miércoles, 6 de marzo de 2013

¿La tercera Intifada?

Desde hace varias semana se viene sucediendo los rumores en torno al posible estallido de una tercera intifada en la Palestina ocupada. Uri Avnery, del Bloque de la Paz (Gush Shalom), aborda las ventajas e inconvenientes de un posible alzamiento popular palestino en su artículo "The Third Intifada?" traducido por Rebelión.
 
"¿Estamos ante la tercera Intifada? Esta pregunta la han formulado esta semana una serie de expertos de seguridad israelíes. Pero no sólo ellos: sus colegas palestinos están casi tan perplejos como ellos. En toda Cisjordania jóvenes palestinos lanzaron piedras contra los soldados israelíes. Los 5.500 palestinos presos en las cárceles israelíes participaron en una huelga de hambre de tres días.
 
La causa inmediata [de las protestas] es la muerte de un joven palestino durante un interrogatorio del Shin Bet. La autopsia no mostró ninguna causa objetiva de muerte. No hubo ataque cardíaco, como alegaron al principio (y automáticamente) las autoridades israelíes y sus lacayos, los llamados "corresponsales militares". Así pues, ¿se trató de un caso de muerte por tortura, como creen casi todos los palestinos? Luego están los cuatro presos en huelga de hambre (mitigada por infusiones) desde hace ya 150 días. Dado que casi todas las familias palestinas tienen — o han tenido — al menos uno de sus miembros en prisión, esta huelga genera mucha excitación [...].
 
¿Habrá una tercera Intifada? Y si la hay, ¿cuándo estallará? ¿Ha comenzado ya, o más bien los últimos acontecimientos solo han sido una especie de ensayo general? Nadie lo sabe, y menos que nadie nuestras fuerzas de seguridad. No existe información fiable procedente de los agentes. Una vez más, todo es espontáneo. Una cosa está clara: Mahmoud Abbas, el heredero de Arafat, le tiene mucho miedo a la Intifada. Aguardó varios días y luego, cuando tuvo claro que no se trataba de un alzamiento generalizado, ordenó a sus fuerzas policiales entrenadas por los Estados Unidos que intervinieran y acabaran con las manifestaciones. Más aún: condenó públicamente los estallidos y acusó a Benjamin Netanyahu de provocarlos deliberadamente.
 
Uno de los motivos en los que fundaba esa sospecha es que el viernes la policía israelí no impidió a los jóvenes palestinos acceder al Monte del Templo ("Haram al-Sharif"), como hacen frecuentemente a la menor sospecha de posibles disturbios. Formulé la pregunta a un círculo de amigos: suponiendo por un momento que Abbas estuviera en lo cierto, ¿cuál podría haber sido el motivo de Netanyahu? Uno respondió: Netanyahu teme que en su próxima visita a Jerusalén Barak Obama exija la reanudación del "proceso de paz". Netanyahu le dirá que, en vista de la nueva Intifada, tal cosa es imposible. Otro sugirió: Netanyahu le dirá al presidente Obama que Abbas ha perdido su autoridad y que, por lo tanto, no es un socio viable. Un tercero aventuró: Netanyahu le dirá a la opinión pública israelí que estamos en una situación de emergencia y que ello nos obliga a formar inmediatamente un Gobierno de Unidad Nacional. Todos los partidos sionistas deben ser empujados a participar por parte de sus votantes. Y así sucesivamente.
 
Sea como fuere, la pregunta pertinente es si un estallido espontáneo está al caer o no. Francamente, no lo sé. Dudo que alguien lo sepa. La ausencia de una iniciativa de paz genuina hace probable que en cualquier momento estalle otra Intifada. ¿Cuánto tiempo puede continuar la dura ocupación sin provocar una seria contestación? Por otra parte, no parece que la gran masa del pueblo palestino esté mentalmente preparada para la lucha. En los territorios ocupados ha surgido una nueva burguesía que tiene mucho que perder. Bajo los auspicios de los EEUU el primer ministro palestino Salam Fayyad ha conseguido estimular algún tipo de economía en la que prospera un buen número de gente.
 
La perspectiva de una nueva ronda de violencia no seduce a esas personas, ni tampoco a la gente pobre, que bastante tiene con tratar de sobrevivir cada día. Para conseguir que estas personas se alcen tendría que producirse un acontecimiento extremadamente provocativo, algo que lo mismo puede ocurrir mañana por la mañana, dentro de algunas semanas o meses, o nunca. Abbas acusa a Hamas de fomentar los disturbios en Cisjordania, gobernada por Fatah, mientras que la propia Hamas mantiene al mismo tiempo el alto el fuego en su propio dominio, la Franja de Gaza. En realidad, a ambos regímenes, cada uno en su propia parte de Palestina, les interesa la tranquilidad al tiempo que acusan al otro de colaborar con la ocupación.
 
(Hace siglo y medio Karl Marx denunció los esfuerzos de su adversario socialista Ferdinand Lassalle para establecer cooperativas de trabajadores. Marx afirmó que desde el momento en que los trabajadores tuvieran algo que perder ya no se levantarían más. “Cuanto peor, mejor”, dicen que dijo Lenin.) Cuanta más gente en ambos lados hable de la Tercera Intifada , menos probable es que ocurra. Como decían los alemanes, las revoluciones vaticinadas no suceden. Pero si la ocupación prosigue sin visos de acabar nunca, entonces algún día la Tercera Intifada estallará súbitamente, justo cuando nadie hable de ella y todo el mundo a ambos lados esté pensando en otras cosas".

1 comentario:

  1. Todo especulaciones. Ojalá no llegue nunca la sangre al río. En todo caso, la auténtica Intifada que está teniendo lugar ahora en Próximo Oriente es la de Siria: más 70.000 muertes y 1.000.000 de refugiados desde marzo de 2011. Insuperable!!
    Los palestinos tendrían que librarse de la peste islamista que los subyuga. Véase sino como conmemoran las autoridades de Gaza el Día Internacional de la Mujer Trabajadora:
    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2013/03/05/actualidad/1362507024_392343.html
    Salud!

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