jueves, 18 de octubre de 2012

Salud mental y refugiados en Líbano

Acaba de aparecer el nuevo número de la Revista Migraciones Forzadas (el nº 40 de septiembre de 2012), publicada por el Centro de Estudios sobre Refugiados del Departamento de Desarrollo Internacional de la Universidad de Oxford, que puede descargarse en formato pdf en este enlace. Incluye un artículo de Fabio Forgione, jefe de misión de Médicos sin Fronteras en Líbano, dedicado a "La salud mental en los campos palestinos del Líbano".

"Para los residentes en los campos de refugiados palestinos en el Líbano, sus perspectivas de futuro son deprimentes: cuesta mucho conseguir un trabajo y la mayoría sufren unas condiciones de vida difíciles y una situación socioeconómica precaria. En un entorno como éste, la depresión afecta a casi un tercio de los pacientes atendidos por Médicos Sin Fronteras (MSF) mientras que otros sufren ansiedad (22%), psicosis (14%), trastorno bipolar (10%) y trastornos de la personalidad.

Entre la comunidad palestina refugiada se estigmatiza la enfermedad mental y este término se equipara a ‘estar loco’. Ello se debe principalmente a la falta de concienciación acerca de qué es la salud mental y cómo puede tratarse. Rara vez se habla de los trastornos mentales y es poco común pedir ayuda en lo que a cuestiones de  salud mental se refiere. Las comunidades, e incluso las familias, suelen discriminar y aislar a las personas que sufren enfermedades mentales graves (...).
Las opiniones que recibimos desde la comunidad sobre cómo mejorar el acceso a los servicios de salud estaban divididas. Por un lado, muchos palestinos dijeron que no podían abandonar el campo y que, por tanto, necesitarían tener esos servicios allí. Por otro lado, existía un grupo de presión fuerte en la comunidad para que se abrieran los servicios fuera del campo, alejados de los demás residentes, con el fin de dotarlo de cierta confidencialidad.

Para asegurarse de que los servicios eran accesibles para todos, se establecieron dos puntos de acceso en el campo y uno en las afueras, cerca del mismo. Con uno en el centro de salud del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (OOPS) y el segundo en el hospital de la Sociedad de la Media Luna Roja, los pacientes podían acceder de incógnito a los servicios en caso necesario, como si buscaran otros servicios de salud. Desde principios de 2009 hasta mediados de 2012, 2.158 pacientes asistieron a la consulta de los psicólogos y psiquiatras de MSF; la mayoría (60%) eran mujeres de entre 25 y 40 años.

En general, los hombres constituyen el colectivo más 
difícil de alcanzar. En el contexto específico de los campos palestinos en el Líbano esto parece estar relacionado con que los hombres tienden a considerar que la causa palestina –todavía sin resolver– es la fuente principal de todos sus problemas y están menos dispuestos a buscar ayuda médica, ya que ésta no puede tratar ese problema. En contra de lo esperado, los hombres que buscaban ayuda estaban más interesados en hablar con una psicóloga. Esto tiene que ver con la cultura local y con que los hombres no son proclives a mostrar ‘debilidad’ delante de sus congéneres. La población masculina del campo parece ser el grupo más frágil entre la sociedad palestina, ya que culturalmente no tienen ‘derecho’ a mostrar sus debilidades y su sufrimiento aunque tengan la responsabilidad –con mucha frecuencia no cubierta por culpa de las graves restricciones a las que los palestinos se enfrentan en el Líbano– de ser la única fuente de ingresos de la familia (...)".

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