viernes, 1 de junio de 2012

Siria: una revolución despreciada

A vueltas con la posición de los antiimperialistas europeos ante la crisis siria. Una reflexión más, en este caso de Charles-André Udry:  "Una revolución despreciada contra una tiranía implacable", originalmente publicada por A l´encotre y traducida al castellano para Viento Sur por Faustino Eguberri. Recojo tan sólo unos extractos de un artículo bastante extenso.
"Estos días 26 y 27 de mayo de 2012, basta con ver –por ejemplo en la cadena de noticias BBC News- a la población de Hula, cerca de Homs en el centro de Siria, precipitarse en dirección de los llamados observadores de la ONU, rodearles para mostrarles fotos de los miembros de su familia que han desaparecido o han sido asesinados, para comprender qué guerra realiza la dictadura de Bachar al-Assad contra la población.

Basta con mirar –con un sentimiento de horror- los videos que tratan sobre la masacre, cometida durante la noche del 25 al 26 de mayo, de más de 100 personas, entre ellas 49 niños de menos de 10 años, para comprender qué esas matanzas, esos crímenes son consustanciales a la estructura del poder del clan Assad, a sus métodos de dominación y de opresión (por tanto a su historia) así como a su energía fanática por salvaguardar sus diversos privilegios. Y con ellos los de una clientela lumpenizada (llamados, aquí, los chabihas), una fracción social que ha formado cuerpo siempre con las dictaduras más feroces.

Algunos “antiimperialistas”, fijados en sus certezas, dan más crédito a las declaraciones alucinantes hechas, este domingo 27 de mayo de 2012, por el portavoz de Asuntos Exteriores del régimen de Bachar al-Assad: Jihad Makdessi, que no ha dejado de asegurar que el crimen de Hula debía ser imputado a “terroristas”. Pues, el régimen sirio tenía como deber constitucional ¡“defender la vida y la seguridad de la población”! Una “comisión de investigación” debe por tanto aclarar totalmente este crimen, se ha atrevido a declarar en las ondas de la TV oficial siria (un intervención puede ser visto en la página de la BBC, con traducción inglesa: http://www.bbc.co.uk/news/world-middle-east-18229322). Estos hipócritas “antiimperialistas” repetirán sus crueles cuentos, aunque reunido con urgencia, el Consejo de Seguridad haya condenado por unanimidad esta masacre –incluyendo a los gobiernos ruso y chino, a pesar de las negaciones del embajador sirio que se quejaba de que el régimen de Assad fuera sometido a un “tsunami de mentiras” (...).
En cuanto a los “terroristas” presentes en Siria, nadie va a negar que, en el marco de una guerra llevada a cabo desde hace cerca de 15 meses /2 por el núcleo duro de las fuerzas armadas sirias contra la población insurrecta, ciertas fuerzas “yihadistas”, ligadas a países del Golfo, estén, actualmente, presentes en Siria. Este tipo de régimen dictatorial que ha destruido todo en el plano institucional, salvo las fuerzas de represión, reforzadas con el apoyo de la Rusia putiniana, crea el terreno ideal para suscitar interferencias externas, más a medida que se prolonga su combate criminal.

Pero, a propósito de esto, no podemos sino estar de acuerdo con la respuesta dada por Jean Pierre Filiu a la pregunta de un periodista de Libération (23/05/2012): “¿Hay que considerar que Siria se ha convertido en la nueva tierra de la yihad mundial?": “Digamos que como máximo hay algunos centenares de combatientes extranjeros en Siria. No suficientes en cualquier caso para que su presencia cambie la naturaleza de la rebelión. La confusión sobre la importancia del fenómeno deriva en parte de los discursos de la administración americana que pone por delante a Al Qaeda para justificar su negativa a implicarse”, explica Jean Pierre Filiu, profesor de Ciencias Políticas en París. “El fenómeno es real, pero sigue siendo marginal. No estamos en absoluto en una situación a la iraquí, en la que los combatientes afluían, incluso desde Europa”, confirma un analista que desea guardar el anonimato "para continuar pudiendo ir a Damasco”.

Habrían podido añadir que diversos testimonios hacen mención a la presencia de miembros de las fuerzas Basij del régimen iraní, ¡conocido por su entrega a la “liberación de los trabajadores de Irán”! Esta referencia a Al Qaeda debería sonar extrañamente a los oídos de ciertos “antiimperialistas” que, de hecho, se alinean tras Assad o manifiestan, también, una neutralidad de observadores escépticos pues “la situación es complicada”. En efecto, Al Qaeda era invocada, a la vez, por la administración de los Estados Unidos y el régimen de Assad, cuando hubo las primeras explosiones en plazas, en Damasco, en las que estallaban los edificios de la policía y del ejército sirios –seguro que bien protegidos; esto ¡con ocasión de la visita fraudulenta de la delegación de la Liga Árabe en diciembre de 2011!

Se trata, de hecho, de saber si este levantamiento persistente contra la dictadura del clan Assad hunde sus raíces en una crisis social que no ha dejado de profundizarse desde los años 1990, primero en la periferia agrícola, luego en la periferia de las grandes ciudades, y finalmente en el centro mismo de ciudades consideradas como “estables”. Hacerse la pregunta es responderla.

Y lo social está imbricado con lo político, al rechazo popular a verse expropiar bienes materiales y derechos cívicos y civiles. Que fuerzas políticas –por ejemplo, los Hermanos Musulmanes- dispongan de una audiencia o de un apoyo de Qatar, no hay duda. ¿Cómo podría ocurrir de otra forma cuando se sabe que el régimen clánico-alauita de Assad (una especie de residuo histórico del partido Baas histórico) ha llevado a cabo una represión sistemática, no solo contra la izquierda –al menos la que osaba manifestar su oposición- sino también contra las fuerzas político-religiosas? Estas últimas disponen pues de una credibilidad antidictatorial [...]".












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