martes, 19 de junio de 2012

Kayleh sobre la economía siria

Leo en el blog Traducciones de la Revolución Siria, realizado por la arabista Naomí Ramírez, una nueva entrevista con el pensador palestino Salama Kayle, recientemente torturado por las fuerzas de seguridad sirias, concedió al canal Orient News. El conjunto de la entrevista puede consultarse en este enlace.

¿Ve algún tipo de interconexión entre los movimientos de jóvenes en El Cairo y Damasco? 
Como base objetiva, hay un acuerdo, una base común a estas revoluciones que está relacionada con la composición política, social y económica que se conformó en las décadas pasadas. Es decir, estos países los gobernaban sistemas convertidos en regímenes familiares mafiosos que habían secuestrado la sociedad y los centros de riqueza, y así, por una parte, habían destrozado la economía productiva: la industria y la agricultura. Por otra parte, provocaron el empobrecimiento de un amplio sector de la población.
Pero el proceso de la revolución en Egipto fue totalmente distinto al de la revolución en Siria porque Egipto llevaba viviendo un importante movimiento social desde los años 2006 y 2007, cuando comenzaron las huelgas obreras. Después, se fue desatando un movimiento en la calle, pero muy fragmentado y que se expresaba mediante distintas formas de protesta, entre las que está el concentrarse frente al Parlamento.

Por eso, parecía que una llamada en internet a la huelga era suficiente para que la gente participase pensando en la posibilidad de que esta vez nos reuniéramos todos, y eso es lo que sucedió de hecho.
                                  
En Siria, la situación es diferente porque en la realidad siria no existía la posibilidad de concentrarse o declararse en huelga, sobre todo desde el principio de la decadencia económica total en 2007, la subida del precio del diesel y la subida generalizada de los precios, que pasaron a ser precios internacionales en un contexto local muy débil. Puede que hubiera algunas formas de protesta débiles en determinadas zonas, pero la calle siria no había llegado al punto de expresarse de diferentes maneras, como la huelga y la protesta.

Por eso, las revoluciones árabes vinieron a activar algo sirio interior, que estaba vivo pero no en su punto óptimo de maduración. 

En su libro “La derrota y las clases derrotadas” dice que en Siria se había marginalizado a la clase media mientras que la riqueza había ido a parar a manos de los que se llaman neo-liberales (como Rami Makhlouf, primo de Bashar al-Asad) y que esto llevaría a una lucha que no terminaría si no se aplastaba a la clase rebelde. ¿Qué clase es esa? 
Se trata de un grupo de clases y no una única clase porque la centralización del dinero que tuvo lugar, restringió la riqueza a un grupo muy pequeño de la sociedad, que no es otro que el sector familiar que rodea a la familia, sus compinches y los comerciantes de Damasco y Alepo grosso modo. El resto de sectores -la clase media de las ciudades, los agricultores y los trabajadores- entraron en una situación en la que no podían vivir.
[Esto se comprende] cuando uno estudia los sueldos, por ejemplo, además del índice ingente de paro que se ha conformado como resultado de la decadencia económica y cuyas cifras oficiales son falsas en su mayoría ya que en realidad supone un 20 o 30% de la sociedad, y por último el bajo nivel de los sueldos, ya fuera en el sector privado o el público. Estos últimos según los propios estudios del Estado, los estudios de las autoridades, ascendían a una media de 12.000 liras sirias. En cambio, los estudios consideraban que según el nivel y condiciones de vida mínimas, cada persona debería ganar unas 31.000 liras mensuales. En este sentido, la subida de precios que los equiparó a los precios internacionales debería haber conllevado una subida de los sueldos hasta las 30.000 liras, unos 620 dólares en ese momento. Sin embargo, los sueldos se han quedado en unos 150 dólares, siendo la media de unos 220 dólares. Esto aplastó a las clases medias, los obreros y los agricultores, y por tanto son todos estos sectores los que ahora se mueven y esta es la base social de la revolución.

Por supuesto, no se han movilizado como clases, porque el levantamiento popular hace del movimiento en la calle uno en donde se entremezclan la clase media, los agricultores y trabajadores, las personas que quieren un Estado democrático y civil, las personas que quieren trabajo, los que quieren un sueldo más alto... Todos estos factores de lucha se entrecruzan en este conjunto de personas que están representadas en las manifestaciones.

Y en Siria sucede algo muy grande, según me parece a mí, y es el hecho de que el enfrentamiento violento, asesino y salvaje del régimen contra las manifestaciones no ha detenido a todos estos sectores de la sociedad, porque han llegado a una situación en la que sienten que no pueden vivir. Cuando el ser humano llega a una situación en la que cree que ya no puede vivir, se rebela sin miedo".

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