lunes, 13 de febrero de 2012

Siria: las limitaciones de la coerción

Traducciones de la Revolución Siria publica el artículo "El régimen sirio en situación de fuerza mayor" de Subhi Hadidi originariamente aparecido en el diario londinense al-Quds al-`Arabi en el que aborda el fracaso de la estrategia del 'puño de  hierro' emprendida por el régimen.

"El detalle más sangriento durante la última semana de la revolución siria, que ha entrado en su undécimo mes, es la total apuesta del régimen por continuar haciendo uso de la maquinaria de violencia, asesinatos, bombardeos y destrucción, especialmente en Homs, las zonas cercanas al río Barada y Jebel al-Zawiya. A esto se une la perpetración de una serie de sucias operaciones cuyo único objetivo es avivar los sentimientos sectarios e hacer brotar enfrentamientos entre los civiles. Más de 400 muertos en menos de una semana, entre los que hay un número considerable de niños, en el marco de estúpida estrategia que busca “hacer natural” el número de víctimas, convirtiendo en una costumbre o en parte de la rutina en la mente de los sirios que mueran 100 personas a diario. Todo ello con el objetivo de doblegar su voluntad, extender el terror y provocar la desesperación. También se pretende que sea algo normal en las mentes del mundo exterior para que el horizonte de lo que se conoce como “soluciones políticas” parezca aún más lejano.

Es de sobra conocido que la provocación de enfrentamientos entre civiles con carácter sectario, entre suníes y alauíes especialmente, en los focos más candentes, como Homs, ha sido desde el comienzo uno de los puntos centrales del “paquete” de reformas de la solución militar, ya que puede servir para desintegrar el movimiento nacional, desunir sus esfuerzos y afianzar el apoyo de los alauíes al régimen (frente a un extremismo esperado en las filas de los suníes y un temor, tácito o verbalizado, en el seno de las minorías religiosas, sectarias y étnicas). Para tales operaciones, el régimen se ha apoyado en un grupo de células especiales que, administrativamente, dependen de algunos aparatos de seguridad (Inteligencia Aérea la que más), pero en realidad no siguen órdenes según una estructura jerárquica dentro del propio aparato. Es decir, están más cerca de ser células oscuras y secretas, dependientes por medio de lazos ocultos de líderes individuales, escogidos, y no es necesario decirlo, según puros criterios sectarios.

En contrapartida, hay un detalle de extremada elocuencia, securitario, militar y psicológico, que insinúa más claramente que el horizonte se cierra ante la solución militar, solución que el régimen no ha abandonado desde el 15 de marzo pasado. En ello se depositan todas las esperanzas que el régimen tiene de salvarse, o de salvar lo que pueda salvarse del legado del “Movimiento Correctivo” y sus tradiciones de despotismo, pillaje, corrupción y gobierno familiar hereditario. Este detalle es que, por primera vez, el régimen ha recurrido a las unidades de la Guardia Republicana para llevar a cabo las operaciones militares directamente en Al-Ghuta, en los vecinos alrededores de Damasco y en la propia capital. Aunque esta medida guarda una lógica en principio, dada la absoluta fidelidad que se supone que estas unidades profesan al núcleo del poder, el despliegue de la Guardia Republicana fuera de sus posiciones tradicionales refleja tres puntos de dificultad importantes.
Para empezar, se trata de la movilización de cuerpos de la última reserva militar-securitaria, cuerpos que las dictaduras suelen guardar para las batallas decisivas y determinantes alrededor de los castillos, los refugios y los puntos de defensa principales. La guardia del régimen sirio intensifica este papel, especialmente tras la disolución de las formaciones militares que servían de reserva para el régimen, como las unidades de las Brigadas de Defensa en los días de Rifaat al-Asad por ejemplo.

En segundo lugar, se trata de un serio indicio de que la Cuarta Brigada, que dirige Maher al-Asad de facto, ya no puede llevar a cabo ni el mínimo de las misiones que se le suelen encomendar. Ello a pesar de que equivale a tres brigadas en la práctica y sus efectivos no solo superan al resto de cuerpos del ejército sirio en lo que a tipos de armas y destrezas de enfrentamiento se refiere, sino que también sus costumbres, en cuanto al trasfondo militar y regional de sus oficiales y la formación de sus filas, además de lo que concierne a la línea de mando y el entrenamiento logístico, se saltan toda ley militar conocida en la historia.

Finalmente, puede que el despliegue de la Guardia Republicana se contamine de lo que ha sucedido en el seno de la Cuarta Brigada: graves problemas que pueden no sobrepasar la deserción en la presente situación, pero que cada vez se acercan más al nivel de la desintegración [...]".

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