viernes, 29 de abril de 2011

Sobre la reconciliación palestina

Hamás y Fatah firmaron ayer un entendimiento de reconciliación en El Cairo, tal y como exigía la calle palestina desde hace más de cuatro años. Rápidamente los medios de comunicación lo tacharon de "histórico", como todo lo que se refiere al conflicto palestino-israelí. El principio de acuerdo tiene más sombrar que claros, dado que no es el primero que se alcanza con el mismo propósito: ya se han dado varios casos en los que dichas aproximaciones se quedan en papel mojado. Curiosamente hemos tenido que esperar la caída de Mubarak, para que Egipto juegue un papel constructivo.

En mi opinión, el principal obstáculo para la reconciliación interna palestina y para la formación de un gobierno de unidad nacional es la comunidad internacional. Ni EEUU ni la UE desea vérselas con Hamas, al que consideran meramente un grupo territorista y, por lo tanto, harán todo lo posible, como en el pasado, porque el acuerdo fracase y no se constituya dicho gobierno de unidad.
Lo más peligroso es que tienen el suficiente margen para imponer sus decisiones, ya que Washington es el único que puede hacer avanzar las negociaciones (aunque no haya hecho mucho al respecto desde la llegada de Obama a la Casa Blanca) y Bruselas es quien mantiene viva a la Autoridad Palestina (y, por lo tanto, es capaz de destruirla simplemente congelando durante unos meses su financiación). Algunos senadores y congresistas norteamericanos ya se han mostrado favorables con la interrupción de toda ayuda a los palestinos.

Por lo tanto, las presiones que recibirá el presidente Abbas en los próximos días podrían hacer fracasar este principio de acuerdo entre Fatah y Hamas. Tampoco debería descartarse que el entendimiento únicamente sea un movimiento táctico de Fatah, que intentaría de esta manera lanzar un S.O.S. a EEUU para que se implicase más activamente en la resolución de la cuestión palestina y presionase con más intensidad a Israel.

En todo caso, la unidad palestina es un requisito indispensable para la proclamación unilateral de un Estado palestino que la Autoridad Palestina se propone realizar el próximo mes de septiembre. Este paso, contemplado ya en el Plan Fayyad, pretendería colocar en un aprieto al gobierno radical israelí y obligaría a la comunidad internacional a pronunciarse abiertamente en torno a la independencia palestina.

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