lunes, 18 de abril de 2011

Torturas en Siria

Hace unos días, Human Rights Watch publicaba un informe en el que acusaba a las fuerzas de seguridad y a  los servicios de inteligencia sirios de torturar a los cientos de detenidos en las manifestaciones contra el régimen. Entre los torturados estarían activistas, periodistas y abogados que han apoyado las propuestas.

HRW ha exigido a las autoridades sirias que pongan fin, de manera inmediata, al empleo de la tortura, liberen a los más de 600 detenidos en las últimas cuatro semanas e investiguen a los responsables de la tortura para evitar que estas se produzcan de nuevo en un futuro. Joe Stork, subdirector de HRW en Oriente Medio, denunció que "no podría haber reformas reales en Siria mientras las fuerzas de seguridad continúen abusando de la población con total impunidad".
HRW ha entrevistado con casi dos decenas de personas (entre ellas dos mujeeres y tres adolescentes) detenidas en Derra, Damasco, Duma, Homs, al-Tal y Banias e interrogados por algunos de los brazos de los mujabarat, entre ellos la Seguridad del Estado, la Seguridad Política y Seguridad Militar. La mayoría de los informantes afirmó haber sido golpeados en los interrogatorios y algunos de ellos confirmaron que fueron torturados por medio de cargas eléctricas o que se les impidió dormir, comer o beber durante varios días. Parte de los detenidos señaló que habían permanecido con los ojos vendados y con las manos atadas durante su detención. Los detenidos, además, fueron obligados a firmar confesiones sin haberlas siquiera leido y a prometer que no tomarían parte en futuras manifestaciones.

A continuación algunos de los testimonios: "Nos alinearon en un pasillo y nos golpearon... Perdí la consciencia durante algún tiempo porque me habían golpeado muy fuerte en la cabeza. En un principio nos metieron a 17 personas en una habitación de la que nos sacaban para interrogarnos. Nos golpeaban con un cable y nos acusaban de ser espías israelíes y libaneses". Otro de los detenidos señaló: "Nos metieron en una gran estancia donde había cientos de detenidos de diferentes ciudades. Nos hicieron desnudarnos y nos lanzaron agua fría, nos golpearon con cables y con porras eléctricas durante tres o cuatro segundos cada vez". Otro de los detenidos afirmó que cuando se negó a firmar la declaración, le apuntaron con un fusil AK-47 en la cabeza.

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