martes, 2 de julio de 2013

Rebelión en Egipto

La Fundación Al Fanar publica en su último boletín varios artículos de la prensa árabe sobre la campaña de desobediencia contra el gobierno egipcio de Morsi: Tamarrud. Uno de ellos lo firma Abd Al-Bari Atuan, director del diario Al Quds al Arabi, y lleva por título "La pregunta de la que huyen todos los egipcios".

"La pregunta que se impone en estos momentos, después de que ayer salieran miles de opositores del presidente Mursi a manifestarse en Tahrir y ante el palacio de la Presidencia, es la siguiente: ¿Qué hacer ahora? ¿Qué va a pasar hoy, mañana, en los próximos meses?
 
Reconozcamos una verdad en la que todo el mundo debe detenerse: Egipto vive una situación crítica que se agrava, que se complica cada minuto y que discurre en paralelo a una división cada vez más peligrosa a todos los niveles. La única institución íntegra es la del Ejército que vigila la situación de cerca y estudia sus opciones, todas ellas inquietantes y sin garantías.
 
La institución militar, representada por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y ministro de Defensa, Abdelfattah Sisi, dio a la oposición y al poder un plazo de cinco días para solucionar la crisis o de lo contrario se pondría de parte del pueblo e intervendría para impedir el colapso del Estado y sus instituciones. Ese plazo concluye hoy y la crisis sigue como estaba si no peor. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿El Ejército cumplirá sus amenazas, se hará con el poder y declarará el estado de excepción y la ley marcial?
 
La posibilidad de las soluciones intermedias es inexistente ya que cada una de las partes de la crisis se atrinchera en su posición y se niega a dar marcha atrás ni un solo milímetro. Los opositores del presidente Mursi corean lemas pidiendo la marcha del presidente y elecciones presidenciales anticipadas desde antes de las protestas de ayer. Por su parte los partidarios del presidente insisten en que él le respalda la legitimidad al haber sido elegido por el pueblo y debe seguir en la Presidencia otros tres años más.
Protesters opposing Egyptian President Mohamed Mursi gather during a demonstration at Tahrir Square in Cairo
El presidente no se va a marchar respondiendo a las manifestaciones que así se lo piden aunque salgan millones de personas a la calle, pero se verá obligado a hacerlo si interviene el Ejército y se hace con el poder al igual que sucedió tras la revolución del 25 de enero pero esta vez con una gran diferencia: el presidente Mursi es un presidente elegido y apoyado por un amplio sector de la población y el presidente Mubarak era odiado por la mayoría aplastante de los egipcios.
 
Supongamos que el Ejército egipcio interviene y asume el poder cumpliendo sus amenazas y encuentra que este paso es bien recibido por el pueblo ¿Recibirá también la élite egipcia, la del poder y la de la oposición, esa intervención? Si no acepta ese paso, y ya la hemos oído corear antes «que caiga el gobierno militar», ¿cómo va a reaccionar? ¿Se echará a la calle?
 
Añadimos otra pregunta necesaria: si el presidente Mursi se somete a las demandas de la oposición y acepta las elecciones anticipadas y éstas se celebran y las vuelve a ganar ¿aceptará la oposición los resultados de esos comicios? ¿Respetará la opinión del pueblo y la sentencia de las urnas o volverá de nuevo a las calles?
 
Miente quien diga que tiene las respuestas a estas preguntas o a alguna de ellas, porque el odio es el amo de la situación y la incitación contra el otro es el titular principal de la crisis. Es imposible plantear soluciones intermedias creativas por muy pacíficas y patrióticas que sean las intenciones de quien las plantee, y aunque ponga los intereses de Egipto por encima de cualquier consideración (…)".

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