viernes, 27 de mayo de 2011

El otro Israel

La revista Foreign Affairs publica un excelente artículo -"Same Netanyahu, different Israel: The Demographic Challeges to Peace"- de Daniel Levy sobre los cambios demográficos que está experimentando Israel, aspecto al cual no se suele prestar demasiada atención habitualmente.

El artículo analiza los cambios registrados en Israel entre la primera y segunda presidencia de Benjamin Netanyahu y, sobre todo, cómo ha cambiadola sociedad en estos últimos 15 años. La derecha ha ganado posiciones y el campo de la paz las ha perdido hasta el punto de contar con apenas una docena de escaños de la Knesset (integrada, recordémoslo, por 120 diputados). El número de colonos ha pasado de 300.000 a 500.000 en este periodo.

La población israelí ha pasado de 5.7 a 7.75 millones y los dos grupos que están creciendo con más fuerza son los árabes palestinos (que han pasado de 1.03 a 1.59 millones en este periodo) y los haredim ultraortodoxos judíos (que ya representan, al menos, al 10% de la población, frente al 3% de hace tan sólo quince años). Más peligroso para el Israel secular: dentro de veinte años, uno de cada cuatro niños israelíes menores de los 14 años será haredim (que, además, no reconocen la legitimidad del Estado de Israel). Las escuelas ultraortodosas también han sufrido un vuelco espectacular pasando del 7% al 28% en este periodo. Además, un tercio de los oficiales israelíes son ultraortodoxos.
Como resultado de este cambio demográfico, el peso de los partidos ultraortodoxos no ha dejado de crecer. El Shas, que aglutina a los ortodoxos sefardíes, tiene en la actualidad tiene 11 diputados y es un partido bisagra esencial para garantizar la estabilidad política. A este complicado crisol debe añadirse la población de origen ruso: un 20% del total que, al contrario de los judíos llegados desde 1948 no se ha integrado plenamente en la sociedad israelí y ha conservado sus costumbres y su lengua. La mayor parte de ellos tiene escasa cultura democrática y proviene de una tradición autoritaria, lo que representa una amenaza más para la 'democracia' (sólo para la población judía) israelí.

No nos debe extrañar que un 53% de los judíos de Israel comulgue con los planteamientos de Avigdor Liebermann, el ministro de Asuntos Exteriores y líder del partido Israel es Nuestra Casa, partidario de expulsar al millón y medio de palestinos con ciudadanía israelí. El autor del artículo, Daniel Levy, considera que, tarde o temprano, EEUU tendrá que reconocer esta nueva dimensión de la sociedad israelí y dejar de tratar exclusivamente con las elites ashkenazíes, laicas y de origen europeo. 

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