miércoles, 30 de enero de 2013

Déficit de libertad de prensa

Como cada año, Reporteros sin Fronteras (RSF) publica su Clasificación Mundial de Libertad de Prensa en 2013 bajo el esclarecedor título "Esperanzas frustradas tras las Primaveras Árabes".

"A pesar de la multitud de criterios que se han tenido en cuenta para elaborar este índice, desde iniciativas legislativas a violencia contra profesionales de los medios de comunicación, lo cierto es que los países democráticos ocupan de forma mayoritaria los primeros puestos, y los dictatoriales, la parte más baja de la tabla. Turkmenistán, Corea del Norte y Eritrea, ocupan, un año más, las últimas posiciones.

"La Clasificación  Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por Reporteros Sin Fronteras no tiene en cuenta de forma directa el tipo de sistema político de cada país, pero está claro que los sistemas democráticos aportan un marco de mayor protección a la libertad de producir y distribuir noticias que los países donde se violan los derechos humanos", afirma Christophe Deloire, Secretario General de Reporteros Sin Fronteras.

"En las dictaduras, los informadores y sus familias están expuestos a duras represalias, mientras que en las democracias, la amenaza de los profesionales de la información es hacer frente a las crisis económica del sector y a los conflictos de interés. Una situación que, a pesar de no ser comparable, debe ser reconocida. Debemos rendir homenaje a todos los que sufren todo tipo de presiones, ya sean visiblemente agresivas o más difusas", añade Deloire [...].

La edición precedente de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa estuvo marcada mayoritariamente por la "Primavera Árabe" y el alto precio que pagaron muchos de los que intentaron cubrir las protestas. En 2012 han aparecido nuevos escenarios entre los países donde hubo un cambio de régimen (Tunez, Egipt, Libia), países donde aún hay una fuerte represión (Siria y Bahréin) y países donde las autoridades han asumido algunos compromisos para calmar las potenciales reivindicaciones político-económico-sociales, como Marruecos, Argelia, Omán, Jordania o Arabia Saudí.

Algunos de los nuevos gobiernos encumbrados por estos movimientos, cuyas reivindicaciones y aspiraciones fueron ampliamente difundidas por periodistas e internautas, se han vuelto contra ellos. Las lagunas jurídicas todavía existentes, los nombramientos arbitrarios de directores de medios de comunicación públicos, las agresiones físicas a profesionales de la información, los repetidos procesos judiciales contra periodistas y una de transparencia generalizada han estancado a Túnez y a Egipto en la Clasificación, y han puesto de relieve las necesidades en Libia para garantizar el periodismo y perpetuar su transición real hacia una prensa libre.
En Siria, el país más mortífero para los periodistas en 2012, se libra una guerra de la información que afecta tanto a periodistas como a internautas, expuestos a la violencia, tanto del régimen de Bashar Al-Assad, dispuesto a todo para imponer un bloqueo informativo, como a la de grupos cercanos a la oposición, cada vez más intolerantes con las voces disidentes.

En Bahréin ha disminuido ligeramente la intensidad de la represión y en Yemen las perspectivas siguen siendo preocupantes, pese al cambio de poder Ejecutivo. La ola de detenciones de internautas en Omán ha llevado al país a una notable caída en la Clasificación".

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