miércoles, 24 de octubre de 2012

¿Es Israel un Estado racista?

La mera formulación de la pregunta suele generar polémica y, a menudo, conlleva la acusación, para quien la formula, de antisionismo o, peor aún, antisemitismo. Curiosamente, una reciente encuesta evidencia que la propia sociedad israelí se percibe como racista y favorable a la segregación entre israelíes y palestinos. El periodista Gideon Levy, una de las voces más preclaras y honestas del periodismo israelí, reflexionaba ayer, en las páginas del diario Haaretz, sobre esta cuestión en su artículo "Apartheid sin vergüenza ni culpa", que recojo del recomendable blog Palestina en el corazón.
 
"A medida que se acercan las elecciones, la temporada de encuestas de opinión pública ya está entre nosotros. Pero he aquí una encuesta
más preocupante y significativa en sus revelaciones que las que nos informan si Yair Lapid está despegando o Ehud Barak está cayendo en las encuestas.

Ésta pone al descubierto un retrato de la sociedad israelí, y la imagen es muy, muy enferma. Ya no son sólo los críticos en el país y en el extranjero, sino los israelíes mismos los que están abiertamente, sin vergüenza y sin culpa, definiéndose a sí mismos como racistas nacionalistas. Nosotros somos racistas –están diciendo los israelíes-, practicamos el apartheid e incluso queremos vivir en un Estado de apartheid. Sí, esto es Israel.

Entre sus terribles resultados, la encuesta descubre un cierto candor inocente. Los israelíes admiten que esto es lo que son y no están avergonzados de ello. Encuestas similares se habían realizado antes, pero nunca los israelíes habían aparecido tan satisfechos de sí mismos, aun al admitir su racismo. La mayoría de ellos piensa que Israel es un buen lugar para vivir, y la mayoría de ellos piensa que éste es un Estado racista.

Es bueno vivir en este país, dice la mayoría de los israelíes, no a pesar de su racismo, sino tal vez a causa de él. Si se revelara una encuesta así sobre la actitud hacia los judíos en un Estado europeo, Israel habría puesto el grito en el cielo. Pero cuando se trata de nosotros, las reglas no se aplican.
La parte “judía” de la “democracia judía” ha ganado a lo grande. Lo “judío” le hizo knock-out a la “democracia”, reventándola contra las cuerdas. Los israelíes quieren más y más judío y menos y menos democracia. A partir de ahora, no digamos más “la democracia judía”. No existe tal cosa, por supuesto; no puede existir. A partir de ahora, digamos: “el Estado Judío”, sólo judío, y nada más que para los judíos. ¿Democracia? Claro, por qué no. Pero sólo para los judíos.

Porque eso es lo que quiere la mayoría. Porque así es como la mayoría define su Estado. La mayoría no quiere que los árabes voten por el Parlamento, no quiere tener vecinos árabes ni compañeros de clase árabes. Dejen que nuestro campo sea puro; tan limpio de árabes como sea posible; y tal vez aún más.

La mayoría quiere carreteras segregadas en Cisjordania, y no se inmuta ante lo que esto implica. Incluso la connotación histórica no le molesta en lo más mínimo. Quiere discriminación en los lugares de trabajo, y quiere transferencia [de población]. Basta de encubrimiento y de simulación. Esto es lo que queremos. Porque eso es lo que somos.

La derecha probablemente atacará al Fondo Nuevo Israel por haber encargado la encuesta. ¡Horror!, va a chillar; ¡izquierdistas que odian a Israel! Pero el griterío de la derecha no va a cambiar el resultado. Esto fue hecho por una empresa de sondeos confiable y reconocida. Además, ¿qué hay de malo en la encuesta? ¿Qué hay de nuevo que no supiéramos antes, aparte de la pérdida de la vergüenza? Dejemos que la derecha demuestre que no somos así, que muchos israelíes quieren vivir con los árabes. Que la mayoría ve a los árabes como gente como ellos, iguales en derechos y oportunidades. Vamos a ver cómo demuestran que la encuesta es errónea. Eso sería un verdadero motivo de celebración.

La encuesta no sólo enfrenta a los israelíes con su presente, sino también con su futuro. Ese parece haber sido el principal objetivo de quienes la llevaron a cabo. La encuesta les dice a los israelíes: ustedes querían asentamientos, querían ocupación, quieren a Netanyahu, y no han hecho nada por la solución de dos estados, que ya murió. Ahora vamos a ver cuál es la alternativa. La alternativa, como cualquier niño sabe, es un solo Estado. ¿Un Estado? La mayoría de los israelíes dice que será un Estado de apartheid, pero no hace nada para evitarlo (...)".

2 comentarios:

  1. Cada vez se parece más a la Alemania nazi...

    ResponderEliminar
  2. A nivel de políticas, hasta cierto punto podría admitirse que la política en Cisjordania (territorios arrebatados a Jordania en una guerra) es racista; en el resto de Israel, no estoy de acuerdo. En Gaza, en cambio, debería hablarse de una tiranía, teocrática hasta cierto punto, de Hamás en la que los discriminados son los propios ciudadanos de Gaza. Habría que comparar qué le ocurre a un recluso árabe en una cárcel israelí y a un recluso árabe en una cárcel palestina, y veríamos que el primero está mejor tratado que el segundo.

    A nivel no de políticas sino de sociedad, si se acusa en una calle de Gaza a alguien de ser judío o israelí y esa falsa acusación prospera un poco, el falso judío no tiene tiempo de sobrevivir para explicar que no lo es: lo linchan en la calle en unos minutos. La Carta Fundacional de Hamás dice muy claramente qué hay que hacer con todos los judíos: acabar con ellos, y para ello se basa en hadices que o bien falsos o bien han sido mal interpretados.

    A.

    ResponderEliminar