martes, 30 de octubre de 2012

al-Assir sobre Líbano

En el último número de Afkar-Ideas, la periodista Natalia Sancha entrevista al jeque suní libanés Ahmad al-Assir, que pasa repaso a la situación de su país, a la debilidad creciente de Hezbollah, a la crisis siria, a la Primavera Árabe y al ascenso al gobierno de los partidos islamistas.

"El sheij Ahmed el Assir es una de las más controvertidas figuras libanesas en la actual coyuntura política del país. Tanto en los discursos que lidera cada viernes en su mezquita Bilal Bin Rabbah en la sureña ciudad de Sidón, como en sus declaraciones a la prensa, el Sheij arremete contra las armas de la milicia de Hezbolá en un momento en el que ésta se encuentra en la cuerda floja por su apoyo al régimen sirio (...). Hace un mes este Sheij decidió optar por lo que se está convirtiendo en el método en boga en el país para protestar: cortar las calles de su ciudad, Sidón. Puerta de entrada al sur chií del país, Sidón es un punto estratégico para cortar las arterias principales de las autopistas que llevan al Sur (...).

a/i: Las revoluciones árabes han hecho a los islamistas y salafistas más poderosos y relevantes en la esfera política. No obstante, ¿cree usted que también ha fragilizado su unidad enfrentándolos entre sí por el poder? Como por ejemplo a los Hermanos Musulmanes y el partido Al Nur en Egipto, o los salafistas y el partido Ennahda en Túnez.
a.e.a.: Es cierto que la política no está separada de la religión pero alcanzar el poder no debe ser el criterio del éxito del islam. Que los partidos islámicos pongan todo su empeño en alcanzar el poder político en estos días de la Primavera Árabe, es más contraproducente que beneficioso para los musulmanes. Por ello estamos viendo divisiones entre los islamistas porque difieren en cómo hacer realidad la toma de poder.

a/i: ¿Entonces no cree usted que sea positivo que los islamistas lleguen al poder en el mundo árabe?
a.e.a.: No. Ganarán ahora y lograrán una posición política particular pero perderán su capacidad de dawa (predicación). Porque el islam es principalmente dawa para la gente. Después de poco tiempo el pueblo mirará a estos partidos como meros instrumentos para sus propios intereses y beneficio y no como partidos genuinos que ayuden a expandir el islam (...).

a/i: ¿Qué pide usted con esta sentada indefinida y por qué cree que ésta es la mejor forma de obtenerlo?
a.e.a.: El objetivo es utilizar la posición geográfica de Sidón para presionar a Hezbolá y Amal para que piensen sobre el tema de las armas por el bien de Líbano. En cuanto al método, hay cuatro opciones que podemos seguir frente a Hezbolá. Una: aceptamos el statu quo como hace la mayoría. Dos: les seguimos. Tres: nos vamos del país. Cuatro: nos armamos y luchamos llevando al país a una guerra civil. Hemos optado por una quinta alternativa: una Intifada pacífica sobre el terreno. 
a/i: Usted rehúsa el uso de las armas pero hay salafistas en Trípoli que son cruciales en la lucha contra el régimen sirio. ¿No ve contradictorio que  usted apoye la “revolución siria” sin apoyar a aquellos que la hacen a través de las armas?
a.e.a.: El apoyo a la revolución siria desde Líbano debe ser moral no militar. Porque si aceptamos al apoyo armado esto provocará que Hezbolá entre en el juego y haya enfrentamientos internos en nuestro país.

a/i: De caer el régimen sirio y surgir un régimen suní en su lugar ¿cómo afectará el nuevo statu quo a Líbano y a los movimientos suníes como el suyo?
a.e.a.: No creo que surja un gobierno fuerte suní en Siria. Pero cualquier régimen que venga y tras varios años en el poder se distanciará eventualmente de los intereses de Hezbolá. Y con Líbano habrá un intercambio de intereses mutuos. Pero la revolución siria surgió contra el régimen sirio a razón de la opresión ejercida, por lo que el régimen que venga no usará el mismo método de opresión y dominación sobre Líbano (...).

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