lunes, 30 de mayo de 2011

El apartheid de Netanyahu

El Informe Semanal que cada semana publica la revista Política Exterior abordaba en su último número la visita de Netanyahu a Washington y la deriva del gobierno que dirige. Muy buen análisis y altamente recomendable para conocer los planes del Gobierno Netanyahu para truncar la aparíción de un Estado palestino viable.

"Consciente de que para ser mínimamente creíble ante el mundo árabe debía incluir en su último discurso sobre Oriente Próximo algún comentario sobre el conflicto palestino-israelí, el presidente Barack Obama hizo una referencia genérica al regreso a las fronteras de 1967 como base para cualquier negociación. Pero también dejó clara su oposición al recurso sueño palestino de que la Asamblea General de la ONU reconozca un Estado palestino de manera unilateral, debido a que supondría una modificación del statu quo que prohíben expresamente los Acuerdos de Oslo, pasando por alto que eso es precisamente lo que hace a diario el gobierno israelí permitiendo la construcción de asentamientos ilegales en los territorios ocupados.
Dado que Obama no parece dispuesto a cruzar ciertas líneas rojas que traza Israel, algunos analistas creen que realmente no quiere definir nuevas coordenadas que permitan relanzar el proceso de paz. Por el contrario, quien sí dejó muy claros los límites que deben respetar todos los actores que aspiren a desempeñar algún papel en el conflicto, fue el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en un discurso que dirigió ante una sesión plenaria del Congreso el 24 de mayo. Netanyahu buscó la complicidad de unos congresistas a los que cuenta con tener a su lado ante cualquier intento de Obama de buscar una solución al conflicto que atienda las reclamaciones básicas de los palestinos.

La enumeración de Netanyahu no pudo ser más detallada: no a la división de Jerusalén como posible capital de los dos Estados; no al retorno de los refugiados palestinos a suelo israelí; no a las fronteras de 1967; no a un Estado palestino con fuerzas armadas propias; no al diálogo con Hamás; no a la paralización de los asentamientos… Para lograr que nada se mueva más allá de esos parámetros, cuenta con la abrumadora superioridad militar israelí en los territorios ocupados, la sumisión de la Autoridad Nacional Palestina –personificada en un presidente, Mahmud Abbas, extremadamente (débil tanto en términos económicos como políticos y sociales–; la manifiesta incapacidad de la Liga Árabe para defender la causa palestina y la aquiescencia de la UE".

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