martes, 15 de enero de 2013

Zahra Ali sobre la mujer árabe

Viento Sur publica una entrevista con Zahra Ali, investigadora en el EHESS y el IFPO, realizada por Soléne Brun y Capucine Larzillière y originalmente publicada en francés en Contretemps. Su último libro se titula "Féminismes islamiques". La entrevista es bastante extensa, por lo que sólo recojo su primera parte. En este enlace puede verse una de sus conferencias sobre la materia.

Cuando hablar de feminismo islámico en Francia suscita reacciones tanto de sorpresa como de incomprensión, la publicación de tu libro adquiere una relevancia importante. Aún suenan los ecos de las aireadas protestas que levantaron las declaraciones de Olivier Besancenot cuando afirmó, en torno a la candidatura de Ilham Moussaïd en el NPA, que "se puede ser feminista y llevar velo". ¿Cómo valoras estas reacciones?

La asociación de los dos términos, "feminismo" e "islam", no es evidente para mucha gente; no lo es ni en el pensamiento dominante en Occidente, ni en el movimiento feminista en general, ni, tampoco, en el seno de las comunidades musulmanas. Para el pensamiento dominante como para el feminismo occidental, la asociación de los términos "feminismo" e "islam" resulta problemática, se ve como un contrasentido. En el seno de las comunidades musulmanas, la puesta en cuestión de esa asociación tiene que ver con que, de forma bastante general, se concibe el feminismo como una referencia occidental, por no decir neo-colonial, hacia la que existe una gran desconfianza.

¿Es por eso que algunas de las autoras del libro no se reconocen en el término "feminista"? ¿Qué revela esto?

De entrada hay que tener en cuenta que la idea de asociar feminismo e islam –incluso de asociar el campo feminista al campo islámico– emergió en los años 1990, lo que no quiere decir que esta realidad no existiera antes: existe una forma de proto-feminismo desde la época de los profetas. Después, gracias al reformismo musulmán, se planteó la reflexión sobre la igualdad en términos feministas. En el "mundo árabe", los movimientos feministas surgieron en el marco de las luchas nacionalistas y anti-imperialistas.

Por lo tanto, esta asociación ya existía en la práctica si bien no se utilizaba el mismo lenguaje que en Europa. Por ejemplo, la expresión árabe "nisa’iyya" no significa necesariamente "feminismo" sino que se asemeja mucho más al término francés "feminin" (femenino). Sin embargo, muchas de sus críticas son idénticas a las que realiza el movimiento feminista europeo. Hoy en día, las mujeres que se definen como feministas musulmanas no se reconocen necesariamente en esta terminología. Utilizan más el término "reformar lo femenino". De esta manera reivindican la "segunda corriente" del reformismo musulmán, que sería una corriente "femenina".

No obstante, gracias a la elaboración académica sobre esta cuestión, en los medios militantes también se da una reapropiación del término "feminismo", lo que creo que es bastante interesante.
¿Se puede decir que tras esta cuestión terminológica se plantea el problema de la traducción de conceptos que no son independientes del contexto en el que emergen…?

Efectivamente. Creo que es necesario insistir en el tema de la reapropiación, o no, del término "feminismo" y en la tradición colonial del feminismo occidental, que fue vivida de forma extremadamente violenta por las propias musulmanas. Aún hoy, la opresión de las mujeres continúa siendo utilizada con fines racistas e imperialistas. Evidentemente, las feministas musulmanas son conscientes de ello. Su no identificación con el término "feminismo" también se puede entender desde un punto de vista estratégico: responde a la voluntad de mostrar que nuestra lucha por la igualdad, por la emancipación, no se inscribe en el modelo occidental y el rechazo a dar una nueva carta de naturaleza al imperialismo y al racismo.

Las feministas islámicas distinguen entre la práctica de la religión musulmana patriarcal, que legitima y reglamente la dominación masculina, y los textos originales en la que esa dimensión está ausente. ¿Cuál el fondo de la cuestión? ¿Es necesario remitirse a las fuentes originales para rechazar el patriarcado?

El feminismo islámico se basa en la idea de que el Corán afirma el principio de igualdad entre todos los seres humanos y que las trabas a la realización de esta igualdad vienen de la ideología y las prácticas patriarcales. La jurisprudencia islámica (fiqh), tal y como se ha consolidado, está totalmente determinada por los conceptos y los comportamientos patriarcales de esta época. Es ésta versión patriarcal de la jurisprudencia la que ha modelado las diferentes formulaciones de la shari’a. Por tanto, una de las tareas fundamentales del feminismo islámico es la de contextualizar las interpretaciones de los textos realizadas por los intérpretes masculinos en aras de justificar su propia dominación. Se tratad de realizar una distinción básica entre lo que es fruto del contexto y de la interpretación humana y lo que existe como universal en los textos. Esto me trae a la memoria el título del libro de Khaled Abou El Fadl, "Speaking in God’s name" y la idea de que "hablar en nombre de Dios" y en lugar de ÉL, como lo han hecho algunos exégetas masculinos, es contraria a nuestra religión. Así pues, justificar el patriarcado en nombre de la palabra de Dios es un verdadero error [...].

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