jueves, 21 de febrero de 2013

Sindicalismo en el mundo árabe

Otra de las contribuciones del libro Sociedad civil y contestación en Oriente Medio y el Norte de África, recientemente editado por la Fundación CIDOB, es el artículo de Isaías Barreñada dedicado a los "Sindicatos y movimientos de trabajadores en los países árabes. Entre el sistema y la sociedad civil". Incluimos en nuestra entrada de hoy del blog algunos de sus extractos.

          "Los movimientos de trabajadores han sido actores políticos relevantes en casi todos los países árabes, en muchos casos desde antes de las independencias. Sin embargo el patrón dominante fue su integración en sistemas corporatistas confundiéndose con el Estado y el partido, aunque no faltaron momentos de enfrentamiento con el poder y en algunos casos fueron refugio de opositores. El fracaso del modelo de Estado y de desarrollo, la adopción de políticas liberales y el desmantelamiento progresivo de las bases materiales del populismo autoritario, socavaron a los sindicatos oficiales y dieron pie a la aparición de sindicatos independientes, que con otros movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil, configuraron unos limitados espacios públicos en contextos autoritarios. Las luchas sociales protagonizadas por estos movimientos de trabajadores en los últimos quince años serían los antecedentes de las revueltas antiautoritarias de 2011, en las que sin ser sus principales protagonistas fueron un elemento clave, aportando activistas y experiencia organizativa, y utilizando el decisivo instrumento de las huelgas.

Incluir a los sindicatos de trabajadores entre las llamadas Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) supone una simplificación que limita la comprensión de las diferentes formas de acción colectiva. Si bien es cierto que los sindicatos son una de las modalidades de organización social más extendidas, defienden intereses particulares, inciden en la toma de decisiones políticas y contribuyen a la configuración de un espacio público autónomo, sin embargo varias razones aconsejan su análisis de manera diferenciada.

En primer lugar por su naturaleza especifica; los sindicatos son organizaciones de trabajadores (esencialmente asalariados) cuyo objeto es defender y promover sus intereses económicos, sociales y profesionales; para ello organizan a sus miembros, articulan demandas, y posibilitan la negociación con el empleador o la administración. En segundo lugar, para organizar, representar y negociar en el mundo laboral, hacen valer su fuerza pues tienen vocación de ser organizaciones de masas. Encarnan el enfrentamiento entre trabajo y capital, y actúan más allá del ámbito laboral en la escena política. En cuanto que son el principal instrumento de defensa del que se han dotado los trabajadores, asumen un papel de confrontación con el poder económico y político, razón por la que son considerados uno de los movimientos sociales clásicos. En tercer lugar las organizaciones de trabajadores tienen una larga historia, muchas veces entrecruzada con la de las organizaciones políticas, y han adoptado muy diferentes expresiones a lo largo de su devenir y en cada país. Finalmente, los sindicatos tienen un reconocimiento legal al más alto nivel, incluso en los textos constitucionales, y en cuanto que tienen representatividad democrática son reconocidas como interlocutores sociales en el ámbito nacional e internacional.
No obstante es cierto que, como movimientos sociales, en diferentes momentos los sindicatos han compartido espacios y actuaciones con otras organizaciones sociales, o incluso se han articulado con ellas en la consecución de fines concretos, interviniendo en movilizaciones sociales amplias y de muy diferente naturaleza. Esto mismo ocurre en los países árabes. Los sindicatos forman parte de la escena social y política desde principios del siglo XX. Pero dada su singular trayectoria, el sindicalismo ha sido parte misma tanto de los sistemas políticos nacionales como de las fuerzas políticas de oposición, y aún más de las organizaciones civiles que han intentado articular espacios públicos autónomos y por esta última razón se les engloba a veces en la llamada sociedad civil. Pero su singularidad, su evolución y los retos a los que se enfrentan en la actualidad ameritan un análisis más detenido.

Si bien existe una abundante bibliografía sobre los movimientos obreros y su papel en las luchas de liberación nacional o en la configuración de los sistemas políticos árabes, constituyen sin embargo una dimensión de la realidad árabe que se visibiliza muy poco en los medios de comunicación y en las representaciones dominantes. El mundo árabe se ve desde fuera a través de los déspotas, los conflictos o la religión. Ni siquiera las protestas sociales se suelen asociar a los movimientos sindicales, privilegiándose la atención a las revueltas del pan o a los conflictos sectarios. En suma este sesgo responde a una representación de las sociedades árabes en las que se minusvalora su capacidad de auto-organización y de ser sujetos plenos de los cambios.

Las organizaciones de trabajadores tienen en varios países árabes una larga historia, con momentos de protagonismo como fue el caso de las luchas de liberación nacional, los periodos posteriores a las independencias o, en los últimos años, la espiral contestataria que daría pie a las primaveras árabes de 2011. Asimismo, se enfrentan ahora al reto de redefinir sus relaciones con el Estado y con la sociedad, defender realmente a los trabajadores y contribuir a la democratización en el marco de las reformas y procesos de transición en marcha".

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