron los principios y se vendieron, y todavía no se han recuperado.
Usted conoce Europa y también los países árabes, ¿cuál cree que es la principal diferencia entre el ejercicio de la abogacía y las leyes en una región y otra?
No se puede comparar porque Europa está más avanzada. La superioridad de Europa no está en las leyes sino en su aplicación. Si miramos Libia, comprobamos que tiene una constitución, un código civil, un código penal, etc.. como Francia. Pero no se aplica como en Francia. Digamos que en los países árabes sucede como en la declaración de Rebelión en la granja, de Orwell, "todos los hombres son iguales, pero unos son más iguales que otros". En Europa habrá gobernantes criticables pero nunca llegan a ser presidentes hereditarios como sucede en muchas ocasiones en los países árabes.

Es inevitable hablar del islam. Para algunos analistas, un islam moderado y democrático puede suponer un avance respecto a regímenes corruptos y militaristas. Otros, en cambio, creen que supone una amenaza a las libertades democráticas.
Creo que ninguna de las dos afirmaciones es correcta. Hay una visión simplista de lo que es el islam político debido a un punto de partida equivocado. Irán, Hezboláh, Hamas, Arabia Saudí... son todos islamistas, pero tienen proyectos diferentes.

El islam es parte de los árabes, sean religiosos o no. Puede haber un musulmán religioso al que le guste Estados Unidos y otro que piense que ese país es el diablo. Si miras el movimiento islámico, por ejemplo en Túnez o en Hamas en Palestina tienen posiciones relativamente familiares entre ellos pero diferente de Hezbolah e Irán y su islamismo. Arabia Saudí e Irán son regímenes islámicos, pero uno es socio y partidario de Estados Unidos y el otro está totalmente en contra. El movimiento islámico no es uniforme, parte de la identidad de la gente, toda esa terminología de islam moderado o radical es de Occidente. Entre Arabia Saudí e Irán ¿quién es radical y quién moderado? Se trata de visiones políticas diferentes. Por eso no puedo responder a la pregunta.

La realidad es que el movimiento islámico está ganando terreno en todo el mundo árabe. Esto sucede porque la gente está cansada de todas las visiones que había antes, si hay algún movimiento político que creen que puede hacer algo lo van a apoyar. La gente de la calle no ve problema con el islam porque forma parte de su identidad. En Palestina, por ejemplo, el hombre de la calle se cansa de la corrupción de Al Fath y vota a Hamas, y ahora está en el poder y empieza a perder apoyos porque no resuelven los problemas, quizás dentro de poco los abandonen. Igual en Túnez o Egipto. No les votan porque sean islamistas, sino por un rechazo a lo anterior.

martes, 4 de diciembre de 2012

Asentamientos contra la paz

Me piden desde el blog de la Fundación Alternativas en El País que escriba una breve reflexión sobre la decisión de Israel de construir más asentamientos en la Palestina ocupada. Esto es lo que se me ocurre a bote pronto: 
La reacción israelí a la admisión de Palestina como Estado observador de la ONU no ha tardado en llegar y ha sido demoledora. El Gobierno de Netanyahu no se ha limitado a congelar los fondos a la Autoridad Nacional Palestina, como muchos esperaban, sino que además ha anunciado la creación de 4.700 viviendas en los Territorios Palestinos Ocupados: 3.000 en la zona E-1 y otros 1.700 en la colonia de Ramat Shlomo.
La medida se inscribe en las ya conocidas políticas de hechos consumados israelíes basadas en la expropiación de la tierra, la construcción de asentamientos y el desplazamiento de colonos, todo ello con el objeto de judeizar el territorio y torpedear la aparición de un Estado palestino viable y con continuidad territorial.
Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el número de colonos no ha dejado de crecer pasando de los 215.000 a los 550.000 actuales (a los que habrá que sumar otros 20.000 más que se alojarán en las nuevas colonias). Este espectacular aumento no hubiera sido posible sin el consenso de las principales formaciones sionistas (Likud, Partido Laborista y Kadima) y la pasividad de la comunidad internacional, que ha permitido la sistemática vulneración del Derecho Internacional (el art. 6 de la Cuarta Convención de Ginebra señala que “la Potencia ocupante no deportará o transferirá parte de su propia población a los territorios que ocupe”).
Lo más grave es que la colonización de la zona E-1, para la cual será necesaria la expulsión de 11.000 beduínos, conectará Jerusalén con el asentamiento de Maale Adumim y, con ello, aislará aún más a la parte árabe de la ciudad de su entorno palestino. Más importante aún: partirá en dos Cisjordania cantonizando todavía más el territorio palestino y haciendo inviable la solución de los dos Estados.
El primer ministro Netanyahu ha anunciado que se trata tan sólo de un primer paso: "La respuesta al ataque al sionismo y al Estado de Israel debe reforzar y enfatizar la implementación del plan de asentamientos en todas las zonas en las que decida el Gobierno: en Jerusalén y en todas las zonas que sobre el mapa resultan estratégicas para los intereses del Estado de Israel". Toda una declaración de intenciones y una muestra de cuál puede ser su programa de gobierno en el caso de que consiga imponerse, tal y como pronostican las encuestas, en las elecciones legislativas del próximo 22 de enero.
Habrá que ver cómo reacciona la comunidad internacional ante este desafío: ¿se contentará con la tibieza habitual o adoptará medidas más contundentes? En su célebre discurso de El Cairo de 2009, el presidente Barack Obama advirtió: “Los israelíes deben reconocer que del mismo modo que no puede negarse el derecho de Israel a existir, tampoco puede negarse el de Palestina. EE UU no aceptará la legitimidad del mantenimiento de los asentamientos israelíes. Esta construcción viola los acuerdos anteriores y mina los esfuerzos para alcanzar la paz”.
Desde entonces se han construido miles de nuevas viviendas en los asentamientos sin que esta circunstancia haya pasado factura a Israel. Lo que está en juego es la viabilidad de la solución de los dos Estados y la estabilidad de Oriente Medio en las próximas décadas. ¿Será esta vez diferente?