jueves, 10 de diciembre de 2015

Diez interrogantes sobre el ISIS

Esta semana publico este artículo sobre el Daesh o Estado Islámico (ISIS) en la revista Cambio 16. Se trata de un texto de carácter divulgativo que trata de resolver algunas preguntas básicas sobre dicha organización. En papel sólo tuvimos margen para incluir siete preguntas, pero aquí os dejo las diez que escribí.

1. ¿CÓMO DENOMINARLO?
Aunque se conoce como Estado Islámico, debe tenerse en cuenta que esta denominación es equívoca puesto que ni es un estado propiamente dicho ni tampoco puede representar al Islam en su conjunto, porque en realidad comulga con una interpretación minoritaria conocida como wahabismo. Al denominarlo Estado Islámico se le otorga, además, una legitimidad religiosa de la que en la práctica carece. Por estas razones muchos prefieren llamarlo ISIS (siglas en inglés del Estado Islámico en Irak y Siria) o Daesh (las siglas en árabe), que tiene una connotación peyorativa al pronunciarse de manera similar a “pisotear”.

2. ¿CUÁNDO NACE EL DAESH?
El embrión de esta organización lo encontramos en el grupo Al-Qaeda en Mesopotamia, nacido tras la invasión de Irak por parte de EEUU en 2003. El Daesh surge oficialmente el 8 de abril de 2013, cuando su máximo dirigente Abu Bakr al-Bagdadi anunció la fusión entre el Estado Islámico en Irak y el Frente Al-Nusra, apéndice de dicho grupo en Siria. La fusión entre ambos grupos no fue aceptada por este último, que siguió operando de manera autónoma y juró lealtad a Al-Qaeda. Desde entonces han sido frecuentes los enfrentamientos entre ambos. En realidad, el Daesh no es un grupo propiamente sirio, sino transnacional ya que la mayor parte de sus integrantes (de 30.000 a 50.000 según las fuentes) son yihadistas provenientes del mundo islámico, pero también del occidental. Tras la conquista de la ciudad de Mosul, la segunda más poblada de Irak, al-Bagdadi proclamó solemnemente la reinstauración del califato el 29 de junio de 2014. Desde entonces, el grupo se denomina simplemente Estado Islámico.

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3. ¿QUIÉN ES EL CALIFA IBRAHIM?
Existen escasas noticias sobre la vida sobre al-Bagdadi. El califa Ibrahim, como se hace llamar, afirma pertenecer a la tribu de los Quraysh y, por lo tanto, descender del profeta Mahoma. Estudió teología en la Universidad de Bagdad y fue imán de diversas mezquitas hasta la invasión norteamericana de 2003. A partir de este acontecimiento engrosó las filas de diferentes movimientos yihadistas que combatían a las fuerzas de ocupación. Entre febrero y diciembre de 2004 estuvo encarcelado en el centro de internamiento de Camp Bucca, donde entabló relación con numerosos miembros de las Fuerzas Armadas y los Servicios de Inteligencia de Sadam Hussein que, a la postre, se acabarían incorporando al Daesh. Posteriormente se integró en las filas del Estado Islámico de Irak, la rama iraquí de Al-Qaeda, cuyas riendas tomó en 2010. Tras autoproclamarse califa, instó a los musulmanes a emigrar a los territorios bajo su autoridad y a hacer el yihad contra los infieles. Según diversas fuentes, al-Bagdadi habría sido herido de gravedad el 7 de noviembre de 2014 cuando el convoy en el que se desplazaba fue atacado por la aviación iraquí.



4. ¿QUÉ GRUPOS HAN JURADO LEALTAD AL CALIFATO?
La institución califal fue abolida el 3 de marzo de 1924 tras el desmoronamiento del Imperio Otomano. En árabe, el término califa alude a quienes sucedieron a Mahoma tras su muerte en 632. Cuatro califas ortodoxos gobernaron el naciente imperio islámico hasta que en 661 se instauró el califato omeya. Este periodo de apenas treinta años representa la edad dorada islámica que ahora el Daesh aspira a restaurar. No en vano el nombre de guerra de su líder es Abu Bakr, precisamente el nombre del primer califa ortodoxo.
El Daesh rechaza las fronteras de Oriente Medio, fijadas por franceses y británicos en los Acuerdos de Sykes-Picot firmados hace ahora un siglo. De hecho tras la proclamación del califato, Abu Muhammed al-Adnani, portavoz del Daesh, anunció que “a partir de ahora dejan de ser legales todos los emiratos, estados y organizaciones debido a la expansión de la autoridad del califa y la llegada de sus tropas a sus áreas”. A pesar de ello, el nuevo califa no ha sido reconocido por los 1.600 musulmanes repartidos por el mundo. Tan sólo una pléyade de grupúsculos yihadistas le han jurado lealtad, entre ellos el nigeriano Boko Haram, el tunecino Ansar al-Sharia, el libio Consejo de la Shura de la Juventud Islámica, el egipcio Ansar Bait al-Maqdis, el somalí Al-Shabab y el filipino Abu Sayyaf.



5. ¿CUÁL ES LA IDEOLOGÍA DEL DAESH?
El Daesh aspira a erigir, por la fuerza de las armas, un califato islámico regido por la sharía y adopta como referente el modelo wahabita imperante en Arabia Saudí. El wahabismo es una corriente religiosa rigorista que aboga por el retorno a un Islam prístino, tal y como era practicado durante la época de Mahoma. Este grupo realiza una lectura literalista de los textos sagrados que considera como herética cualquier desviación, especialmente el Islam popular de las cofradías y los musulmanes chiíes (a los que tacha de renegados). Los wahabíes pretenden cambiar la sociedad por medio de la predicación y rechazan de plano el modelo democrático, al que consideran una herejía. Asimismo el Daesh tiene un mensaje apocalíptico y se basa en diversas profecías que sitúan en Dabiq, una pequeña localidad norteña que da nombre a su revista, como el lugar en el que tendrá lugar el Juicio Final.


6. ¿CÓMO SE FINANCIA? 
Las fuentes de financiación del Daesh son diversas, pero en general cabe distinguir entre las ordinarias y las extraordinarias. Entre las primeras destacan los ingresos provenientes por la venta del petróleo y la recaudación de impuestos. Entre las segundas el pago de rescates, la extorsión a hombres de negocios, el comercio de restos arqueológicos y, quizás la más importante, el asalto de bancos por el que obtuvieron 400 millones de dólares en 2004. En total, la revista Forbes interpreta que el Daesh cuenta con un presupuesto anual de 2.000 millones de dólares. El Departamento de Estado norteamericano calcula que los ingresos proporcionados por el petróleo ascienden a unos 500 millones de dólares anuales y que una cantidad similar se recauda por la vía de los impuestos. El Grupo de Acción Financiera, por su parte, considera que un tercio de su presupuesto proviene de donaciones privadas procedentes del golfo Pérsico.



7. ¿DÓNDE GOBIERNA?
El principal éxito del Daesh, radica en su sólida base territorial. El Daesh controla una vasta región que abarca varias provincias de Siria e Irak donde viven unos cinco millones de personas. Es decir que dominan la fértil cuenca del Éufrates, desde que se adentra en Siria desde Turquía hasta que alcanza Ramadi, a tan sólo cien kilómetros de Bagdad. Sus dos principales feudos son Raqqa y Mosul.
En las zonas bajo su control, el Daesh establece un nuevo orden social basado en el wahabismo. La sharía es aplicada por cortes islámicas y es frecuente que se impongan castigos corporales en casos de robo, blasfemia o adulterio. También son habituales las lapidaciones y decapitaciones en caso de delitos más graves. El Daesh tiene, además, una agenda sectaria, con la conversión forzosa o expulsión de los cristianos que rehúsan pagar el impuesto de capitación. Son especialmente beligerantes con los kurdos, a los que acusan de apóstatas y, particularmente, contra quienes profesan el yazidismo, una religión sincrética practicada desde hace miles de años en la región, a cuyas mujeres han llegado a esclavizar. Una práctica menos conocida es el takfir, que consiste en excomulgar y eliminar a todos aquellos que no comparten sus postulados, lo que les ha llevado a asesinar a destacados ulemas sunníes y a líderes de las facciones armadas islamistas sirias que se han negado a jurarles lealtad o han denunciado sus tropelías.



8. ¿POR QUÉ RECURREN AL TERRORISMO?
El Daesh no sólo funciona como una organización terrorista. En un principio sus tácticas se basaban en una guerra de guerrillas dentro de un conflicto asimétrico en el que trataban aprovechar sus bazas para extenuar al enemigo con el objeto de extender el caos, la inseguridad y el miedo entre la población. La ofensiva de Mosul fue precedida, por ejemplo, de múltiples atentados con coches bombas y terroristas suicidas que debilitaron la moral de las tropas y generar pánico propiciando la retirada del ejército iraquí, que huyó sin siquiera presentar batalla.
La estrategia del Daesh ha ido evolucionando en función de los cambios experimentados en el terreno. En un primer momento, el Daesh se centró en la conquista de territorios. Tras la instauración del califato, su máxima prioridad fue la consolidación de su autoridad. La creciente hostilidad por parte de países como EEUU y Francia, puntas de lanza de la coalición internacional formada en otoño de 2014 para combatirlo y, con posterioridad, la entrada en acción de Rusia, que también ha bombardeado reiteradamente sus feudos llevó a replantear esta estrategia y perpetrar atentados terroristas a gran escala en el extranjero. El 10 de octubre atacaron una manifestación en Ankara provocando la muerte de 128 personas. El 31 de ese mismo mes derribaron un avión de pasajeros ruso que sobrevolaba el Sinaí con la muerte de 224 personas. El 13 de noviembre golpearon París asesinando a 129 personas.



9. ¿RECIBEN EL APOYO DE ALGÚN PAÍS?
El avance del Daesh no puede entenderse sin aludir al caótico escenario en el que vive la región desde el arranque del s. XXI. La invasión norteamericana de Irak en 2003 no sólo destruyó al régimen de Sadam Hussein, sino que además desmontó el andamiaje estatal al desmovilizar al ejército y disolver el Baaz. Tras el estallido de la guerra siria en 2011, EE UU y los países occidentales prefirieron inhibirse de una devastadora guerra que ha provocado la muerte de, al menos, 330.000 personas y la desaparición de otras 65.000, además de 4 millones de refugiados, en la mayor catástrofe humanitaria que ha vivido la región desde hace un siglo.
El Daesh también ha contado con la complicidad de algunos actores clave de la región. Si bien es cierto que, hoy por hoy, el Daesh representa una amenaza global de primera magnitud, también lo es que muchos lo siguen considerando un enemigo útil que conviene preservar. Este es el caso del presidente sirio Bashar al-Asad quien no ha dudado en presentarse como un mal ante la comunidad internacional y como una potencial barrera ante el terrorismo yihadista. La intensificación de los bombardeos contra el Daesh por parte de EEUU, Francia y Rusia le beneficia, porque debilita a uno de sus principales rivales. En cierta medida, el régimen necesita mantener con vida al Daesh, ya que se ha convertido en el salvoconducto que podría garantizar su propia supervivencia. También algunas petromonarquías del golfo Pérsico han financiado generosamente a diversos grupos de orientación yihadista con la intención de debilitar a los regímenes sirio e iraquí. Arabia Saudí, por ejemplo, tiene una dilatada historia de colaboración con los movimientos yihadistas que, a su vez, extienden la ideología wahabista en el mundo árabe. También Turquía ha permitido la  infiltración de yihadistas a territorio sirio a través de sus fronteras. Con ello obtendrían un doble beneficio: por una parte debilitaban al régimen sirio y, por la otra, evitaban la consolidación de la autonomía del Kurdistán sirio. Una estrategia sumamente arriesgada que, finalmente, se ha vuelto en su contra con la realización de varios atentados suicidas sobre territorio turco.



10. ¿QUIÉNES COMBATEN AL DAESH?
La lista de enemigos del Daesh no ha dejado de crecer con el transcurso del tiempo. El avance del EI, así como el degollamiento de varios periodistas y cooperantes occidentales, fue respondido por EEUU con la creación de una amplia coalición internacional que, desde otoño de 2014, bombardeó los principales bastiones del grupo yihadista. No obstante, la renuencia de los integrantes de dicha coalición a enviar tropas de tierra y las divisiones entre sus integrantes sobre la estrategia a seguir no sólo permitieron al EI conservar sus feudos, sino que incluso les permitió expandirlos con las conquistas de Palmira y Ramadi. Dicha coalición habría lanzado más de 8.200 ataques hasta el mes noviembre provocando la muerte estimada de unos 10.000 yihadistas. El peso de dicha coalición lo lleva EEUU y la mayor parte de los países árabes que la integraban han ido congelando sus ataques para centrarse en los bombardeos contra el Yemen, donde se desarrolla la operación contra los rebeldes huzies. A finales de septiembre, Francia comenzó a atacar también las posiciones del Daesh en territorio sirio. A principios de noviembre de 2015, Rusia inició sus ataques aéreos sobre Siria con el pretexto de combatir al EI, aunque su principal objetivo parecía más bien apuntalar a un Asad que estaba al borde del colapso y evitar el avance de las fuerzas rebeldes hacia la costa mediterránea, tradicional feudo del régimen.
No obstante, los ataques aéreos no han conseguido descabezar al Daesh, que todavía sigue conservando importantes recursos y disponiendo de su capacidad operativa. Por eso parece tan necesaria la colaboración y coordinación con los actores locales. Precisamente esta opción fue la que se siguió para expulsar a Al Qaeda de Irak, cuando los líderes tribales sunníes se alzaron contra los yihadistas que se habían implantado en sus ciudades y aldeas. Por el momento, el principal apoyo con el que ha contado la coalición internacional han sido los combatientes o peshmergas kurdos, que se han impuesto a los yihadistas del Daesh en el terreno de batalla recuperando la ciudad siria de Kobane y el Sinyar iraquí. También las milicias chiíes iraquíes han sido capaces de recuperar la simbólica ciudad de Tikrit, donde nació Sadam Hussein, pero por ahora no han sido capaces de lanzar la reconquista de Mosul. Más difícil es sumar en esta alianza anti-Daesh a los grupos rebeldes sirio, que consideran que su principal enemigo sigue siendo Bashar al-Asad y no están dispuestos a destinar sus limitados recursos al combate del Daesh.

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