jueves, 11 de octubre de 2012

Siria en su laberinto

Yassin Al Haj Saleh es un conocido activista sirio que pagó con la cárcel su militancia política. Hoy en día sus análisis son indispensables para conocer la cambiante situación sobre el terreno. En esta entrevista de Leyla Safadi, publicada en A l´encontre y recogida por Rebelión, Saleh aborda la geopolítica regional y 'el gran juego' de las potencias internacionales y regionales en Siria y concluye: "Temo que nos hayamos metido en un largo conflicto difícil de zanjar, con una generalización de la destrucción en toda Siria; o que su resolución dependa de conflictos regionales más amplios, como el dossier nuclear iraní en particular".

-Parece que las posiciones chinas y rusas claramente hostiles a la revolución siria hubieran desviado la atención de la real posición de los estados occidentales y de los Estados Unidos frente a la revolución siria.

-Me parece que Rusia e Irán en particular, así como China, actúan concretamente contra la revolución siria aprovechando una alianza activa con el régimen sirio. Las potencias occidentales no mantienen amistad activa con la revolución y el pueblo sirio, pero no actúan sin embargo activamente contra ellos. Son adversarias del régimen sirio, pero sin embargo no luchan activamente contra él...

Los occidentales no tienen interés en apoyar la revolución porque no saben a dónde va... pero también porque formamos parte de un mundo que les parece hostil culturalmente, porque su política está sometida a las necesidades de la seguridad de Israel que desea, por su parte, que el régimen sirio permanezca o que la situación se deteriore suficientemente como para debilitar duraderamente a este régimen. (...).

Globalmente no encuentran ninguna razón válida para armar a una resistencia siria que no tiene ninguna lealtad o sentimiento de confianza hacia las fuerzas occidentales. La situación humanitaria actual en Siria no es un argumento fuerte, desde el punto de vista de un político occidental, para apoyar una intervención extranjera...

Mientras tanto Rusia, Irán, y China a su manera, proporcionan al régimen medios para matar a los sirios y encubrir sus crímenes a nivel internacional. Pero de esto no podemos acusar a las fuerzas occidentales. ¿Podemos odiarles por no protegernos? ¿Por no hacer nada contra las matanzas? ¿Por su falta de empatía hacia los sirios? ¿Por verles observando mientras el régimen sirio y sus aliados están matando a nuestro pueblo y destruyendo nuestro país? ¿Por no merecer nuestra confianza? ¿Por la inconsistencia de su discurso humanitario? Todo esto es reprochable, ciertamente, pero no iguala el comportamiento de Irán, de Rusia y de China al lado del régimen (...).
- A pesar de la posición despreciable actual de los rusos, quizá éstos propongan una solución razonable obteniendo una representación local de sus intereses que les permita arreglárselas sin el régimen sirio. ¿Cuál es tu opinión? ¿La posición de la mayoría de la oposición que es cercana a Occidente y detesta la política rusa no es un obstáculo para la solución?

-En mi opinión, lo que piensa esa gente es estúpido o, peor, mal intencionado... Y en los dos casos supone la humillación del pueblo sirio. Los rusos han participado en la matanza de decenas de miles de nosotros y han impulsado la destrucción del país. No se debe recompensar a Moscú por ello.

Decir que “el desenlace de la crisis siria está en manos de Moscú” remite a lo que decía Anuar Al Sadat en su tiempo: el 99% de las claves de la solución del conflicto arabo-israelí está en manos de los americanos. No encuentro palabras suficientes para expresar el desdén que siento por esa “solución razonable” que consistiría en convertirse en agente de Moscú, o en el “representante local” de sus intereses para que Rusia prescindiera del régimen actual. Recuerdo que Anuar Al Sadat hizo del gran Egipto un agente de Washington y un pequeño guardián de la paz con Israel; esto sin, por supuesto, afectar al estatus de Israel y sus prioridades (...).

Pienso también que la posición de los opositores sirios se ha forjado durante la revolución. Al principio no era cercana a Occidente (y sigue sin serlo, a pesar de las disensiones con las políticas de algunos opositores que miran ahora hacia Moscú). Y no era tampoco hostil a la política rusa. Pero ¿qué hay más humano y natural que luchar contra nuestro enemigo y rechazar tender la mano a quien apoya a nuestro asesino?".

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