martes, 17 de mayo de 2011

La Siria post-Bashar

Me gustó mucho la reflexión de Joshua Landis, profesor de la University of Oklahoma y responsable del blog Syria Comment, sobre el punto muerto al que ha llegado la situación en Siria. El artículo lo titulaba What Will a Post Assad Syria Look Like? A continuación algunos de sus párrafos traducidos al español:

"Soy pesimista sobre el futuro de Siria porque el régimen va a luchar hasta el final. La oposición siria ha tenido éxito a la hora de establecer una cultura de resistencia que se ha extendido por el país y que no será eliminada fácilmente. Incluso si las manifestaciones pudieran sofocarse, la oposición no será derrotada. La juventud siria, duramente mucho tiempo apolítica y apática, se ha politizado, movilizado y apasionado. A pesar de ello, la oposición sigue dividida y sin liderazgo, lo que representa un gran peligro para una Siria post-Asad.
Es difícil imaginar un aterrizaje suave para el régimen o para el pueblo. También es difícil imaginar que el régimen se colapse económicamente y sea incapaz de pagar los salarios, lo que llevaría a una mayor deserción social y una posible división de las Fuerzas Armadas, como sucedió en el Líbano y Libia. Si el ejército se divide, ambas partes tienen la suficiente capacidad para hacerse verdadero daño y una gran parte de Siria podría caer fuera del control del Estado. Las regiones sin diversidad sectaria podrían permanecer relativamente tranquilas y estables por un tiempo si hay una dirección política que llene el vacío. En las otras, las partes enfrentadas podrían crear sus propias milicias como ocurrió en Irak y el Líbano.

Ninguna potencia extranjera se sentirá obligada a intervenir para proteger al pueblo o detener la lucha, porque nadie será responsable de la pérdida de Siria. Siria es un huerfano político hoy en día (...).

La gran debilidad de Siria es su falta de unidad. Esta es la razón por la que la familia al-Asad, ha sido capaz de gobernar durante tanto tiempo. Hafez al-Asad trajo la estabilidad a Siria después de 20 años de golpes de estado y caos político volviendo a emplear las lealtades tradicionales. Puso fin a la república bananera al encomendar a su hermano Rifaat que protegiera la Presidencia y al emplear las lealtades tribales y sectarias para neutralizar los golpes de estado contra el régimen. Fieles alauíes fueron reclutados cuidadosamente para todas las posiciones sensibles en los mujabarat y el ejército. La élite suní agradeció la estabilidad y fue promovida a través de la utilización astuta de la corrupción y el clientelismo (...).

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