martes, 12 de julio de 2011

Líbano: acusación del tribunal internacional

El Observatorio Electoral del TEIM ha publicado este nuevo análisis de la investigadora Amaia Goenaga sobre "La acusación del tribunal internacional sobre Líbano". Por su interés reproducimos algunos de sus extractos:

"El jueves 30 de junio, el Tribunal Internacional para el Líbano entregaba el acta de acusación y 4 órdenes de arresto al fiscal general del Líbano, Said Mirza, por el asesinato de del ex primer ministro Rafik Hariri y otras 22 personas. Rafik Hariri fue asesinado en febrero de 2005. Inmediatamente sus herederos políticos y sus aliados internacionales hicieron lo propio para forzar la creación de una comisión de investigación internacional para esclarecer el asesinato.

Más adelante, en mayo de 2007, y a iniciativa de los mismos actores, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobaba la resolución 1757, que establecía la creación de un Tribunal Internacional para el Líbano en el marco del capítulo VII de la carta de las Naciones Unidas, para juzgar a los asesinos del líder suni . Desde un principio el tribunal se convirtió en un elemento de fricción que acentuó las divisiones internas del país, generando varias crisis institucionales. La última, la caída del gobierno de Saad Hariri el pasado mes de enero [...].
Las investigaciones y el tribunal han condicionado la estrategia política de Hezbolá desde el principio debido a sus estrechas relaciones con el régimen sirio. Pero desde que los rumores apuntan directamente a sus filas, el tribunal se ha visto como una amenaza directa a su posición nacional y regional y el tono de la organización se ha ido radicalizando. Así, en los últimos meses Hezbolá no ha escatimado esfuerzos en tratar de deslegitimar al tribunal, pero sobre todo ha tratado de limitar el margen de maniobra del tribunal dentro del Líbano. Con este objetivo forzó la caída del gobierno de Hariri en enero de 2011 y la constitución de un gobierno afín. De esta forma evitará por ejemplo que las órdenes de arresto se materialicen.

La comisión de investigación entregó el acta de acusación al tribunal el 17 de enero y este debía comunicar su contenido a las autoridades libanesas en cuestión de semanas, sin embargo el proceso se ha alargado 5 meses. El contenido final no se hará oficialmente público hasta que se cumplan 30 días desde su entrega a las autoridades libanesas. Sin embargo, los nombres de los acusados trascendían a la opinión pública en cuestión de horas. Dos de ellos están directamente ligados a Hezbolá: Mustafa Badreddine y Salim Ayyash. Badreddine, de 50 años, es miembro del Consejo de la Shura de la organización y jefe de operaciones de las fuerzas especiales desde que en febrero de 2008, Imad Mugniye fuera asesinado. De hecho Badreddine era primo y cuñado de Mugniye [...].

Si estos no se presentan en un plazo de 30 días, se realizará un juicio in absentia. Lo más probable es que el juicio se celebre bajo esta fórmula. Así lo afirmó el secretario general de Hezbolá, Hassan Nashrala, en su primera aparición pública tras conocerse la noticia, el sábado día 2 de julio: "Nadie entregará al tribunal las personas acusadas, ni en 30 días, ni en 30 años, ni 300 años". Durante esta misma intervención del líder chií volvió a recordar las irregularidades cometidas por la comisión de investigación, y trató de mostrar el Tribunal como un arma de Israel y de Estados Unidos para debilitar a la organización. Habló de la existencia de conexiones entre fiscal Daniel Bellmar, y otros altos funcionarios del tribunal con la CIA y otros servicios de inteligencia occidentales; mostró unas declaraciones del juez Antonio Caesse en las que se reconocía como un gran amigo de Israel, etc [...].

El ejecutivo por su parte, mantiene una posición ambigua, atrapado entre las obligaciones internacionales adquiridas por el país en los últimos años y las líneas rojas marcadas por Hezbolá. Saad Hariri por su parte, recluido en París desde hace meses, declaraba que este era un "acontecimiento histórico" para el Líbano. Del mismo modo, el 14 de Marzo en su conjunto ha pedido al recién nacido gobierno que cumpla con los compromisos internacionales adquiridos por el Líbano. Sin embargo el tono general de los integrantes de la oposición ha sido más moderado de lo que cabía esperar debido a las consecuencias que podría acarrear el azuzar las diferencias sectarias y/o políticas, con un contexto regional como el actual. Además, en estos momentos el 14M y especialmente el clan Hariri habrían perdido capacidad de influencia en varios ámbitos, limitando su margen de maniobra [...]".

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