viernes, 14 de diciembre de 2012

El referéndum egipcio

Amnistía Internacional ha emitido un comunicado de prensa sumamente crítico con el texto constitucional que se someterá a referéndum este sábado. Una vez leído se entiende porqué las dos únicas únicas que respaldan el nuevo texto sean los Hermanos Musulmanes y los sectores salafistas. El resto de las fuerzas políticas (partidos liberales, sectores revolucionarios, formaciones coptas y residuos del régimen mubarakista) han formado un frente común llamando al 'no'.

"El proyecto de Constitución aprobado por la Asamblea Constituyente egipcia dista mucho de proteger los derechos humanos y, en concreto, no tiene en cuenta los derechos de las mujeres, restringe la libertad de expresión con la excusa de proteger la religión, y permite que se juzgue a civiles ante tribunales militares.

“Este documento, y el modo en que se ha aprobado, supondrá una enorme decepción para gran parte de la población egipcia que salió a las calles para derrocar a Hosni Mubarak y exigir sus derechos”, ha manifestado Hassiba Hadj Sahraoui, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África.

La libertad de religión se limita al islam, el cristianismo y el judaísmo, lo que en potencia excluye el derecho a la libertad de culto para otras minorías religiosas, como los bahaíes y los musulmanes chiíes. La Constitución no establece la supremacía del derecho internacional con respecto a la legislación nacional, lo que suscita preocupación en cuanto al compromiso de Egipto con los tratados de derechos humanos en los que es Estado Parte. Es más, el documento, que también tolera el trabajo infantil, no garantiza plenamente los derechos económicos, sociales y culturales, como la protección contra los desalojos forzosos. Paradójicamente, las exigencias de dignidad y justicia social fueron elementos fundamentales de la “Revolución del 25 de enero”.

El proceso de redacción de la nueva Constitución estuvo viciado desde el principio y ha sido cada vez menos representativo. Instamos al presidente Morsi a que devuelva el proceso de redacción y referéndum a la senda correcta, en la que se incluyan todos los sectores sociales, se respete el Estado de derecho –incluido el papel crucial de un poder judicial independiente– y se consiga una Constitución que consagre los derechos humanos, la igualdad y la dignidad para todas las personas”, ha declarado Hadj Sahraoui.
Amnistía Internacional ha expresado su preocupación por el hecho de que la Asamblea Constituyente –que ha sufrido un boicoteo generalizado por parte de partidos políticos de oposición e iglesias cristianas– no representa realmente a toda la sociedad egipcia. Cuando se constituyó la Asamblea, dominada por el Partido de la Libertad y la Justicia y el Partido Nour, sólo contaba con siete mujeres, y desde entonces la cifra ha disminuido. Los partidos políticos de la oposición, y también las iglesias cristianas, han retirado a sus miembros de la Asamblea en protesta por su composición y decisiones.

Han expresado una serie de inquietudes, como el hecho de que la juventud y diversos partidos políticos no estén representados y el papel que ha desempeñado la sharia (ley islámica) en cuestiones como los derechos de las mujeres. La Asamblea también fue objeto de críticas por no esforzarse en consagrar el derecho a la vivienda, una preocupación clave para los aproximadamente 12 millones de egipcios que viven en asentamientos precarios.

Un decreto publicado por el presidente Morsi la semana pasada concedió a la Asamblea Constituyente un plazo adicional de dos meses para completar su labor. Sin embargo, la institución anunció el miércoles que concluiría el texto en un día. Ayer, el proyecto se despachó con precipitación en una sesión plenaria de la Asamblea, sin que sus integrantes tuviesen tiempo de participar en un verdadero debate o de presentar objeciones.

La nueva Constitución servirá de guía para todas las instituciones egipcias, y debe establecer la visión para el nuevo Egipto, una visión basada en los derechos humanos y el Estado de derecho; un documento que sea el máximo garante contra los abusos. La Constitución debe garantizar los derechos de toda la población egipcia, no sólo de la mayoría”, ha declarado Hadj Sahraoui.

“Pero el proyecto aprobado dista mucho de ser así. Disposiciones que pretenden proteger los derechos humanos encubren nuevas restricciones a cuestiones como las críticas a la religión. Las mujeres, que apenas gozan de representación en la Asamblea, son las que más tienen que perder con una Constitución que hace caso omiso de sus aspiraciones y bloquea la vía hacia la igualdad entre hombres y mujeres. Es terrible que las referencias que se hacen a las mujeres se remitan casi exclusivamente a cuestiones relacionadas con el hogar y la familia (...)”.

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