viernes, 22 de abril de 2011

¿Y Bahréin?

Al-Fanar traduce un editorial del diario Al-Quds al-Arabi publicado el pasado día 17 y dedicado a la situación en Bahréin:


"La cuestión de las Fuerzas del Escudo del Golfo presentes en el reino de Bahréin sigue desencadenando polémica a nivel regional, concretamente entre Irán y el reino de Arabia Saudí, que ha enviado a más de 1.500 soldados para apoyar al régimen bahreiní.

Arabia Saudí insiste en que la presencia de estas fuerzas entra dentro del marco de un acuerdo de defensa conjunto firmado por los países del Golfo, mientras que Irán considera que son tropas de ocupación y ha declarado que no se mantendrá de brazos cruzados y de hecho lo ha denunciado ante las Naciones Unidas.

El presidente del gobierno de Bahréin dijo ayer que las tropas saudíes y emiratíes no abandonarán el país hasta que se haya dispersado el peligro iraní sobre los países del Golfo, mientras que el titular de Exteriores, Jáled Ben Ahmad Al Jalifa, ha manifestado que las tropas abandonarán el país en cuanto concluya su misión de tratamiento de cualquier peligro externo. 
     
El problema principal en Bahréin no es la presencia de tropas del Golfo, sino las razones reales que han desencadenado la llegada de esas tropas; en otras palabras: estas tropas son una de las muestras de esa tensión interna resultado de la falta de reformas en el país.

Bahréin vivió una revolución popular para pedir reformas constitucionales, igualdad de oportunidades en el empleo, lucha contra la corrupción y el fin de la discriminación sectaria. Las fuerzas de seguridad contuvieron a los manifestantes, la protesta en la Plaza de la Perla, en el centro de Manama, fue dispersada por la fuerza y las fuerzas de seguridad mataron a un número importante de manifestantes y detuvieron a muchos de ellos.

Las palabras del primer ministro de Bahréin sobre las protestas, cuando decía que eran una tentativa de golpe de Estado, no cuadraban con la realidad, porque el príncipe heredero dialogó con los manifestantes y reconoció la legitimidad de sus demandas. Bahréin no sufrió una invasión extranjera, ni hace frente a una invasión así en este momento en el que llegan hasta allí tropas saudíes y extranjeras para defender el país. Bahréin lo que ha vivido ha sido una oleada de protestas pacíficas para pedir reformas políticas, y creemos que el reino tiene tropas para hacer frente a estas protestas si se salen de un marco pacífico.

La injerencia iraní en los asuntos internos de Bahréin es un error sin ninguna justificación porque los que allí se manifiestan son árabes, y su protección ha de ser responsabilidad árabe y responsabilidad de las propias autoridades de Bahréin, porque se trata de ciudadanos bahreiníes aunque pertenezcan a otro grupo confesional diferente del que gobierna el país. Lo mismo se puede decir del libanés Hezbolá. Ni Irán ni Hezbolá intervinieron cuando los manifestantes en Siria, Yemen o el propio Irán fueron reprimidos por las fuerzas de seguridad.
El gobierno de Bahréin reprimió de forma sanguinaria a los ciudadanos, mató a los manifestantes cuando estaban durmiendo en la Plaza de la Perla, y esta brutalidad es la que ha contribuido a la tensión de la situación interna y a que haya aumentado la división sectaria en este pequeño reino.

El monarca bahreiní prometió volver a las negociaciones con los manifestantes y sus representantes en cuanto la tranquilidad volviera al país. Ahí está la tranquilidad impuesta por la fuerza de la represión desde hace más de un mes y no hemos visto que se haya reanudado el diálogo sino que han aumentado las detenciones en las filas de la oposición.

Lo lamentable es que Occidente, y más concretamente EEUU, hayan dado marcha atrás de forma vergonzosa en su oposición a la presencia de tropas saudíes y del Golfo en Bahréin debido a las presiones de Arabia Saudí, como quedaba claro en las declaraciones de Hillary Clinton, quien bendijo la injerencia del Golfo después de considerarla un error.

La solución de la crisis de Bahréin está en manos de las autoridades, pero hasta el momento no hay ningún indicio de que quieran tomar medidas serias para desatascar la situación y hacer realidad la reconciliación nacional a través de un diálogo que lleve a dar respuesta a las peticiones legítimas de justicia y reformas hechas por la oposición.

La crisis sectaria cada vez más grave en el país podría dar lugar a una gran explosión que se lleve por delante la seguridad y estabilidad de la totalidad de los países del Golfo, bien en forma de guerra regional, de violencia o de terrorismo, sobre todo si los países del Golfo, y concretamente Bahréin, no dejan de lado su testarudez y sus soluciones policiales y no tratan con la oposición bahreiní y sus reivindicaciones de forma responsable, considerando que son ciudadanos de primera y no de clase inferior, ciudadanos cuya ciudadanía y lealtad está puesta en duda y ahí está el origen del problema".

1 comentario:

  1. Parece que hay países que solamente se quejan de injerencias "extranjeras" cuando son de países no afines, o que tienen intereses distintos a los de la clase gobernante.

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