jueves, 12 de diciembre de 2013

Cristianos en Palestina

Un amigo palestino me hace llegar este documental sobre los cristianos en Palestina. Su título es "El invierno en pausa" y lo ha realizado Cáritas España. "La Tierra Santa, dice el obispo auxiliar de Israel, nunca ha sido tierra de un solo pueblo". Xavier Abu Eid, del Departamento de Negociaciones de la OLP, señala que Israel ha intensificado las políticas de desplazamiento de la población autóctona árabe y su remplazo por población foránea judía.

También recomiendo, sobre la misma temática, la entrada "Voces cristianas en Ramallah" en el blog Palestina en el corazón, donde pueden encontrarse abundantes testimonios de religiosos y seglares sobre la situación de la población cristiana palestina.

 
En el documental se habla del Documento Kairós Palestina, elaborado por un grupo de cristianos palestinos de diferentes iglesias, cuyo primer apartado reproduzco a continuación:

1.1 "Dicen: ‘¡Paz! ¡Paz!’ y no hay paz" (Jer 6, 14). Todos, en efecto, hablan de paz y de proceso de paz en Medio Oriente, mientras que todo eso no es hasta ahora más que puras palabras. Mientras la realidad es la ocupación israelí de los Territorios Palestinos, nuestra privación de nuestra libertad y todo lo que resulta de ello:
 

1.1.1 El muro de separación, que ha sido construido sobre las tierras palestinas, que ha confiscado una gran parte de las mismas y que ha convertido nuestras ciudades y nuestros pueblos en prisiones y ha hecho de ellos cantones separados y dispersos. Gaza, después de la guerra cruel instigada por Israel en diciembre de 2008 y enero de 2009, continúa viviendo en condiciones inhumanas, bajo embargo permanente y permanece aislada geográficamente del resto de los Territorios palestinos.
 
1.1.2 Las colonias israelíes que nos despojan de nuestra tierra, en nombre de Dios o en nombre de la fuerza, controlan nuestros recursos naturales, sobre todo el agua y las tierras agrícolas, privando a centenares de millares de palestinos. Ellas son hoy un obstáculo de frente a toda solución política.
 
1.1.3 La humillación a la que somos sometidos cada día en los puntos de controles militares, para llegar a nuestro trabajo, a nuestras escuelas o a nuestros hospitales.
 
1.1.4 La separación entre los miembros de la misma familia, que hace la vida familiar imposible para millares de palestinos, especialmente cuando uno de los esposos no es portador de una carta de identidad israelí.
 
1.1.5 La libertad religiosa misma, a saber, la libertad de acceso a los Lugares Santos es limitada con el pretexto de la seguridad. Los Lugares Santos de Jerusalén son inaccesibles a un gran número de cristianos y musulmanes de la Cisjordania y Gaza. Inclusive las personas de Jerusalén no hay que decirlo, algunos de nuestros sacerdotes árabes que no pueden entrar a Jerusalén sin dificultad.
 
1.1.6 Los refugiados hacen parte de nuestra realidad. La mayor parte de ellos vive todavía en los campos de refugiados y en situaciones difíciles, inaceptables para seres humanos. Para ellos que esperan su retorno desde hace generaciones: ¿cuál será su suerte?
 
1.1.7 Los millares de prisioneros en las prisiones israelíes hacen ellos también parte de nuestra realidad. ¿Los israelíes mueven el mundo por un solo prisionero y estos millares de prisioneros palestinos en el fondo de las prisiones israelíes, cuándo verán la libertad?
 
1.1.8 Jerusalén es el corazón de nuestra realidad. Ella es al mismo tiempo símbolo de paz y signo de conflicto. Después de que el "muro" ha erigido una separación entre los barrios palestinos de la ciudad, las autoridades israelíes no cesan de vaciarla de sus habitantes palestinos, cristianos y musulmanes. Sus carnés de identidad les son retirados, es decir, su derecho de vivir en Jerusalén. Sus casas son demolidas o confiscadas. Jerusalén, ciudad de la reconciliación se ha convertido en la ciudad de la discriminación y la exclusión, y por ello fuente de conflicto en lugar de ser fuente de paz".

Líderes cristianos palestinos junto al Muro de separación durante la Semana de Oración por la Paz del Consejo Mundial de Iglesias (mayo 2011)

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