martes, 11 de junio de 2013

¿Hacia dónde va Irán?

La revista esglobal, sucesora de la edición española de Foreign Policy, publica, en su último número, un número especial dedicado a Irán. Lo abre esta peculiar entrevista a Moisés Garduño, académico mexicano buen conocedor de la realidad iraní, en la que se repasa de manera pormenorizada la situación socio-política del país.

esglobal: ¿Bajo qué ambiente político llega Irán a sus presidenciales tras los sucesos de junio de 2009?
Sociedad iraní: [...] Parece que a los políticos iraníes no les interesa la gente y a la gente iraní no le interesan los políticos, y cuando hemos salido a las calles a reclamar los derechos que nos otorga nuestra Constitución nos esperan con balas y mercenarios a sueldo. La verdadera agenda del Gobierno es evitar a toda costa lo que pasó en 2009 e imponer a un candidato fiel al Líder Supremo, esto se puede ver en los debates emitidos por la televisión estatal donde todos los candidatos aprobados por el Consejo de Guardianes tienen la misma ideología y donde candidatos como Aref o Rouhani no representan una amenaza seria al Ejecutivo porque no tienen el poder de Hashemi Rafsanjani.

 
esglobal: ¿Las próximas elecciones presidenciales son entonces un espejismo de participación ciudadana o realmente hay algo que la gente puede ganar si va a las urnas?
SI:  Tal vez una participación activa de la sociedad pueda cambiar el rumbo de la elección, pero aún así corremos el riesgo de que un hipotético gobierno de Rouhani o Aref pueda ser saboteado como en su momento lo fue el de Jatamí. Este es el origen del eterno conflicto que hay entre la presidencia y el Líder Alí Jameneí, es decir, la intromisión del poder religioso en asuntos del poder ejecutivo, desde Bani Sadr hasta Ahmadineyad siempre ha sido lo mismo. Esto nos lleva a pensar que si las reglas del juego fueran cumplidas más gente iría a votar y creería en sus instituciones pero cuando el poder militar toma el mando en cualquier país, de forma automática las instituciones civiles se debilitan . Esto es lo que está pasando, desafortunadamente, en Irán.

 
esglobal: ¿Donde está el Movimiento Verde?
SI: Escondidos, presos y con miedo tras los acontecimientos de junio de 2009 y febrero de 2011. La gente del Gobierno es muy cruel y ahora quieren a Yalili en la presidencia, el régimen cree que es su momento. Hay gente en prisión o bajo arresto domiciliario o en el exilio en Londres o en Washington. Gente como Musavi, Karubi, Kadivar, Dabashi, Ebadi, Neshat, Soroush, que se preocupa por los derechos humanos y la reforma en Irán, tiene las manos atadas y una pistola en la sien que no es disparada por miedo a convertirlos en mártires. Los acusan de trabajar para Estados Unidos y desestabilizar el régimen pero ellos nada tienen que ver con estas calumnias.
 
esglobal: ¿En qué estado se encuentra la situación de la mujer iraní?
SI: El movimiento por la equidad y el reconocimiento del empoderamiento de la mujer en Irán ha ganado terreno de forma importante en el contexto político actual. Prueba de ello es el número, cada vez mayor, de mujeres en las universidades del país y la gran cantidad de manifestaciones físicas y simbólicas que tienen en la capital, Teherán, bajo pancartas, maniquíes en las tiendas comerciales y con la proliferación de blogs para favorecer la causa, hecho que últimamente han convertido a Irán en uno de los países que más utilizan estas herramientas en todo Oriente Medio.

esglobal: ¿Cómo han afectado las sanciones económicas a la población?
SI: La situación es terrible y parece que irá peor. Comer pollo es un lujo y los subsidios del Gobierno de Ahmadineyad no ayudaron a mejorar la calidad de vida de los más necesitados y, por el contrario, empeoraron la de la clase media. La gasolina es más cara que antes dada la suspensión de las ayudas mientras que los precios de otros productos como el yogurt, el aceite para cocinar o la carne se elevaron considerablemente no solo por los efectos de las sanciones económicas provenientes del extranjero sino también por las medidas populistas del régimen y la presidencia. La producción nacional está en el peor momento de su historia, la moneda iraní, el rial, ha perdido el 60% de su valor frente al dólar en los últimos dos años y varios contratistas extranjeros han dejado el país. De hecho, la situación económica ha golpeado otros sectores como el de los fármacos, tan sensibles y necesarios para la sociedad, hasta tal punto que algunos antibióticos o medicamentos para la anemia, que cambian sus precios varias veces al mes, se han quedado fuera del alcance de la gente de escasos recursos. Esto es alarmante y muestra que es verdad que las sanciones han afectado a los bolsillos de la gente de a pie y no a los del régimen. Por eso decimos que la política de Estados Unidos hacia Irán en esta materia no ayuda en nada a la democratización del país y por el contrario ayuda al régimen a endurecer su discurso belicista contra sus enemigos regionales empujando con ello a los ciudadanos hacia la miseria, la vigilancia policial extrema y la reducción de los derechos de expresión, de prensa y otras actividades bajo la justificación de los estragos del imperialismo, entre ellos, las sanciones.

esglobal: ¿El surgimiento de movimientos sociales, la crisis política y la actual situación económica en Irán han causado la polarización social en la sociedad?
SI: Sí, totalmente. Irán tiene alrededor de 75 millones de habitantes de los cuales el 70% tiene menos de 30 años. Esto quiere decir que cerca de 52 millones de personas nacieron después de la revolución y que no tienen tanta simpatía por los fundadores del Gobierno actual como lo hacen algunas personas mayores de 40 años. Sin contar a las personas que tienen menos de 15 años que no pueden votar y no van a las protestas (cerca de 15 millones), Irán se debate entre unos 37 millones de personas que pueden ser antagónicos al Ejecutivo y otros 23 que pueden apoyarlo. Sin embargo, dentro de estos 37 millones, debemos tener en cuenta a la gran mayoría de indecisos que viven en la llamada zona gris, es decir, que se autodefinen como personas inconformes con el Gobierno pero que no hacen mucho para cambiar las cosas. Pero lo más importante es que la polarización no es solo ideológica sino, sobre todo, económica. La gente de clase media está molesta porque la censura a la libertad de expresión y de prensa no le permite vivir dignamente, mientras la clase de escasos recursos está enfadada porque el dinero no les alcanza para vivir [...].

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