sábado, 27 de noviembre de 2010

El presidente Piñera en el Club Palestino

Hace unos días Nancy Lolas, diputada del Consejo Nacional Palestino en representación de Chile, me envió amablemente el discurso del presidente Sebastían Piñera Echenique en el Club Palestino de Santiago para conmemorar el 72 aniversario de dicha institución y sumarse a las actividades del bicentenario de la independencia. Ante la influyente comunidad palestina del país andino, Piñera afirmó:

“No exageramos cuando decimos que en Chile se encuentra un pedazo del corazón de Palestina…En nuestro país vive una de las colectividades palestinas más numerosas en términos de número de personas, pero también más grande, en términos de aporte, del mundo.  Son cerca de 300.000 inmigrantes y sus descendientes. Aquí hablaban de los hijos y de los nietos. Yo creo que a esta altura ya hay muchos bisnietos, y quizás, incluso, hijos de bisnietos que viven en nuestro país, y son oriundos de Palestina, la mayoría de ciudades donde yo he podido estar y apreciar, como Beit Jala,  Beit Sahour, Ramallah,  Al-Khalil, Belén, entre tantas otras en Palestina”.


“Esta presencia palestina en Chile, que se remonta a 130 años atrás, cuando los primeros inmigrantes llegaron a nuestro país, tal vez buscando mejores horizontes o más libertades, dado el dominio que en esos tiempos ejercía el gran Imperio Turco Otomano sobre la tierra de Palestina. Y se instalaron al comienzo, básicamente en Santiago, en los barrios de Recoleta, Independencia, Matucana, y muchos otros. Pero posteriormente se dispersaron por todo nuestro país. Y por eso es muy cierto lo que dijo el presidente del Club Palestino, en Chile decimos que un pueblo nunca llegará a ser una gran ciudad, sino cuenta con cuatro cosas esenciales: una comisaría de carabineros, un hospital, un liceo y un palestino o un paisano, como cariñosamente los llamamos en nuestro país”.

“El proceso de integración de los palestinos a Chile no fue fácil. Llegaron al fin del mundo, tierras muy distantes y muy lejanas a su natal Palestina. Muchos de ellos tuvieron que cruzar la Cordillera a lomo de mula, y sus primeros tiempos en Chile no fueron fáciles.  Más bien fueron extraordinariamente duros. Aquellos inmigrantes debieron vencer muchos obstáculos, partiendo por el idioma, la pobreza, porque muchos llegaron sin bienes materiales, pero con algo mucho más importante, un amor por la libertad y unas ganas de progresar. Siempre yo destaco la capacidad de innovación, de emprendimiento, de enfrentar dificultades que tuvieron que afrontar los primeros inmigrantes, y cómo ese espíritu no se ha perdido y lo han transmitido a las generaciones que siguieron su obra en nuestro país”.



“Se destacaron en múltiples actividades que usted hacía referencia. En todos los ámbitos de nuestro quehacer  existe un aporte valioso, fecundo del pueblo palestino. Dieron un gigantesco impulso al comercio y a la industria nacional, a la banca, y a muchas otras actividades en que demostraron su capacidad de innovación y emprendimiento. Pero realizaron también aportes muy significativos a nuestra cultura, a nuestro arte, a nuestro deporte, a las ciencias, a la política, a la religión… Por de pronto, senadores de la República como el senador Chahuán, y diputados, como el diputado Hasbún y la diputada Sabat. Otros diputados que sin ser palestinos se han mimetizado con el pueblo palestino, como el diputado Iván Moreira, y también diputados como  Fuad Chahín y Jorge Tarud. No puedo dejar de recordar también al empresario Carlos Abumohor, al obispo Fernando Chomalí, el destacado jurista José Zalaquett, el fiscal nacional Sabat Chahuán, la escritora Diamela Eltit, nuestro campeón olímpico Nicolás Massú.  Y podríamos seguir y seguir. A veces uno piensa si son realmente sólo 300.000 o son muchos más, porque el aporte que han hecho a nuestro país en todos los campos, ha sido muy significativo y extraordinariamente valioso”.

“Por eso, yo quiero reafirmar hoy día la firme voluntad de nuestro Gobierno de fortalecer y estrechar, en todos los ámbitos, la cooperación política, económica, cultural con el pueblo palestino y con el Gobierno palestino. Chile fue el primer país en Sudamérica que estableció relaciones con la Autoridad Nacional de Palestina el año 1994, y actualmente contamos con una oficina de representación en la ciudad de Ramallah. Pero queremos ir mucho más allá... Quiero también expresar nuestro más firme, decidido y convencido apoyo al establecimiento y existencia de un Estado Palestino libre, autónomo, próspero y seguro, que es, por lo demás, lo que señaló la Declaración de Independencia del año 1988, en que estableció que tenía que velar por la identidad, dignidad, justicia, libertad, derechos y desarrollo de su pueblo. Y además, quiero expresar en forma muy clara que condenamos toda forma de violencia y rechazamos la construcción de todo muro que pretenda dividir a un ser humano de otro ser humano”.

Hay varios libros dedicados a analizar el fenómeno de la migración palestina a Chile, uno de los más recomendables es la Guía social de la colonia árabe en Chile de Ahmad Hassan Mattar, editado precisamente por el Club Palestino en 1941 que puede consultarse en su integridad.

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