jueves, 4 de octubre de 2012

Refugiadas sirias en Jordania

El número de sirios que abandona el país para refugiarse en  Líbano, Turquía y Jordania no deja de crecer. Hace unos días, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) advirtió que los refugiados se han triplicado en los últimos meses superando ampliamente las 300.000 personas. Una cifra alarmante, sobre todo si tenemos en cuenta que lo peor en Siria todavía puede estar por llegar. Ana García Díaz nos acerca, en este artículo publicado en el portal Aish, la situación de las mujeres:"Refugiadas, no cautivas".

"En las últimas semanas, varios medios de comunicación árabes se han hecho eco de un fenómeno que no se limita a Jordania sino que afecta también a las mujeres refugiadas en Líbano y Turquía: los matrimonios concertados entre ciudadanos árabes y refugiadas sirias. Los enlaces, en su mayoría secretos, se pactan a partir de los 150 dinares, unos 130 euros, y afectan también a menores de edad, tal y como asegura una representante de la campaña Refugiadas, no cautivas. Este movimiento, organizado por activistas sirios independientes que evitan posicionarse sobre el conflicto en el interior del país, se ha creado con la intención de defender a las mujeres sirias refugiadas en Zaatari y espera instalarse pronto en Líbano y Turquía también.

Acuciadas por la necesidad económica y ante las difíciles condiciones en las que se encuentran los refugiados en Zaatari, muchas familias sirias están optando por casar a sus hijas con hombres árabes, en su mayoría jordanos y de los países del Golfo. Los pretendientes aprovechan que la dote solicitada es muy pequeña en comparación con la que, en ocasiones, demandan las familias de sus conciudadanas. El matrimonio es una recomendación en el islam y un elemento central en la vida social árabe y, aunque en Jordania existen bodas por amor en las que la dote es un símbolo, en algunas familias continúan celebrándose matrimonios tradicionales con dote. Por eso, muchos jóvenes sin trabajo o con poco dinero se ven atraídos por la posibilidad que ofrecen las refugiadas. El diario Ahkelak ha señalado que otra de las razones que atrae a estos hombres es la posibilidad de casarse con varias mujeres por poco dinero o buscar una segunda esposa.

Sin embargo, el matrimonio no es siempre el fin último de estos enlaces, tal y como denuncia la campaña Refugiadas, no cautivas, sino que muchas de estas uniones, en su mayoría realizadas en secreto y a través de un acuerdo verbal, amparan otra forma de explotación de las mujeres. Los testimonios que esta asociación ha recogido, muestran que jóvenes menores de edad son forzadas por sus familias a casarse con hombres que, en ocasiones, les triplican la edad. Además, hay un grave riesgo de que se introduzca a las jóvenes en redes de prostitución, como sucedió con una refugiada siria que logró escapar de su marido a las pocas horas de casarse y regresar al campo para contarlo. Otras mujeres, en general casadas como segundas esposas, son utilizadas como sirvientas en el hogar: muchas de ellas denuncian malos tratos y abusos por parte de sus maridos. En la mayoría de los casos, estos matrimonios son una forma de prostitución encubierta y lo maridos abandonan a sus recientes esposas al poco tiempo. Algunas regresan a los campos de refugiados pero todo el mundo sabe que esas mujeres quedan expuestas a una situación de deshonor que las hace vulnerables a caer en redes de prostitución.

Ante estos hechos, el Gobierno jordano ha prohibido el matrimonio entre ciudadanos jordanos y refugiadas sirias que no pertenezcan a la misma familia. Dado el carácter secreto de estos contratos, la legislación tiene pocas posibilidades de resultar eficaz. Por ello, y ante las previsiones que calculan la llegada de más refugiados a Jordania (el 75% de los actuales son mujeres y niños), Refugiadas, no cautivas ha iniciado un plan de acción que se proyecta a medio y largo plazo. Tal y como reconoce la portavoz del movimiento, «sabemos que la situación probablemente será peor más adelante y estamos intentando pensar en lo que ocurrirá después. Nuestra preocupación es también el futuro de nuestro país, y las mujeres son un eje fundamental en ese futuro». Para ello, y a pesar de que no rechazan la colaboración con el Gobierno jordano, la portavoz explicó que su intención es buscar ayuda de asociaciones civiles internacionales y locales.

(...) A pesar de la poca capacidad de reacción que muestra la comunidad internacional, el fenómeno no es nuevo. Una situación muy parecida vivieron las refugiadas iraquíes que viajaron a Jordania y a Siria a consecuencia de la guerra de Iraq. Se calcula que unas 50 000 mujeres fueron captadas por las redes de explotación sexual y aún están atrapadas en ellas. De la gestión de esta nueva crisis humanitaria depende que las refugiadas sirias menos favorecidas pasen a engrosar la lista de mujeres explotadas por el tráfico de personas o que puedan formar parte de la reconstrucción de su país".

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