jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Existe la yihad civil?

Hace unos meses, la revista Awraq me pidió que reseñara el recomendable libro Civilian Jihad: Nonviolent Struggle, Democratization and Governance in the Middle East editado por Maria J. Stephan. Acaba de salir el número 3 de la nueva etapa de Awraq, que incuye dicha reseña. Incluyo algunos de sus fragmentos, porque creo que están de plena actualidad:

"Hasta el momento los movimientos que preconizan la no violencia en el mundo árabe-islámico no han suscitado excesiva atención en el mundo académico anglosajón. Al considerar a los países árabes e islámicos como un terreno en el que nunca podría germinar la semilla de la democracia, los académicos occidentales han tendido a infravalorar a quienes, en el curso de las últimas décadas, vienen abogando por la resistencia civil como un instrumento adecuado para combatir a los regímenes autocráticos. Probablemente la situación cambie a partir de ahora, debido a que las revoluciones populares árabes han mostrado su capacidad para derribar a gobiernos autoritarios como el tunecino o el egipcio cuestionando el paradigma de la ‘excepción árabe’.


Al contrario de lo que podría pensarse, el hecho de que las movilizaciones árabes hayan puesto fin a las dictaduras de Ben Ali o Mubarak no implica que las tesis defendidas por Maria J. Stephan en su libro Civilian Jihad. Nonviolent Struggle, Democratization and Governance in the Middle East hayan quedado desfasadas. Más bien todo lo contrario, puesto que si algo demuestran los participantes en esta obra coral es precisamente su capacidad para anticipar las profundas transformaciones que, en el curso de los últimos meses, ha experimentado el mundo árabe. Pese a que la mayor parte de los diecinueve capítulos que componen el libro se centran en acontecimientos registrados en el último medio siglo, a lo largo de la obra subyace la idea de que la resistencia civil y el activismo no violento podrían contribuir a asentar la democracia y el buen gobierno en el caso de darse las condiciones adecuadas, tal y como ahora parece ocurrir.
La editora de este sugerente y oportuno libro es Maria J. Stephan, profesora de la School of Foreign Service de la American University de Washington D.C. En la introducción, la profesora Stephan afirma que, a lo largo de la historia, “grupos en todo el mundo han adoptado la resistencia civil con un multitud de propósitos: resistir al colonialismo; enfrentarse a una invasión u ocupación extranjeras; contestar elecciones amañadas, dictaduras o gobiernos militares; lograr derechos para las minorías o erradicar la discriminación institucional”. Precisamente porque el mundo árabo-islámico se suele percibir como uno presidido por  el conflicto y la violencia es pertinente subrayar que sus poblaciones “han luchado durante décadas por los derechos, las libertades, la autodeterminación y la democracia sin emplear la violencia”. El libro pretende, por lo tanto, poner el foco sobre aquellas fuerzas que intentan impulsar la democratización y el buen gobierno, cuya labor es escasamente conocida en Occidente.


El escenario que Stephan dibuja no nos es completamente ajeno, puesto que el estallido de ira popular que se ha ido contagiando a buena parte de los países árabes tras la caída de los regímenes tunecino y egipcio ha servido para visualizar a los actores de la sociedad civil y para sacarlos del anonimato. En la misma introducción afirma que “la paciencia de la población ante la situación imperante se está agotando”: “los jóvenes sin trabajo y sin voz en la política están demandando con intensidad nuevas y radicalmente distintas formas de gobierno basadas en la voluntad popular”. Por eso, el papel de la juventud, la mujer y los movimientos nacionalistas e islamistas moderados constituyen el eje de reflexión del volumen.


Uno de los recelos de quien lee el libro es que la labor de la autora en la Oficina del Coordinador para la Reconstrucción y la Estabilización del Departamento de Estado norteamericano pudiera llevarle a asumir una actitud condescendiente y contemporizadora con la política exterior de EEUU. Las dudas iniciales se disipan rápidamente cuando Maria J. Stephan denuncia el doble rasero de la Casa Blanca en función de si se trata de regímenes amigos o enemigos. De hecho algunos de los capítulos, por ejemplo los dedicados a la resistencia civil en los Territorios Ocupados palestinos, a la Revolución Islámica iraní o a la política libanesa de Hezbollah rebasan claramente la línea de lo políticamente correcto para el establishment estadounidense".

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