martes, 21 de febrero de 2012

Yemen: elecciones sin Saleh

El Observatorio Político y Electoral del Mundo Árabe y Musulmán publica un análisis de su investigadora  Leyla Hamad Zahonero sobre las elecciones presidenciales yemeníes que se celebran hoy:
El Observatorio de
  
"Atrás quedaron los temores de una fisura total entre las distintas facciones políticas que podían haber llevado a un conflicto de gran escala e incluso a una guerra civil. De hecho, fue precisamente este temor el que propició la firma de la Iniciativa del Golfo, que es a su vez la que auspicia la celebración de estas elecciones. Sin embargo, no debemos olvidar que el acuerdo fue tan sólo rubricado por la principal plataforma de oposición -el Encuentro Común (EC)- y el partido gubernamental -el Congreso General del Pueblo (CGP)- y que quedaron fuera muchas otras fuerzas políticas y sociales del país.

La iniciativa del Golfo venía acompañada de un documento igualmente rubricado por las partes que contenía la hoja de ruta del traspaso de poder del presidente Ali Abdullah Saleh. Se trataba del Mecanismo de Implementación, un documento más bien desconocido por la opinión pública, que establece los plazos y las fórmulas en los que se debía conducir la transición. En dicho documento ya se establecía que en estas elecciones, convocadas tres meses después del acuerdo, podría haber un solo candidato, el vicepresidente Abdel Raboo Mansur al-Hadi, y se acordaba que ni el EC ni el CGP nominarían a ningún otro. Teniendo en cuenta que la Constitución yemení establece que los candidatos deben ser aprobados por el Consejo Consultivo y el Parlamento, la decisión era irrevocable en tanto que ninguna otra fuerza política tiene fuerza suficiente en estas cámaras para aprobar con sus votos exclusivamente una candidatura.
La Constitución también establece que en unas elecciones presidenciales nunca podrá haber menos de tres candidatos sometidos a la aprobación de las cámaras y en todo caso nunca menos de dos candidatos en las elecciones. En este sentido, no deberíamos considerar a las del 21 de febrero, unas elecciones presidenciales, sino un refrendo a la Iniciativa del Golfo y en concreto a su Mecanismo de Implementación.

El hecho de que existan fuerzas políticas y sociales que han sido marginadas del acuerdo y de su negociación, como son el Movimiento Sureño, los Huziín y el movimiento estudiantil, entre otros, supone el principal foco de conflictividad potencial de estos comicios.

El Movimiento Sureño ya ha hecho público su rechazo total a la celebración de estas elecciones. Su repulsa a la celebración de las elecciones lo demostró inicialmente en manifestaciones y concentraciones públicas en las que se quemaban las tarjetas electorales, pero en los últimos tiempos ha existido una escalada en sus actos de oposición. Varios miembros del Comité Supremo de Elecciones y Referéndums (CSER) de las provincias sureñas han denunciado ataques y hostigamiento, se han encontrado octavillas en las que se amenaza a los electores que quieran ejercer su derecho a voto y han atacado tanto las sedes del CSER como los edificios que albergan las urnas electorales. Estas dinámicas parecen distarse mucho de las actuaciones a las que nos tenía acostumbrados el movimiento, por lo que no debemos descartar que se puedan

Por su parte, lo Huziín han hecho pública su intención de boicotear las elecciones, pero también han manifestado que no van a poner trabas a aquellos que libremente quieran ejercer su voto. Esta declaración de buenas intenciones tendrá que ser constatada tras la jornada electoral, ya que los Huziin mantienen el control en buena parte de Saada y se deberá confirmar si efectivamente las elecciones pueden llevarse a cabo con normalidad en esa provincia. Y los estudiantes han manifestado su intención de boicot pero la galardonada con el Premio Nobel Tawakool Karman hizo un llamamiento de apoyo a al-Hadi y su capacidad de movilización es, entre el movimiento estudiantil, relativamente amplio.

La toma de Zanzíbar por parte de milicianos de al-Qaeda dificulta también la idea de que las elecciones vayan a poder desarrollarse. Otra de las grandes carencias de estas elecciones es el registro de votantes. Debido a la celeridad en la que los comicios se han preparado, y a pesar de la ayuda de Naciones Unidas y varios organismos internacionales en la organización y preparación de la infraestructura electoral, los registros de votantes son los mismos que se elaboraron para las elecciones presidenciales del 2006 y que fueron criticados por casos de duplicidad y por la introducción de menores y personas fallecidas. Aunque la CSER se comprometió a enmendarlo, la falta de tiempo hace al menos dudar de que todos los errores hayan sido subsanados y que se hayan actualizado los nuevos votantes y las bajas en el padrón.

Estos motivos son suficientes para hacernos pensar que no serán unas elecciones normales, y tendremos que seguir muy de cerca los índices de participación y los posibles actos de sabotaje y de violencia que con seguridad tendrán lugar, con mayor o menor grado en algunas provincias, sin embargo después del año que se ha vivido en el país, para muchos yemenís, estas elecciones son el mal menor y así lo expresan en la calle. Aunque para otros tan solo representa el continuismo, no solo porque el vicepresidente AbdelRaboo Mansur al-Hadi será el nuevo presidente, sino también porque una vez más EC y CGP han decidido el futuro de Yemen en un pacto de última hora como tantas veces ha ocurrido en el pasado".

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