martes, 21 de junio de 2011

Sobre el discurso de Bashar

El presidente sirio Bashar al-Asad se dirigió ayer lunes de nuevo a la nación. Su discurso, pronunciado en la Universidad de Damasco, solo puede entenderse como una nueva burla a la sociedad siria. Una vez más repitió los mismos lugares comunes sobre la conspiración internacional para derrocar al régimen y prometió de reformas cosméticas. Los guiños a la oposición fueron ridículos: establecimiento de un diálogo nacional (que ya ha sido rechazado por los grupos opositores mientras prosiga la represión), celebración de elecciones (pero con tan sólo la participación del oficialista Frente Nacional Progresista dominado por el Baaz), amnistía general (el número de detenidos y encarcelados no sólo no se reduce, sino que se ha multiplicado en las últimas semanas) y modificación de la Constitución (para introducir cambos cosméticos). De otra parte, Bashar denunció a los "extremistas que combaten las instituciones del Estado" y también a la sociedad civil ("intelectuales extremistas y blasfemos que se están casusando el caos en el nombre de la libertad").

Cada vez me da más la impresión de que el régimen está paralizado y no tiene un 'plan b' para afrontar la revolución popular, que se ha extendido al conjunto del país. Bashar al-Asad finge no ver lo que ocurre a su alrededor. El régimen se desmorona a marchas forzadas. La brutal represión, que ya ha provocado más de 1.300 víctimas, no sólo no ha conseguido asustar a la población, sino más bien al contrario puesto que cada viernes salen más sirios a la calle para exigir la caída del régimen. Mientras tanto las fisuras empiezan a resquebrajar el habitual consenso interelitista de la alianza clánico-familiar de los Asad. Dimiten diputados y responsables políticos de las provincias más azotadas por la represión (Deraa, Homs, Latakia e Idlib), Rami Majluf (el primo del presidente, casi tan odiado como Maher) ofrece parte de su fortuna para obras benéficas (como si el pueblo se conformase con obras de caridad) y crecen los rumores sobre motines militares (no sólo en Yisr al-Shugur sino también en Qalaat al-Nu`man, lo cual requiere medidas ejemplarizantes).
Los refugiados sirios superan ya los 10.000, lo que podría generar una crisis humanitaria a nivel regional. De momento, Turquía, Líbano y Jordania han sido los países más afectados. Turquía, otrora defensora incansable de Siria, empieza a cansarse de su vecino y las relaciones podrían retroceder veinte años atrás, cuando ambos países prácticamente congelaron sus relaciones. Además de la importancia de los intercambios comerciales entre ambos países, la inestabilidad interna puede agudizar la crisis económica siria, razón por la cual el nerviosismo empieza a cundir entre las elites sirias, que interpretan que la situación actual no puede mantenerse durante más tiempo. 

Por último: una demostración más del mundo paralelo en el que vive el régimen. Bashar señaló que las fuerzas de seguridad tenían orden de detener a 64.000 personas por cometer actos vandálicos! Bashar se mostró partidario de combatir la corrupción, pero no la de su cículo familiar (los Asad, los Majluf y los Shalish) porque ésta "no se encuentra en las capas más altas de la sociedad, sino en esas más bajas".

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