jueves, 28 de abril de 2011

Asad: la estupidez de un dictador

El periodista palestino Said Alami publica un certero artículo en la web del Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. El título del artículo lo dice todo "Asad de Siria o la estupidez de los dictadores árabes".  A continuación reproduzco parte de él:

"Atónitos, incrédulos y absolutamente abatidos observan los árabes como está mostrando su verdadera cara de asesino y enemigo del pueblo ese médico, Bashar Al Asad, convertido como por ensalmo, a la muerte de su padre, en el 2000, en presidente de Siria.

Con su aspecto de hombre moderno, que cursó sus estudios en Europa, llegó el hijo del fallecido dictador a la presidencia de manos del títere parlamento del país y del Partido gobernante Baaz (Renacimiento), con promesas de cambio y de modernización. Este hombre, que parecía  civilizado, fino, con su estatura y aspecto de hombre apuesto, trajes impecables, y siendo el único hijo de presidente árabe que pudo alcanzar el poder, no sólo mantuvo el régimen corrupto, policíaco y opresor de su criminal padre,  sino que multiplicó todo esto  convirtiéndo a su régimen en uno de los regímenes  árabes más oscurantistas, donde todas las libertades están confiscadas en aras de una ley de estado de emergencia que regía hasta hace unos días desde hace decenas de años.
Los trágicos acotecimientos de las últimas semanas en muchas localidades sirias, con las fuerzas del órden asesinando a los ciudadanos en manifestaciones pacíficas, sin el menor pudor ni precaución, acabando con la vida de decenas de personas en cada manifestación, como se de gallinas se tratara, como si de cucarachas se tratara, demuestra hasta que límite este régimen sirio es enraizado en el crimen y en el desprecio al ciudadano, en una repetición clónica del régimen libio de Gadafi, del yemení de Saleh, del egipcio derrocado Mubarak o del tunecino del fugitivo  Ben Ali.

Sin embargo, el asesinato ayer, 22 de abril 2011, de un centenar de ciudadanos, incluidos niños, en las manifestaciones pacíficas en distintas ciudades sirias, ha roto cualquier cuidado que los observadores árabes libres e independientes pudieran haber tenido en su tratamiento al régimen de Asad.

Estos observadores se negaban hasta entonces a creer lo que veían de crímenes, los primeros a esta escala y cometidos públicamente por el régimen de Bashar. Además los confundían por unos momentos las promesas y las medidas  adoptadas por ese régimen en las últimos días intentando contentar y contener al movimiento de protesta popular (como ha sido el levantamiento aparente del estado de emergencia) pero que al final han resultado ser todas falsas, a juzgar por las centenares de detenciones practicadas en los últimos días y por el incremento incesante del grado de violencia al que el régimen del Baaz, partido único, viene recurriendo sin miramientos ni escrúpulos.

Así las proclamas que se limitaban al iniciar las protestas a pedir "reformas" se han convertido más tarde, y a golpe de decenas de muertos en cada manifestación, en la proclama más voceada por los revolucionarios de Túnez, Egipto, Libia y Yemen: "El pueblo quiere derribar el régimen", a lo que el gobierno del médico heredero de su dictador padre respondía incrementando su violencia y prácticamente enloqueciendo.

Cinco revoluciones árabes en marcha hasta el momento en las que los régimenes, auténticos enemigos de sus pueblos, no han aprendido la lección de que cuanto más victimas hay entre los manifestantes más seguridad hay de que el régimen será derrocado. Esta lección sí fue aprendida, relativa e inteligentemente, por los regímenes monárquicos de Marruecos y Jordania".

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